populismo

Cómo conocí a vuestro padre (político): Definiendo el populismo.

En el análisis político actual se han generado una serie de términos-comodín los cuales el tertuliano o el político de turno se encuentra muy acostumbrado a repetir una y otra vez cuando lo que dice el oponente no le gusta. Frases como: “su argumento es una falacia…”, “eso que usted dice es demagógico…” o “esa medida es populista…” son normales en cualquier confrontación política, el problema es que una gran parte de los que las utilizan desconocen los significados de dichos términos.

En este post intentaremos explicar de una forma dinámica lo que se conoce como populismo y el porqué del auge de estos movimientos en las últimas décadas, sobre todo en América Latina, pero que últimamente se están desplegando en una Europa en crisis.

Hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos en el gran líder populista de los últimos años en el mundo, el venezolano Hugo Chávez, frente a un sillón marrón en el que se sientan sus dos jóvenes hijos (políticos): el italiano Beppe Grillo y el español Pablo Iglesias, entonando el famoso “Kids” de voz grave con la que Josh Radnor empieza todos los capítulos del afamado (y en mi opinión decadente) sitcom americano (o el “chicos” de voz aflautada de su doblador en castellano), mientras les cuenta cómo conoció a su padre ideológico: el general peruano Juan Francisco Velasco Alvarado.

Juan Velasco Alvarado fue un militar y político peruano que llegó al poder en 1968 tras un golpe de estado contra el presidente Fernando Belaúnde Terry y que le mantendría en el poder hasta 1975. La importancia de Velasco Alvarado como líder militar y populista de izquierdas transciende sus acciones políticas en el Perú de las décadas de los sesenta y setenta, ya que se conformó como un modelo de gobierno para otros líderes latinoamericanos coetáneos o posteriores como el ecuatoriano Guillermo Rodríguez Lara, el panameño Omar Torrijos, el boliviano Alfredo Ovando y, en última instancia, del venezolano Hugo Rafael Chávez Frías, el cual estuvo de viaje en el país durante el régimen velasquista y quedó maravillado con su modelo de gobierno.

Durante su etapa de gobierno, Velasco Alvarado buscó una comunicación directa con las masas, queriendo movilizar a las capas bajas principalmente, pero también medias. Esta es una característica de los gobiernos tradicionalmente populistas. Curiosamente, se busca que la comunicación no sea mediatizada por los mass media, ya que se considera que estos suelen responder a supuestos intereses ocultos y que no son utilizados para el bienestar de la población. Estas quejas se siguen manteniendo aunque el candidato sea un reclamo informativo constante e importante e, incluso, cuando el gobierno populista domina un número notable de los medios de comunicación del país. Uno de los canales de participación y comunicación que se activan son precisamente, las redes interiores dentro de la propia estructura de los movimientos de respaldo.

El discurso de esta serie de movimientos suele ser acusatorio, confrontativo y hasta cierto punto victimista, ya que su análisis de las causas de los problemas que acusan en la sociedad donde se despliegan suelen tener dos tipos de culpables: uno externo y otro interno. Las causas externas siempre suelen recaer sobre los mismos hombros: el imperialismo norteamericano, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc. y aunque esas acusaciones son a organismos concretos, muchas de ellas (no todas) se enarbolan en abstracto, sin análisis de causalidad, sino como meros eslóganes que enaltecen a las masas y los mantienen “siempre alerta”. Aunque en Europa no todos los partidos populistas tienen un componente nacionalista vertebralizante, en América Latina se ha convertido en casi una condición sine qua non para sobrevivir.

De manera interna, también se suele desarrollar una estrategia maniquea de buenos-malos contra elementos que son realmente difíciles de definir. En el caso de Velasco Alvarado, sus críticas a la “oligarquía” eran constantes y la responsabilidad de todos los males que el país había sufrido recae en sus hombros. La poca concreción de grupos como “oligarquía”, “casta”, etc. nos dificulta saber si los ataques verbales que también se centran en el modelo de estado o en el sistema de partidos imperante en el contexto, al cual se suele acusar de no ser verdaderamente democrático, son sólo una reiteración de la idea anterior o pueden ser añadidos, pero ello no nos debe hacer olvidar que el principal rasgo de un partido o movimiento populista es la existencia de un discurso anti-político.

Esta utilización de las dicotomías buenos-malos y culpables-víctimas, deja a la ciudadanía en una especie de “limbo aconsecuente” o, más precisamente definida, en una minoría de edad política perpetua en la cual sus decisiones (votos, participación o ausencia de la misma, etc.) siempre han sido utilizadas pérfidamente y por lo tanto ellos han sido engañados por los supuestos enemigos de la democracia y/o de la patria.

Si hay una característica habitual en el populismo es la conducción personalizada. En el velasquismo la figura de Alvarado fue tan importante y tan preeminente sobre el resto, que uno de los motivos de su caída fue precisamente el tremendo personalismo del sistema peruano. En general, el líder carismático desempeña un rol clave en el populismo. Este líder debe poseer una capacidad de comunicación notable y/o debe existir identificación con el mismo. Este líder ostenta una posición que según él mismo dista de ser la de un líder en cuanto a que no orienta, pero esta se articula en realidad desde la demanda de fidelidad incondicional a sus seguidores respecto a sus objetivos, no siempre estos sencillos de realizar o sin consecuencias directas o indirectas. Suele identificarse a sí mismo como un primus inter pares o como un simple portavoz del pueblo y de sus reivindicaciones, pero curiosamente suelen utilizar todos los mecanismos posibles a su alcance para mantenerse en el poder.

populismoEl carisma del líder es uno de los elementos que arman el entramado de la convocatoria populista, no siendo necesario que este se encuentre en puestos de gobierno y evocando en muchas ocasiones a un pasado mítico: la independencia, las luchas indígenas con los conquistadores hispánicos, etc. y dificultando la situación cuando este desaparece…

El final del gobierno Velasco Alvarado estuvo determinado por varios aspectos. La misma crisis económica e institucional que le llevó al poder en 1968 a través de un golpe de estado, le sacó de la misma manera en 1975. El velasquismo era, como la mayoría de los movimientos populistas, profundamente estatista y ese fue uno de los clavos de su tumba política. La conflictividad social y laboral fue extrema, sobre todo en las empresas públicas y ello en un país donde el estado empleaba a un tercio de los trabajadores fue insostenible. La crisis de los setenta se agudizó y afectó a unas empresas públicas anquilosadas y deficitarias las cuales se hundían cada vez más debido a que el gobierno se negaba a subir las tarifas para proteger los salarios. A todo ello se le deben unir unas exportaciones cada vez menos dinámicas y unas importaciones fuertemente subsidiadas que generaron la parálisis del sistema económico peruano y con ello la desafección y el posterior derrocamiento.

En conclusión, se puede decir que los movimientos populistas suelen tener una serie de componentes esenciales: el discurso anti-político, la comunicación directa con las masas, el personalismo, la capacidad de movilización y la desconfianza de las instituciones previas. Estos movimientos suelen aparecer en procesos de desafección popular de la política tradicional y tienen la característica de que suman apoyos con una notable rapidez, ya que su discurso suele ser profundamente confrontativo y excluye de culpas a la ciudadanía.

Como aclaraciones finales, me gustaría decir que este análisis sobre el populismo como movimiento no es peyorativo, sino simplemente definitorio (para hacer críticas bien estarían los comentarios que aparecen abajo), ya que el populismo es una forma de acción política tan respetable como cualquier otra, llegando a ser defendido por algunos de sus teóricos principales como Ernesto Laclau.

La elección de Velasco Alvarado como hilo conductor de este texto no le eleva a la categoría de ser el mayor ejemplo de populismo latinoamericano de la historia, simplemente se le ha escogido porque es uno de los políticos que más influye en la construcción de la cosmovisión política de Hugo Chávez no sólo como político venezolano, sino como espejo y exportador de un modelo de hacer política hacia otras partes de Latinoamérica.

También se quiere aclarar que no, el régimen de Velasco Alvarado no es lo mismo que la Venezuela chavista, ya que esta tiene otras influencias aparte de la velasquista (cristiana, marxista,…), pero tampoco los nuevos movimientos populistas que se producen en Europa son lo mismo que el bolivarianismo, es más, habría que ver hasta qué punto son similares entre sí. Lo que es indudable es que hay un nexo común entre todos ellos y que el populismo actual es muy difícilmente explicable sin mencionar y analizar la fuerza que irradia la figura de Chávez y su llamado Socialismo del Siglo XXI

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