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III Jornadas sobre la homosexualidad y Bisexualidad a lo largo de la Historia

Cartes de las jornadas

Los días 28,29,30 y 31 de Marzo de 2011 tendrán lugar en la Universidad de Sevilla las terceras Jornadas de la Homosexualidad y Bisexualidad a lo largo de la Historia. Serán en el Aula Carriazo, en al Facultad de Geografía e Historia, sita en la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.

 

Paso a dejaros el texto de la convocatoria y el programa:

 

“La homosexualidad y la bisexualidad se correspondes con una realidad inherente de la sociedad. En las I Jornadas de Conferencias sobre dicha temática se abordaron desde una perspectiva macroanalítica estas orientaciones. Así, se analizaron las diferentes codificaciones sexuales en la Edad Moderna, la Edad Antigua y la Antigüedad Tardía, todas estas visiones de vertiente histórica; el arte feminista desde la Historia del Arte y la Contemporaneidad desde la óptoca antropoñógica.

En las II Jornadas de Conferencias; bajo el subtítulo “Sexualidad subversiva desde el Sur”, dicho análisis se realizó desde una óptica microanalítica, centradas en el ámbito peninsular y concretamente en o desde Andalucía; pues trató la vida de una serie de personajes clave en las luchas LGTB durante la transición.

En estas III Jornadas de Conferencias la perspectiva volverá a ser macronanalítica, esto es, que las conferencias no se encuadrarán dentro de una línea temática predeterminada.

Este año el carácter de las mismas será más interdisciplinar que los dos años anteriores ya que el análisis de la sexualidad se realizará desde la Historia, la Biología y la Literatura. El modelo se plantea así, debido al gran vacío de conocimiento respecto a esta temática y que desde la interdisciplinariedad pensamos que se puede llegar a llenar las lagunas existente. ”

PROGRAMACION:

– Lunes 28, de 17 a 21 horas: Ángeles en Sodoma. De la antigüedad bíblica al iconismo gay II.

Profesor Dr. Don Jesús San Bernardino Coronil. Dpto. de Historia Antigua de la US.

– Martes 29, de 17 a 21 horas: Algunas claves para pensar las identidades de sexo-género y sexuales.

Profesora Dra. Doña Carmen Mozo González. Dpto de Antropología Social de la US

– Miercoles 30, de 17 a 21 horas: De identidades y distanciamientos: la cultura gay  el universo Queer.

Profesor Dr. Don Juan Carlos Hidalgo Ciudad. Dpto de Literatura Inglesa y Norteamericana de la US.

– Jueves 31, de 17 a 21 horas: La Homosexualidad en el Mundo Animal.

Profesor Dr- Don Jesús Castillo Segura.

 

La Asistencia a estas jornadas será certificada por el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Sevilla, así como un Fanzine con los contenidos las ponencias de manera gratuita.

 

 

Para contactar con los organizadores de las jornada podeis acudir a : josrnadassamesex@gmail.com

 

Los requerimientos en América. Un ajuste legal

Requerimiento a los indios alzados en Nueva España, 1541

La conquista de América se produjo en un momento trascendental de la historia, la transición del Medievo a la llamada Edad Moderna. Aún así, el descubrimiento, y el posterior proceso de conquista y establecimiento colonial se hacen según los patrones de la guerra y conquista medieval.

¿Qué significa esto? Esto significa que absolutamente todo debe tener una justificación y una legitimación legal. Uno de esos abogados de Hollywood que tantas vueltas le dan a los casos disfrutaría muchísimo con un litigio medieval.

La corona de Castilla debía hacer legítima la posesión de los territorios descubiertos desde el primer minuto, y lo consiguió con la ayuda del Vaticano, basándose siempre en la donación pontificia y el descubrimiento. Un claro ejemplo fue el litigio territorial con Portugal.

Sin embargo, la cosa no quedaba en una simple aprobación, los indígenas no se iban a quedar con las manos quietas – lógicamente – y, si había una intervención militar, ésta debía pasar el filtro de la guerra justa. Conseguir una guerra justa significaba, entre otras cosas, legitimar no sólo la conquista por parte de la corona, sino las mercedes y privilegios que se le entregaban a los conquistadores, que formaban empresas personales, privadas, al estilo medieval, ya que los Estados aún no mantenían ejércitos profesionales.

Para pasar este filtro, la corona creó los requerimientos, que significaron la primera política oficial para con la conquista. 1514 es el año en que se aprueban los textos redactados por Juan López de Palacios Rubios, y que persigue ni más ni menos que la adaptación a las Indias del “derecho europeo de la guerra”.

“Dicha política de dominación, que no excluía el uso de la violencia para alcanzar sus bjetivos, no sólo causó estragos en la población nativa durante su vigencia, sino que, aun después, dejó su impronta en las relaciones hispano-indígenas y fue siempre una corruptela difícil de desarraigar, para cuya justificación no faltaron pretextos. Fue este uno de los aspectos salientes de la “lucha española por la justicia en la conquista de América” de la que habló con tanta elocuencia Lewis Hanke.”

Los requerimientos eran una serie de prerrogativas que los conquistadores leían a los indígenas cuando se produce el contacto. Entre otras, estaba siempre presente la sumisión a la corona de Castilla. En caso de que los indígenas no aceptaran esto, cosa no muy difícil, entre otras cosas por los problemas idiomáticos, la guerra estaría justifiacda.

En la capitulación que Juan Ponce de León redacta para la conquista y población de la isla Bimini y La Florida, podemos leer: “E si después de lo susodicho  no quisieren obedecer lo contenido en dicho requerimiento, en tal caso les podeis hacer guerra y prenderlos, y traerlos por esclavos…” 27/9/1514.

También el Obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga, nos habla sobre esto y nos dice que “ estos son los requerimientos que se les dan a entender, y que ellos entienden y ven claramente, que son los que van robando y destruyendo las personas, haciendas y vidas, casas, hijos y mujeres, porque lo ven al ojo y por obra, que es su manera de entender, mayormente en defecto de las lenguas; que obras de predicación del Santo Evangelio, éstas no las ven” en una clara crítica a la actitud de algunos conquistadores.

Bartolomé de las Casas, en su Historia de las Indias, se pregunta “¿cómo pedirles obediencia para rey extraño sin hacer tratado ni contrato o concierto entre sí sobre la buena y justa manera de los gobernar de parte del rey, y del servicio que se le había de hacer de parte de ellos…?”

Como veis, un ajuste legal, una corruptela, como bien define Abelardo Levaggi que duró muy poco en el tiempo, y que ya en 1573 fue sustituida por “las ordenanzas de Nuevos descubrimientos y poblaciones”. Y es que, aunque creamos que muchos de estos ajustes legales, estas justificaciones simplonas, son cosa de la actualidad y de la imagen a ofrecer desde los medios de comnicación de masas, existe desde hace mucho mucho tiempo.

Imagen | Requerimiento a los indios alzados en Nueva España. [AGI; Patronato 181, R1]

De las citas: Abelardo Levaggi, Diplomacia HIspano – Indígena en las fronteras de América, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2002

Historiador

“Hola, soy Fulanito y soy… historiador”.

Así me presento (nos presentamos) a menudo, sin saber si obtendremos del otro una mirada neutra, de respeto o de conmiseración; en muchos casos, nos encontramos con un compañero de fatigas que nos responde: “yo también”. Pero para eso, para recibir la mirada neutra, de respeto o de conmiseración, hay que presentarse, que es lo que estoy haciendo ahora mismo. Y qué mejor manera de presentarme, ahora que comienza mi andadura en Aquí fue Troya, que exponer mi peculiar visión del historiador y de su oficio mediante un articulillo que ya escribí hace meses en mi blog.

Para empezar, justo es admitir que un historiador es eso, historiador, no un “licenciado en Historia”, que es lo que rezan muchos títulos y currículos. Pero no es menos justo admitir que, sintiéndolo mucho, los historiadores no somos prohombres que cambian eras: no vamos a hacer historia porque ya la hicimos –la carrera, claro– y porque nuestro objetivo es todavía más modesto. Desde un punto de vista cinematográfico, es como si Indiana Jones se olvidase del arca perdida y se contentara con buscar el alambre del pan de molde.

Citándome a mí mismo (que es algo que queda fatal, cierto), “la Historia no debe ser, sino sólo ser”. El historiador debe siempre limitarse a contar lo sucedido, investigarlo, rescatarlo, analizarlo, hacerlo comprensible, transferirlo al futuro y, en la medida de lo posible, de una manera amena y didáctica. Y sí, en mi opinión eso incluye la inserción de ese tipo de comentarios vulgarmente conocidos como “morcillas”.

Pero todo eso no es Historia, es historiografía (buena o mala, rancia o renovadora, soporífera o interesante) y ahí entran escuelas, métodos, tendencias, enfoques y los más íntimos vicios y corruptelas personales. Sin embargo, me resulta altamente tedioso valorar cuestiones historiográficas: a menudo un asunto así se convierte en una competición de egos a la que sólo falta añadir una piscina de barro y bikinis. Los historiadores también somos humanos y como tales tendemos a comportarnos.

Para bien o para mejor, los historiadores disfrutamos de uno de los oficios más bellos del mundo. No salvamos vidas ni rescatamos gatitos, pero en nuestras manos está enseñar. Porque un historiador que no enseña, que no transmite conocimiento alguno a la sociedad –y no sólo al resto de historiadores, ojo–, no es más que un mero erudito que quizás sea el mayor experto mundial en la cría de zarigüeyas en las colonias británicas norteamericanas del siglo XVIII, si es que a eso se le puede llamar erudición…

Ser historiador es un trabajo, no una vida. El resto del tiempo somos personas exactamente iguales a quienes nos rodean y, por tanto (y, al menos en mi caso), prefiero ser mejor persona que historiador. Pero, aunque sea en este espacio cuya cesión agradezco, dejadme ser historiador y permitidme que, en adelante, ejerza mi derecho a daros la tabarra.

“Hola, soy Fer y soy… historiador”.

Y aún más: “hola, soy Fer, soy historiador y esto de abajo es mi credo”:

“La historiografía de hoy se encuentra en una época alejandrina, en la que la creación está supeditada al eruditismo. Enfrentado con verdaderas montañas de minucias del saber y atemorizado por la severidad alerta de sus colegas, el historiador moderno se refugia demasiado a menudo en artículos eruditos o en trabajos estrechamente especializados, pequeñas fortalezas fáciles de defender contra un ataque. Su obra puede tener un valor muy notable; sin embargo, no es un fin en sí misma.
Yo creo que el deber supremo del historiador es el de escribir historia, es decir, intentar registrar en una extensa sucesión los hechos y movimientos más importantes que han dominado, con su vaivén, los destinos del hombre”.

(RUNCIMAN, sir Steven, Historia de las Cruzadas. Madrid: Alianza, 2008, pp. 18 y 19, la cursiva es mía).

Historia de una restauración, Biblia de 1565

Una de las preguntas más comunes cuando uno ve o toca documentos muy antiguos es cómo ha llegado así hasta nuestros días, en estados tan buenos o tan malos, según qué caso. Aquí os dejo un vídeo de la restauración de una Biblia de 1565. La restauración de documentos y libros es un auténtico arte, la precisión y la química son factores fundamentales. Pero mirad el vídeo, yo, al menos, lo disfruté muchísimo.