Dante

La estructura del Infierno de Dante

Recupero aquí una cosa que escribí el año pasado. La excusa entonces fue el Día del Libro, aunque ya llevaba con la idea bastante tiempo. En realidad, aunque parece que hablo de literatura,  no lo hago. Si me venís leyendo un tiempo, ya os habréis dado cuenta de que los problemas morales me llaman mucho la atención. No problemas concretos como tal, más bien que haya cosas que estén bien y estén mal, fuera de toda duda. Y cómo ha sido eso durante el transcurrir de los años. Lo visteis en la entrada sobre la moral sexual romana y, por si aún no lo intuís, también está en mi obsesión con Kierkegaard.

La idea se me ocurrió releyendo La Divina Comedia. En un punto muy concreto del texto, el canto V. La entrada no estaba escrita originalmente para Aquí fue Troya, así que el tono es un poco diferente, porque tiendo a adaptarme a lo que me pidan, soy así de mercenaria.

Y adelante con La Divina Comedia

Conocéis de sobra el argumento de la obra: Dante se encuentra perdido en su travesía vital —en un oscuro bosque, metáfora de la crisis moral y espiritual por la que pasa— y se embarca en un viaje a través del mundo de ultratumba, que culmina con la redención y la contemplación de Dios. Es guiado por el poeta clásico Virgilio a través del infierno y el purgatorio y por su amada Beatriz (fallecida en 1290) por el cielo. Dicho todo así, muy sintéticamente, porque todos la hemos leído (si necesitas una versión con más detalles, la encontrarás aquí).

La Divina Comedia es un viaje, real y necesario, hacia la salvación del alma.

Ilustración de Gustave Doré para “La Divina Comedia”. Dante extraviado en el bosque.

Una de las cosas que más me sorprendieron la primera vez que leí La Divina Comedia fue la categorización de los pecados, el orden en el que Dante coloca los círculos del Infierno. Algunos me resultan más opinables que otros, pero no era capaz de comprender por qué razón Dante colocaría en una situación más ventajosa a los asesinos que a los hipócritas. Todo está medido y descrito al detalle; y, en el canto XI, Virgilio detalla y razona la estructura del Infierno. Aquí se encuentran las claves para distinguir las diferentes clases de pecados. La primera es la que lo divide en dos grandes zonas, Alto y Bajo Infierno, según las infracciones pertenezcan a las categorías de incontinencia o malicia.

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Canto V: Dante se compadece de una pareja que ha sido presa de la lujuria.

Los primeros cuatro círculos (lujuria, gula, avaricia e ira) corresponden a pecados nacidos de lo que Dante denomina incontinencia. Son renuncias de la razón ante el deseo, respuestas emocionales y faltas de autocontrol que acarrean la propia destrucción de las personas que incurren en ellas. Lo que las diferencia de los círculos siguientes es que con la malicia hay una intención deliberada de perjudicar a otros y, por tanto, estos pecados deben ser castigados con mucha más severidad. No sólo eso, sino que hemos de usar premeditadamente el intelecto para alcanzar este fin. La razón es un precioso don que Dios concede al hombre, el privilegio divino que nos hace humanos y nos separa de los animales, y bajo ningún concepto debería usarse en perjuicio de nuestros semejantes. Es por ello por lo que Dante considera que los crímenes que implican un esfuerzo intelectual son mucho más graves que los que suponen el uso de la violencia.

Dante habla con los traidores, que se encuentran presos en el hielo.
Dante habla con los traidores, que se encuentran presos en el hielo.

En los dos últimos círculos, más allá del asesinato y la tiranía, se encuentran el fraude y la traición. El fraude se ejerce contra los desconocidos o contra las personas que no son merecedoras de confianza, pero conlleva igualmente el uso deliberado de la inteligencia para obtener un beneficio o realizar algún tipo de mal. Atenta, además, contra el que Dante considera que es lazo de amor fraternal que nos une como seres humanos. La traición, por otro lado, el pecado más terrible, se ejerce en perjuicio de personas con las que se tiene una relación especial de confianza. Aquí encontraréis a los que han traicionado a su familia, su patria, sus huéspedes y sus benefactores. No sólo han roto el vínculo natural de amor existente entre todo el género humano que ya comentábamos hace un momento, sino que van un paso más allá, al romper también el lazo especial de confianza que les une a las personas más cercanas. Y no se limita a ellos, sino que, para Dante, el mal uso del intelecto es una traición a Dios mismo.

“El sueño de Dante ante la muerte de su amada” (Dante Gabriel Rossetti, 1871).

Como veis, nada queda al azar en el Infierno de Dante y todo está en su sitio. De hecho, si os fijáis un poquito más, veréis que Dante tampoco ha inventado nada y que todo estaba ya en los clásicos: Aristóteles y Cicerón, especialmente, que parecen ser los modelos que sigue para determinar la estructura del Infierno.

Pero todo esto yo no lo sabía todavía la primera vez que leí La Divina Comedia.

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Un pensamiento en “La estructura del Infierno de Dante”

  1. Querida mía, eres brillante, en esto, y, en todo lo que te propongas, porque además de voluntad, amas lo que haces, y eso, se nota.
    Ah, y no es amor de madre, que también lo tengo, como es natural por otra parte.
    Buen fin de semana, y todo nuestro cariño, por supuesto !!!
    Aquí nos preparamos para recibir las fiestas locales como se merecen, en mi caso, con buenas viandas, en el de los demás, regándolas con los caldos que ofrece la Ribera del Duero burgalesa

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