Barco

Un equipo holandés reflota un barco de 600 años de antiguedad

El miércoles 10 de Febrero, un equipo de arqueólogos holandeses reflotaron un barco medieval del fondo del río Ijseel, a su paso por la localidad de Kampen, en Holanda.

El barco en su cesta de protección y reflote - Proyecto Ruimte voor de Rivier IJsseldelta
El barco en su cesta de protección y reflote – Proyecto Ruimte voor de Rivier IJsseldelta

El miércoles 10 de Febrero, el equipo de arqueólogos dirigido por Wouter Waldo, completaron los trabajos para reflotar el barco medieval del fondo del río Ijseel, a su paso por la ciudad de Kampen, Holanda. El barco fue descubierto en el 2011 durante los trabajos de navegabilidad en el río llevados a cabo en el projecto gubernamental Ruimte voor de Rivier IJsseldelta (trabajos de ensanche del delta).

El gobierno holandés y la región del delta del Ijseel, han trabajado en los últimos años para conservar y asegurar la navegabilidad del río. Como parte de sus trabajos de medición y exploración del lecho fluvial, los equipos de campo descubrieron en 2011, la presencia de un barco medieval de unos 600 años de antiguedad hundido cerca de la ciudad de Kampen. Aunque el tratado internacional de la Unesco para la conservación del patrimonio subacuático recomienda la conservación insitu, la situación del barco en el río descartaba esta posibilidad. Dada la necesidad de mantener el río apto para la navegación y asegurar la documentación del pecio, los equipos de profesionales implicados optaron por excavar, reflotar y documentar los restos arqueológicos.

Un proceso delicado y un futuro incierto

Una vez decidida la línea de actuación, los equipos implicados desarrollaron una complicada operación para asegurar que los restos no sufrieran daños al ser retirados del fondo.

El barco afianzado en su jaula mediante cinchas y correas - Fuente, Rijkswaterstaat, Ministerio de Infraestructuras y Medio Ambiente
El barco afianzado en su jaula mediante cinchas y correas – Fuente, Rijkswaterstaat, Ministerio de Infraestructuras y Medio Ambiente

Un equipo de arqueólogos subacuáticos y buceadores profesionales aseguraron los restos del barco en el fondo a una jaula, mediante el uso de cintas y ligaduras. Tras “atar” el casco en el fondo, una grúa reflotó el barco para trasladarlo por el río hasta el puerto. Una vez reflotado, el barco fue trasladado por el río hasta la grúa que lo elevaría fuera del agua.

 

Como muchos de nuestros lectores sabrán, la Convención UNESCO para la protección del patrimonio subacuático, recomienda la conservación insitu de los restos sumergidos. Esto se debe a que la prolongada inmersión de la madera, provoca daños estructurales y su conservación una vez extraída del agua es muy delicada. De forma muy simplificada, la madera ha perdido su estructura interna y está llena de agua. Cuando el agua se evapora, la madera se contrae perdiendo hasta un 60% de su volumen original. Para evitar esta pérdida de volumen y deformación, los conservadores sustituyen el agua por resinas plásticas que evitan los cambios en la madera. Sin embargo, la técnica no es perfecta y en otros grandes barcos como el Wassa o el Mary Rose, han aparecido problemas a lo largo de los años.

Los restos del barco se mantienen húmedos hasta ser sometidos a un proceso con resina

 

¿Por qué se ha optado entonces por reflotar este barco medieval? En primer lugar por su excepcionalidad. No se conservan muchos ejemplos de arquitectura naval de este periodo y las fuentes documentales no se explayan en describir como era el proceso de construcción de estos navíos. En segundo lugar, el lugar del hundimiento estaba amenazado por los planes de remodelación del cauce del río. El proyecto de remodelación implicaba trabajos de ampliación del fondo del cauce para aumentar el tráfico naval en el río. El aumento de la navegación en la zona habría amenazado de muerte los restos conservados. Tercero, dado que su conservación in situ era imposible, los expertos han optado por arriesgarse a las imperfecciones de los métodos de conservación actuales en favor de documentar al detalle el barco. Aunque los arqueólogos subacuáticos trabajan muy bien en la documentación submarina, fuera del agua el trabajo siempre es más preciso, más rápido y con una mayor amplitud de medios.

A pesar del esfuerzo puesto en su extracción, su futuro es incierto. Por ello, es de vital importancia la asistencia de los arqueólogos subacuáticos que documentarán al detalle cada centímetro del barco y desvelarán, sin duda, nuevos secretos de su contrucción.

 

Fuentes:

Ministerio de Infraestructuras y Medio Ambiente

Netherlands Times

Ruimte voor de Rivier IJsseldelta

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