Archivos de la categoría Debate

Escuela

¿El sí de las niñas?

En 1940, Pablo Picasso visitó las recién descubiertas cuevas de Lascaux en la Dordoña francesa. Allí contempló pasmado la interpretación que nuestros prehistóricos antepasados habían hecho de diversos animales –ciervos, caballos y toros, entre otros- y se dio cuenta de que, en realidad, no eran tan diferentes de los que habían protagonizado, apenas tres años antes, su inmortal Guernica. De modo que Picasso, perplejo, no tuvo más remedio que concluir que “nous n’avons rien inventé”. Vamos, que no hemos inventado nada.

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Panteón Real San Isidoro

De Cáliz de Doña Urraca a Santo Grial

Actualización.- El Museo de San Isidoro ha vuelto a exponer el Cáliz de Doña Urraca [1].

El 23 de marzo, además de morir Adolfo Suárez, la prensa leonesa recogía una asombrosa noticia bajo el titular “El Santo Grial está en León”. El hecho pasó ligeramente desapercibido hasta que ayer, día 26, todos los medios se hicieron eco y medio país quiso entender que sí, que el Santo Grial llevaba siglos en León y corrió a abrazarlo cual nuevo dogma irrefutable. Que esto es España y aquí todos somos expertos en reliquias, faltaría más.

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fotograma infierno 1

El infierno cotidiano

Qué el infierno ni qué la chingada. El infierno es aquí mérito, ¿ya no se acuerda cuando éramos chavalos? ¿El hambre que teníamos, el canijo frío? ¿La miseria en que vivíamos? O como ahora mismo, que cabrones como nosotros anden matando así porque sí nomás porque no tienen una manera decente de vivir. Me cae que esta vida y no chingaderas es el infierno

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Hugo Chávez I: La formación del Mesías

Hugo Rafael Chávez Frías nace Sabaneta, un pequeño pueblo del estado llanero de Barinas, durante la etapa de gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Hijo de una familia humilde de maestros, aunque criado por su abuela (“la Mama Rosa” a la cual ha hecho referencia en más de una ocasión) es su amor por el béisbol el que le hace ingresar en la Academia Militar de Venezuela, donde el nivel de los entrenadores era excelso.

Primera toma de posesión de Chavez. Archivo fotográfico de la cadena Capriles

Primera toma de posesión de Chavez. Archivo fotográfico de la cadena Capriles

Se consideraba un patriota y, por lo tanto, el nacionalismo fue uno de los pilares de sus discursos políticos. Dominaba algunos de los textos de Simón Bolívar a la perfección (Discurso de Angostura, Carta de Jamaica,…) y fue en la Academia Militar donde comenzó su camino hacia la Presidencia de Venezuela, fundando con otros jóvenes capitanes del ejército el Movimiento Revolucionario Bolivariano; que buscaba rescatar los valores patrióticos, dignificar la carrera militar y luchar contra la corrupción, aunque con el paso del tiempo y el peso de la difícil realidad política, social y económica del país, hicieron que este movimiento saliera de las puertas de la Academia Militar y adquiriera nuevos objetivos de carácter general. Profundamente cristiano y cercano a las Teologías de la Liberación (se duda que conscientemente), se posicionó muy rápidamente a la izquierda de los partidos ya existentes, remarcando esa posición tras posgraduarse en Ciencias Políticas.

Quizás el primer gran paso de la persona, el militar, al ídolo de masas tiene fecha y lugar de ubicación: el 4 de febrero en Caracas. La economía del país había colapsado durante los ochenta y la llegada de nuevo al poder del adeco Carlos Andrés Pérez, trajo consigo medidas de ajuste de marcado signo neoliberal en un proceso que se conoció como “El gran viraje” y que sólo empeoró las condiciones de vida de la población. La sacudida que supuso el Caracazo de 1989 y el malestar que éste dejó en las instancias medias y bajas de las Fuerzas Armadas, que no deseaban actuar contra su población, generaron que el alejamiento entre éstos y el ejecutivo fuera total. Todo ese descontento se materializó en 1991 cuando varios militares encabezados por Chávez desarrollaron el llamado Plan Ezequiel Zamora.

Rueda de prensa de Hugo Chávez tras la intentona golpista fallida de 1992

Éste Plan buscaba tomar el poder en las principales ciudades venezolanas el 4 de febrero de 1992. Algunas ciudades cayeron bajo el mando de los insurgentes como la zuliana Maracaibo, segunda ciudad del país, pero Chávez no pudo tomar el Palacio de Miraflores, residencia del Presidente. Hugo Chávez decide entregarse a las fuerzas del gobierno y por la televisión, muy al estilo de Fidel Castro tras el asalto al Cuartel Moncada dirige un mensaje mítico a sus compañeros de armas y al pueblo de Venezuela: “Primero que nada, quiero dar buenos días a todo el pueblo de Venezuela… Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros acá en Caracas no logramos controlar el poder. Ustedes los hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre…” Nacía con estas palabras el gran mito político de la Venezuela contemporánea.

El golpe de estado de 1992 era la crónica de una muerte anunciada, durante todo el año se oían “ruidos de sables” dentro de una estructura militar que se encontraba muy a disgusto, de hecho en noviembre de ese mismo año hubo otra intentona fallida para deponer al presidente Pérez, Chávez sólo fue la cabeza visible y el líder carismático de una rebelión que contaba con un apoyo importante dentro de la estructura del ejército y fuera del mismo.

Condenado a prisión por rebelión militar y encarcelado durante dos años en una prisión en el Estado Miranda, Chávez nunca cesó en su actividad política, pidiendo la abstención para las elecciones de 1993, convocadas debido a la destitución de Carlos Andrés Pérez del cargo tras ser acusado de corrupción y finalmente condenado. La victoria de Rafael Caldera en esas elecciones y los intentos de éste de ganarse a la izquierda para tener una mayor estabilidad gubernativa, hicieron que sobreseyera el caso de los militares golpistas y tanto Chávez, el cual había visto su popularidad aumentar de manera exponencial, como sus compañeros salían de prisión, comenzando así la carrera por llegar a Miraflores.

Tras ser liberado, comenzó una “campaña electoral blanda” de varios años hasta las elecciones de 1998 a las que se postuló como candidato de la coalición Polo Patriótico, que aglutinaba a casi todos los partidos de la izquierda venezolana desde el Partido Comunista de Venezuela hasta el Movimiento al Socialismo y encabezado por el partido que él mismo había fundado: el Movimiento V República.

Es cierto que reunió a gran parte de la izquierda venezolana tras su figura, pero no es menos cierto que el discurso radical de Chávez y la posterior metodología de gobierno hicieron que las fisuras en la coalición no tardaran mucho en aparecer, nombres importantes como el de Teodoro Pettkoff no tardaron en salirse de la coalición por no compartir el apoyo de sus partidos a un Chávez que era observado como demasiado radical.

Chávez siempre manejó un discurso popular y populista, a la vez que revolucionario, ya que su principal proyecto de gobierno era una refundación de la propia República de Venezuela, cambiando la estructura del poder y la articulación de los mismos, así como añadiendo una nueva constitución e, incluso, una nueva nomenclatura para el estado. Las referencias a Bolívar y el nacionalismo exacerbado fueron algunos de los pilares de la campaña presidencial y los que vieron en el de Sabaneta un intruso con posibilidades reales de ocupar un poder que no le pertenecía no tardaron en aparecer y los grandes medios de comunicación venezolanos no tardaron en hacer campaña implícita por el candidato de los dos partidos tradicionales venezolanos (Acción Democrática y COPEI) que se habían presentado bajo el nombre de Primero Venezuela: Herique Salas Römer, pero el desgaste que habían sufrido los mismos y la popularidad de Chávez hicieron posible una derrota chavista.

chavez 1998

Chávez con la banda presidencial tras ganar las primeras elecciones presidenciales en 1998

La elecciones presidenciales del 6 de diciembre de 1998 marcaron un antes y un después en la historia de Venezuela, en ellas, Hugo Rafael Chávez Frías se convertía en el cuadragésimo séptimo presidente de la República de Venezuela, siendo elegido con más del 56% de los votos. Comenzando así un proceso de refundación en el país, así como una de las épocas más controvertidas de la historia del país caribeño.

La realidad es que el chavismo fue tanto una sacudida como una anomalía dentro de la dinámica de los modelos democráticos. Imposible de entender en otro lugar que no fuera la América Latina de los 90-2000, se tuvieron que dar una serie de condiciones muy específicas para que ello fuera posible: altos índices de pobreza, una economía dependiente, agotamiento de un sistema político basado en el bipartidismo y la corrupción y basado en la exaltación de figuras individuales llegando en algunos casos como en el del propio Chávez a los límites del “culto al líder”, una fractura social importante que generaba la existencia de facto de ciudadanos de primera y de segunda, etc. Y todo rebozado por el carisma descomunal de un hombre que supo supo tocar la fibra política de esa gran mayoría de ciudadanos de segunda así como atraer en sus primeras elecciones a un componente importante de una clase media cansada de una corrupción política de la que era partícipe en buena parte.

Foto de un grupo de militares venelozanos entre los que vemos a Hugo Chavez. Fecha desconocida para nosotros.

Foto de un grupo de militares venelozanos entre los que vemos a Hugo Chavez. Fecha desconocida para nosotros.

Este post es sólo el pequeño análisis de como un humilde militar de un pequeño pueblo del lejano Barinas se convierte primero, en la esperanza de que puede existir una realidad mejor para millones de personas y como a partir de ahí comienza el camino hacia el más alto cargo institucional de Venezuela. Estas líneas no buscan emitir una opinión sobre si esas esperanzas fueron luego correspondidas o no, y en que medida. Es cierto que bien se podría realizar otro análisis de como fueron los años de gobierno de un Chávez que no dejó indiferente a nadie o, incluso hubiera resultado más sencillo emitir una opinión sobre los años de gobierno del mandatario venezolano, pero el estilo de este autor no va por esos caminos, mi trabajo como historiador, mejor dicho, como científico social es el de analizar procesos con el mayor grado de rigurosidad posibles, para emitir opiniones y juicios de valor más o menos fundamentados, cerrad este post y poned cualquier psuedoprograma de debate en vuestra televisión.

Colombia aprueba una ley que permite la venta de su patrimonio subacuatico

El pasado día 11, Colombia aprobó una ley que permite la venta de su patrimonio subacuático por parte de las empresas Cazatesoros en contra de la opinión no sólo de sus arqueólogos nacionales sino de la comunidad científica internacional.

 

Arqueologos colombianos protestando en el Congres. Fuente, ABC

 

El pasado día 11 de Diciembre, el congreso de Colombia aprobó la ley 125 que permite a las empresas de cazatesoros, la venta del patrimonio cultural subacuático en sus aguas bajo un criterio de repetición. A la ley se han opuesto tanto políticos como arqueólogos colombianos, así como el conjunto de la comunidad científica internacional.

Hace unas horas, un buen amigo, José Mateos, de Golpes del Revés, me preguntaba “¿qué tiene de malo esto?” Como es una pregunta que se habrá hecho mucha gente, creo que podemos decidarle un ratito.

 

Patrimonio Arqueológico. ¿Cuál es su valor?

Desde que los hombres del  Renacimiento empezaran a mostrar interés por las obras de arte de la antigüedad, la arqueología ha evolucionado mucho. En los últimos 80 años los distintos países han empezado a proteger su patrimonio arqueológico y cultural como una parte importante, vital e irrepetible de su pasado. En tierra, las legislaciones para la protección de yacimientos arqueológicos se han implementado y mejorado, haciéndose cada vez más restrictivas, para asegurar que el patrimonio arqueológico se conserve y pueda ser disfrutado por todos los ciudadanos, hoy y en el futuro.

Objetos arqueológicos vs Yacimientos

La arqueología, como todas las ciencias, ha evolucionado mucho. Desde los coleccionistas de antiguedades, interesados sólo en las piezas consideradas de valor por sus materiales o sus cualidades estéticas, hasta una ciencia o una técnica, que, de una manera sistemática y cuidados intenta, através del estudio del conjunto del yacimiento, obtener información del pasado.

Para los anticuaristas, los coleccionistas y los cazatesoros que los suministran, el valor económico está en la pieza, la obra de arte, la moneda de oro. Para el arqueólogo, los elementos individuales carecen de valor si no forman parte de un conjunto, de un yacimiento. Y da igual que sea una moneda de plata que el craneo de un caballo. Si está descontextualizado, si se lo separa de su conjunto, no tiene ningún valor.

Caza de Tesoros vs Arqueología

Los caza tesoros tienen como objetivo el beneficio económico, enriquecerse, con la venta de piezas arqueológicas de valor (oro, plata, piedras preciosas, antiguedades en general) mientras que el objetivo de los arqueólogos es la investigación del pasado. Ambas profesiones, dirán algunos, son perfectamente legítimas, el problema es que la acción de unos, los cazatesoros, (que solo les beneficia a ellos), imposibilita que los arqueólogos puedan hacer su trabajo (que nos beneficia a todos).  ¿Por qué? Pues porque para el cazatesoro, ninguna otra parte del yacimiento tiene importancia y la intervención que realiza destruye todo el contexto en el que se encuentran los restos. Sólo le interesa la pieza.

Criterio de Repetición

Los objetos arqueológicos son únicos. Hasta el siglo XX, en el que se impone la producción encadena y la utomatización, la producción estaba sujeta a muchas variantes. Los objetos, incluso las monedas, aunque nos parezcan iguales no lo son. Y es precisamente cuando contamos con muchos ejemplos, cuando podemos empezar a extraer conclusiones. Una de las técnicas de análisis de materiales más utilizadas hoy por hoy es la estadística. Los arqueólogos miden, cuantifican, decenas de variables y las someten a estudios estadísticos. De tal forma que, cuantos más “objetos repetidos” tengamos, mejor serán nuestra comprensión de la producción de dichos objetos. Más es mejor y, en esencia, cada objeto es único e irrepetible.

Conservación

Bueno, pero encontes, si lo que hace falta es tener datos, pues cogemos los datos y luego ya vendemos el resto, ¿no? El problema de ese argumento es que las técnicas de análisis siguen mejorando cada año. Hoy en día un arqueólogo puede saber más de cómo, dónde y cuándo se hizo una pieza de lo que podía saber cualquier arqueólogo hace 40 años. Así que nuestro deber es guardar los materiales, asegurarnos de que en el futuro, con mejores técnicas de análisis, los arqueólogos que vengan tengan posibilidad de volver a estudiarlas. La arqueología, al contrario que la geología o la química, no puede salir al campo a por más granito, o generar más reacciones químicas a voluntad; los objetos arqueológicos son finitos, un día ya no habrá más que estudiar.

¿Y cómo afecta a esto la nueva ley colombiana?

La ley 125 permite que las empresas cazatesoros “recuperen” objetos de yacimientos sumergidos (barcos hundidos o cualquier otro tipo de yacimiento) y se les pague con una parte del botín. Algunos opinan que esto ayudará a aumentar el conocimiento de los yacimientos sumergidos colombianos, pero lo único que hace es abrir la puerta a su destrucción.

Por un lado, los cazatesoros, cuyo único objetivo es el beneficio, sólo están interesados en aquellos yacimientos que contengan elementos que ellos (y esta ley) consideran de valor: joyas, oro, plata, piedras preciosas, obras de arte… Cosas que se pueden vender. Bueno, la verdad es que el 90% de los yacimientos subacuáticos carecen de dichos materiales o su presencia es tan baja que su explotación económica es inviable (mover un barco, poner buceadores en el agua, etc, es muy caro). Pero eso no lo sabes hasta que excavas el barco. Cuando un cazatesoros encuentra un barco “vacío”, lo abandona a su suerte y se va en busca de otro.

Por otro lado, las técnicas de los cazatesoros son altamente destructivas. Como al cazatesoros sólo le interesa aquello que pueda vender, la extracción se lleva a cabo con técnicas altamente dañinas para el resto de materiales. Por todo el planeta se han dado casos en los que los cazatesoros han utilizado taladros para separar el metal precioso de otros restos arqueológicos y han hecho agujeros en los cascos de los barcos para poder acceder a la carga, destrozando el maderamen (de cuya construcción sabemos bien poco y gracias a estas actividades no sabremos nada).

Por último, la idea de la repetición es una aberración científica. Como ya he dicho, cada objeto arqueológico (se un lingote de oro o un plato de cerámica) es irrepetible. Y es através del estudio de los conjuntos, de cuantos más elementos mejor, como aprendemos algo del pasado.

¿Y por qué debe importarnos?

Bueno, si el argumento de que el pasado es un bien común y que su conocimiento es útil para todo el mundo, tambi’en puede quedarse con un aspecto más pequeño de este gran conocimiento universal. El patrimonio arqueológico colombino al que esta ley afecta principalmente no es sólo suyo, sino que forma parte del pasado compartido por toda hispanoamérica. Su patrimonio cultural, su pasado, también es el nuestro y esta ley abre la puerta a que en el futuro, nuestro conocimiento del pasado sea menor o inexistente.

¿Quién tiene la culpa?

Bueno, es evidente que el Congreso de Colombia ha sido presionado, o sus congresistas coeccionados, para que esta ley salga adelante. No hay que ser muy mal pensado para pensar que el hecho de que al principio esta ley planteara un 12% de “compensación económica” para el cazatesoros, y se haya aprobado con un 50% está relacionado con intereses económicos privados más que el conocimiento del patrimonio subacuático colombiano, de hecho, el representante de varias “empresas rescatadoras” solicitaba al gobierno que la “compensacion” ascendiera hasta el 80%.

Pero, desengañémonos, los arqueólogos tenemos mucha culpa en esto. Mientras nuestras técnicas se modernizaban, y aprendíamos que la importancia no está en la pieza sino en el conjunto de ellas, no hemos sido capaces de enseñar al público general a ver el patrimonio arqueológico de una manera más moderna y la población sigue viendolo como lo veían los anticuarios del siglo XVIII.

 

Discurso de Martha C. Nussbaum. Principe de Asturias 2012

Os dejamos el discurso de Martha C. Nussbaum en la recogida de su premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Un auténtico alegato a la necesidad de una educación basada en las ciencias humanas y no en la creación de meras herramientas de trabajo.

Una de tópicos sobre nacionalismos…

Antes de comenzar con el post me gustaría dar las gracias a la gente que dirige Aquí fue Troya por dejarme participar en este bello proyecto de divulgación histórica en Internet. Como historiador considero que por muy poco que sea lo que yo haya podido aprender durante la carrera y mis investigaciones, ese trabajo y conocimiento debe revertir en la sociedad aunque sea de una pequeña manera.

Muchas veces, cuando en España se habla de nacionalismos, se hace de una manera excesivamente simplista, utilizando aquella manida frase que afirma que “el nacionalismo catalán es cívico y el vasco étnico” (añadimos también que el gallego es romántico y los demás absurdos, obviando muchas veces la existencia del nacionalismo por antonomasia dentro del país: el español), pero en realidad nos preguntamos si ello se corresponde con la realidad de estas dos tendencias políticas.

Antes de continuar habría que definir qué entendemos como nacionalismo cívico (también llamado político) y nacionalismo étnico. El nacionalismo cívico es aquel que construye la nación a través de un pacto implícito entre sus individuos, sin necesidad alguna de características previas. Podríamos decir que dicho contrato se basa en la unión de individuo, territorio y voluntad. El nacionalismo étnico, en cambio, es aquel que excluye en el amplio sentido de la palabra, debido a que dentro del mismo sólo pueden adscribirse individuos que poseen una serie de características culturales o étnicas comunes (lazos de sangre, religión, lengua, raza…) obviando el pacto anteriormente mencionado. Entonces, ¿es cierta la forma de definir a los dos nacionalismos periféricos?

Enric Prat de la Riba: “La lengua catalana es nuestra patria, indestructible, vigorosa. Es el pasado y el futuro de los Países Catalanes [...] No han entendido aún que no se puede destruir, anihilar una patria”

La respuesta a ésta pregunta es un rotundo NO. Nombres tan importantes para la historia del nacionalismo catalán como Enric Prat de la Riba (amante del romanticismo alemán) igualaron los términos de lengua y nación. En cambio, en Euskadi dicha diferencia en los últimos años no ha sido utilizada, además de que la construcción nacional de los partidos políticos vasquistas, dónde podemos incluso meter sin miedo a errar a la coalición Partido Socialista de Euskadi-Euskadiko Ezkerra, han desarrollado un discurso nacionalista integrador, no sabemos si por la modernización de las estructuras de pensamiento en los mismos o, simplemente por un afán de protagonismo político debido a que Euskadi se convirtió en las últimas décadas del siglo XX en un territorio receptor de emigración extranjera y estatal, generando esto una realidad y unas sensibilidades diferentes.

La cuestión es por qué se tiende a realizar esta distinción entre uno y otro. El primer motivo es que la historiografía catalana y española siempre han resaltado al sector mayoritario de los movimientos nacionalistas que son claramente cívicos al igual que colaboracionistas con el gobierno central (es la lectura del “hombre, después de décadas aguantándonos, ¿te vas a ir ahora?, pero si estamos en lo mejor de la fiesta”) en un relato en el que las similitudes son mayores que las diferencias.

El caso vasco es diferente debido a que hace demasiado hincapié en la figura de Arana. La idea que demasiada gente tiene de la génesis del nacionalismo vasco es que al amigo Sabino un día le dio por subir al Monte Aitxurri y Dios le entregó las tablas de la Ley cual Moisés euskaldún (muy al estilo del algún sketch de Vaya Semanita) y éste que era algo racista (en el sentido romántico de la palabra) creó la identidad de los vascos sobre valores étnicos.

¿Cuál es el problema de esta lectura? El exceso de simpleza de la misma, ya que partimos obviando que la construcción del ideario nacionalista vasco comienza antes del aranismo y la edificación del mismo le sobrepasa en el tiempo, llegando incluso hasta nuestros días. Esto es algo que a una parte importante de la historiografía le cuesta ver: algunos autores no dudan un ápice en considerar el catalanismo proveniente del federalismo como parte de la historia del nacionalismo catalán, mientras que existen componentes muy similares en el tardocarlismo de la zona vasca que no se ligan con el discurso nacionalista, lo que antes mencionábamos acerca del carácter mesiánico de Arana.

Artículo 7 del Estatuto de Autonomía de Euskadi:
1.- A los efectos del presente Estatuto tendrán la condición política de vascos quienes tengan la vecindad administrativa, de acuerdo con las Leyes generales del Estado, en cualquiera de los municipios integrados en el territorio de la Comunidad Autónoma.
2.- Los residentes en el extranjero, así como sus descendientes, si así lo solicitaren, gozarán de idénticos derechos políticos que los residentes en el País Vasco, si hubieran tenido su última vecindad administrativa en Euskadi, siempre que conserven la nacionalidad española.

El segundo de los motivos por los que esta distinción se produce es más cercano en el tiempo y son las expresiones de grandes nombres de ambos “movimientos”. Esto puede resultar más difuso, pero no es lo mismo decir que “Es catalán quien vive y trabaja en Cataluña y quiere serlo”, como mencionaba Pujol, que la continua obsesión de Xabier Arzalluz con la sangre cual Conde Drácula: léase “En Europa, étnicamente hablando, si hay una nación, ésa es Euskal Herria” o “No estoy diciendo que los vascos tengan derecho a quién sabe qué supremacía. La cuestión de la sangre con el RH negativo confirma sólo que este pueblo antiguo tiene raíces propias, identificables desde la prehistoria como sostienen investigaciones de célebres genetistas”. Puede parecer una simplificación asimilar todo un movimiento a las opiniones de pocas personas, es cierto, pero hay dos cosas irrefutables: la primera es que Arzalluz (al igual que Pujol) no pertenecía precisamente a un partido pequeño, sino al que más resonancia tiene en la sociedad vasca y uno de los más influyentes en el territorio estatal, teniendo una importancia notable en la generación de opinión pública. La segunda es que cuando eres presidente de un partido (lo fue durante 24 años de nada) una persona debe medir sus palabras.

En mi debut en este espacio de divulgación no he querido afrontar un tema excesivamente profundo, pero sí realizar una serie de pequeñas aclaraciones dentro de una temática siempre en boca de todos como es el caso del nacionalismo. Con estas líneas no quiero “acusar” al nacionalismo catalán de excluyente, ni “limpiar las conciencias” del vasco, sólo aportar un poco de luz a un tema que se aborda con demasiadas ideas preconcebidas según mi parecer.

A modo de conclusión sería oportuno preguntarnos dónde englobar a estos dos movimientos y la respuesta sería “en ninguna parte”. El primero de los motivos es la amplia heterogeneidad de los mismos: no hay un nacionalismo catalán o vasco siendo estrictos, pero si aún aceptáramos que son un eje monolítico (cosa harto difícil en la realidad) nos encontramos con que ambos poseen en su interior realidades y deseos que van haciendo que los discursos y las prioridades cambien y, sobre todo, que ambos han atravesado diversos procesos en los que los argumentos utilizados para legitimarse necesitaban de una reforma o un cambio. Lo cierto de todo esto es que ambos viven en un contexto determinado que les hace modificar y readaptar sus discursos.

 

Mesa redonda contra el expolio del patrimonio arqueológico

Muy buenas, se va a celebrar una mesa redonda con motivo de la presentación del último libro de Ignacio Rodríguez Temiño, ‘Indianas jones sin futuro. La lucha contra el expolio del patrimonio arqueológico’.
Dicha reunión tendrá lugar en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia (UCM) a las 17:00 del miércoles 31 de octubre.

Cultura Científica

Estaba hoy mirando las actualidades en Twitter cuando me he encontrado enlazado este post – (In)Cultura Científica- de @sonicando en su blog. Si bien estoy muy de acuerdo con lo que él ha querido trasmitir, el saber científico, (lo que habitualmente se llama ser de ciencias) debería incorporarse al mundillo cultural, y no ser discriminado por la “gente culta”, lo que socialmente se adjudica a la gente de las humanidades y ciencias sociales (los de letras).

Sin embargo, y, repito, estando de acuerdo con él en esto, a la hora de argumentarlo, creo que ha cometido un error de bulto, asumir que la gente que lea el post entenderá el fondo y la forma. La forma es lo que me ha llamado la atención, y es sobre lo que me gustaría “llamarle la atención” a él. Ha vuelto a utilizar un maniqueísmo que a mi parecer debe ser superado ipso facto, al hacer la división de las áreas de conocimiento. Da a entender que sólo es importante para el ser humano tener el conocimiento correcto en las materias “de ciencias” y que sólo por ese desconocimiento se cae en algunas lacras de la sociedad como la religión o las pseudociencias, y parece implícito que conocer cuatro fechas de una cosa es saber Historia.

Y es aquí donde me gustaría añadir un poco de luz en el tema. Porque nosotros, y ahora sólo hablo de Historia, también tenemos pseudociencia. Es muy pesado hablar con alguien “que ha leído” en un libro que ni se sabe si existirá cualquier barbaridad histórica, aquí tenemos que aguantar a los Pío Moa de turno, y aclarar que en la II República no todo el mundo vivía como un marajá en un mundo de color de rosa con una educación avanzadísima. Tenemos que pelear con insultos, categorizaciones, acusaciones de ser de un bando o de otro, sólo por intentar hacer nuestro trabajo. La Historia no es simplemente saber cuatro fechas y diez anécdotas. Es mucho más, y eso se le ha pasado por alto al hacer la generalización. La Historia se realiza imitando el método científico, ese tan trillado, para una investigación cualquiera es necesario tomar cientos de fuentes, analizarlas bien, desechar algunas, buscar aún más. No es la repetición una y otra vez de datos que a alguien le dio por escribir.

Pues cómo sólo esto es lo que quería aclarar, en el resto estoy de acuerdísimo con @sonicando, la cultura, la fuente de nuestro conocimiento es lo único que nos va a dar las armas necesarias para poder comprender, no sólo nuestro presente, sino nuestro futuro. Dejar de ser idiotas es la única manera. Y de nada sirve conocer a pies juntillas toda la Historia de España si no sabes por qué se mueve un coche o por qué se te cae el lápiz.

 

P.D. Este post sólo pretende aclarar un punto que creo que no estaba bien puntualizado en otro. No pretendo que me deis la razón (bueno, un poco sí), pero sobre todo no pretendo ofender a nadie, ni que nadie se lo tome como un ataque personal.  De echo,  repito, estoy en total acuerdo con el fondo de lo escrito por @sonicando, y este blog es un buen ejemplo de ello, o debería serlo.