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I Concurso de fotografía AdArqua FotoSub

AdARQUA FotoSUB.I concurso internacional de fotografía subacuática sobre patrimonio cultural subacuático.

15 de agosto – 15 de noviembre 2013

AdARQUA, la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA, tiene el placer de presentar su primer concurso de fotografía subacuática: AdARQUA FotoSUB. Un concurso que aúna el mundo del submarinismo y el de la arqueología subacuática, orientado a personas de todos los países, profesionales o no, y cuya temática es el Patrimonio Cultural Subacuático español (independientemente del territorio en el que se encuentra).

Organizado en seis categorías y con un premio en metálico para la foto ganadora de 500 €, el concurso se cerrará con una exposición de las fotografías finalistas en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Arqueología Subacuática. ARQVA.

El objetivo es impulsar la compresión, difusión y concienciación sobre el Patrimonio Cultural Subacuático y el trabajo de los profesionales involucrados.

La fotografía es un pilar fundamental para la Arqueológica Subacuática en dos aspectos muy importantes: la documentación y la difusión. Después de una excavación, serán los dibujos y las fotografías realizadas por los arqueólogos los que permitan reconstruir el estado original del yacimiento y los únicos que conserven el contexto en que fueron halladas las piezas. Por otra parte, y recurriendo al tópico de que una imagen vale más que mil palabras, es cierto que la expresividad, el rigor y la belleza de la fotografía son un vehículo magnífico para la puesta en valor del Patrimonio Subacuático.

Es por eso que desde el Museo ARQVA y con la colaboración de AdARQUA, su asociación de Amigos, para la organización del evento, ha surgido la iniciativa de este concurso de fotografía subacuática, que cuenta con el apoyo de la Federación de Actividades Subacuáticas de la Región de Murcia y el Ayuntamiento de Cartagena.

Cada participante podrá presentar hasta un máximo de 5 fotografías antes del 15 de noviembre a través del formulario de inscripción que se encuentra en la página web de la Asociación, junto a las bases de la convocatoria.

www.amigosmuseoarqua.com/fotosub.html.

 

Más información: adarqua.fotosub@gmail.com

 

Canteras de Cusa, Sicilia: viaje a una fábrica de templos.

Para los locos por la arqueología, visitar un yacimiento o un buen museo puede ser algo casi místico: unos pocos objetos, unas ruinas, nos bastan para -con un poco de imaginación- evocar fragmentos de vidas pasadas, metiéndonos fugazmente en ellos como si fueran recuerdos lejanos de una vida nuestra. Y por si la imaginación no nos da para tanto, las carambolas de la historia nos regalan a veces lugares en que imaginar casi no hace falta.

Sección de un fuste de columna, abandonada mientras era transportada con la ayuda de cuñas. Es visible la cavidad destinada a la grapa de unión con otra sección.

Uno de esos lugares, fascinante tanto por el valor mismo del yacimiento como porque lo más probable es que no coincidamos con muchas otras personas al visitarlo, son las Cavas de Cusa, en Sicilia. De estas canteras se nutrían los grandiosos templos de la vecina Selinunte, y en ellas la expresión “parado en el tiempo” adquiere todo su sentido: esparcidos entre árboles de olivo y naranjos, encontramos fústeles y basamentos en todas las posibles fases de elaboración, desde aquellos que sólo con dificultad se distinguen del bloque de piedra original, hasta los que prácticamente se han fosilizado con el suelo mientras rodaban, transportados con palancas y cuñas. Todo está tal y como lo dejaron los obreros que trabajaban en Cusa cuando un día del 409 a.C el inesperado ataque de los cartagineses les obligó a abandonar la cantera para correr a defender la ciudad. Casi todos sus habitantes morirían o serían hechos prisioneros, y los templos a los que estaban destinados aquellas columnas nunca llegarían a construirse.

Sección de un fuste de columna, abandonada mientras era transportada con la ayuda de cuñas. Es visible la cavidad destinada a la grapa de unión con otra sección.

Desde entonces, el esplendor de Selinunte no volvió a ser el mismo, aunque por suerte las ruinas de su Acrópolis nos cuentan aún hoy que allí estuvo uno de los más poderosos enclaves comerciales de la Magna Grecia.
Pero, pese a la magnificencia de sus templos -y aun a riesgo de desatar las iras de Zeus, Hera o Apolo, algunos de los dioses a quienes estuvieron consagrados- tengo que decir que son las Cavas de Cusa las que con más fuerza tejieron mi recuerdo de este extremo de Sicilia, que visité un verano de hace 4 años. De hecho admito que, mientras caminaba entre aquellos restos entre el fragor de las cigarras, escuchar de un momento a otro el martilleo de dinteles y la voz de alerta ante la llegada del invasor no sólo me pareció posible, sino perfectamente razonable.