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ArchaeoVenturers: ¿divulgación científica o sexismo?

El pasado 6 de noviembre, la versión digital del ABC se hacía eco de la iniciativa ArchaeoVenturers. Un proyecto de divulgación para el público no especializado cuyo liderazgo delante de las cámaras corre a cargo de dos jóvenes arqueólogas: Justine Benanty y Katie Paul. Lamentablemente, la iniciativa ha sido recogida con cierta sorna o con absoluto desprestigio por parte de medios y profesionales “serios” de la arqueología. Y sólo han centrado sus críticas en la forma en la que se presenta el proyecto y no en su contenido.

Katie y Justine

El pasado jueves, el ABC publicaba en su versión digital una breve nota sobre el proyecto de estas dos arqueólogas de la George Washington University. El periodista nos cuenta que “se aficionaron a la historia desde la más tierna infancia y acaban de llegar a las redes sociales con una oferta difícil de rechazar. La arqueología como actividad sexy.”

Sin embargo, y pese a que su autor nos repite varias veces que el objetivo de estas mujeres es presentarnos la arqueología como algo sexy (tres veces lo repite, por si no nos habíamos dado cuenta), el enlace a la página del proyecto no confirma su impresión. Muy al contrario, lo que encontramos en sus textos son el intento de impulsar la apertura de la ciencia a la mujer, la visibilidad de ésta (porque estar, están, simplemente las vemos poco), y la concienciación pública.

Además de ser sexys, el artículo nos da a entender que estas dos mujeres acaban de llegar a Internet, sin experiencia y como aparecidas de la nada. Lo cierto es que ambas arqueólogas están vinculadas a la George Washington University, donde trabajan en el Capitol Archaeological Institute y en el Departamento de Antropología. Por sus fechas de graduación (dado que sus CVs están al alcance de una búsqueda en Google y en la página oficial de la universidad), me identifico perfectamente con ellas: son jóvenes, sí, aunque no tanto (tengo 29 añicos ya, quizá va siendo hora de que no nos llamemos jóvenes), tienen a Jacques Cousteau e Indiana Jones como ídolos de la infancia, tienen ganas de hacer las cosas de forma diferente; poseen una forma alternativa de entender Internet y la imagen social y virtual; y probablemente no consideren válida la idea tradicional de una academia seria (barbas, trajes y pelo en pecho, supongo) y sabiendo quizá que al “público” no se lo engancha ya como hace 20 años.

Es cierto que, algunas de las imágenes de la plataforma y el eslogan del programa “thank you for getting dirty with us“, están enfocados a explotar hasta cierto punto el atractivo físico de las dos mujeres. Sin embargo, no por eso creo que se deba minusvalorar su apuesta o su profesionalidad.  De hecho, poner tanta atención en dicho aspecto me recordó mucho a un reciente artículo en The Guardian sobre la imposibilidad de las científicas de acertar con el vestir. Long story, short: si llevas vestido mal, y si llevas traje, también. Son “jóvenes”, son atractivas y son profesionales de la arqueología. Supérenlo. “Sexy” sólo es la mitad de lo que vemos. La otra mitad, “The Digger”, puede recordarnos mucho a una imagen icónica de la incorporación femenina al trabajo en la Segunda Guerra Mundial.

We Can Do It

De hecho, paseando brevemente por el blog y su canal de Youtube, podemos ver que, por ejemplo, defienden algo de lo que ya hemos hablado en este blog: que no es lo mismo un cazatesoros que un arqueólogo; y la importancia de la convención de la Unesco. De tal forma que apoyan la lucha en la que todos participamos para terminar con la veneración que la opinión pública siente hacia los cazatesoros.

Hablando al respecto con un conocido de las redes sociales, arqueólogo español en Estados Unidos, comentábamos las posibles razones para esta decisión publicitaria. ¿Por qué no des-sexualizar a las dos profesionales que, dado su currículum, parecen estar en el camino de lo que se considera una “carrera seria”? Existen dos posibilidades: que detrás de estas decisiones haya una asesoría publicitaria (ah, el hombre tras la cortina) o que las arqueólogas hayan decido que no tienen porqué esconder su cuerpo para encajar en los parámetros dominantes.  En cualquier caso, lo que parece claro es que cuentan con un gran apoyo económico que ya quisieran muchos para su proyecto: una universidad con fondos para la generación de contenido audivisual.

Ambos coincidíamos en que probablemente la iniciativa no tenga una larga vida. Que se trata de un destello más en la red. Y que, a la larga, otras actividades (que por cierto, parecen también desempeñar) tienen mayores probabilidades de éxito y de impacto. Sin embargo, las profesiones científicas necesitan romper la imagen de que sólo los hombres trabajan en ellas, demostrar a las futuras estudiantes universitarias que la profesión científica está también hecha para ellas. Y en especial la arqueología (curiosamente, creo que conozco mas arqueólogas que arqueólogos) está sedienta de una mayor presencia femenina en la red y en otros medios, y de un mayor reconocimiento de todas sus profesionales.

Asimismo, los arqueólogos debemos trabajar por alterar la percepción histórica del público general como, por ejemplo, recordando África y el impacto de la esclavitud en el predominio histórico-económico del mundo occidental. Con lo que os dejo con, una vez mas, contenido sacado de ArchaeoVenturers.

 

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