Archivos de la categoría Historia Antigua

Bodas aldobrandinas

Sexualidad e incesto en la antigua Roma

Os escribo esto un poco con las prisas antes de irme de vacaciones de Semana Santa, porque he visto que lo comentábamos en Twitter y llama la atención. Ya os digo que no sé si es por las implicaciones morales, por lo que tiene de sorprendente para la mayoría o por la follambre que trae aparejada, pero el caso es que ha despertado interés.

Todo ha empezado con este tweet de Tom Holland:


Para los que no estéis al tanto, que a lo mejor sois dos: admiro enormemente a Tom Holland; y entiendo el tweet como lo que es, un guiño irónico, porque pocas personas comprenden como él la antigüedad y el mundo romano.

Al hilo del tweet, estos días seguramente hayan programado peplum en la televisión hasta que lo aborrezcáis —aquí es probable que me equivoque, porque tengo sin sintonizar la TDT desde hace 6 meses; por favor, no me lo tengáis en cuenta— y veréis a Nerón haciendo de las suyas y escenas con metáforas que no eran suficientemente sutiles como para escapar de la censura.
A menudo, en parte debido a la cultura cinematográfica y al bagaje moral y cultural cristiano que todos nos llevamos encima, me preguntan: “pero esto en Roma era normal, ¿no? Porque a los romanos les iba la marcha cantidad, ¿verdad?”.
Normal.
Depende.
Qué es normal, queridos.

Bodas aldobrandinas
Una novia romana encantada ante la perspectiva de las sorpresas de la noche de bodas.

Ahora vamos a extrapolar esto a hace 2000 y pico años y hablamos mejor de qué era normal para un romano medio.

Mos maiorum

Las reglas del juego de la moral romana estaban fundamentadas en los mores maiorum, las costumbres de los antepasados. Para el romano modélico, la rectitud y la perfección morales (la virtus) pasaban por respetar y profesar una serie de conceptos básicos como la pietas, la dignitas, la gravitas… Para las mujeres se unían la pudicitia, la castitas
El respeto a las tradiciones y a las directrices morales dictadas por los antepasados nos pueden parecer una absurdez en pleno 2015, pero estaban en los mismos cimientos de la civilización romana y eran también su techo: el mundo y el mantenimiento del Estado dependían de la pax deorum: la paz de los dioses.

Y qué rayos tiene esto que ver con el sexo, caramba.
Ya va, ya va…

Venus capitolina
La Venus capitolina se cubre en un gesto de “pudicitia”.

La relación con los dioses se resume prácticamente en la fórmula do ut des, “doy para que me des”; se trata de un intercambio en el que la posición de bien supremo la ocupa el equilibrio del universo: la pax deorum que decíamos. Habitualmente, acostumbramos a entender este intercambio en forma de sacrificios —cruentos o no—, que se realizan para obtener el favor de los dioses. Honrar el sistema moral de los antepasados es el sacrificio cotidiano, incruento y personal, que contribuye a que el universo mantenga el equilibrio. No tanto porque se conciba literalmente como un sacrificio, sino porque incumplirlo significa destruir la armonía de la pax.
Y de ella dependían la prosperidad y la estabilidad de Roma.

Con la llegada del cristianismo, las antiguas tradiciones fueron ridiculizadas y colocadas en un plano de inferioridad con respecto a la moral revelada; hasta el punto de que Prudencio, un poeta de los inicios del cristianismo, se refiere al mos maiorum como superstitio veterum avorum, algo así como la “superstición de los viejos yayos”.

Calígula y sus hermanas

Vamos ahora al meollo de la cuestión: Calígula, que es quien nos ha traído aquí.
La criatura se llamaba Cayo Julio César Augusto Germánico y era hijo de Germánico y Agripina la Mayor. Por si no lo sabéis, ya os lo digo yo: la gente les adoraba. Germánico y Agripina eran los espejos en los que Roma se miraba. Así, cuando Calígula se convirtió en emperador la alegría era general y genuina. A Calígula le pasa un poco como a Nerón: como gobernantes empiezan bastante bien hasta que en algún punto pierden la orientación completamente.
El punto de inflexión en su gobierno lo marca una grave enfermedad. No sabemos exactamente qué le pasó, hay quien piensa que pudo ser envenenado; el caso es que cuando se recupera ya no es el mismo. Los historiadores romanos le acusan entonces de ser irascible, estar sediento de sangre, ser derrochador y lascivo…

Sestercio de Calígula
Sestercio de Calígula. En el reverso aparecen sus tres hermanas: Agripina, Drusila y Julia, representadas como Securitas, Concordia y Fortuna, respectivamente. Foto: CNG.

Lascivo hasta el punto de fornicar con sus hermanas e incluso prostituirlas, dicen Suetonio y Dion Casio. Ya os adelanto que ninguno de los dos —ni siquiera Tácito, que también le pone de vuelta y media— son contemporáneos de Calígula. Hay historiadores(1) que debaten la veracidad de estas declaraciones, no por terribles, sino porque este tipo de conductas sexuales, entre otras (por ejemplo las relacionadas con la pasividad sexual, la conducta afeminada o el sexo oral), se relacionan con personalidades enfermas y débiles, y son asociadas a malos gobernantes.

Y volviendo al principio, ¿qué tiene que ver esto con quebrantar el orden del universo?

Algunos conceptos que conservamos actualmente, como “incesto”, tenían significados más amplios en el mundo romano de los que tienen a día de hoy. La palabra latina incestus significa, literalmente, “no casto”. No estaba tan relacionado con la consanguinidad como con la impiedad y el sacrilegio. Incestus significaba quebrantar

  • la pietas, que era a la vez la devoción a los dioses, el deber y el respeto a los antepasados;
  • la pudicitia, uno de los pilares centrales de la moral romana: la modestia, entendida como templanza, comedimiento y virtud sexual; se entiende habitualmente como una virtud intrínsecamente femenina. Cuando un hombre exhibía un comportamiento abiertamente desafiante a las normas sexuales se le acusaba de impudicitia, es decir, que el concepto resultante no sólo le censuraba moralmente su actitud, sino que le arrastraba al campo de lo característicamente femenino.
  • la castitas, la pureza, en un sentido marcadamente religioso y no necesariamente sexual.
  • la gravitas, el auto control.

Entre otros.

Yéndonos a un caso práctico, se consideraba incestus mantener relaciones sexuales con una sacerdotisa vestal, por ejemplo. Las vírgenes vestales, como ya sabéis, custodiaban el fuego sagrado de Vesta y con ellas se relacionaban la continuidad y la estabilidad del estado romano. El quebrantamiento de la castitas de una vestal suponía el advenimiento de prodigia (fenómenos naturales que marcan la inminencia de catástrofes) y era considerado un acto de alta traición, que se castigaba con la muerte. Ya que derramar la sangre de una vestal estaba prohibido, la condena se llevaba a cabo enterrándolas vivas con comida y agua suficientes para unos pocos días.

Como veis, la conducta sexual no es algo que la moralidad romana descuidase. En ocasiones no sólo tiene una dimensión política, influye incluso en el orden del cosmos.

Resumiendo

Cuando nos acercamos a la moral romana lo hacemos a menudo observándola a través de la lente que han impuesto en nosotros las críticas de los primeros cristianos, la imagen distorsionada de las ficciones cinematográficas e, incluso, escenas puntuales que nos han sugerido los propios escritores romanos. ¿Quiere decir esto que ciertas prácticas fueran habituales, siquiera admitidas socialmente? No necesariamente.
No eran ni más ni menos humanos de lo que lo somos nosotros, con todos nuestros defectos, nuestra grandeza y nuestras pasiones. En eso no hemos cambiado mucho, la verdad.

¿Y ahora qué hacemos con Calígula?
Creo que lo suyo es dejarlo como está: a la cultura popular es difícil quitarle los juguetes.

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(1) YOUNGER, J., Sex in the Ancient World from A to Z, Londres: Routledge, 2005.

Epaminondas and Pelopidas at Battle of Mantineia

Una noche para reconquistar Tebas

Atenas y Esparta fueron las dos grandes protagonistas de la Grecia clásica. Polis que marcaron el paso durante siglos; dos modelos opuestos que acabaron colisionando en la Guerra del Peloponeso. Pero este conflicto las debilitó profundamente, incluso a Esparta, su ganadora, dibujando un incierto panorama que otra ciudad, hasta el momento siempre a la sombra aprovechó para convertirse, durante apenas una década, en la potencia hegemónica: Tebas. Sigue leyendo

1024px-Mid-nineteenth_century_reconstruction_of_Alexander's_catafalque_based_on_the_description_by_Diodorus

Los días después de Alejandro Magno

Alejandro Magno es una de las figuras más idealizadas y populares de la historia. Estratega, idealista, visionario, genio, lunático, sabio, salvaje. Un personaje controvertido, con marcadas luces y sombras y al que se sigue intentando interpretar. Su personalidad es compleja. Hijo de Filipo II, el rey macedonio que sometió Grecia, y de Olimpia, una mujer de carácter de la que se sospecha que ordenó matar a su marido, que ya se entretenía con otra. Alejandro creía ser hijo de Zeus y no era para menos. A su muerte había logrado conquistar buena parte del mundo conocido, de Grecia a la India, derribando al poderoso Imperio Persa y dejando a sus sucesores un legado ingobernable. Sigue leyendo

El auriga Marcianus yendo a tomarse un vermut en su cuadriga. Aparece también el nombre de su caballo principal: Inluminator. Museo Nacional de Arte Romano (Mérida).

Un día en las carreras, II

(A lo mejor, qué sé yo, te has perdido la primera parte. La puedes encontrar aquí: Un día en las carreras, I).

En el capítulo anterior nos enteramos de: 1) los romanos robaron el corazón (y lo que no es el corazón) de las sabinas invitándolas a pasar una tarde en el circo, 2) las partes que componen un hipódromo a la romana (sin necesidad de que vaya rebozado y frito), 3) dónde están algunos de nuestros circos favoritos y 4) dónde ir a tomar un vermú si os coincide una mañana de domingo en Tarragona y alguien os obliga a ello a punta de pistola (¿hay, acaso, alguna otra razón por la que tomarse un vermú un domingo? Cof, cof).

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ancient-greek-ships-2

El desastre de Sicilia (III): El sitiador sitiado

Nicias recibió sus ansiados caballos en la primavera del 414 a.C. Ahora sí, todo estaba dispuesto para poner el cerco sobre Siracusa. Los atenienses comenzaron a levantar un muro que encerraría por tierra la ciudad, ya dominada por mar, con la seguridad que aportaba a sus labores la vigilancia de la caballería. Pero en Siracusa no se quedaron de brazos cruzados, sino que decidieron evitar la mordaza con varios contramuros que les otorgasen una momentánea vía de escape y suministro así como un preciado tiempo. Hermócrates, aquel hombre que avisó a sus incrédulos vecinos de la expedición ateniense, era el encargado de dirigir la defensa.  Sigue leyendo

Panteón Real San Isidoro

De Cáliz de Doña Urraca a Santo Grial

Actualización.- El Museo de San Isidoro ha vuelto a exponer el Cáliz de Doña Urraca [1].

El 23 de marzo, además de morir Adolfo Suárez, la prensa leonesa recogía una asombrosa noticia bajo el titular “El Santo Grial está en León”. El hecho pasó ligeramente desapercibido hasta que ayer, día 26, todos los medios se hicieron eco y medio país quiso entender que sí, que el Santo Grial llevaba siglos en León y corrió a abrazarlo cual nuevo dogma irrefutable. Que esto es España y aquí todos somos expertos en reliquias, faltaría más.

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El Circo Máximo visto desde el Palatino

Un día en las carreras, I

…iam pridem, ex quo suffragia nulli
uendimus, effudit curas; nam qui dabat olim
imperium, fasces, legiones, omnia, nunc se
continet atque duas tantum res anxius optat,
panem et circenses.
Juvenal, Sátira X, 77-81

(…hace mucho tiempo ya de cuando no vendíamos nuestro voto a nadie, hemos abandonado nuestros deberes; los que hace tiempo ejercían alto cargo militar, importante cargo civil, legiones, todo, ahora se contienen y esperan con ansia sólo dos cosas: pan y circo.)

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Iglesia de San Juan de Duero (Soria)

El altar cristiano

El altar es el centro de la liturgia cristiana, siendo el lugar donde se encuentran Dios y el hombre. El altar es una mesa que representa la mesa, con perdón por la redundancia, donde Cristo partió el pan y tomó el vino durante la Última Cena. La liturgia de la misa cristiana gira en torno al altar porque a partir del altar Cristo comenzó a ejercer su sacerdocio. Por su misma naturaleza es la mesa peculiar del sacrificio y el convite pascual. Es el ara donde el sacrificio de la cruz se perpetúa sacramentalmente, siendo un signo del mismo Cristo. El altar es también un honor a los mártires, por eso se mantiene la costumbre de introducir en éste una reliquia sacra del mártir al que es honorado. El altar ha de ser único y fijo, sin estar adosado a la pared, ya que el sacerdote ha de dar vueltas alrededor de éste durante la liturgia.

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asamblea

El desastre de Sicilia (I): Nicias versus Alcibíades

La Guerra del Peloponeso (431-404 a. C.) fue el gran conflicto de la Grecia clásica. Atenas contra Esparta a la cabeza de sus dos grandes alianzas, la Confederación de Delos y la Liga del Peloponeso. Dos polis disputándose la hegemonía, sus espacios de influencia y defendiendo diferentes modelos de entender la sociedad y la política. La democrática y moderna Atenas frente a la oligárquica y tradicional Esparta. Un periodo de la historia griega que conocemos con tantos detalles gracias a Tucídides, un militar ateniense que vivió en primera persona el conflicto y lo plasmó en su obra ‘Historia de la Guerra del Peloponeso’.

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