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La tumba maldita – Christian Jacq

Es la cultura egipcia antigua con casi total certeza la cultura que más ha cautivado a la sociedad occidental ya desde que las tropas napoleónicas lucharon a los pies de las milenarias pirámides. Posiblemente sea esa religiosidad enigmática. O las monumentales construcciones de piedra que han llegado hasta nosotros. O un poco de todo. Es difícil de precisar qué es lo que tiene el antiguo Egipto que tanto gusta, pero es una realidad que durante generaciones muchos viajeros han quedado fascinados y, hasta no hace mucho – o eso prefiero pensar –, llenaron sus baúles y maletas con recuerdos de incalculable valor que ahora se exhiben en las galerías de los museos en las grandes ciudades. Y, como es normal, también han llenado nuestras librerías con miles y miles de libros que con más o menos imaginación han intentado recrear ese mundo nacido de la pugna incansable entre el feroz desierto y el fértil Nilo cuyas crecidas garantizaba que, por un tiempo, la batalla la ganaba la vida. Muchos libros, como decimos, son los que ocupan nuestras librerías, y de ellos bastantes son del francés Christian Jacq (París, 1947), uno de los escritores sobre Egipto más famosos y prolíficos del mundo. No en vano el egiptólogo francés ha escrito más de cincuenta novelas.

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Hoy vamos a reseñar su libro La tumba maldita (Editorial Planeta, 2015), el primer título de su nueva saga, Los misterios de Setna. En ella el experto en el mundo egipcio nos traslada a la época de Ramsés II, el faraón vencedor de la batalla de Qadesh (1274 a.C.) contra el potentísimo imperio hitita en la pugna por dominar la zona de Oriente Próximo. Un ambiente bélico donde Christian Jacq sitúa su acción para narrarnos una historia donde las ambiciones de poder, el amor juvenil, la sabiduría y los enigmas esotéricos se entremezclan en un relato que, si bien algo plano,  está bien rodeada de detalles que el amante del Egipto antiguo sabrá apreciar. No se complica el francés al plantear la novela en un tiempo y en un faraón, Ramses II, del que es experto reconocido y una época en la que no es que haya ambientado una novela, sino que ha situado toda una pentalogía y de cuyo monarca es un reconocido admirador.

Ramses II

El robo del jarrón mágico sellado de Osiris dará el pistoletazo de salida a una historia donde el joven príncipe Setna, más preocupado por alcanzar el conocimiento en el templo de Ptah que por la vida cortesana que le tocaría vivir, tendrá que lidiar por el amor de Sejet, la ambición del príncipe y hermano Ramesu – éste sí que más involucrado en los temas de gobierno – y la magia oscura que el ladrón del jarrón desarrollará para alcanzar sus malignos fines. Una historia en la que Jacq quiere crear una novela con tintes policíacos con algunas sorpresas, una importante dosis de magia, manteniendo el rigor histórico y con algunos giros que mantendrán al lector veraniego atento a la trama sin llegar a asombrarlo ni desvelarlo completamente. Tampoco es una mala historia, que no se me entienda mal, solo es una historia ya bastante conocida y trillada; la de un joven poco dado a la acción que por obligación se siente arrastrado a una serie de aventuras que, por amor, solventará con más o menos problemas, hasta – presumimos pues eso lo narrará Christian Jacq al final de la saga – conseguir solucionar todos los entuertos y, porqué no, quedarse con la chica.

Sin embargo estamos seguros que Christian Jacq es consciente de ello e incluso no dudamos que haya buscado precisamente eso. El acento del reconocido egiptólogo no está en la historia propiamente dicha, ni las aventuras entrecruzadas de los personajes, sino en la Historia – con mayúscula – que va deslizando entre los entresijos del argumento. No evita el autor francés en introducir sabiamente pequeñas perlas que nos demuestra su total conocimiento sobre la época en la que sitúa la historia, sobre el día a día, sobre su religión o las relaciones de poder. Y lo hace todo con un lenguaje claro y cercano que entretendrá a un amplio público. Pero ¿acaso no es eso lo característico de una novela histórica? ¿No es eso la esencia de la novela histórica? El acento se pone en el contexto, en los detalles de una época pasada en el que el argumento trascurre para beneplácito del lector al que, en principio, fascina más el ambiente que los personajes.

Personalmente me parece una novela que sino imprescindible sí que puede ser recomendable para aquellos amantes del Egipto antiguo. Una novela fácil de leer, con una trama sencilla, que te permitirá tener un ojo en el libro y el otro en las olas de la playa… o en el chiringuito llegado el caso.

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