Os dejamos el discurso de Martha C. Nussbaum en la recogida de su premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Un auténtico alegato a la necesidad de una educación basada en las ciencias humanas y no en la creación de meras herramientas de trabajo.
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Problemas técnicos.
Estamos de vuelta por fin.
Aquifuetroya ha estado teniendo una serie de problemas técnicos. Unos “jaquers” entraron en nuestra cuenta y la utilizaron como puente hacia una página clon de un banco para …. bueno, que nos fastidiaron el tema y hemos tenido que arreglarlo, con mucho trabajito debido a la incompetencia del administrador de este humilde sitio y a las fechas tan difíciles en la que nos encontramos.
Una vez más, debemos agradecer a a1tinta toda su ayuda y el nuevo diseño que nos ha regalado. Esperemos que esta vez duremos más sin problemas ni ataques varios, y que podamos disfrutar de esta parcela que nos ofrece internet para leer, charlar, aprender y disfrutar de nuestra pasión.
Sin más, un fuerte saludo para todos nuestros fieles, en breve volveremos a estar activamente activos publicando como si no hubiera mañana. Además puedo anunciar que en fechas próximas tendremos algún que otro sorteo para vosotros.
Muchas gracias por vuestra paciencia.
Se os quiere.
Perdón, perdón y PERDON
¿Veis esa cara? Algo parecido a ese ha sido el momento en el que he visto que Aquí Fue Troya había perdido el diseño tan bonito que realizó, con toda su alma, su altruismo, su amor incondicional y su amabilidad, @a1tinta para nosotros. Lo he roto yo, y por eso os pido perdón.
“Pero, ¿porqué lo has roto alma de cántaro?”, pues la respuesta es un gran PERDÓN a nuestros lectores. Desde hace un mes o así, en días alternos, nos encontramos al entrar en el blog con una petición de un applet de java de la que nosotros no sabíamos nada. La primera vez que apareció, y con al ayuda inestimable de tuiteros de la talla de @malditofriki, @a1tinta (el pobre se ha ganado el cielo con nosotros) y yo conseguimos dar con el problema y solventarlo. Cambiamos todas las contraseñas dehosting, dominio, FTP, y demás cosas de los interneses, pero parece que no funcionó, y volvió a aparecer un par de veces más. Desde entonces tuvimos días tranquilos sin applets gorrones que se apuntaran a una fiesta a la que nadie les había invitado.
Hoy volvió a aparecer el maldito… y en mi afán por eliminarlo y que no supusiera ningún problema para vosotros, borré algo más que las líneas de código insertadas por “yonosequién”, y hemos estado unas 3 horas con el blog en una versión extraña de web. Al final hemos podido solventarlo.
Por ello, os pido perdón a todos, y deciros que si al entrar en Aquifuetroya os encontráis con una extraña petición en pantalla, no la aceptéis nunca, y reportadnos por Twitter, Facebook o mail para que lo solventemos en el menor tiempo posible.
Un gran saludo y muchísimas gracias por todo vuestro apoyo.
Camisetas
Desde los albores de la Humanidad nuestra especie (Homo Sapiens Sapiens, no la “mujer sapiens” del anuncio, que en todo caso sería una Mulier Sapiens, y ni siquiera) ha sentido la necesidad de vestirse. Ya fuese por frío, por comodidad, por decoro o por admoniciones paternas del tipo “¿vas a salir con esas pintas?” o “llévate una rebequita, que refresca”, llevamos miles de años de historia del atuendo.
Miles de años de historia. Del atuendo. Un artículo titulado Camisetas. Y éste es un blog de Historia.

Tú también puedes ser una moderna por 15€.
Si habéis atado cabos habréis llegado a la conclusión de que Aquí fue Troya se lanza al mercado textil. Ya, no somos Adidas, no somos Zara, no somos Kukuxumusu, ni tenemos su diseño, sus precios o su omnipresencia, respectivamente. Pero tenemos algo que ellos no tienen: un 23% más de amor y un 178% más de ansia por fardar de ser historiadores, si es que se puede fardar de ello.
Así pues, tras una profunda reflexión grupal y alguna que otra cerveza, los miembros de Aquí fue Troya decidimos lanzarnos a la venta de camisetas. Pero no unas camisetas cualquiera, no. En este caso son unas camisetazas de una calidad, unos acabados, unos conceptos, unos dibujitos y un frikismo que nos las quitan de las manos, primos.

¿Sólo 17'50€? ¡Sale más caro robarla!
¡Pero eso no es todo! Si realizáis vuestro pedido ahora mismo o sois de los tres mil primeros en hacerlo recibiréis, totalmente gratis, el mayor de nuestros agradecimientos y la sonrisa de un niño. Damos por hecho que no nos haremos ricos, vale, aunque a cambio ganaremos unas perricas para pagar el dominio del blog. Porque ésa es nuestra intención: que Aquí fue Troya sea capaz de financiarse y cumplir así el sueño de todo dictador, esto es, la autarquía. Y sin encima depender de patrocinios exteriores ni publicidad invasiva.
Desde ya mismito podéis echarle un ojo a nuestra colección de camisetas, bien en la tienda que hemos abierto en Qstoms o a través de nuestro perfil de Facebook. Huelga decir que iremos añadiendo más modelos para que tengáis la posibilidad de lucir unas camisetas únicas en el mundo. Más únicas que la noche de bodas de Carlos II.
Cultura Científica
Estaba hoy mirando las actualidades en Twitter cuando me he encontrado enlazado este post – (In)Cultura Científica- de @sonicando en su blog. Si bien estoy muy de acuerdo con lo que él ha querido trasmitir, el saber científico, (lo que habitualmente se llama ser de ciencias) debería incorporarse al mundillo cultural, y no ser discriminado por la “gente culta”, lo que socialmente se adjudica a la gente de las humanidades y ciencias sociales (los de letras).
Sin embargo, y, repito, estando de acuerdo con él en esto, a la hora de argumentarlo, creo que ha cometido un error de bulto, asumir que la gente que lea el post entenderá el fondo y la forma. La forma es lo que me ha llamado la atención, y es sobre lo que me gustaría “llamarle la atención” a él. Ha vuelto a utilizar un maniqueísmo que a mi parecer debe ser superado ipso facto, al hacer la división de las áreas de conocimiento. Da a entender que sólo es importante para el ser humano tener el conocimiento correcto en las materias “de ciencias” y que sólo por ese desconocimiento se cae en algunas lacras de la sociedad como la religión o las pseudociencias, y parece implícito que conocer cuatro fechas de una cosa es saber Historia.
Y es aquí donde me gustaría añadir un poco de luz en el tema. Porque nosotros, y ahora sólo hablo de Historia, también tenemos pseudociencia. Es muy pesado hablar con alguien “que ha leído” en un libro que ni se sabe si existirá cualquier barbaridad histórica, aquí tenemos que aguantar a los Pío Moa de turno, y aclarar que en la II República no todo el mundo vivía como un marajá en un mundo de color de rosa con una educación avanzadísima. Tenemos que pelear con insultos, categorizaciones, acusaciones de ser de un bando o de otro, sólo por intentar hacer nuestro trabajo. La Historia no es simplemente saber cuatro fechas y diez anécdotas. Es mucho más, y eso se le ha pasado por alto al hacer la generalización. La Historia se realiza imitando el método científico, ese tan trillado, para una investigación cualquiera es necesario tomar cientos de fuentes, analizarlas bien, desechar algunas, buscar aún más. No es la repetición una y otra vez de datos que a alguien le dio por escribir.
Pues cómo sólo esto es lo que quería aclarar, en el resto estoy de acuerdísimo con @sonicando, la cultura, la fuente de nuestro conocimiento es lo único que nos va a dar las armas necesarias para poder comprender, no sólo nuestro presente, sino nuestro futuro. Dejar de ser idiotas es la única manera. Y de nada sirve conocer a pies juntillas toda la Historia de España si no sabes por qué se mueve un coche o por qué se te cae el lápiz.
P.D. Este post sólo pretende aclarar un punto que creo que no estaba bien puntualizado en otro. No pretendo que me deis la razón (bueno, un poco sí), pero sobre todo no pretendo ofender a nadie, ni que nadie se lo tome como un ataque personal. De echo, repito, estoy en total acuerdo con el fondo de lo escrito por @sonicando, y este blog es un buen ejemplo de ello, o debería serlo.
Trabajo de Historiador

Pasillo del Archivo General de Indias. Los documentos ahora están en cámaras preparadas para la perfecta conservación de los legajos, anteriormente los acogían esas estanterías.
No son pocas las ocasiones en las que uno tiene que explicar que ser historiador es algo más que la posibilidad de dar clase en secundaria. Aunque algunos tienen una leve idea – o imagina – lo que hace un arqueólogo (aunque es una cosa muchísimo más profunda que pasar un pincelito por un arenal), muchos no llegan a entender en qué consiste el trabajo de los demás historiadores.
Explicar cómo se pasa de un trabajo bibliográfico a una investigación, en archivo, es a veces muy complicado, y, entre las pregunta más frecuentes está la de qué hay en un archivo. Y, claro, explicar lo que hay en un archivo también es algo harto complejo, puesto que los archivos se componen de legajos, (y qué es un legajo), con documentos de todo tipo, oficiales, extraoficiales, epistolares, etc. También hay que explicar que hay varios tipos de archivos, particulares y públicos, que no todo se coge con la mano, que ahora están en proceso de digitalización, y un largo etcétera.
Mi pena, siempre, es que mi auditorio en estos casos se va con cara de “éste tío para profesor no vale”. Todo esto viene porque se me ha ocurrido que el trabajo de investigación de archivo es muy parecido al de un detective, de los antiguos, los Sherlocks y los Watsons. Porque la investigación histórica pasa de una acumulación de los hechos y hay que buscar más allá. Y esta tontería se me ha ocurrido leyendo a Roa Bastos, escritor paraguayo, en su obra “Yo, el Supremo”, que nos cuenta la historia, desde la novelística de Gaspar Rodríguez de Francia, del que tendréis más noticias por aquí puesto que estoy trabajando sobre él (bibliográficamente). En ella, el Supremo Rodríguez de Francia encarga una investigación caligráfica a su ayudante. Y hace un repaso del material de archivo sobre el que trabajar:
” Vas a ponerte a rastrear la letra del pasquín en todos los expedientes. Legajos de acuerdos, desacuerdos, contracuerdos. Comunicaciones internacionales. Tratados. Notas reversales. Letras remisorias. Todas las facturas de los comerciantes portugueses-brasileros, orientales.El papelaje de sisa, diezmo, alcabala. Contribución fructuaria. Estanco, vendaje, ramo de guerra. Registros de importación-exportación. Guías de embarques remitidos-recibidos. Correspondencia íntegra de los funcionarios, del más bajo al más alto rango. Cifrados de espías, vicheadores, agentes de los distintos servicios de inteligencia. Remitos de contrabandistas de armas. Todo. El más mísero pedazo de papel escrito.
¿Has entendido lo que te mando hacer? Sí, Excelencia: debo buscar el molde de la letra del pasquín catedralicio, buscar su pelo y marca en todos los documentos del archivo.”
Pues esto amigos, es una buena parte del trabajo de un historiador.
Cita: “Yo el supremo”, Augusto Roa Bastos. Editorial Cátedra, Madrid, 1983. pp 116-117.
Historiador
Letras en el Sahara
Leyendo el blog Historias de la historia me entero de una iniciativa bastante interesante: Letras en el Sáhara. La iniciativa consiste en llevar al Sahara una serie de libros para ocupar las estanterias de la biblioteca que se está construyendo en Samara.
En la entrada que publica Javier Sanz en su blog están todos los detalles de la iniciativa y todas las formas de ayudar con ella. La cultura ha sido siempre una necesidad en el crecimiento y desarrollo de las sociedades, e intentar llevar un poco a un lugar como el Sahara, a muchos de nosotros apenas nos supone nada, y a ellos les supondrá muchísimo.
Os animo, aprovechando este, nuestro nuevo espacio, a colaborar con esta iniciativa si podeis.
Aquí unos amigos
- Aquí fue Troya. – Aquí, unos amigos.
Si aún creéis que hay vida más allá de los 140 caracteres, os invitamos a acompañarnos en nuestro primer paseo por la Red. Objetivo: buscar pistas acerca de este proyecto que hoy nace.
Podéis comenzar introduciendo la palabra “Troya” en el buscador Ideas Afines. Obtendréis toda una avalancha de términos relacionados con la Historia y la Arqueología: ciencia, estudio de lo antiguo, monumentos, vestigios, períodos, excavación, sondeo, instrumentos, arqueólogos… Caliente, caliente.
Probad ahora a googlear el término. La visión será más amplía. En solo 0,19 segundos obtendréis cerca de 5.520.000 resultados, un cóctel variopinto que va desde la popular historia del caballo de madera a unas anacrónicas fotos de Brad Pitt. En medio, de todo un poco: virus informáticos, best-sellers sobre un Jesús extraterrestre, vacaciones playeras en Portugal, videojuegos o documentales de la 2. La Ilíada y Homero. La Eneida y Virgilio. El Quijote y Cervantes. Ya nos vamos acercando.
Refinad la búsqueda con la expresión “Aquí fue Troya” y la página se llenará de referencias a ruinas y decadencia. La base sobre la que se asienta nuestro presente. Materia prima para construir un futuro mejor.
Este será, por tanto, un blog de Historia en el sentido más amplio del término, donde lo esencial alternará con lo anecdótico, lo científico con lo popular, lo profesional con lo personal. Sin complejos.
La batalla para atraeros hasta nuestro caballo metafórico acaba de comenzar. Emplearemos todas las herramientas a nuestro alcance para lograr interesaros, divertiros, sorprenderos e ir enredándoos. Haceros de los nuestros para que nos ayudéis a llenar de contenido esta caja de Pandora, para que podamos abrirla poco a poco, sin miedo. ¡Y que arda Troya!



