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Viajando por la tierra del Gran Caupolicán

Seguramente más de un lector de Aquí Fue Troya haya leído alguna vez el poema al Gran Caupolicán. Lo escribió Rubén Darío allá por 1888  para recordar la fuerza de este  jefe militar mapuche del siglo XVI. Hubo otros grandes líderes guerreros (toquis, en lengua mapudungún) como él, pero un nombre como el de Caupolicán no se olvida fácilmente:  refleja bien la fuerza de este pueblo, el mapuche, que resistió a la llegada de los españoles y, poco antes, también a los incas de Túpac Yupanqui.

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La gran mentira de la independencia americana

Hace algún tiempo dije en Twitter que la Independencia de Iberoamérica es una de las grandes mentiras de la Historia, y @Zokos, en su infinito amor por mí, me pidió un post al respecto. Y aquí estoy, voy a intentar explicarme. Aclaro desde el principio, que lo que voy a exponer no deja de ser una opinión personal basada en mis estudios, lecturas, etc. Cualquier cosa que se diga de forma general para América Latina es matizable. América tiene tantas historias como metros cuadrados, y eso hay que tenerlo clarísimo cada vez que se nombre cualquier dato desde las sociedades precolombinas, hasta la actualidad. Con esto,paso a dar mi opinión sobre el asunto.

¿Porqué me vino a la cabeza este pensamiento? Para responder a esta pregunta debemos remontarnos al día 12 de Octubre, festivo en España y festivo en casi toda América, desde el Columbus Day en USA, hasta los días de la raza, las razas, etc.

Ese día, y también a través de Twitter (la red social que más se asemeja a un bar) leí cientos de opiniones, casi todas iban por el mismo camino, lo malísimos que fueron los españoles con los pobrecitos indios que ahora gobiernan Latinoamérica.

Lo curioso es que los indígenas apenas han gobernado, son irrelevantes los casos, y en todo caso, hasta hace muy poquito tiempo no han tenido voz, y eso en los lugares que la tienen.

Juan Manuel de Rosas, principal actor de la "campaña al desierto", una historia preciosa que los indígenas del "desierto" recordarán para siempre... sobre todo sus cadáveres.

Pero,¿qué pasó con los indígenas en América? Grosso modo, los españoles eran tan tan tan católicos que se plantearon, más allá del porqué de la conquista, si esta gente eran personas o solo bichos. Y, sorprendentemente (para la época, no me malinterpreten), resultaron ser personas.

Pasan los años y llegamos a principios del siglo XIX. Los criollos, es decir, los españoles nacidos en América, se sienten desplazados por el régimen borbónico centralizador (que da prioridad a los españoles peninsulares en cargos y favores) y sus reclamos va llegando al punto de pedir la independencia – tras un largo y enorme proceso que si lo demandan detallaremos otro día – hasta que la consiguen.

Una vez que te has independizado, pasamos a la creación del Estado y del imaginario nacional.  Imaginario nacional que crean élites, criollos, grandes terratenientes y eminentes militares, héroes de la guerra y gente con mucha plata. Hombres que han estudiado en Europa, en la europa del positivismo, del darwinismo social, que tienen como referente a los Estados Unidos (donde no quedó ni un indígena vivo). Y eso trae consigo la marginalidad más absoluta de los indígenas americanos. Los “pueblos originarios” que se ven aislados en sus pequeñas porciones de tierra o en la hacienda de turno. Positivismo que trae las campañas al desierto: desierto de población, de población blanca, claro, porque allí se cargaron al primer oscurito que vieran.

Mentira, por tanto, que los originarios volvieran a ser dueños de lo que les quitaron.

Pero es más, en el plano puramente político, tampoco llegaron nunca, ni lo son ahora, a ser independientes. El imperialismo inglés y estadounidense, no de ocupación, sino de redes comerciales, ha flagelado al continente durante los dos siglos posteriores. La lacra de la distribución mundial del trabajo los convirtió en simples surtidores de materia prima, como antes. Nada cambia, salvo detalles legales y algunas caras.

Por lo tanto, una independencia “de mentirijilla” que sigue hoy en día. Una “mentirijilla” que sigue haciendo que cada 12 de Octubre muchos de mis paisanos sigan sintiendo vergüenza(?) por lo que hicimos (?) hace poco más de 4 siglos.

Si nos paramos a analizar a cada uno de los héroes nacionales, se nos caerían los “palos del sombrajo”. Y es por eso que digo que la independencia es una gran mentira. El indigenismo que se utiliza para “atacar” el descubrimiento no se “inventa” hasta el SXX, y, de hecho, previo a ello, son sólo algunos frailes españoles los que consiguen que a los originales de las tierras se les trate como a una persona media, de hecho, y con la excepción de las minas, se les trataba bastante mejor que a un campesino ordinario en la Península Ibérica.

Manuel Celaya, presidente de Honduras. Parece recién salido del ranchou de los Bush...

En resumen que la independencia de Iberoamérica no fue más que la consolidación y ampliación de un sistema colonial en todos los aspectos. Se consolida aún más una clase dirigente, convertida en oligarquía desde el XVI al XVIII (cuando las reformas borbónicas tocan el asunto). Se consolida un conservadurismo social aplastante, donde la marginación y la explotación se vuelve más dura y caótica. Se establece un sistema agro exportador como el motor económico de la región que hace que la dependencia económica sólo cambie de manos. En definitiva, que se toman una serie de decisiones, de unos mandatarios políticos que toman el territorio como suyo, que a lo largo de los años han demostrado lo desacertadas que fueron.

Unas decisiones que, sin tener en cuenta nunca a los “originarios”, siguen llevando el dinero de Latinoamérica a otros lugares, y que mantienen  un desarrollo territorial con el dudoso mérito de ser el sitio donde hay más brecha social, donde los ricos son más ricos, y los pobres son más pobres, superando incluso al Africa negra.

Son estas las razones por las que digo que la independencia de América es una mentira, en el sentido que muchísima gente le da al asunto. Porque ni es independiente, ni fueron los “ocupados” los que recuperaron sus tierras. Y con esto, aclaro, que no defiendo la “historia rosa” de la conquista y colonización de la América española, pero tampoco hay una “historia negra”. Hay que informarse un poco y no repetir incesantemente discursos, que no sólo son mentira, sino que están bastante pasados de moda.

 

Y para muestra un botón, los indígenas de Cajamarca, Perú, que actualmente están luchando para que una empresa de capital casi íntegramente estadounidense no abra la explotación de una mina de oro que los dejaría a ellos sin recursos. Oro para el Perú, “casi seguramente”. Por eso, antes de soltar sloganes pasados de fecha, hay que intentar entender el mundo.

Los requerimientos en América. Un ajuste legal

Requerimiento a los indios alzados en Nueva España, 1541

La conquista de América se produjo en un momento trascendental de la historia, la transición del Medievo a la llamada Edad Moderna. Aún así, el descubrimiento, y el posterior proceso de conquista y establecimiento colonial se hacen según los patrones de la guerra y conquista medieval.

¿Qué significa esto? Esto significa que absolutamente todo debe tener una justificación y una legitimación legal. Uno de esos abogados de Hollywood que tantas vueltas le dan a los casos disfrutaría muchísimo con un litigio medieval.

La corona de Castilla debía hacer legítima la posesión de los territorios descubiertos desde el primer minuto, y lo consiguió con la ayuda del Vaticano, basándose siempre en la donación pontificia y el descubrimiento. Un claro ejemplo fue el litigio territorial con Portugal.

Sin embargo, la cosa no quedaba en una simple aprobación, los indígenas no se iban a quedar con las manos quietas – lógicamente – y, si había una intervención militar, ésta debía pasar el filtro de la guerra justa. Conseguir una guerra justa significaba, entre otras cosas, legitimar no sólo la conquista por parte de la corona, sino las mercedes y privilegios que se le entregaban a los conquistadores, que formaban empresas personales, privadas, al estilo medieval, ya que los Estados aún no mantenían ejércitos profesionales.

Para pasar este filtro, la corona creó los requerimientos, que significaron la primera política oficial para con la conquista. 1514 es el año en que se aprueban los textos redactados por Juan López de Palacios Rubios, y que persigue ni más ni menos que la adaptación a las Indias del “derecho europeo de la guerra”.

“Dicha política de dominación, que no excluía el uso de la violencia para alcanzar sus bjetivos, no sólo causó estragos en la población nativa durante su vigencia, sino que, aun después, dejó su impronta en las relaciones hispano-indígenas y fue siempre una corruptela difícil de desarraigar, para cuya justificación no faltaron pretextos. Fue este uno de los aspectos salientes de la “lucha española por la justicia en la conquista de América” de la que habló con tanta elocuencia Lewis Hanke.”

Los requerimientos eran una serie de prerrogativas que los conquistadores leían a los indígenas cuando se produce el contacto. Entre otras, estaba siempre presente la sumisión a la corona de Castilla. En caso de que los indígenas no aceptaran esto, cosa no muy difícil, entre otras cosas por los problemas idiomáticos, la guerra estaría justifiacda.

En la capitulación que Juan Ponce de León redacta para la conquista y población de la isla Bimini y La Florida, podemos leer: “E si después de lo susodicho  no quisieren obedecer lo contenido en dicho requerimiento, en tal caso les podeis hacer guerra y prenderlos, y traerlos por esclavos…” 27/9/1514.

También el Obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, nos habla sobre esto y nos dice que “ estos son los requerimientos que se les dan a entender, y que ellos entienden y ven claramente, que son los que van robando y destruyendo las personas, haciendas y vidas, casas, hijos y mujeres, porque lo ven al ojo y por obra, que es su manera de entender, mayormente en defecto de las lenguas; que obras de predicación del Santo Evangelio, éstas no las ven” en una clara crítica a la actitud de algunos conquistadores.

Bartolomé de las Casas, en su Historia de las Indias, se pregunta “¿cómo pedirles obediencia para rey extraño sin hacer tratado ni contrato o concierto entre sí sobre la buena y justa manera de los gobernar de parte del rey, y del servicio que se le había de hacer de parte de ellos…?”

Como veis, un ajuste legal, una corruptela, como bien define Abelardo Levaggi que duró muy poco en el tiempo, y que ya en 1573 fue sustituida por “las ordenanzas de Nuevos descubrimientos y poblaciones”. Y es que, aunque creamos que muchos de estos ajustes legales, estas justificaciones simplonas, son cosa de la actualidad y de la imagen a ofrecer desde los medios de comnicación de masas, existe desde hace mucho mucho tiempo.

Imagen | Requerimiento a los indios alzados en Nueva España. [AGI; Patronato 181, R1]

De las citas: Abelardo Levaggi, Diplomacia HIspano – Indígena en las fronteras de América, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2002