Archivos de la categoría Aquí fue Troya

mercosur-San Juan

Mercosur: Un mito de la integración latinoamericana

Termina el Mundial de Brasil y las sensaciones para las dos grandes selecciones de América, Brasil y Argentina, son cuanto menos agridulces. Quizás con el tiempo se valoraran más los resultados, sobre todo con los recursos con los que ambos conjuntos enfocaban la competición, pero la finalización del Mundial también supone la vuelta a la normalidad de las sociedades argentina y brasileira.

Argentina y Brasil, Brasil y Argentina, no importa el orden de los factores de las dos tradicionales potencias de la región sudamericana, fronterizas y tradicionalmente en conflicto, no siempre del todo pacífico, por la hegemonía del subcontinente sudamericano, sobre todo durante unas dictaduras militares que buscaron enemigos fuera que focalizaran el fervor nacional (véase Malvinas).

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populismo

Cómo conocí a vuestro padre (político): Definiendo el populismo.

En el análisis político actual se han generado una serie de términos-comodín los cuales el tertuliano o el político de turno se encuentra muy acostumbrado a repetir una y otra vez cuando lo que dice el oponente no le gusta. Frases como: “su argumento es una falacia…”, “eso que usted dice es demagógico…” o “esa medida es populista…” son normales en cualquier confrontación política, el problema es que una gran parte de los que las utilizan desconocen los significados de dichos términos. Sigue leyendo

La ciudad olvidada y su poeta maldito

Llevo unos días pensando sobre qué escribir para Aquí Fue Troya, la verdad es que muchos temas se me pasaron por la cabeza en ese tiempo, algunos de ellos espero que puedan materializarse, mientras que con otros no sucederá lo mismo. Y sí, sé que os debo la segunda parte del post sobre el chavismo, pero ese llegará en la siguiente entrada.

Parece que la suerte o la inspiración se alió conmigo, pues en una de las noches en las que buscaba algo nuevo que leer tras haber terminado una novela, apareció ante mis ojos una versión de Nadja, de André Bretón (la cual recomiendo salvajemente, como casi todo lo que tenga que ver con el dadaísmo y el surrealismo) que poseía desde hace tiempo y que me hizo recordar que Bretón vino a Tenerife en los años treinta a una Exposición Surrealista, cuando venir a Canarias era casi como irse al fin del mundo.

En realidad no voy a hablar de André Bretón, sino del autor maldito que esa magnífica generación surrealista dejó en Canarias: Domingo López Torres.

Probablemente a la mayoría de personas que lean este pequeño post desde la Península u otros lados del globo jamás habían oído este nombre antes. No se preocupen, su figura en el ámbito canario no es excesivamente conocida, ha sido uno de esos personajes que se ha borrado (o se han encargado de borrar) del imaginario colectivo.

Domingo López Torres nació en 1907 en la capital de la isla de Tenerife, mostrando actitudes y aptitudes desde joven para el arte, ya que aún siendo autodidacta y de extracción social baja, supo hacerse un hueco entre los autores de vanguardia del archipiélago, siendo solamente un joven.

López Torres consiguió rápidamente y con sólo 25 años colarse en un grupo en el que estaban literatos como Domingo Pérez Minik, Agustín Espinosa, el gomero Pedro García Cabrera o Emeterio Gutiérrez Arbelo, pero en el que también habían artistas de otras ramas como el magnífico pintor Óscar Domínguez, por el cual tengo una predilección personal especial.

Marxista y revolucionario hasta las últimas consecuencias, vivió durante los años de la II República su época más dorada, a pesar de que ya desde finales de la década de los veinte, en plena dictadura de Primo de Rivera, había escrito su principal obra: Diario de un sol de verano.

Autor de literatura, también lo fue de artículos con una implicación política notable durante el período republicano en su edición Cartones, desde la cual lanzaba sus consignas revolucionarias, en una época en la que Santa Cruz tuvo el mayor despertar libertario que se recuerda con una importancia del componente anarquista que pudiera parecer sorprendente en la ciudad actual, la cual tiene una tendencia conservadora mayor que la mayoría de ciudades del archipiélago y, por qué no decirlo, del resto del estado.

Expos
Octavilla de la Exposición Surrealista de 1935 en el Ateneo de Santa Cruz de tenerife

Esa Santa Cruz fue la misma que acogió la Exposición Surrealista de 1935, a la cual acudieron los franceses André Bretón y Benjamin Peret y donde se expusieron obras de autores nacionales como Picasso, Dalí, Miró o el propio Óscar Domínguez, así como de artistas internacionales de la talla de Hans Arp, Ives Tanguy o Giacometti (la cual fue ofrecida al Cabildo por entonces y no quiso comprar). También esa fue la Santa Cruz donde se editó la famosa revista Gaceta de Arte entre 1932 y 1936, dirigida por el pintor y crítico de arte Eduardo Westerdahl y en la cual colaboraron no sólo los autores del círculo surrealista canario, entre los que se encontraba López Torres, sino también autores de renombre internacional como Le Corbusier, Gertrude Stein o el propio Tristan Tzara.

Esa isla de Tenerife era uno de los centros de la cultura no sólo del país, sino también a nivel internacional, donde este grupo surrealista se desvincula de las líneas principales nacionales existentes en la península, las cuales seguían líneas editoriales favorables al señorío hispano y la inteligencia nacional. Este grupo no era tan “provinciano” en ese sentido, su vocación era internacionalista y universalista. Como exponía Westerdahl en la editorial de la primera editorial Gaceta de Arte allá por 1932:

Conectados a la Cultura Occidental, queremos tendernos sobre todos los problemas, en el contagio universal de la época. Sin huir el pensamiento, sin buscar refugio en tratamientos históricos para los fenómenos contemporáneos. Nuestra mirada llena de luz intelectualista de la época. Recorrerá todos los procesos artísticos que tengan un carácter histórico formal. Nuestra posición de isla aislará los problemas a través de esta soledad propia para la meditación y el estudio procuraremos hacer el perfil de los grandes temas, descongestionándolos para buscarles una expresión. Creemos movernos entre naciones. Ser isla en el mar Atlántico (Mar de la Cultura) es apresar una idea occidental y gustaría, hacerla propia despacio, convertirla en sentimiento. Queremos ayudar a una posición occidentalista de España. Seres Atentos, amplios, jóvenes. Y cumplirá en la isla, en la nación, en Europa, la hora universal de la Cultura. Esta será nuestra política.”

En esa época, López Torres crecía como persona y como artista. La influencia personal y directa de autores como Breton hizo que su forma de ver la vida y el arte se modificara. En 1935, seguía escribiendo, en su mayoría poemas; mientras regentaba una librería-estanco donde se reunían en ocasiones no sólo la élite del pensamiento canario, sino también grupos revolucionarios.

Llegó entonces 1936, el famoso año, y con él llegaron los militares, las iglesias y los nacionalistas. También con él se fueron los bretones, el libertarismo y las exposiciones. La amplitud cromática se tornó en un monocolor ideológico donde no cabían los autores del círculo surrealista canario, ni Gaceta de Arte.

LopezTorresRetrato
Diego López Torres con Jacqueline, Peret y Breton en un camello

La mayoría de los autores consigue superar, aunque con dificultades, la férrea actitud franquista contra este círculo. No es así el caso de Domingo López Torres, el más humilde de todos, el cual es recluido nada más empezar la posguerra y la represión (la cual se puede decir que en Canarias empezó desde el mismo día de 18 de julio, debido a la práctica ausencia de enfrentamiento directo) en el tristemente famoso “horror de Fyffes”, antiguo almacén de frutas el cual era el lugar donde eran encerrados los presos esperando una decisión sobre su futuro.

De noche ya, gritando mis ausencias,

buscaba yo en las playas las formas

que dejaban las chicas en la arena.”

En Fyffes siguió escribiendo sus poemas, que se hacían cada vez más tristes y sombríos debido a su penosa situación. Aunque también seguía evocando a su principal amor: el mar. Un mar que no sólo fue digno receptor de sus mejores poemas sino que también, en última instancia, recibió su cuerpo encerrado dentro de un saco en los primeros meses de 1937. No hubo suerte que permitiera la libertad que otros compañeros sí tuvieron, ni lágrimas en una ciudad que nunca más supo de su “hijo maldito”. Su ideología, pero también sus ansias de libertad y su extracción social le condenaron no sólo a la muerte, sino también al olvido. Sólo quedaron unos versos de su amigo García Cabrera como epitafio en una tumba inexistente:

“… si quieres quedarte con la verdad de sus sonrisas,

devuélveme su muerte al menos,

su muerte es mía y no te pertenece”

Discurso de Martha C. Nussbaum. Principe de Asturias 2012

Os dejamos el discurso de Martha C. Nussbaum en la recogida de su premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales. Un auténtico alegato a la necesidad de una educación basada en las ciencias humanas y no en la creación de meras herramientas de trabajo.

Problemas técnicos.

Estamos de vuelta por fin.

Aquifuetroya ha estado teniendo una serie de problemas técnicos. Unos “jaquers” entraron en nuestra cuenta y la utilizaron como puente hacia una página clon de un banco para …. bueno, que nos fastidiaron el tema y hemos tenido que arreglarlo, con mucho trabajito debido a la incompetencia del administrador de este humilde sitio y a las fechas tan difíciles en la que nos encontramos.

Una vez más, debemos agradecer a a1tinta toda su ayuda y el nuevo diseño que nos ha regalado. Esperemos que esta vez duremos más sin problemas ni ataques varios, y que podamos disfrutar de esta parcela que nos ofrece internet para leer, charlar, aprender y disfrutar de nuestra pasión.

Sin más, un fuerte saludo para todos nuestros fieles, en breve volveremos a estar activamente activos publicando como si no hubiera mañana. Además puedo anunciar que en fechas próximas tendremos algún que otro sorteo para vosotros.

Muchas gracias por vuestra paciencia.

Se os quiere.

Perdón, perdón y PERDON

 

¿Veis esa cara? Algo parecido a ese ha sido el momento en el que he visto que Aquí Fue Troya había perdido el diseño tan bonito que realizó, con toda su alma, su altruismo, su amor incondicional y su amabilidad, @a1tinta para nosotros. Lo he roto yo, y por eso os pido perdón.

“Pero, ¿porqué lo has roto alma de cántaro?”, pues la respuesta es un gran PERDÓN a nuestros lectores. Desde hace un mes o así, en días alternos, nos encontramos al entrar en el blog con una petición de un applet de java de la que nosotros no sabíamos nada. La primera vez que apareció, y con al ayuda inestimable de tuiteros de la talla de @malditofriki, @a1tinta (el pobre se ha ganado el cielo con nosotros) y yo conseguimos dar con el problema y solventarlo. Cambiamos todas las contraseñas dehosting, dominio, FTP, y demás cosas de los interneses, pero parece que no funcionó, y volvió a aparecer un par de veces más. Desde entonces tuvimos días tranquilos sin applets gorrones que se apuntaran a una fiesta a la que nadie les había invitado.

Hoy volvió a aparecer el maldito… y en mi afán por eliminarlo y que no supusiera ningún problema para vosotros, borré algo más que las líneas de código insertadas por “yonosequién”, y hemos estado unas 3 horas con el blog en una versión extraña de web. Al final hemos podido solventarlo.

Por ello, os pido perdón a todos, y deciros que si al entrar en Aquifuetroya os encontráis con una extraña petición en pantalla, no la aceptéis nunca, y reportadnos por Twitter, Facebook o mail para que lo solventemos en el menor tiempo posible.

 

Un gran saludo y muchísimas gracias por todo vuestro apoyo.

Camisetas

Desde los albores de la Humanidad nuestra especie (Homo Sapiens Sapiens, no la “mujer sapiens” del anuncio, que en todo caso sería una Mulier Sapiens, y ni siquiera) ha sentido la necesidad de vestirse. Ya fuese por frío, por comodidad, por decoro o por admoniciones paternas del tipo “¿vas a salir con esas pintas?” o “llévate una rebequita, que refresca”, llevamos miles de años de historia del atuendo.

Miles de años de historia. Del atuendo. Un artículo titulado Camisetas. Y éste es un blog de Historia.

Tú también puedes ser una moderna por 15€.
Tú también puedes ser una moderna por 15€.

Si habéis atado cabos habréis llegado a la conclusión de que Aquí fue Troya se lanza al mercado textil. Ya, no somos Adidas, no somos Zara, no somos Kukuxumusu, ni tenemos su diseño, sus precios o su omnipresencia, respectivamente. Pero tenemos algo que ellos no tienen: un 23% más de amor y un 178% más de ansia por fardar de ser historiadores, si es que se puede fardar de ello.

Así pues, tras una profunda reflexión grupal y alguna que otra cerveza, los miembros de Aquí fue Troya decidimos lanzarnos a la venta de camisetas. Pero no unas camisetas cualquiera, no. En este caso son unas camisetazas de una calidad, unos acabados, unos conceptos, unos dibujitos y un frikismo que nos las quitan de las manos, primos.

¿Sólo 17'50€? ¡Sale más caro robarla!
¿Sólo 17'50€? ¡Sale más caro robarla!

¡Pero eso no es todo! Si realizáis vuestro pedido ahora mismo o sois de los tres mil primeros en hacerlo recibiréis, totalmente gratis, el mayor de nuestros agradecimientos y la sonrisa de un niño. Damos por hecho que no nos haremos ricos, vale, aunque a cambio ganaremos unas perricas para pagar el dominio del blog. Porque ésa es nuestra intención: que Aquí fue Troya sea capaz de financiarse y cumplir así el sueño de todo dictador, esto es, la autarquía. Y sin encima depender de patrocinios exteriores ni publicidad invasiva.

Desde ya mismito podéis echarle un ojo a nuestra colección de camisetas, bien en la tienda que hemos abierto en Qstoms o a través de nuestro perfil de Facebook. Huelga decir que iremos añadiendo más modelos para que tengáis la posibilidad de lucir unas camisetas únicas en el mundo. Más únicas que la noche de bodas de Carlos II.

Cultura Científica

Estaba hoy mirando las actualidades en Twitter cuando me he encontrado enlazado este post – (In)Cultura Científica- de @sonicando en su blog. Si bien estoy muy de acuerdo con lo que él ha querido trasmitir, el saber científico, (lo que habitualmente se llama ser de ciencias) debería incorporarse al mundillo cultural, y no ser discriminado por la “gente culta”, lo que socialmente se adjudica a la gente de las humanidades y ciencias sociales (los de letras).

Sin embargo, y, repito, estando de acuerdo con él en esto, a la hora de argumentarlo, creo que ha cometido un error de bulto, asumir que la gente que lea el post entenderá el fondo y la forma. La forma es lo que me ha llamado la atención, y es sobre lo que me gustaría “llamarle la atención” a él. Ha vuelto a utilizar un maniqueísmo que a mi parecer debe ser superado ipso facto, al hacer la división de las áreas de conocimiento. Da a entender que sólo es importante para el ser humano tener el conocimiento correcto en las materias “de ciencias” y que sólo por ese desconocimiento se cae en algunas lacras de la sociedad como la religión o las pseudociencias, y parece implícito que conocer cuatro fechas de una cosa es saber Historia.

Y es aquí donde me gustaría añadir un poco de luz en el tema. Porque nosotros, y ahora sólo hablo de Historia, también tenemos pseudociencia. Es muy pesado hablar con alguien “que ha leído” en un libro que ni se sabe si existirá cualquier barbaridad histórica, aquí tenemos que aguantar a los Pío Moa de turno, y aclarar que en la II República no todo el mundo vivía como un marajá en un mundo de color de rosa con una educación avanzadísima. Tenemos que pelear con insultos, categorizaciones, acusaciones de ser de un bando o de otro, sólo por intentar hacer nuestro trabajo. La Historia no es simplemente saber cuatro fechas y diez anécdotas. Es mucho más, y eso se le ha pasado por alto al hacer la generalización. La Historia se realiza imitando el método científico, ese tan trillado, para una investigación cualquiera es necesario tomar cientos de fuentes, analizarlas bien, desechar algunas, buscar aún más. No es la repetición una y otra vez de datos que a alguien le dio por escribir.

Pues cómo sólo esto es lo que quería aclarar, en el resto estoy de acuerdísimo con @sonicando, la cultura, la fuente de nuestro conocimiento es lo único que nos va a dar las armas necesarias para poder comprender, no sólo nuestro presente, sino nuestro futuro. Dejar de ser idiotas es la única manera. Y de nada sirve conocer a pies juntillas toda la Historia de España si no sabes por qué se mueve un coche o por qué se te cae el lápiz.

 

P.D. Este post sólo pretende aclarar un punto que creo que no estaba bien puntualizado en otro. No pretendo que me deis la razón (bueno, un poco sí), pero sobre todo no pretendo ofender a nadie, ni que nadie se lo tome como un ataque personal.  De echo,  repito, estoy en total acuerdo con el fondo de lo escrito por @sonicando, y este blog es un buen ejemplo de ello, o debería serlo.

Trabajo de Historiador

Pasillo del Archivo General de Indias. Los documentos ahora están en cámaras preparadas para la perfecta conservación de los legajos, anteriormente los acogían esas estanterías.

No son pocas las ocasiones en las que uno tiene que explicar que ser historiador es algo más que la posibilidad de dar clase en secundaria. Aunque algunos tienen una leve idea – o imagina – lo que hace un arqueólogo (aunque es una cosa muchísimo más profunda que pasar un pincelito por un arenal), muchos no llegan a entender en qué consiste el trabajo de los demás historiadores.

 

Explicar cómo se pasa de un trabajo bibliográfico a una investigación, en archivo, es a veces muy complicado, y, entre las pregunta más frecuentes está la de qué hay en un archivo. Y, claro, explicar lo que hay en un archivo también es algo harto complejo, puesto que los archivos se componen de legajos, (y qué es un legajo), con documentos de todo tipo, oficiales, extraoficiales, epistolares, etc. También hay que explicar que hay varios tipos de archivos, particulares y públicos, que no todo se coge con la mano, que ahora están en proceso de digitalización, y un largo etcétera.

Mi pena, siempre, es que mi auditorio en estos casos se va con cara de “éste tío para profesor no vale”. Todo esto viene porque se me ha ocurrido que el trabajo de investigación de archivo es muy parecido al de un detective, de los antiguos, los Sherlocks y los Watsons. Porque la investigación histórica pasa de una acumulación de los hechos y hay que buscar más allá. Y esta tontería se me ha ocurrido leyendo a Roa Bastos, escritor paraguayo, en su obra “Yo, el Supremo”, que nos cuenta la historia, desde la novelística de Gaspar Rodríguez de Francia, del que tendréis más noticias por aquí puesto que estoy trabajando sobre él (bibliográficamente). En ella, el Supremo Rodríguez de Francia encarga una investigación caligráfica a su ayudante. Y hace un repaso del material de archivo sobre el que trabajar:

” Vas a ponerte a rastrear la letra del pasquín en todos los expedientes. Legajos de acuerdos, desacuerdos, contracuerdos. Comunicaciones internacionales. Tratados. Notas reversales. Letras remisorias. Todas las facturas de los comerciantes portugueses-brasileros, orientales.El papelaje de sisa, diezmo, alcabala. Contribución fructuaria. Estanco, vendaje, ramo de guerra. Registros de importación-exportación. Guías de embarques remitidos-recibidos. Correspondencia íntegra de los funcionarios, del más bajo al más alto rango. Cifrados de espías, vicheadores, agentes de los distintos servicios de inteligencia. Remitos de contrabandistas de armas. Todo. El más mísero pedazo de papel escrito. 

¿Has entendido lo que te mando hacer? Sí, Excelencia: debo buscar el molde de la letra del pasquín catedralicio, buscar su pelo y marca en todos los documentos del archivo.”

 

Pues esto amigos, es una buena parte del trabajo de un historiador.

 

Cita: “Yo el supremo”, Augusto Roa Bastos. Editorial Cátedra, Madrid, 1983. pp 116-117.