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La fallida Yihad de Ibn al-Qitt contra Zamora

Me piden que escriba unas líneas -más de tres y menos de mil quinientas- para presentarme. Que digo yo que resulta raro presentarse uno a sí mismo, aunque yo ya lo haya hecho… a mi manera. Pero bueno, haré el sacrificio e introduciré el vídeo de cierta comunicación en la que (oh, cielos) yo mismo salgo hablando sobre un tal Ibn al-Qitt y su campaña para arrebatarle Zamora a los cristianos.

Vayámonos a los umbrales del siglo X, cuando el emirato cordobés estaba hecho unos zorros y capeaba como podía la fitna o crisis interna. En ese contexto, un pseudoprofeta llamado Ibn al-Qitt se intituló Mahdī (profeta para los amigos) y comenzó a predicar la renovación del Islam y el refuerzo de al-Andalus, para lo cual era requetenecesario levantarse contra Abdalá I y zurrarle también a los cristianos. ¿Cómo? Organizando un movimiento mesiánico y declarando una yihad que recuperara Zamora, repoblada por Alfonso III de Asturias años atrás.

Todo parecía irle bien para Ibn al-Qitt. Al éxito político y religioso estaba a punto de unírsele el militar. Hasta que se topó con los bereberes y, más concretamente, con los Banu Warayul y su líder, Zual b. Yais b. Furaniq, quien primero acogió a Ibn al-Qitt en su castillo de Mojáfar o Umm Ŷa’far, segundo se convirtió en su lugarteniente y tercero le traicionó a las puertas de Zamora: gran persona este Zual b. Yais b. Furaniq, amigo de sus amigos.

Metidos en harina, les dejo con el vídeo en cuestión. Que lo disfruten más que el propio Ibn al-Qitt.

 

Esta comunicación se realizó en el I Foro de jóvenes historiadores de Castilla y León, donde tuvimos el enorme gusto de participar, ofrecerlo en directo y grabar algunas de las comunicaciones.

I Foro de Jóvenes historiadores de Castilla y León

 

Tenemos el inmenso orgullo de comunicar a nuestros lectores que hemos sido invitados al I Foro de jóvenes Historiadores de Castilla y León para participar como ponentes y hablar del nuevo panorama comunicativo y ejemplificar un poco con lo que hacemos en este sitio nuestro. Como no podía ser de otra manera, hemos aceptado, no de buena, sino de buenísima gana acudir. Como muchos no podréis estar en Zamora ese día, intentaremos emitir el evento en Streaming, así que estad atentos al blog, donde iremos colocando la información pertinente.  Y, agradeciendo a la organización su invitación otra vez, os pego el programa abajo para lo que necesiteis.

I Foro de Jóvenes Historiadores de Castilla y León

(08 de junio de 2011)

 

Programa

Mañana

9:30 Inauguración

10:00 Ronda de comunicaciones: Métodos y enfoques en la Historia (1ª parte)

  • María José Díez Hermano (Universidad de Valladolid).

El índice de San Zoilo: una imagen del Archivo”.

  • Pablo Guerrero Alonso (Universidad de Santiago de Compostela).

La renovación de la Historia Global: Historia Mixta”.

  • Virginia Sánchez Rodríguez (Universidad de Salamanca).

Mozart, Beethoven y Bach. El cine como herramienta de conocimiento de la Historia de la Música”.

  • Christian Supiot Pérez (Universidad de Valladolid) y Alberto Pérez Romero (Universidad de Sevilla)

Divulgación de la Historia 2.0: el caso de Aquí fue Troya”.

11:00 Descanso

11:10 Ronda de comunicaciones: Métodos y enfoques en la Historia (2ª parte)

  • Enrique Hernández Prieto (Universidad de Salamanca).

Polibio y la conquista de Carthago Nova: violencia romana bajo la mirada de un escritor griego”.

  • Azucena Martín Fernández (Universidad de León).

La industria lítica tallada en el Calcolítico y la Edad del Bronce: estado de la cuestión”.

  • María de los Reyes de Soto García y Francisco José Vicente Santos (Universidad de Salamanca).

Reflexiones sobre el Patrimonio de Castilla y León: la búsqueda de una combinación entre conservación y desarrollo turístico de zonas deprimidas”.

11:45 Debate

12:00 Descanso

12:20 Ronda de comunicaciones: Estados y naciones en la Edad Contemporánea

  • Vicente J. Díaz Burillo (Universidad Autónoma de Madrid).

Ernest Gellner y la teoría del nacionalismo”.

  • Lucía Losada Chanca (Universidad de Salamanca).

Héroes y villanos: un repaso a los íconos y a los enemigos del Nuevo Estado franquista a través de los libros escolares, 1939-1953”.

  • Carlos Arnulfo Rojas Salazar (Universidad de Salamanca).

Reflexiones en torno al Bicentenario: de la Independencia a la formación de la Nación. Colombia una Nación en construcción”.

13:00 Ronda de comunicaciones: Movimientos sociales en la Edad Contemporánea

  • Joaquín Baeza Belda (Universidad de Salamanca).

El peronismo ante los levantamientos carapintada (1987-1990)”.

  • Alicia Muñoz Ramírez (Universidad de Salamanca).

Educación para la Ciudadanía y movilización social”.

  • Jesús Ángel Redondo Cardeñoso (Universidad de Valladolid).

¡Pan y trabajo! Protestas populares en Castilla y León durante la crisis de subsistencia del invierno 1903-1904”.

13:40 Debate

Tarde

16:00 Ronda de comunicaciones: Espacio y sociedad en la Tardoantigüedad y en la Edad Media

  • Alicia Álvarez Rodríguez (Universidad de Salamanca).

La ubicación urbana de los conventos mendicantes en la provincia de Zamora en época bajomedieval”.

  • César Gutiérrez Vidal (Instituto de Historia Simancas, Universidad de Valladolid).

De Castro de Acebal a Villacébola y Uilla Maiore: una manifestación del triunfo de la aldea en la Alta Edad Media castellano leonesa”.

  • Beatriz Majo Tomé (Universidad de Valladolid).

La guerra de las Comunidades en Valladolid a través de la obra de Fray Prudencio de Sandoval y Pedro Mártir de Anglería”

  • Diana Pelaz Flores (Universidad de Valladolid).

Un estudio sobre el poder de la reina consorte en la Castilla del siglo XV. María de Aragón e Isabel de Portugal en la corte de Juan II”.

17:00 Descanso

17:10 Ronda de comunicaciones: Comunidades e identidades en la Edad Media

  • Fernando Díaz Gil (Universidad de Salamanca).

La fallida yihad de Ibn al-Qitt contra Zamora”.

  • Germán Gamero Igea (Universidad de Valladolid).

Entre la sociedad cortesana y el servicio religioso: la capilla de los Reyes Católicos”.

  • Virginia Labrador Martín (Universidad de Valladolid).

Vida cotidiana de los judíos de Valladolid”.

17: 50 Ronda de comunicaciones: Sociedad y economía en la Edad Moderna

  • Carlos Lozano Ruiz (Universidad de Valladolid).

Análisis de las cuentas de la Cofradía del Rosario de Palencia 1612-1700”.

18:05 Debate

18:20 Descanso

18:45 Clausura

19:30 Entrega de diplomas y despedida

 

 

Juego de Tronos a lo cañí

Los ingleses se aburren mucho. Algunas causas para respaldar tal afirmación serían una climatología adversa, una gastronomía definible como “muy presunta” y el aislamiento respecto a Europa. De hecho, ese aislamiento ha provocado que, desde la victoriosa arribada de los normandos en Hastings (1066), la isla no haya sufrido ninguna otra invasión en casi un milenio: que se lo digan a Felipe II, Napoleón o Hitler, que sólo lograron conquistarla en el Risk y no sin hartarse a lanzar dados y perder efectivos.

Ricardo Corazón de León, supuesto inventor del balconing cuando descubrió el Mediterráneo en las Cruzadas

Como decía, los ingleses se aburren mucho. Se les ve faltos de vidilla, lo cual conlleva una dedicación plena al desenfreno en cuanto abandonan su isla, acogiéndose muchos a la santísima trinidad que constituye la fusión de enrojecimiento dérmico, alcoholismo desatado y balconing. Pero en la Edad Media no existían ni los vuelos baratos ni la destrucción de nuestras costas, de ahí que (sorpresa) se aburrieran mucho más.


Lo que hace el aburrimiento:

Poniéndome simplón y reduccionista –como buen tertuliano–, aclararé que los ingleses medievales sólo se divirtieron durante siglo y medio. Y cuando escribo “divertir” me refiero a tener una historia movidita, como la de la Península Ibérica, con sus reconquistas, sus guerras entre cristianos, sus guerras entre musulmanes y sus Ramones Berengueres.

En cambio, y al margen de sus asuntillos dinásticos y sus puntuales excursioncitas a Tierra Santa, los ingleses se conformaron con enlazar la Guerra de los Cien Años (1337-1453) y la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485). Les faltaba un algo, un no sé qué. Quizá por eso –e insisto: también por aburrirse mucho– el orbe anglosajón siempre ha tendido a buscar en la literatura la forja de una mitología donde realidad, leyenda, épica y magia fuesen tan cogidas de la mano como Hitler y Stalin en 1939.

Al famoso ciclo artúrico y al romanticismo del siglo XIX les siguió la extraordinaria obra de Tolkien (y la de C. S. Lewis, en menor medida) en el segundo tercio del siglo XX. Es más, resulta muy lógico pensar que Tolkien se aburría como una ostra, teniendo tiempo como tuvo para crear un universo propio, con sus razas, sus mitos, sus lenguas, sus mapas, sus historias, sus personajes empanados a los que no se les ocurre mandar a las águilas al Monte del Destino a destruir el anillo y ahorrarse tanto follón, etcétera.

Sea como fuere, en los últimos años ha revivido este interés literario relativo a la Albión medieval. El máximo exponente es el estadounidense George R. R. Martin, autor del conjunto de novelas fantásticas Canción de Hielo y Fuego, cuya ambientación recuerda a la Inglaterra de la Guerra de las Dos Rosas. Precisamente ayer se estrenó en España la serie que adapta el primero de dichos libros, Juego de Tronos, de ahí que publique este artículo: llámenme oportunista, aunque prefiero que me sigan llamando Fer.

 

Nuestro propio Juego de Tronos:

Lord Eddard Stark, uno de los personajes principales de Juego de Tronos (Fuente: Google Images)

De entrada confieso dos cosas: una, que ni he leído las novelas de Canción de Hielo y Fuego ni he visto nada de Juego de Tronos, salvo los casi quince minutos publicados como adelanto; y dos, que jamás se me pasaría por la cabeza una versión de Juego de Tronos realizada por ninguna televisión española. No, no, no y más NO, incluso en mayúsculas. Porque la serie, como en casi todas las demás series carpetovetónicas, removería a Clío en su tumba y haría girar el ochenta por ciento del argumento en torno a lo que sucediera en la taberna, al más descarado emplazamiento publicitario, a las andanzas sentimentales de sus protagonistas –sobre todo de los adolescentes y niños, que también montarían un grupo musical en plan mester de juglaría– y a los teóricamente jocosos malentendidos protagonizados por el Fiti, la Juani o el insoportable Javier Gutiérrez de turno.

Sin embargo, uno siente sana envidia cuando observa el cuidado depositado por la cadena yanqui HBO al rodar la serie. Sana envidia y, de paso, una mezcla de admiración por el trabajo bien hecho y de rabia por no encontrarse nada semejante en esta otra orilla del Atlántico. Y miren que material tenemos de sobra para emular las rivalidades entre bandos que nos muestra Juego de Tronos; si ésta se promociona con la frase “Se acerca el invierno”, la etapa medieval de nuestra más que curtida piel de toro (Portugal inclusive) debería publicitarse con el lema “Se acerca el infierno”.

Como expuse en algún sitio, no ha habido en nuestra convulsa Edad Media más de medio siglo sin una guerra civil, sin una crisis dinástica o sin una mala conspiración que echarnos a la boca. Los reinos medievales de las actuales España y Portugal se asomaron (y empujaron) a menudo al mayor de los abismos… para milagrosamente recuperarse casi sin saber cómo. Ejemplos hay muchos, desde la caída del reino visigodo hasta el ocaso del califato cordobés, desde los repetidos conflictos entre Castilla y León hasta la permanente amenaza –luego hecha realidad– de colapso de Navarra; un sinfín de argumentos, personajes y carnaza, que es lo que en verdad nos gusta a todos, historiadores incluidos.

Sí, por estos pagos podríamos montarnos tantos Juegos de Tronos que esto parecerían las olimpiadas del medievalismo y la mala leche. Así que, si no les importa, déjenme presentarles a los Banū Waraŷūl –desde ahora, Banu Warayul, que escribir acentos raritos es una tortura–, mis candidatos para protagonizar su propio culebrón.

 

¿Los Banu Qué?:

Creo que muy pocos de ustedes conocerán a los Banu Warayul. Total, Google (¡Google, pardiez!) apenas sabe quiénes son, ni ellos ni los Banu Furaniq, que es como también se les suele denominar en algunos textos. Que no cunda el pánico: aquí estoy yo para hablar de los Banu Warayul y, si hace falta, para ponerles a parir, que están muertos y no pueden defenderse.

Siendo breve, los Banu Warayul eran los líderes de un clan de la tribu bereber de Nafza –con raíces también muladíes– y dominaron, desde inicios del siglo IX hasta el año 928, todo el tercio oriental del Guadiana extremeño. Su sede se ubicaba en el hişn Umm Ŷa’far (dejémoslo en Umm Yafar, se lo ruego), el desaparecido castillo de Mojáfar de las crónicas cristianas, en las cercanías de la pacense Villanueva de la Serena. Eso, siendo breve.

Siendo más explícito y sincero, me gusta definir a los Banu Warayul como unos pequeños cabroncetes, dicho siempre desde el cariño y la fascinación. Porque los cinco Banu Warayul de cuyas andanzas estamos enterados eran muy de apuntarse a todos los saraos posibles, a lo Massiel altomedieval. Y se atrevían a hacerlo, de paso, en la turbulenta fase de la fitna o crisis del emirato de fines del siglo IX e inicios del siguiente, no sólo enzarzándose contra otros clanes y saqueando sus territorios o sublevándose contra los emires cordobeses, sino también yéndose a Zamora en plan yihad o aguantando la cabalgadas de los reyes leoneses por tierras extremeñas.

 

Vida y milagros de los Banu Warayul:

Alfonso III muestra su hastío en el Libro de los Testamentos (Fuente: Wikipedia)

Por desgracia, a mí me faltaría espacio –y a ustedes paciencia– para narrar todos los jaleos en los cuales estuvieron involucrados los Banu Warayul. Si pudiera, les relataría cómo Lubb b. Jalid, en torno al 826, asesinó a Marwan al-Yilliqí, a quien el emir Abderramán II le había ordenado sofocar a los rebeldes emeritenses. O cómo, al estallar la fitna, regresó el prestigioso Furaniq b. Lubb (hijo de Lubb b. Jalid) a Mojáfar desde Córdoba, reclamado por su clan para oponer resistencia a Alfonso III en sus sucesivas irrupciones en las tierras de los Nafza y no precisamente para venderles enciclopedias; o cómo más tarde hubo de soportar las correrías de Ibn Marwan, fundador/repoblador de Badajoz e hijo de Marwan al-Yilliqí, cuya muerte quiso vengar atacando las posesiones de los Banu Warayul.

Ojalá pudiese explicarles, con todo lujo de detalles, cómo el discreto Isà b. Qutí legó la jefatura de los Banu Warayul al nieto de Furaniq b. Lubb, el impetuoso Zual b. Yais b. Furaniq, quien en el Muqtabis –tal vez la mayor crónica andalusí, obra de Ibn Hayyan– fue tildado de temeroso, conspirador, envidioso, lleno de odio, malvado y traidor. Y todo ello por minucias, sólo por declararse en rebeldía frente al emir cordobés Abdalá I, por ser uno de los comandantes de la desastrosa yihad que quiso arrebatar Zamora en el 901 a los cristianos y por sembrar cizaña entre las tropas islámicas contra el falso profeta Ibn al-Qitt (quien guiaba la campaña) por un mero arranque de celos, traicionándole y provocando así una deserción masiva en el campo de batalla justo cuando los musulmanes se disponían a tomar la ciudad. Minucias, ya digo.

De veras que me encantaría contarles cómo se descompuso el cadáver de Ibn al-Qitt, con su cabeza colgada a las puertas de Zamora, mientras Zual b. Yais b. Furaniq retornaba al sur, tranquilo, a su aire, como si nada hubiese pasado, para luego firmar la paz con Abdalá I, que tampoco estaba el emir para ponerse escrupuloso. O cómo Zual b. Yais b. Furaniq, esa joyita, hubo de plantarle cara en el sufrido verano del 915 al nieto del citado Ibn Marwan y, acto seguido, a Ordoño II de León, emperrados como estaban en depredarle las tierras y pisarle lo sembrado.

Y, cómo no, querría cerrar la saga hablándoles de Abdalá b. Isà b. Qutí, hijo de Isà b. Qutí, y de cómo le preparó otra buena insurrección al emir cordobés, en este caso a un tal Abderramán III, quien en el 928, y decidido como estaba a acabar con tanta tontería para poder proclamarse califa en condiciones, le envió un poco amigable ejército para obligarle a entregar Mojáfar de una vez por todas… cosa que consiguió, no sin antes tenérselas tiesas ambos bandos y rubricándose después un ventajoso tratado de paz que le supuso al último de los Banu Warayul un jugoso indulto y un retiro dorado en al-Ruşāfa d’Or, arrabal de vacaciones.

Pero no, no hay espacio ni paciencia. Ni tiempo, además. Ni dinero para llevar a la pantalla estas aventuras y desventuras de los más que peculiares Banu Warayul. Así que, si me lo permiten, ahogaré mis penas contentándome con Juego de Tronos y que sea lo que MegaUpload quiera.