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La arqueología de empresa: entrevista a un arqueólogo 3ª Parte

Tras dos entregas espaciadas en estos meses de verano (julio y agosto), llegamos al final de nuestra particular entrevista con Roberto. Esperamos que esta entrevista os haya servido par conocer más y mejor el mundo de la arqueología en España y avanzamos que, seguramente, esta no será la última entrevista que publiquemos en Aquí Fue Troya.

Roberto González Jiménez, arqueólogo y gestor de patrimonio

P. En la segunda parte de esta entrevista, hablamos de la relación entre la arqueología y el mundo de la construcción; así como de la parte más mercantil de vuestro trabajo. Si te parece, podemos dedicar esta última parte a hablar del proceso de trabajo en sí mismo. ¿Estais todo el día haciendo trabajo de campo o hay más tiempo de documentación que otra cosa?

Podemos decir que el trabajo de campo es la punta del iceberg. Es el más visible y el más espectacular pero no ocupa la mayor parte del tiempo. Detrás del trabajo de campo, existe un gran trabajo previo y posterior de laboratorio, que incluye documentación, inventario, estudio y análisis de restos arqueológicos, redacción de informes y memorias, tratamiento de planimetrías, etc.

P. Sin embargo la parte más visible suele ser la que se realiza a pie de “obra”. ¿Cuantas personas trabajan a pie de campo? ¿de cuantos componentes hablamos en total?

Esta pregunta es muy difícil de contestar. El trabajo arqueológico es muy fluctuante y depende mucho del tipo de intervención a la que te enfrentes. El número de personas a pie de campo es tan variable como intervenciones se puedan desarrollar. Cada intervención tendrá un equipo asignado en función de los objetivos, la metodología, el terreno, las herramientas disponibles, el horario, el calendario, etc. Tampoco podemos hacer una relación exacta entre los arqueólogos que participan a pie de campo y los que lo hacen en laboratorio, ya que esto, de nuevo, variará con cada una de las intervenciones.

P. Cada vez se ven en los medios de comunicación y en la ficción, nuevos y más complejos aparatos aplicados a la arqueología ¿en qué medida ayuda la tecnología a vuestro día a día? ¿hay mucha diferencia en las herramientas y utensilios que usáis hoy día respecto a lo que se usaban en los años 80, por ejemplo?

Las herramientas que se usaban en los 80, se siguen utilizando hoy en día, aunque esto no quiere decir que no se incorporen nuevas tecnologías a la práctica de la arqueología. En este sentido podemos indicar que cada vez es más habitual apoyarse en maquinaria pesada para realizar parte de las excavaciones arqueológicas.
Las nuevas tecnologías que pueden ayudar al registro arqueológico se incorporan a la práctica diaria. En este apartado podemos incluir todo lo relativo a la fotografía digital, los sistemas de posicionamiento GPS, los escáneres 3D, aplicaciones informáticas aplicadas al registro arqueológico, etc.

P. Y para terminar, aunque esta entrega será mucho más breve que las anteriores, me gustaría que nos dejaras una pequeña reflexión personal ¿cómo ves el futuro del patrimonio? ¿Y de la arqueología de empresa?

Creo que todas las actividades relacionadas con el patrimonio están en una fase muy inicial y que les queda mucho por recorrer. En ese sentido, creo que el futuro es prometedor. Pero para que se desarrollen de manera correcta estas actividades en torno al patrimonio, se debería avanzar en la normativa y en la legislación al respecto, así como creando algunas figuras y administraciones que puedan liderar estas actividades.

Hasta aquí la tercera y última parte de la entrevista. Desde Aqui Fue Troya queremos agradecer a Roberto su buena disposición y el tiempo dedicado a contestar a nuestras preguntas. Una vez más, esperamos que os haya resultado interesante y os invitamos a exponer vuestras dudas y opiniones en los comentarios.

La arqueología de empresa: entrevista a un arqueólogo 2ª Parte

El pasado julio, comenzábamos a publicar la primera parte de una entrevista que Aquí Fue Troya realizó al arqueólogo Roberto González Jiménez. La intención con dicha entrevista era acercar al público una profesión mal conocida. Este mes, publicaremos la segunda y penúltima entrega de esta entrevista que, por razones de longitud, hemos preferido fragmentar.

Roberto González Jiménez, arqueólogo y gestor de patrimonio

P. En la primera parte, comentabas que la arqueología de urgencia se caracteriza por ocuparse de aquellas intervenciones arqueológicas relacionadas con obras de construcción con las que tiene que convivir y a las que tiene que adaptarse. Pese a todo, vuestra presencia influye mucho en el ritmo de la obra, ¿cómo os lleváis con los arquitectos y empresarios ?

En este caso volvemos a tener una situación similar al caso institucional. Hay un necesario entendimiento y colaboración por todas las partes para beneficio y logro de los objetivos de todos los participantes.
Si bien es cierto que en determinados momentos o en los inicios del desarrollo de las legislaciones sobre protección del patrimonio arqueológico, existieron grandes conflictos entre arqueólogos y constructores y/o promotores, cada vez más existe una colaboración entre todos que redunda en unas mejores condiciones de trabajo y un mayor logro de los objetivos. A este hecho ha contribuido en gran medida el desarrollo por parte de los municipios de normativas específicas y catálogos e inventarios de patrimonio. El disponer de estas herramientas hace que la previsión del hallazgo de restos arqueológicos en determinadas obras sea muy fácil y por tanto, la programación de actividades arqueológicas en relación al desarrollo de la obra también se vea favorecida.

P. Entonces, en ese entorno de trabajo, ¿crees que la ley actual cumple sus objetivos de protección?

Si, creo que cumple con los objetivos de protección. En lo que no estaría tan de acuerdo es en si cumple los objetivos de promoción de la investigación arqueológica. Creo que esa parcela está abandonada por la ley y por las diferentes administraciones y quizás sería el siguiente paso que debería trabajar la legislación.

P. Si te parece, vamos a cambiar de tercio. Ahora que sabemos a qué os dedicáis, podríamos hablar de cómo funcionáis. Muchos se preguntarán quién paga vuestro trabajo y cómo los conseguís.

La financiación de nuestros trabajos suele ser diversa. Una gran parte de la financiación es de capital privado. Los constructores y promotores de obras, que deben desarrollar actividades arqueológicas sufragan el coste de las mismas, que dependiendo de la legislación que se aplique a cada territorio podrán recuperar en forma de subvención o de exención.
En el caso de obras públicas, son los promotores públicos los que soportan el coste de las actividades arqueológicas.
También existe la financiación pública a través de subvenciones de distintas administraciones, desde nivel local a nivel europeo.
Así mismo podemos destacar la financiación a través de la obra social de distintas entidades, el patrocinio y el mecenazgo, aunque no suelen ser la fuente de financiación principal de los proyectos.

P. Y una vez que habéis encontrado financiación ¿en base a qué se os paga?, ¿funcionáis por obra o por resultados? Es decir, ¿lo importante es buscar o encontrar algo?

Una empresa arqueológica no mide su éxito o fracaso en función de lo que encuentra o no encuentra. Consecuentemente, la actividad arqueológica se programa por obra. El resultado de la intervención arqueológica relacionado con esa obra podrá resultar positivo o negativo, pero ello no implica que el trabajo arqueológico se haya desarrollado de manera correcta o incorrecta.

P. Varios de los que han colaborado con nosotros sugiriendo preguntas, coinciden en una duda: ¿Si os encontrais algo de valor la ley dice que tenéis que entregarlo a las autoridades, no? ¿no os llevais nada de nada como gratificación?

No. En el objetivo de la investigación arqueológica prima el contexto sobre el objeto. Cuando se realiza una intervención arqueológica los materiales que se recuperan se convierten en herramientas para el estudio de la historia. Con esto quiero decir, que en la mayoría de los casos, los arqueólogos, ante un objeto no observan su valor económico sino su valor cultural y/o histórico.

P. Pero, entonces, ¿se puede vivir de eso o solo es para unos pocos privilegiados?

Se puede vivir de esto. Evidentemente, y como en cualquier otra profesión, existe un número limitado de personas que puede absorber el mercado laboral, aunque éste es mayor de lo que muchos pueden pensar. En los últimos años hemos vivido un “boom” de la arqueología profesional y han sido muchas las personas que se han incorporado a la arqueología de manera laboral. Debido a la crisis económica que afecta a todos los ámbitos y, sobretodo, al decrecimiento de la construcción, el número de arqueólogos profesionales ha caído en picado. Soy de la opinión, que existe la posibilidad de dedicarse laboralmente a la arqueología, pero que el mercado laboral en este ámbito todavía se está acomodando. Ni era lógica la situación de la arqueología laboral, antes de la crisis, ni es lógica la situación actual.

Hasta aquí la segunda parte de la entrevista. Dentro de poco publicaremos la última parte. Esperamos que os esté resultando interesante. Como siempre, nos vemos en los comentarios.

La arqueología de empresa: entrevista a un arqueólogo 1ª Parte

Hace un par de meses, Aquí Fue Troya, se hacía eco del descubrimiento de un barco romano durante las tareas de excavación preventiva asociadas a la construcción de un puente. Para hablarnos sobre la arqueología de urgencia o preventiva y sobre las empresas de arqueología en España, Aquí fue Troya se ha puesto en contacto con el director de una empresa catalana, Strats, que ha tenido la gentileza de responder a nuestras preguntas y a las que algunos de nuestros lectores han hecho en plataformas como Twitter y Google Reader.

 

Roberto González Jiménez en su faceta más reciente de arqueólogo subacuático

Roberto González Jiménez (Granollers, Barcelona, 1977) es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona y especializado en arqueología. Desde el inicio de su carrera ha estado vinculado a la arqueología a través de empresas privadas de gestión de patrimonio. Así mismo ha dedicado parte de su carrera profesional a la arqueología local formando parte de grupos de investigación de museos y formando parte del consejo de redacción de la revista Lauro de Granollers. Durante el desarrollo de su carrera profesional ha participado en numerosos proyectos de investigación arqueológica así como de gestión del patrimonio cultural. Los últimos proyectos a los que ha estado vinculado tienen relación con la arqueología subacuática.

 

P. Gracias por dedicarle tu tiempo a los lectores de Aquí Fue Troya. Metámonos en faena, Roberto, ¿qué es la arqueología de urgencia?

Entendemos por arqueología de urgencia aquellas intervenciones arqueológicas relacionadas con obras de construcción (construcciones privadas, de grandes infraestructuras, de comunicaciones, etc.) Atendiendo a estas consideraciones siempre se dará este tipo de arqueología en relación a obras, con las cuales ha de convivir y adaptarse en cuanto a metodología, normativa, legislación, etc. lo que no siempre es fácil, y a menudo, es fuente de conflicto.

P. Y, entonces, ¿qué diferencia hay entre la arqueología de urgencia y la que realizan las universidades?

Aún partiendo de la base que las dos son arqueología y los objetivos son los mismos, podemos destacar algunas diferencias relacionadas con el objeto de estudio, la metodología y el personal que la desarrolla.
En cuanto al objeto de estudio, como hemos comentado anteriormente, en la arqueología de urgencia siempre se dará la convivencia entre la actividad arqueológica y otras actividades ligadas a la construcción. Evidentemente, los intereses de las dos actividades son diferentes y, en ocasiones, opuestos, lo cual condicionará la práctica arqueológica.
La metodología, sin variar excesivamente de lo que entendemos por arqueología universitaria, muchas veces ha de adaptarse al ritmo de la obra, en cuanto a horarios y calendarios, selección de zonas a excavar, etc. Uno de los condicionantes de la arqueología de urgencia suele ser el tiempo, que no lo es en la arqueología universitaria. Asimismo la arqueología de urgencia es mucho más exigente con los temas de seguridad y salud laboral de lo que lo es la arqueología universitaria, hecho que en ocasiones hace variar la metodología de excavación.
Existen algunas diferencias más, pero destacaría una última y es en cuanto al personal que participa en la excavación. En la arqueología universitaria suele haber una gran participación de estudiantes y personas o aficionados que no son arqueólogos. En la arqueología de urgencia no encontramos este hecho. Si bien es cierto que la participación de estudiantes en formación podría producirse, no es la práctica habitual. La arqueología de urgencia suele desarrollarse por arqueólogos profesionales y se hace difícil la participación de estudiantes o aficionados por motivos de productividad y de legislación.

P. ¿Estáis limitados en cuanto a qué podéis o qué no podéis excavar? ¿Qué tipo de excavaciones lleváis?

Como empresa arqueológica se puede llevar a cabo todo tipo de excavaciones. En este sentido podemos incluir excavaciones terrestres o subacuáticas; excavaciones de cualquier periodo histórico; excavaciones urbanas (entendiendo como tales las excavaciones que se desarrollan en núcleos urbanos y cuya característica principal es la gran superposición de fases históricas en un espacio físico muy reducido) o excavaciones fuera del ámbito urbano; excavaciones de urgencia o excavaciones programadas, etc. Así mismo, es habitual que las empresas de arqueología desarrollen otras actividades que no son propiamente excavación, como prospecciones, inventarios de patrimonio, cartas arqueológicas, etc. y otras actividades relacionadas con la difusión del patrimonio arqueológico (publicaciones, exposiciones, visitas guiadas, proyectos museológicos y museográficos, etc.). Además alguna de estas empresas también desarrollan actividades de consolidación o restauración de bienes arqueológicos tanto muebles como inmuebles.

P. Siendo una empresa privada dedicada a trabajar con el patrimonio, ¿qué relación tenéis con las instituciones?

La relación con las instituciones es, en general, muy buena, ya que existe colaboración mutua y necesaria entre ambas partes. No negaré que en determinadas ocasiones y con determinadas instituciones la relación es distante y no del todo cordial, pero esto es la anécdota y no la norma general. Además esto ha de ser así, ya que no hemos de entender la actividad arqueológica como una competición entre la arqueología “profesional” y la “institucional” ya que las dos se complementan y se necesitan para cubrir sus objetivos, que como hemos comentado anteriormente son los mismos para ambas arqueologías.

Hasta aquí la primera parte de la entrevista. Continuaremos charlando con Roberto en futuras entregas.  Hasta entonces, y como siempre, tenéis el espacio de los comentarios a vuestra disposición.

Descubierta una nave romana en Ostia Antica

El pasado 30 de Abril, las autoridades italianas dieron a conocer la noticia del hallazgo de los restos de una nave romana durante la construcción de un puente en las inmediaciones de la antigua ciudad portuaria, Ostia Antica.

Los restos asomando parcialmente del suelo. Mientras, un arqueólogo despliega una manguera para humedecer los restos.

 

El pasado 30 de Abril, las autoridades italianas dieron a conocer el hallazgo de los restos de una nave romana (la primera en este área) enterrada a 4 metros de profundidad, durante la construcción del nuevo puente de la Vía della Scafa, en las proximidades de las ruinas de Ostia Antica, la ciudad portuaria de la antigua Roma.

Los restos fueron encontrados durante la una intervención conocida como “arqueología preventiva” o “arqueología de urgencia”, por la cual se explora el terreno de un área de potencial arqueológico antes de que se inicien las obras de construcción, para asegurar, en la medida de lo posible, que las obras no destruyen patrimonio arqueológico alguno.

Un barco bajo tierra

Hasta la fecha, los arqueólogos encargados de la excavación han descubierto una sección de 11 metros de largo del barco y calculan que podría alcanzar los 13 metros. Se trata de un pecio que, debido a la ausencia de hierro entre sus elementos constructivos, puede probablemente pertenecer a la época del Alto Imperio. Las causas por las cuales el barco ha terminado en dicha localización aun no se han dado a conocer aunque no sería de extrañar que se tratara de un barco hundido en el antiguo cauce del río y cubierto posteriormente por sedimentos aportados por el propio río.

El barco se ha conservado en excelentes condiciones debido a que estaba enterrado en un barro arcilloso y a que el nivel de la capa freática (es decir, el nivel a partir del cual podemos encontrar agua) era bastante alto. Aunque parezca mentira, el agua y el barro son uno de los mejores medios para que la madera se conserve. Por un lado, el agua evita que la madera se seque y se rompa y por otro, el barro evita que organismo que se alimentan de la madera, accedan a ella.

Últimas noticias: los hombres con traje y corbata NO son arqueólogos

Ahora, los arqueólogos, dirigidos por Paola Germoni (de la superintendencia de Roma y Ostia) y Alessandra Ghelli, tienen por delante una delicada tarea de excavación. Deben mantener la madera siempre húmeda porque un secado no controlado daría al traste con siglos de conservación. Cuando el barco haya sido estudiado in situ y las obras del puente no puedan ser detenidas durante más tiempo, es de suponer que los arqueólogos retirarán los restos y los llevarán a un laboratorio especializado donde comenzará un proceso delicado destinado a asegurar la conservación de la embarcación y que espero que pueda explicaros en otra entrada.

¿Un barco sin clavos?

Como he dicho, los arqueólogos han datado el barco de forma aproximada en el periodo conocido como el Alto Imperio (siglo I a siglo III d.C.). Esto se debe a que en la construcción del barco no se utilizaron clavos de hierro para unir las distintas piezas de madera.

Esto quiere decir que el barco encontrado fue construido siguiendo una técnica conocida como el cosido por el cual las tablas que forman el casco fueron ensambladas entre sí cosiéndolas con cuerda de origen vegetal.* Como nos corrige amablemente Pere en los comentarios, durante el Alto Imperio la técnica de construcción sin clavos utilizada era la de “claves y clavijas” que, supongo, se refiere a la que yo conozco como “tenon et mortaisse” o “tenón y mortaja”. Esta técnica consiste en el tallado de las piezas de tal forma que se ensamblen mediante lengüetas de madera atravesadas por pasadores del mismo material.

Técnica de ensamblado mediante tenon y mortaja

Ostia Antica, el puerto de Roma

El barco ha sido hallado en las inmediaciones de las ruinas de la ciudad romana de Ostia Antica, situada en la costa del mar Tirreno, en el antiguo Latium, Italia, que funcionó como puerto de la antigua Roma. Esta ubicada cerca de la boca del río Tíber por cuyo cauce se subían las mercancías a la ciudad de Roma.

El puerto de Ostia servía como lugar de descarga e intercambio de productos. Los grandes barcos mercantes recalaban en la ciudad y vendían su mercancía que acto seguido era cargada en barcos fluviales, de menor tamaño y calado, para remontar el Tíber y abastecer la ciudad de Roma.

Las ruinas de Ostia Antica junto al río Tíber

 

Enlaces de interés:

Galería de imágenes de la excavación del Corriere della Sera, periódico romano.

Página de Ostia Antica.