Archivos de la categoría Historia y Cine

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Memorias del Subsuelo. [Underground, Kusturica, 1995]

 

Si hay un lugar en el que se han vivido con especial fuerza los acontecimientos cruciales para la historia europea del siglo XX, ese ha sido los Balcanes. Precisamente este año se conmemora el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, tras el asesinato del heredero del trono del Imperio de Austria-Hungría en Sarajevo, y que ha generado una interesantísima “avalancha” bibliográfica en torno al tema, sus causas y sus consecuencias. El “corto siglo XX” iniciado en 1914, del que habló Hobsbawm, va a resultar especialmente trágico para esta región europea, con una sucesión de dictaduras, crisis y guerras civiles e internacionales Pero noción de tragedia es inconcebible sin la de comedia, y ambas frecuentemente están indisolublemente unidas. Éste pareció ser el punto de vista de Emir Kusturica, cuando se enfrentó a principios de los años 1990 a la historia de su tierra natal con Underground. Además de una película monumental, en la que el sueño y la realidad, la representación y la escena aparecen constantemente entreverados, es una reflexión histórica de primer orden acerca de la sociedad yugoslava, las décadas de comunismo y, en última instancia, la cruda guerra civil de los años 1990.

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Conquista de Capilla

Fernando III, S03E00

Los productores estaban preocupados. El guionista, directamente, no levantaba cabeza. Pese a la buena acogida de la primera y la segunda temporadas, la audiencia de la serie Fernando III no acababa de despegar. Quizás fuera la desigual competencia en la programación contra la Champions o quizás la falta de sexo guarrete y violencia; sea como fuere, la cadena aparcó el proyecto de la tercera temporada de manera indefinida.

No obstante, la presión desmedida de los fans, conocidos en el mundillo televisivo como fernanders, obligó a replantear la cuestión. Si Veronica Mars pudo resurgir -¡y cómo!- de las cenizas, también podría hacerlo Fernando III (la serie, no el rey, que de cenizas nada, que es una momia que aún recibe visitas porque estará muerta pero aún tiene una educación). Sigue leyendo

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El infierno cotidiano

Qué el infierno ni qué la chingada. El infierno es aquí mérito, ¿ya no se acuerda cuando éramos chavalos? ¿El hambre que teníamos, el canijo frío? ¿La miseria en que vivíamos? O como ahora mismo, que cabrones como nosotros anden matando así porque sí nomás porque no tienen una manera decente de vivir. Me cae que esta vida y no chingaderas es el infierno

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Gael Garcia Bernal, protagonista de la película, en un fotograba de la misma.

No [Cine Histórico]

NO (Chile, 2012) es una película inspirada por una obra de teatro inédita de Antonio Skármeta (El cartero de Neruda). La película está ambientada en 1988, cuando el régimen de Augusto Pinochet cedió a la presión internacional y convocó un plebiscito que decidiera la continuidad del régimen o el cambio. Un referéndum que se recogía en la Constitución Política de 1980, un intento de “democratizar” y legitimar el régimen.

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Después de… [VIDEO]

Comenzamos un nuevo curso, y con él me gustaría compartir con vosotros un documental que he conocido a través del blog Elearning de mi amigo @eraser. Es una recopilación de documentos de la época más crucial de la reciente Historia de España, la Tansición. En él podemos palpar cuál es el sentimiento de los miembros activos de la política española, pero sobre todo de los incorformistas de la transición tal y como estaba llevándose a cabo y de los nostálgicos del régimen anterior. Está grabado entre 1978 y 1981, y se termina de realizar justo antes del golpe de Tejero el 23 de Febrero de 1981.

Y es que la siempre llamada ejemplar transición española empieza a flaquear con el paso de los años. Una transición llevada a cabo por una parte de la antigua oligarquía que abría las puertas a una nueva, con la que se entiende bastante bien, una transición permitida por el miedo inculcado durante años a la desmembración de la nación y a una nueva guerra, y una transición con el visto bueno de la comunidad internacional conservadora. Una transición a la que se le empiezan a ver las vergüenzas y que comienza a ser cuestionada como proceso histórico ejemplar.

Temas tan de actualidad como el aborto, o la llamada conservadora a la familia [en este caso por el divorcio], la reforma laboral, la represión, las luchas sociales en materia de empleo [destacar el conflicto agrícola], se tratan en el vídeo, y en la calle.

El documental es largo, tiene dos partes de 90 minutos cada una, pero os lo recomiendo fervientemente. Las conclusiones y los debates, espero que podamos llevarlo a cabo en los comentarios. Sin más particular, los vídeos.

 

Una gran noticia

Seguro que muchos de vosotros os habréis dado cuenta de que quien esto escribe hace mucho que no se pasa por Aquí fue Troya. Doy por hecho que no hay una legión de fans esperándome a que salga por la calle para aclamarme, pero bueno, era importante aclarar el porqué de tan repentino silencio y, ya que estamos, el tono comedido con el que analicé Isabel (tan comedido que muchos me indicaron, en privado, que no era yo. O, al menos, que no era el yo que tantísima y tan merecida cera le dio a Toledo en su momento).

Durante varios meses he estado mordiéndome la lengua -o el teclado, mejor dicho- para no gafar el proyecto y reventar la exclusiva, si bien finalmente desde instancias superiores me han dado luz verde para comunicar la noticia: TVE producirá una serie sobre Fernando III y, si todo sale bien, seré el consultor histórico de la misma. No puedo dar más detalles del asunto por ahora, pero sí me han permitido explicar cómo se desarrollaron los acontecimientos.

Todo comenzó de la manera más idiota. Hace siete meses, el 30 de mayo, @silvi_ta me cedió en Twitter el espacio de los santos para que hablase de Fernando III, a la sazón San Fernando (huelga aclarar que no me gusta nada esa denominación, salvo cuando se celebra su/mi onomástica). Todo ello se saldó con el hashtag #FernandoIIIesTOP y comenzó a germinar en mi cabeza la posibilidad de dedicar unos artículos en Aquí fue Troya, planteando su vida a modo de serie. Sólo dos artículos vieron la luz, los referentes a la primera temporada y a la segunda eadem. La ficticia serie se detuvo en 1218 y, aunque en mi cabeza estaba todo el desarrollo de la misma -cinco temporadas, así a ojo-, no hubo continuación.

El milagro sucedió a principios de julio. Estaba trabajando en el tercer artículo (tercera temporada, aún inédita) cuando recibimos un correo electrónico de un productor televisivo interesándose por nosotros. Mejor dicho, por Fernando III y por los artículos publicados previamente. Superado el asombro inicial -que después tornó en reticencia y más tarde en pánico- y luego de un afanoso intercambio de correos, concertamos una entrevista en Madrid a mediados de agosto.

De tal entrevista poco podemos desvelar quienes allí estuvimos. Que si era viable la serie. Que si habíamos hablado con otras productoras o cadenas. Que si venderíamos la idea o si preferiríamos participar como asesores. Todo muy en el aire, sí, pero bien es cierto que las televisiones públicas tenían pendiente la aplicación de EREs en sus plantillas y de recortes en sus presupuestos. Era comprensible que no habría vía libre para avanzar en el proyecto hasta que no se aprobaran las cuentas estatales de 2013 para RTVE.

En otoño se fue redondeando la propuesta en diversas reuniones con el equipo. Tampoco debería revelar mucho al respecto, salvo que el espíritu original de los artículos ha sido tenido más en cuenta de lo esperado. Se han mantenido en esencia las líneas argumentales y el perfil de los personajes. Otra cosa será el trabajo que hagan los guionistas y las directrices impuestas por los productores ejecutivos (no de la productora, sino de la cadena) y será finalmente el público quien dicte sentencia a favor de unas u otras tramas. Y sí, los medios no son muchos y en España no tenemos nada como la HBO o la BBC, pero estoy seguro de que el esfuerzo será titánico para estar a la altura de las expectativas creadas.

Ojalá muy pronto pueda ofrecer más datos y concretar plazos, personajes o localizaciones. Hasta entonces sólo me queda esperar y, sobre todo, daros las gracias: el productor nos confesó que conocía los artículos gracias a que uno de nuestros lectores se los había enviado. Sea quien sea ese lector, le debo no ya una caña, sino la producción anual de Cruzcampo.

Historia de las Matemáticas. [Video]

Suena grandilocuente el título del post, y es que una Historia de las Matemáticas sería una labor tan amplísima como desconcertante para los que sólo tenemos un conocimiento medio de la ciencia de los números.

Os dejo con una serie documental bastante interesante sobre el tema, su nombre es grandilocuente, pero lo afronta bastante bien. Es una producción de la BBC realizada en el año 2008. 4 vídeos para pasar estas tardes de lluvia.

Isabel

En Aquí fue Troya somos así, señora. No nos mire mal. Sabemos de sobra que Isabel se estrenó hace bastante y que en su momento prometimos escudriñarla al límite, como hicimos con Toledo. De verdad que sí. Lo cumplimos a medias: quien esto escribe vio el primer capítulo y tomó notas al vuelo, pero hasta hoy no las ha publicado. Cosas del directo, señora, deje de mirarnos mal o la tendremos.

Pero seamos sinceros. La demora es achacable a una única causa de doble filo: Isabel no es tan mala y, por lo tanto, no había tantas ganas de despellejarla como sí sucedió con Toledo. Dios santo, es que Toledo era tan atroz que aún en artículos ajenos (como éste) me entran ganas de denunciar a sus creadores al Tribunal de La Haya.

Admitamos que Isabel, en general, es una serie que se deja ver. Al contrario que Toledo –sí, otra vez la infumable Toledo–, basada en personajes ficticios con presunto trasfondo real, Isabel bebe de asuntos más o menos históricos para desarrollar su trama, lo cual es muy de agradecer. Divulgar no divulga demasiado, vale, pero al menos se nutre de una época convulsa (y, por tanto, interesante) y unos protagonistas que conocen hasta los monetes de Gibraltar. Qué graciosos, los monetes, los jodíos.

El problema, cómo no, es que uno no es de piedra, sino de carne, huesos, vísceras y unos cuantos fluidos que no vienen al caso. Y siendo historiador es difícil no removerse en el sofá cuando observa algunos fallos de bulto que, lo avanzo ya, son responsabilidad última de la asesora histórica de la serie, una tal Teresa Cunillera con un único registro en Dialnet. Ni ella ni los guionistas (ojo, licenciados en Historia) pueden evitar lo peor.


¿Era necesario?:

Isabel contiene fallos históricos, como cualquier otra serie. La cuestión es si eran necesarios. Porque puede haber gazapos sin importancia (ejemplo, ese violonchelo que aparece y que, como ya se apuntó en Twitter, no se inventó hasta un siglo más tarde), pero otros errores no aportan nada a la trama y, para colmo, se enfrentan tozudamente a la realidad. Porque es de traca, óiganme bien, de traca, que en la serie –sobre todo en su promoción– se insista machaconamente en que Isabel fue la primera reina de Castilla, como si a inicios del siglo XII no hubiese existido una tal Urraca I (sobrina, a su vez, de otra Urraca, reina en Zamora). Poco se farda en España de una reina con nombre de pájaro. Una lástima.

Tampoco era estrictamente necesario hacer de Isabel de Portugal, madre de los infantes Isabel y Alfonso, una señora fatal de lo suyo y loca de atar allá por 1461, cuando arranca la serie. Cierto es que fue recluida en Arévalo con sus hijos acusada de enajenación mental (algo que la serie no termina de explicar), pero encamarla para que parezca en las últimas carece de sentido si tenemos en cuenta que falleció en 1496. Treinta y cinco años agonizando, que se dice pronto.

Es comprensible que detalles como el anterior puedan pasarse por alto, dada la brutal cantidad de datos (personajes, fechas, lugares) que proporciona el primer capítulo. Despista a cualquiera, incluso a medievalistas irredentos. Aplaudiría esa profusión de datos si fueran ciertos, pero fastidia oír a Enrique IV ampararse en que Beltrán de la Cueva le salvó la vida en una batalla contra los musulmanes, de lo cual no hay constancia en las crónicas, como tampoco hay constancia de que Isabel fuese la madrina de Juana la Beltraneja o de que los nobles del reino cometieran la imprudencia de jurar ante notario que la recién nacida no era hija del monarca. Puede que Beltrán de la Cueva cayera mal –no era precisamente el tipo con más amigos en Facebook–, pero convertirle en el pim pam pum de la serie es una cabronada.

La serie también derrapa en aspectos protocolarios. En una escena vemos a la reina Juana ordenando limpiar el suelo a todo un arzobispo toledano, cabeza de la Iglesia castellana y pornochacho en sus ratos libres. No esperábamos menos de una corte tan cachonda en la que apenas hay que esforzarse para asistir en vivo a actos carnales con erótico resultado, siendo testigos de ello tanto Isabel como la propia reina, que en un encomiable arranque también se despelota ante Beltrán de la Cueva. Gracias, guionistas. Y aún más gracias, Bárbara Lennie.


Esas minucias (o no):

Isabel tiene aciertos. Que sí. Creedme. Verbigracia, el cuidado y precioso vestuario, al margen de la manía de vestir casi siempre de blanco a Isabel, como si viniese del futuro a anunciar lejía. O las localizaciones exteriores, incluyendo el quitarle al alcázar de Segovia sus característicos tejados de pizarra, mandados colocar en el siglo XVI por Felipe II.

Aún así, a servidor le chirrían determinadas minucias. Acabo de alabar los planos exteriores del alcázar, pero en esos mismos planos echo de menos la antigua catedral de Segovia, situada frente a él y derruida tras la Guerra de las Comunidades. Si seguimos con Segovia, tampoco comprendo que las escenas de la coronación de Isabel se rodaran en la concatedral de Cáceres, existiendo todavía la iglesia segoviana de San Miguel, donde se produjeron tales hechos. Los interiores, en cambio, sólo me sugieren una palabra: cartonpiedrismo. No pido a los decoradores que hagan un cursillo CCC de cantería medieval, pero al menos podrían haberse esmerado en imitar las estancias del mismísimo alcázar en el que se sitúan gran parte de los acontecimientos. Que no cuesta tanto (4’50 € la entrada), chavales.

Por cierto, tampoco es mucho pedir que Isabel mejore su caligrafía. O, mejor dicho, que la adapte a la realidad, que la haga gótica cortesana y no tan clarita y legible. Ah, y que aprenda a escribir bien su nombre, con i griega (“Ysabel”) en vez de i latina. Más que nada, para no joderse el futuro símbolo del yugo correspondiendo con su inicial.


Nota final:

Me enfrenté a Isabel con una mezcla de miedo y ganas de sangre, pero he de aceptar que el resultado, en general, es aceptable. No pasa del aprobado justo, aunque aprueba, que ya es decir para una serie histórica española que encima no cuenta con tramas para toda la familia ni con supuestas escenas jocosas basadas en equívocos de encefalograma plano, ambas dos cosas muy dignas de elogio.

En cuanto al reparto, reconozco que quizás la edad de los actores no se adecue a la de sus personajes, del mismo modo que reconozco que la elección de Michelle Jenner no me convenció cuando comenzó a rodarse la serie. Sostengo lo primero, pero me callo lo segundo: susurros al margen –¡los del fondo no te oyen!–, Michelle Jenner sale más que airosa de un papel enormemente complicado. Si hubo un personaje que me decepcionó fue Enrique IV (Pablo Derqui), pero su esposa en la ficción me hizo olvidarlo pronto.

Sí, por eso mismo que estáis pensando: #TETAS.

Fernando III, S02E00

Como decíamos ayer (en realidad el jueves, pero esto de citar a los clásicos con coherencia espaciotemporal aún no lo domino del todo), Fernando III bien merece una serie propia. La primera temporada de la misma, o al menos tal y como yo la había planeado, terminaba con una Castilla invadida por Alfonso IX de León, quien estaba dispuesto a ocupar los castillos fronterizos que tantos quebraderos de cabeza habían dado en décadas anteriores.

Mientras tanto, Castilla carecía de rey al haber fallecido Enrique I muy patéticamente y no aceptar buena parte del reino a Fernando y mamá Berenguela, quienes se encontraban cerradas las puertas de las ciudades y el corazón de sus súbditos. No es mal punto de partida para la…

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