Archivos de la categoría Política

OPEC PRODUCTION LEVEL

Cuando éramos reyes: la OPEP y la crisis energética de los setenta.

A pesar de que en España los consumidores no lo estamos notando en demasía, el petróleo lleva varias semanas de caída constante y generando quebraderos de cabeza a algunos gobernantes de países productores a los que no les salen las cuentas. Tras haber superado los 120 dólares el barril en épocas relativamente largas de bonanza (y gasto) para los países productores, muchos Nostradamus de nuestra época lanzaban el grito al cielo acerca de que el llamado peak oil, se encontraba a la vuelta de la esquina. Quizás se peque de ventajismo, pero con un barril brent en lenta pero estable caída y que ya se ha situado en torno a los 70 dólares el barril y con la elasticidad que ha demostrado tener el lado de la oferta (nuevas inversiones, fracking, implementación de energías complementarias, etc.) mantener que el petróleo se va a acabar relativamente pronto es, a día de hoy, cuanto menos algo aventurado. Sigue leyendo

Monseñor-Romero

La Iglesia Católica y la izquierda, una relación (no tan) extraña

El imaginario colectivo es curioso, en muchas ocasiones se impregna de arquetipos o tópicos basados en extender un pensamiento mayoritario a la totalidad del cuerpo que compone la institución, colectivo o tendencia en cuestión y ello genera una pasión bien extendida como es el frikismo, entendido el concepto friki como el diferente, el rompedor e, incluso en una devaluación del término, el revolucionario. Se puede aplicar esta descripción a la nueva estrella mediática de la Iglesia en España, la monja dominica Sor Lucía Caram. “Azote de los políticos” o “monja revolucionaria” son algunos de los apelativos que le otorgan los medios que dan cobijo y difusión a sus prédicas. Con un discurso populista (aquí está medianamente bien definido lo que es y ella lo conoce muy bien porque su país de origen es una potencia exportadora tradicional) de izquierdas ha despertado el apetito de las audiencias por ese rara avis que la consumen (porque la televisión también es consumo) con fruición mientras le asalta la sorpresa de cómo es posible que exista esa monja de izquierdas. Sigue leyendo

mercosur-San Juan

Mercosur: Un mito de la integración latinoamericana

Termina el Mundial de Brasil y las sensaciones para las dos grandes selecciones de América, Brasil y Argentina, son cuanto menos agridulces. Quizás con el tiempo se valoraran más los resultados, sobre todo con los recursos con los que ambos conjuntos enfocaban la competición, pero la finalización del Mundial también supone la vuelta a la normalidad de las sociedades argentina y brasileira.

Argentina y Brasil, Brasil y Argentina, no importa el orden de los factores de las dos tradicionales potencias de la región sudamericana, fronterizas y tradicionalmente en conflicto, no siempre del todo pacífico, por la hegemonía del subcontinente sudamericano, sobre todo durante unas dictaduras militares que buscaron enemigos fuera que focalizaran el fervor nacional (véase Malvinas).

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populismo

Cómo conocí a vuestro padre (político): Definiendo el populismo.

En el análisis político actual se han generado una serie de términos-comodín los cuales el tertuliano o el político de turno se encuentra muy acostumbrado a repetir una y otra vez cuando lo que dice el oponente no le gusta. Frases como: “su argumento es una falacia…”, “eso que usted dice es demagógico…” o “esa medida es populista…” son normales en cualquier confrontación política, el problema es que una gran parte de los que las utilizan desconocen los significados de dichos términos. Sigue leyendo

Adolfo-Suarez solo

Adolfo Suárez: luces y sombras de un tahúr de Ávila

 Siempre he pensado que el oficio de historiador, como el de cualquier científico social, debe prescindir de opiniones y estar centrado en el análisis no sesgado, pero en ocasiones ello se torna harto difícil, como sucede en el caso del reciente fallecimiento del ex-presidente Adolfo Suárez. Pero, ¿quién fue Adolfo Suárez?

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fotograma infierno 1

El infierno cotidiano

Qué el infierno ni qué la chingada. El infierno es aquí mérito, ¿ya no se acuerda cuando éramos chavalos? ¿El hambre que teníamos, el canijo frío? ¿La miseria en que vivíamos? O como ahora mismo, que cabrones como nosotros anden matando así porque sí nomás porque no tienen una manera decente de vivir. Me cae que esta vida y no chingaderas es el infierno

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Carrillo y el 23-F

Mucho se ha hablado del 23-F, el icónico 23 de febrero de 1981. Sobre él se han escrito cientos y cientos de ensayos y artículos repletos de lugares comunes: el mayor desafío al que se sometió nuestra (por entonces joven) democracia, la prueba de fuego para una sociedad española recién salida de una dictadura, el papel de sus diversos protagonistas u otras reacciones más mundanas, como el típico caso del sobrino de la vecina de un cuñado que planeó su fuga al extranjero mientras se zampaba con patatitas las octavillas marxistas impresas de manera clandestina porque total, aquí cada uno sacia el hambre lo mejor que puede y quiénes somos nosotros para juzgarlo.

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Después de… [VIDEO]

Comenzamos un nuevo curso, y con él me gustaría compartir con vosotros un documental que he conocido a través del blog Elearning de mi amigo @eraser. Es una recopilación de documentos de la época más crucial de la reciente Historia de España, la Tansición. En él podemos palpar cuál es el sentimiento de los miembros activos de la política española, pero sobre todo de los incorformistas de la transición tal y como estaba llevándose a cabo y de los nostálgicos del régimen anterior. Está grabado entre 1978 y 1981, y se termina de realizar justo antes del golpe de Tejero el 23 de Febrero de 1981.

Y es que la siempre llamada ejemplar transición española empieza a flaquear con el paso de los años. Una transición llevada a cabo por una parte de la antigua oligarquía que abría las puertas a una nueva, con la que se entiende bastante bien, una transición permitida por el miedo inculcado durante años a la desmembración de la nación y a una nueva guerra, y una transición con el visto bueno de la comunidad internacional conservadora. Una transición a la que se le empiezan a ver las vergüenzas y que comienza a ser cuestionada como proceso histórico ejemplar.

Temas tan de actualidad como el aborto, o la llamada conservadora a la familia [en este caso por el divorcio], la reforma laboral, la represión, las luchas sociales en materia de empleo [destacar el conflicto agrícola], se tratan en el vídeo, y en la calle.

El documental es largo, tiene dos partes de 90 minutos cada una, pero os lo recomiendo fervientemente. Las conclusiones y los debates, espero que podamos llevarlo a cabo en los comentarios. Sin más particular, los vídeos.

 

Esa “cosa” llamada Coalición Canaria

Símbolo de Coalición Canaria

  Muchas veces habrán visto ustedes en los periódicos, en la televisión, en debates en el Parlamento, etcétera, a una gente que habla un poco raro, así en tercera persona como yo mismo me refiero a ustedes y que dice representar a un grupo llamado C.C., con un simbolito muy simpático en forma de flecha con los tres colores de la bandera canaria. Pues esos señores pertenecen a un grupo heterogéneo que se hace llamar Coalición Canaria (o “la CoCa” como algunos por este archipiélago la denominan peyorativamente) y aprovechando que el jueves fue día de Canarias, voy a explicar un poco quiénes son y por qué llevan ya casi 20 años en el poder en Canarias.

   Coalición Canaria es una coalición de partidos surgida en 1993 de una serie de grupos políticos de diverso signo. Dentro de ella se perfilan, además de varias agrupaciones pequeñas, el Partido Nacionalista Canario (PNC) sin masa social, pero heredero de la tradición nacionalista canaria de principios del siglo XX, el Centro Canario Independiente que nace del CDS (Centro Democrático y Social) de Suárez y Lorenzo Olarte, un partido marcado por el voto personalista hacia estas dos figuras y, por último, Asamblea Majorera, uno de los partidos hegemónicos de la isla de Fuerteventura, aspecto importante éste porque el modelo canario se basa en que cada isla es una circunscripción electoral propia. Pero realmente los dos partidos principales que conforman Coalición Canaria son dos: Agrupación de Independientes de Canarias e ICAN (Iniciativa Canaria Nacionalista).

   La Agrupación de Independientes de Canarias en realidad era una “quimera política”. Realmente no estaban articulados como partido y su poder estaba basado en la importancia que tenían los personajes que la conformaban, sobre todo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife: principalmente Tenerife (donde recibían el nombre de ATI) y La Palma (API). Todos estos “independientes” eran los herederos de la antigua UCD, la coalición de partidos que había surgido tras la caída del régimen franquista y que estaba conformada por reformadores de dentro del propio régimen. La UCD era una coalición bastante ambigua en su doctrina política, poseía tantas diferencias ideológicas como cabezas importantes ocupaban sus cuadros, pero lo que está fuera de toda duda es el carácter españolista de la misma.

   ICAN representaba todo lo contrario, herederos de aquella Unión del Pueblo Canario que se situaba a la izquierda del Partido Comunista durante la Transición y que llegó a poseer la alcaldía de la capital de facto de Canarias: Las Palmas de Gran Canaria (y esto lo dice un tinerfeño sin el mayor ánimo de herir sensibilidades). Es cierto que ICAN había moderado su discurso izquierdista, pero no tanto su discurso nacionalista. Este partido se nutría en gran medida de gente joven que salía o trabajaba en las universidades y que se planteaba que Canarias no era una parte indisoluble de España, sino que sólo el proyecto político en común les ataba a ésta y en algunos casos ni siquiera se planteaba lo anterior.

  Si a priori observamos las piezas de este rompecabezas diríamos que no encajan demasiado, pero planteemos lo siguiente: cuando los cuadros ICAN observan la posibilidad de unirse a AIC tienen la esperanza de formar una especie de “frente nacional” que les permita gobernar Canarias desde una perspectiva nacionalista. Mientras que AIC lo que ve en ICAN es una forma de darse contenido interno y, aparte, aumentar su espectro de votantes.

   La realidad es que tras esa unión lo que se ha venido produciendo es lo segundo. Los cuadros de AIC, principalmente los tinerfeños y palmeros se han hecho con las riendas del partido y lo han modelado a su imagen y semejanza, eso sí, sin dejar de utilizar las armas que le eran heredadas de ICAN y Asamblea Majorera. Desde 1995, para mantenerse en el poder, Coalición Canaria ha pactado con el PP y con el PSC-PSOE indistintamente, siempre manteniendo la presidencia del gobierno, pero no sólo lo ha hecho en las islas, sino también “en Madrid”, donde se han acercado tanto a Aznar como a Zapatero. Pero la pregunta clave es: ¿cómo es posible que se produzca ese proceso?

“Bandera Nacional Canaria”. Creada durante el tardofranquismo por movimientos nacionalistas y que, en la actualidad, Coalición Canaria reconoce como propia.

   Pues es tan fácil como adueñarse de una simbología que, en principio, no les pertenecía y vaciarla de su contenido político. El ejemplo más claro de ello es el uso de la llamada bandera nacional canaria (vamos, la de las siete estrellas verdes), la cual fue reconocida por el partido como propia desde 2005, pero sin asimilar el salto cualitativo ideológico que ello produce. Aunque también hay otros casos de utilización de elementos culturales como el folklore, la vestimenta tradicional o, sobre todo, el habla. El espectro político se ha reducido tanto en Canarias que ellos se han nombrado herederos únicos de esa cosa llamada “canariedad”. Todo ello siempre realizado sin plantear (y ni siquiera amenazar) con ideas de ruptura, ya que saben que sus principales intereses pasan por mantener buenas relaciones con Bruselas, lo cual es imposible rompiendo con Madrid por motivos puramente lógicos de realidad geográfica. Eso hace que su máxima aspiración sea establecer relaciones directas con la Unión Europea para distribuir los fondos a su antojo.

   La realidad es que AIC es un partido de gobierno (muy al estilo de la UCD), que vive por y para el mismo y ello lo han entendido sus cuadros desde la década de los 90 y por eso no han tenido objeciones ideológicas en maniobrar en sus pactos. Pero sobre todo entendieron una realidad canaria importante. Según el CIS, Canarias es la tercera comunidad con mayor componente de identidad nacionalista de todo el territorio español, sólo por detrás de Catalunya y Euskadi y muy por delante de otras como Navarra, Galicia o Andalucía. La eliminación de la multiplicidad de partidos que componían el espectro nacionalista en los 80 les hace poseer un porcentaje de voto cautivo importante.

   Entonces quedan dos preguntas claves sin responder: ¿es Coalición Canaria un partido nacionalista? Su masa social sí que lo es en su mayoría, al igual que sus militantes, pero sus cuadros no lo son en absoluto. En consecuencia a esto ustedes se podrían preguntar “¿pero hay riesgo de que se convierta algún día en un partido nacionalista?”. La realidad es que parece muy difícil. Primero porque dicho viraje sólo podría producirse tras una gran debacle electoral del partido, algo a todas luces improbable debido a su control del voto en algunas islas y a la complejidad del sistema electoral canario que fomenta el tripartidismo (si hay un sistema electoral extraño en España ése es el canario) y que, en el peor de los casos, les llevaría a ser una fuerza importante de la oposición en el caso de que el PP o el PSC decidan gobernar en minoría (muy improbable) o pactar entre ellos (más improbable aún). Dicha situación lo que genera es que la renovación del partido nunca sea plena, es decir, no se produzcan grandes cambios surgidos desde abajo, sino que la sustitución de las grandes cabezas del partido: los Oramas, Melchior, Zerolo, Perestelo, etc. se produzcan en ambiente de sosiego y siempre por principios de cooptación más o menos encubierta.

   Así que cuando desde la Península vean a Ana Oramas debatiendo en el Congreso y los periodistas utilicen esa manida frase de “la portavoz de los nacionalistas canarios” recuerden este pequeño artículo y pongan en duda gran parte del discurso utilizado.

Hugo Chávez I: La formación del Mesías

Hugo Rafael Chávez Frías nace Sabaneta, un pequeño pueblo del estado llanero de Barinas, durante la etapa de gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Hijo de una familia humilde de maestros, aunque criado por su abuela (“la Mama Rosa” a la cual ha hecho referencia en más de una ocasión) es su amor por el béisbol el que le hace ingresar en la Academia Militar de Venezuela, donde el nivel de los entrenadores era excelso.

Primera toma de posesión de Chavez. Archivo fotográfico de la cadena Capriles
Primera toma de posesión de Chavez. Archivo fotográfico de la cadena Capriles

Se consideraba un patriota y, por lo tanto, el nacionalismo fue uno de los pilares de sus discursos políticos. Dominaba algunos de los textos de Simón Bolívar a la perfección (Discurso de Angostura, Carta de Jamaica,…) y fue en la Academia Militar donde comenzó su camino hacia la Presidencia de Venezuela, fundando con otros jóvenes capitanes del ejército el Movimiento Revolucionario Bolivariano; que buscaba rescatar los valores patrióticos, dignificar la carrera militar y luchar contra la corrupción, aunque con el paso del tiempo y el peso de la difícil realidad política, social y económica del país, hicieron que este movimiento saliera de las puertas de la Academia Militar y adquiriera nuevos objetivos de carácter general. Profundamente cristiano y cercano a las Teologías de la Liberación (se duda que conscientemente), se posicionó muy rápidamente a la izquierda de los partidos ya existentes, remarcando esa posición tras posgraduarse en Ciencias Políticas.

Quizás el primer gran paso de la persona, el militar, al ídolo de masas tiene fecha y lugar de ubicación: el 4 de febrero en Caracas. La economía del país había colapsado durante los ochenta y la llegada de nuevo al poder del adeco Carlos Andrés Pérez, trajo consigo medidas de ajuste de marcado signo neoliberal en un proceso que se conoció como “El gran viraje” y que sólo empeoró las condiciones de vida de la población. La sacudida que supuso el Caracazo de 1989 y el malestar que éste dejó en las instancias medias y bajas de las Fuerzas Armadas, que no deseaban actuar contra su población, generaron que el alejamiento entre éstos y el ejecutivo fuera total. Todo ese descontento se materializó en 1991 cuando varios militares encabezados por Chávez desarrollaron el llamado Plan Ezequiel Zamora.

Rueda de prensa de Hugo Chávez tras la intentona golpista fallida de 1992

Éste Plan buscaba tomar el poder en las principales ciudades venezolanas el 4 de febrero de 1992. Algunas ciudades cayeron bajo el mando de los insurgentes como la zuliana Maracaibo, segunda ciudad del país, pero Chávez no pudo tomar el Palacio de Miraflores, residencia del Presidente. Hugo Chávez decide entregarse a las fuerzas del gobierno y por la televisión, muy al estilo de Fidel Castro tras el asalto al Cuartel Moncada dirige un mensaje mítico a sus compañeros de armas y al pueblo de Venezuela: “Primero que nada, quiero dar buenos días a todo el pueblo de Venezuela… Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros acá en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes los hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre…” Nacía con estas palabras el gran mito político de la Venezuela contemporánea.

El golpe de estado de 1992 era la crónica de una muerte anunciada, durante todo el año se oían “ruidos de sables” dentro de una estructura militar que se encontraba muy a disgusto, de hecho en noviembre de ese mismo año hubo otra intentona fallida para deponer al presidente Pérez, Chávez sólo fue la cabeza visible y el líder carismático de una rebelión que contaba con un apoyo importante dentro de la estructura del ejército y fuera del mismo.

Condenado a prisión por rebelión militar y encarcelado durante dos años en una prisión en el Estado Miranda, Chávez nunca cesó en su actividad política, pidiendo la abstención para las elecciones de 1993, convocadas debido a la destitución de Carlos Andrés Pérez del cargo tras ser acusado de corrupción y finalmente condenado. La victoria de Rafael Caldera en esas elecciones y los intentos de éste de ganarse a la izquierda para tener una mayor estabilidad gubernativa, hicieron que sobreseyera el caso de los militares golpistas y tanto Chávez, el cual había visto su popularidad aumentar de manera exponencial, como sus compañeros salían de prisión, comenzando así la carrera por llegar a Miraflores.

Tras ser liberado, comenzó una “campaña electoral blanda” de varios años hasta las elecciones de 1998 a las que se postuló como candidato de la coalición Polo Patriótico, que aglutinaba a casi todos los partidos de la izquierda venezolana desde el Partido Comunista de Venezuela hasta el Movimiento al Socialismo y encabezado por el partido que él mismo había fundado: el Movimiento V República.

Es cierto que reunió a gran parte de la izquierda venezolana tras su figura, pero no es menos cierto que el discurso radical de Chávez y la posterior metodología de gobierno hicieron que las fisuras en la coalición no tardaran mucho en aparecer, nombres importantes como el de Teodoro Pettkoff no tardaron en salirse de la coalición por no compartir el apoyo de sus partidos a un Chávez que era observado como demasiado radical.

Chávez siempre manejó un discurso popular y populista, a la vez que revolucionario, ya que su principal proyecto de gobierno era una refundación de la propia República de Venezuela, cambiando la estructura del poder y la articulación de los mismos, así como añadiendo una nueva constitución e, incluso, una nueva nomenclatura para el estado. Las referencias a Bolívar y el nacionalismo exacerbado fueron algunos de los pilares de la campaña presidencial y los que vieron en el de Sabaneta un intruso con posibilidades reales de ocupar un poder que no le pertenecía no tardaron en aparecer y los grandes medios de comunicación venezolanos no tardaron en hacer campaña implícita por el candidato de los dos partidos tradicionales venezolanos (Acción Democrática y COPEI) que se habían presentado bajo el nombre de Primero Venezuela: Herique Salas Römer, pero el desgaste que habían sufrido los mismos y la popularidad de Chávez hicieron posible una derrota chavista.

chavez 1998
Chávez con la banda presidencial tras ganar las primeras elecciones presidenciales en 1998

La elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 marcaron un antes y un después en la historia de Venezuela, en ellas, Hugo Rafael Chávez Frías se convertía en el cuadragésimo séptimo presidente de la República de Venezuela, siendo elegido con más del 56% de los votos. Comenzando así un proceso de refundación en el país, así como una de las épocas más controvertidas de la historia del país caribeño.

La realidad es que el chavismo fue tanto una sacudida como una anomalía dentro de la dinámica de los modelos democráticos. Imposible de entender en otro lugar que no fuera la América Latina de los 90-2000, se tuvieron que dar una serie de condiciones muy específicas para que ello fuera posible: altos índices de pobreza, una economía dependiente, agotamiento de un sistema político basado en el bipartidismo y la corrupción y basado en la exaltación de figuras individuales llegando en algunos casos como en el del propio Chávez a los límites del “culto al líder”, una fractura social importante que generaba la existencia de facto de ciudadanos de primera y de segunda, etc. Y todo rebozado por el carisma descomunal de un hombre que supo supo tocar la fibra política de esa gran mayoría de ciudadanos de segunda así como atraer en sus primeras elecciones a un componente importante de una clase media cansada de una corrupción política de la que era partícipe en buena parte.

Foto de un grupo de militares venelozanos entre los que vemos a Hugo Chavez. Fecha desconocida para nosotros.
Foto de un grupo de militares venelozanos entre los que vemos a Hugo Chavez. Fecha desconocida para nosotros.

Este post es sólo el pequeño análisis de como un humilde militar de un pequeño pueblo del lejano Barinas se convierte primero, en la esperanza de que puede existir una realidad mejor para millones de personas y como a partir de ahí comienza el camino hacia el más alto cargo institucional de Venezuela. Estas líneas no buscan emitir una opinión sobre si esas esperanzas fueron luego correspondidas o no, y en que medida. Es cierto que bien se podría realizar otro análisis de como fueron los años de gobierno de un Chávez que no dejó indiferente a nadie o, incluso hubiera resultado más sencillo emitir una opinión sobre los años de gobierno del mandatario venezolano, pero el estilo de este autor no va por esos caminos, mi trabajo como historiador, mejor dicho, como científico social es el de analizar procesos con el mayor grado de rigurosidad posibles, para emitir opiniones y juicios de valor más o menos fundamentados, cerrad este post y poned cualquier psuedoprograma de debate en vuestra televisión.