Seiscientas reinas

En las sociedades, en general, y en todas las épocas, los grupos en desarrollo hacia la ostentación del poder siempre han imitado la forma y el estilo de la clase dominante. De este modo, el nacimiento de los grupos de comerciantes acaudalados, los primeros burgueses, no iban a ser menos, y en el S. XV ya nos encontramos con una reflexión curiosa.

” La reina de Francia, Juana, esposa de Felipe el Hermoso, llegada a Brujas, se sorprende del lujo de los ricos burgueses: “Creía ser aquí la única reina, habría dicho, y descubro seiscientas.” *

Modelo de imitación éste que se va repitiendo. En muchos casos consiguen matrimonios de conveniencia con familias nobles para ascender fácilmente en esta sociedad cerrada. En otros ni siquiera hace falta porque el poder de facto que daba el dinero lo hacía innecesario y se ennoblecían apellidos con documentos emanados directamente. En cualquier caso, es llamativo el ennoblecimiento de los burgueses, que llegan a hacer auténticas filigranas para entrar en el selecto grupo de los privilegiados. Siguiendo el párrafo del que saqué la cita: ” Sus maridos eran soldados y servían en la milicia urbana; para ellos, el vocabulario jurídico inventa la fórmula de milites burgueses. Estos señores se hacían llamar doncel y sire [fórmulas de respeto utilizadas con los nobles en la zona de Flandes]; sus escudos de armas estaban pintados, con sus divisas, a las puertas de sus steenen.” *

Y es que no sólo era una cuestión de prestigio, el privilegio, la ley privada, era un buen motivo para ennoblecer a la familia.

* Uñas azules, Jacques y Ciompi. Las revoluciones populares europeas en los siglos XIV-XV. M.Mollat y Ph. Wolff; SXXI editores, 1976. pp – 22

Imagen: Wikipedia

La ciencia española en el s. XVI: los libros de navegación

Uno de los principales problemas de España, ya lo dice Pérez-Reverte, es lo poco que tenemos en consideración nuestra propia historia. No se trata de que ahora intentemos resucitar pasados heroicos a la manera del franquismo sino de valorar nuestro pasado como se merece.

El siglo XVI (y parte del s.XVII), no fue llamado el siglo de Oro por nada. Los territorios bajo el dominio de los monarcas españoles vivieron un gran esplendor de las artes. La literatura, la pintura, la escultura y la arquitectura de los autores patrios es hoy uno de los mejores exponentes del renacimiento y el barroco europeos. La monarquía tenía dinero y poder. Y donde hay dinero y poder, siempre se concentran los mejores artistas.

Sin embargo, hasta hace relativamente poco, la ciencia española apenas era tenida en cuenta. Parecía que no había habido grandes tratados o avances científicos en España. Mientras franceses, ingleses e italianos reivindicaban los nombres de grandes científicos, en el territorio español no había nadie. Pero el poder no se sustenta sólo. Se necesita contar con la vanguardia tecnológica a fin de que el enemigo no te aventaje.

Durante el siglo XVI la Casa de la Contratación y el Consejo de Indias, ambos en Sevilla, se convirtieron en el núcleo de los avances científicos orientados a la navegación y la cartografía. Era necesario asegurar que los marineros españoles estuvieran lo mejor formados posible para mantener el dominio en el mar y el control sobre las Indias. Los oficios de Piloto Mayor, Cosmógrafo Mayor y Cosmógrafo de hacer cartas, fueron profesores y científicos que contribuyeron a ampliar los conocimientos de geografía y de navegación.

Durante el s.XVI circularon en España de manera impresa o manuscrita, multitud de tratados científicos: la Suma de geografía de Martín Fernández de Enciso[1], El tratado de la Esphera y del arte de marear del portugués afincado en Castilla, Francisco Falero o Faleiro[2]; El arte de navegar de Pedro de Medina[3]; El regimiento de navegación, del mismo autor[4]; el Breve Compendio de la Sphera y de la Arte de Navegar, de Martín Cortés[5]; o el Compendio de la Arte de Navegar del astrólogo, matemático y cosmógrafo de Felipe II, Rodrigo Zamorano[6].

Arte de Navegar de Pedro de Medina
Arte de Navegar de Pedro de Medina

Estos tratados fueron incluso traducidos a varios idiomas, por supuesto, sin permiso ni beneficios para el autor, al igual que El Quijote, traducido y vendido por toda Europa ya en vida de Cervantes. El libro de Martín Fernández de Enciso apareció en Londres en 1578 como A briefe description of the portes; el Arte de Navegar de Pedro de Medina fue traducido a las principales lenguas europeas, reimprimiéndose muchas veces hasta muy entrado el siglo XVII[7]. Hasta tal punto que algunos historiadores han llegado a afirmar que “Europa aprendió a navegar en libros españoles”.

Traducción al italiano del Arte de Navegar de Pedro de Medina

Esta ingente cantidad de publicaciones sobre navegación y cosmografía (la geografía de la época) se debió a que los monarcas españoles incentivaron la producción científica al respecto. Felipe II y Carlos V mantuvieron a diversos cosmógrafos bajo su protección y a su servicio. Encargaron a estos, mejoras cartográficas para asegurarse que sus barcos fueran los mejor informados. También se dieron en España tratados de construcción naval, aunque carecían de planos detallados más allá de algunos esquemas y dibujos[8].

Y así como la navegación, también la artillería contó con multitud de títulos que explicaban los métodos para calcular las trayectorias y distancias necesarias para el buen uso de cañones y bombardas. Estos libros ponen de manifiesto que la ciencia española tuvo mucho que ver en el mantenimiento de la supremacía política, militar y económica de la España del s.XVI; y proporcionó a sus monarcas mejores pilotos, barcos, artilleros e información.


[1] Suma de geografía que trata de todas las partidas y provincias del mundo: en especial de las Indias. Y trata largamente del arte de marear; juntamente con la esfera en romance, con el regimiento del sol y del norte. Sevilla, 1519

[2] El tratado de la Esphera y del arte de marear: con el regimiento de las alturas: con algunas reglas nuevamente escritas muy necesarias. Sevilla, 1535

[3] El arte de Navegar. Valladolid, 1545.

[4] El regimiento de Navegación. Sevilla 1552 y 1563.

[5] Breve compendio de la Sphera y de la Arte de Navegar. Sevilla, 1551.

[6] Compendio de la Arte de Navegar. Sevilla, 1581.

[7] VICENTE MAROTO, Isabel: El arte de Navegar. Universidad de Valladolid.

[8] Los primeros planos detallados de los que se tienen constancia pertenecen al libro de Antonio de Gaztañeta, 1720.

Aquí unos amigos

- Aquí fue Troya. – Aquí, unos amigos.

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Este será, por tanto, un blog de Historia en el sentido más amplio del término, donde lo esencial alternará con lo anecdótico, lo científico con lo popular, lo profesional con lo personal. Sin complejos.

La batalla para atraeros hasta nuestro caballo metafórico acaba de comenzar. Emplearemos todas las herramientas a nuestro alcance para lograr  interesaros, divertiros, sorprenderos  e ir enredándoos. Haceros de los nuestros para que nos ayudéis a llenar de contenido esta caja de Pandora, para que podamos abrirla poco a poco, sin miedo. ¡Y que arda Troya!

Blog de Historia