Juan I de Navarra

Juan I de Navarra: una reivindicación

El avezado y guapísimo lector de Aquí fue Troya comprobará que, de todos los antiguos reinos peninsulares medievales (sin contar los de taifas), es del reino de Navarra del que menos hemos escrito. Con diferencia, además. Deshonra sobre mí, deshonra sobre mi vaca.

A fin de cuentas, ¿qué se conoce del reino de Navarra, más allá de Sanfermines, chistorra y los partidos del Osasuna? Nada. Por no saber, no se saben ni las dinastías.
[Ya os las recuerdo yo: Jimena, Champaña, Capeta, Évreux, Trastámara, Foix, Albret, Austria, Borbón y Bonaparte].

Va siendo hora de arreglar el desaguisado. Ante la avalancha de reyes -me salen más de siete, pero menos de doscientos treinta-, he optado por centrarme en Juan I, uno de los mejores exponentes de la dinastía de los Capetos. A él le dedico este artículo. A él y a quien pensó que poner piña en la pizza sería una gran idea.

Juan I de Francia y Navarra
Juan I de Francia y Navarra (Biblioteca Nacional de Francia).

Para quien no esté versado en la materia, la dinastía Capeta gobernó Francia entre los años 987 y 1328. En más de tres siglos les dio tiempo a muchas cosas: por ejemplo, construir Nôtre Dame o la Sainte Chapelle, embarcarse en Cruzadas, introducirse en las casas reales de media Europa, no descubrir América y, en sus ratos libres, hacerse cargo del reino de Navarra a partir de 1284.

De entre los diversos soberanos capetos de Navarra, refulge con luz propia y sirve de espejo de prohombres de la res publica la egregia figura de Juan I, que nació en París el 15 de noviembre de 1316. Al igual que Darth Vader, Juan I jamás conoció a su padre, Luis X de Francia y I de Navarra; tan luctuoso hecho no fue óbice para desarrollar una fulgurante carrera política.

Juan I de Francia y Navarra
Medalla conmemorativa de Juan I (siglo XVII). No me digáis que no está para comérselo con esas chapetillas.

Nada más nacer, el jovencísimo Juan I fue aupado al trono franconavarro. Entre pañal y pañal, impulsó un ambicioso programa de gobierno calificado como anarcoliberal castromarxista por recientes estudios realizados desde una perspectiva cenital. En su inmortal obra Annales Regum Capetingorum, Jean-Jacques-Jérôme Muniategiandikoetxea sugiere, no sin ciertos reparos, que sí.

Juan I falleció el 19 ó 20 de noviembre de 1316, en el quinto día de su frenético reinado. Se convertía así en el único monarca francés (¡y navarro!) en reinar toda su vida, ya que ninguno sobrevivió a la muerte. Y, aunque se desconoce la causa del óbito de nuestro protagonista, hubo rumores de que fue su tío y regente, el futuro Felipe II de Navarra (y V de Francia), quien lo mandó envenenar porque qué era eso de que un mocoso se interpusiera en su camino al trono.

Juan I de Francia y Navarra
Efigie del sepulcro de Juan I, en la abadía de Saint-Denis.

La remilgada historiografía francesa bautizó a Juan I como “le roi Peter Pan“, dada su reticencia a crecer. Los historiadores navarricos, algo más prosaicos, lo apodaron “el rey cagón”. Por su parte, el colectivo magufo-medievalista anglosajón lo llamó “the boy who lived“, puesto que una teoría afirma que hubo un cambiazo de bebés y Juan I sobrevivió con el nombre de Giannino Baglioni.

Sea como fuere, gracias por todo, Juan I de Navarra. No te conocimos lo suficiente, pero siempre vivirás en nuestros corazones.

Nota Bene: ningún Juan I sufrió daños en la elaboración de este artículo; el chiquillo ya venía muerto de casa.

Nota Bene (bis): recomiendo este artículo para quien quiera conocer algo mejor el contexto francés y la cuestión sucesoria alrededor de Juan I.

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