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La arqueología de empresa: entrevista a un arqueólogo 1ª Parte

Hace un par de meses, Aquí Fue Troya, se hacía eco del descubrimiento de un barco romano durante las tareas de excavación preventiva asociadas a la construcción de un puente. Para hablarnos sobre la arqueología de urgencia o preventiva y sobre las empresas de arqueología en España, Aquí fue Troya se ha puesto en contacto con el director de una empresa catalana, Strats, que ha tenido la gentileza de responder a nuestras preguntas y a las que algunos de nuestros lectores han hecho en plataformas como Twitter y Google Reader.

 

Roberto González Jiménez en su faceta más reciente de arqueólogo subacuático

Roberto González Jiménez (Granollers, Barcelona, 1977) es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona y especializado en arqueología. Desde el inicio de su carrera ha estado vinculado a la arqueología a través de empresas privadas de gestión de patrimonio. Así mismo ha dedicado parte de su carrera profesional a la arqueología local formando parte de grupos de investigación de museos y formando parte del consejo de redacción de la revista Lauro de Granollers. Durante el desarrollo de su carrera profesional ha participado en numerosos proyectos de investigación arqueológica así como de gestión del patrimonio cultural. Los últimos proyectos a los que ha estado vinculado tienen relación con la arqueología subacuática.

 

P. Gracias por dedicarle tu tiempo a los lectores de Aquí Fue Troya. Metámonos en faena, Roberto, ¿qué es la arqueología de urgencia?

Entendemos por arqueología de urgencia aquellas intervenciones arqueológicas relacionadas con obras de construcción (construcciones privadas, de grandes infraestructuras, de comunicaciones, etc.) Atendiendo a estas consideraciones siempre se dará este tipo de arqueología en relación a obras, con las cuales ha de convivir y adaptarse en cuanto a metodología, normativa, legislación, etc. lo que no siempre es fácil, y a menudo, es fuente de conflicto.

P. Y, entonces, ¿qué diferencia hay entre la arqueología de urgencia y la que realizan las universidades?

Aún partiendo de la base que las dos son arqueología y los objetivos son los mismos, podemos destacar algunas diferencias relacionadas con el objeto de estudio, la metodología y el personal que la desarrolla.
En cuanto al objeto de estudio, como hemos comentado anteriormente, en la arqueología de urgencia siempre se dará la convivencia entre la actividad arqueológica y otras actividades ligadas a la construcción. Evidentemente, los intereses de las dos actividades son diferentes y, en ocasiones, opuestos, lo cual condicionará la práctica arqueológica.
La metodología, sin variar excesivamente de lo que entendemos por arqueología universitaria, muchas veces ha de adaptarse al ritmo de la obra, en cuanto a horarios y calendarios, selección de zonas a excavar, etc. Uno de los condicionantes de la arqueología de urgencia suele ser el tiempo, que no lo es en la arqueología universitaria. Asimismo la arqueología de urgencia es mucho más exigente con los temas de seguridad y salud laboral de lo que lo es la arqueología universitaria, hecho que en ocasiones hace variar la metodología de excavación.
Existen algunas diferencias más, pero destacaría una última y es en cuanto al personal que participa en la excavación. En la arqueología universitaria suele haber una gran participación de estudiantes y personas o aficionados que no son arqueólogos. En la arqueología de urgencia no encontramos este hecho. Si bien es cierto que la participación de estudiantes en formación podría producirse, no es la práctica habitual. La arqueología de urgencia suele desarrollarse por arqueólogos profesionales y se hace difícil la participación de estudiantes o aficionados por motivos de productividad y de legislación.

P. ¿Estáis limitados en cuanto a qué podéis o qué no podéis excavar? ¿Qué tipo de excavaciones lleváis?

Como empresa arqueológica se puede llevar a cabo todo tipo de excavaciones. En este sentido podemos incluir excavaciones terrestres o subacuáticas; excavaciones de cualquier periodo histórico; excavaciones urbanas (entendiendo como tales las excavaciones que se desarrollan en núcleos urbanos y cuya característica principal es la gran superposición de fases históricas en un espacio físico muy reducido) o excavaciones fuera del ámbito urbano; excavaciones de urgencia o excavaciones programadas, etc. Así mismo, es habitual que las empresas de arqueología desarrollen otras actividades que no son propiamente excavación, como prospecciones, inventarios de patrimonio, cartas arqueológicas, etc. y otras actividades relacionadas con la difusión del patrimonio arqueológico (publicaciones, exposiciones, visitas guiadas, proyectos museológicos y museográficos, etc.). Además alguna de estas empresas también desarrollan actividades de consolidación o restauración de bienes arqueológicos tanto muebles como inmuebles.

P. Siendo una empresa privada dedicada a trabajar con el patrimonio, ¿qué relación tenéis con las instituciones?

La relación con las instituciones es, en general, muy buena, ya que existe colaboración mutua y necesaria entre ambas partes. No negaré que en determinadas ocasiones y con determinadas instituciones la relación es distante y no del todo cordial, pero esto es la anécdota y no la norma general. Además esto ha de ser así, ya que no hemos de entender la actividad arqueológica como una competición entre la arqueología “profesional” y la “institucional” ya que las dos se complementan y se necesitan para cubrir sus objetivos, que como hemos comentado anteriormente son los mismos para ambas arqueologías.

Hasta aquí la primera parte de la entrevista. Continuaremos charlando con Roberto en futuras entregas.  Hasta entonces, y como siempre, tenéis el espacio de los comentarios a vuestra disposición.

Descubierta una nave romana en Ostia Antica

El pasado 30 de Abril, las autoridades italianas dieron a conocer la noticia del hallazgo de los restos de una nave romana durante la construcción de un puente en las inmediaciones de la antigua ciudad portuaria, Ostia Antica.

Los restos asomando parcialmente del suelo. Mientras, un arqueólogo despliega una manguera para humedecer los restos.

 

El pasado 30 de Abril, las autoridades italianas dieron a conocer el hallazgo de los restos de una nave romana (la primera en este área) enterrada a 4 metros de profundidad, durante la construcción del nuevo puente de la Vía della Scafa, en las proximidades de las ruinas de Ostia Antica, la ciudad portuaria de la antigua Roma.

Los restos fueron encontrados durante la una intervención conocida como “arqueología preventiva” o “arqueología de urgencia”, por la cual se explora el terreno de un área de potencial arqueológico antes de que se inicien las obras de construcción, para asegurar, en la medida de lo posible, que las obras no destruyen patrimonio arqueológico alguno.

Un barco bajo tierra

Hasta la fecha, los arqueólogos encargados de la excavación han descubierto una sección de 11 metros de largo del barco y calculan que podría alcanzar los 13 metros. Se trata de un pecio que, debido a la ausencia de hierro entre sus elementos constructivos, puede probablemente pertenecer a la época del Alto Imperio. Las causas por las cuales el barco ha terminado en dicha localización aun no se han dado a conocer aunque no sería de extrañar que se tratara de un barco hundido en el antiguo cauce del río y cubierto posteriormente por sedimentos aportados por el propio río.

El barco se ha conservado en excelentes condiciones debido a que estaba enterrado en un barro arcilloso y a que el nivel de la capa freática (es decir, el nivel a partir del cual podemos encontrar agua) era bastante alto. Aunque parezca mentira, el agua y el barro son uno de los mejores medios para que la madera se conserve. Por un lado, el agua evita que la madera se seque y se rompa y por otro, el barro evita que organismo que se alimentan de la madera, accedan a ella.

Últimas noticias: los hombres con traje y corbata NO son arqueólogos

Ahora, los arqueólogos, dirigidos por Paola Germoni (de la superintendencia de Roma y Ostia) y Alessandra Ghelli, tienen por delante una delicada tarea de excavación. Deben mantener la madera siempre húmeda porque un secado no controlado daría al traste con siglos de conservación. Cuando el barco haya sido estudiado in situ y las obras del puente no puedan ser detenidas durante más tiempo, es de suponer que los arqueólogos retirarán los restos y los llevarán a un laboratorio especializado donde comenzará un proceso delicado destinado a asegurar la conservación de la embarcación y que espero que pueda explicaros en otra entrada.

¿Un barco sin clavos?

Como he dicho, los arqueólogos han datado el barco de forma aproximada en el periodo conocido como el Alto Imperio (siglo I a siglo III d.C.). Esto se debe a que en la construcción del barco no se utilizaron clavos de hierro para unir las distintas piezas de madera.

Esto quiere decir que el barco encontrado fue construido siguiendo una técnica conocida como el cosido por el cual las tablas que forman el casco fueron ensambladas entre sí cosiéndolas con cuerda de origen vegetal.* Como nos corrige amablemente Pere en los comentarios, durante el Alto Imperio la técnica de construcción sin clavos utilizada era la de “claves y clavijas” que, supongo, se refiere a la que yo conozco como “tenon et mortaisse” o “tenón y mortaja”. Esta técnica consiste en el tallado de las piezas de tal forma que se ensamblen mediante lengüetas de madera atravesadas por pasadores del mismo material.

Técnica de ensamblado mediante tenon y mortaja

Ostia Antica, el puerto de Roma

El barco ha sido hallado en las inmediaciones de las ruinas de la ciudad romana de Ostia Antica, situada en la costa del mar Tirreno, en el antiguo Latium, Italia, que funcionó como puerto de la antigua Roma. Esta ubicada cerca de la boca del río Tíber por cuyo cauce se subían las mercancías a la ciudad de Roma.

El puerto de Ostia servía como lugar de descarga e intercambio de productos. Los grandes barcos mercantes recalaban en la ciudad y vendían su mercancía que acto seguido era cargada en barcos fluviales, de menor tamaño y calado, para remontar el Tíber y abastecer la ciudad de Roma.

Las ruinas de Ostia Antica junto al río Tíber

 

Enlaces de interés:

Galería de imágenes de la excavación del Corriere della Sera, periódico romano.

Página de Ostia Antica.

Mensaje en una botella

Los que siguen la serie House MD, del archiconocido Hugh Laurie, habrán podido disfrutar recientemente de un capítulo cuyo desencadenante es un acto de expolio de una botella sellada de un barco de esclavos holandés hundido en las Bermudas en el s.XVIII.

Algunos pensarán que es poco verosímil que se puedan hallar botellas aún selladas en los barcos sumergidos. Sin embargo, a lo largo de la historia de la arqueología subacuática se han recuperado varios ejemplos de botellas o recipientes intactos que aún conservaban su contenido aunque, no nos engañemos, el estado de conservación del contenido fuera bastante decepcionante. Como ejemplos de líquidos conservados, el CASC (Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña) cuenta con varios ejemplos de botellas de cerveza inglesas del siglo XIX y un ánfora de vino tarraconense de la hispania romana.

Botellas del sitio de Ravencroft, Museo de Londres

En efecto, si los recipientes están convenientemente sellados y no se rompen debido a la acción del mar y al propio naufragio, no hay nada que impida que el contenido permanezca encerrado en el recipiente. La presión, los aislantes usados (cera en el caso de las botellas y cerámica, corcho y resinas en el caso de las ánforas), mantendrán los líquidos en su interior. Pero el contenido no estará en las mejores condiciones y, si nos diera por bebérnoslo, antes que una buena borrachera es probable que acabáramos en el hospital por envenenamiento agudo.

Muchos son los procesos que se dan para que nuestra cerveza o nuestro vino se conviertan en una pasta de aspecto asqueroso y olor repugnante. Lo primero que sucede es que, dado que en aquella época no se envasaban al vacío, los líquidos, en contacto con el aire atrapado en el interior empiezan a oxidarse y las bacterias se ponen a trabajar. Lo segundo, que sucede con mayor o menor intensidad dependiendo del tipo de cierre es que el agua de mar empieza a filtrase en el interior y, con ella, todo tipo de microorganismos. Es muy difícil que los envases permanezcan herméticos en el fondo del mar en condiciones de presión y humedad para las que no están diseñados.

Recientemente unos empresarios vascos se han lanzado al estudio de la conservación de vinos bajo el mar con objeto de explotarlo económicamente (de las barricas de roble a los fondos del cantábrico) pero me temo que esas botellas no tendrán mucho que ver con lo que un arqueólogo subacuático se encontrará en sus excavaciones.