Las minas de mercurio de Almadén

Las minas de mercurio de Almadén (Ciudad Real), fueron las minas de mercurio más importante de la Historia Moderna. Se utilizaban para la técnica del Amalgama que era una fórmula más barata para poder aprovechar la plata de manera más pura. El descubrimiento de las minas de Potosí, hizo que Almadén y Sevilla tuvieran un enlace directo para transportar el mercurio a América y poder traer la plata pura y de calidad.

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Evolución histórica desde la Edad Antigua hasta principios de la Edad Moderna

La primera referencia histórica de las Minas de Almadén la realiza Plinio en su libro Historia Natural, en el siglo I d.C. Pero, las minas, son utilizadas desde la época prehistórica. En un principio el principal uso de las minas de Almadén era para él bermellón, un pigmento rojizo que hacía de tinte. Este tinte rojizo era muy cotizado tanto que había condenas a muerte por la utilización del bermellón para la escritura. Según el propio Plinio, el Azogue (mercurio) irá empleándose en técnicas para la separación del oro, ya que era el único metal que no flotaba en el mercurio. Sirve también para eliminar las impurezas y para recubrir piezas en oro, es decir, darle un baño de oro. El propio Plinio y Estrabón nombran las minas de Almadén como de las mejores del mundo.

En la Edad Media, los árabes explotaban la mina de Almadén extrayendo mercurio y cinabrio y enviándolo a todos los países del mundo. Para la extracción del mercurio cada uno tenía una función concreta dentro del proceso de extracción: transporte, fundición, combustión, arranque del mineral, etc. Pero es a partir de la conquista castellana cuando las minas cambian de manos pasando a la orden de Calatrava. Son otorgadas en 1158 cuando defendió la conquista del sur de Toledo y el rey, como agradecimiento, le otorgó las minas de Almadén. Estas minas seguirán perteneciendo a Calatrava hasta la Edad Moderna, aunque en muchas ocasiones compartirían a medios los beneficios de la mina entre la orden y la corona. En el siglo XIV hubo un arrendamiento a unos particulares catalanes que tuvieron que querellarse contra habitantes de Almadén por el mal trato llevado contra los mineros, finalmente este arrendamiento no duró más de dos años y las minas volvieron a manos de la orden de Calatrava. También hubo arrendamientos a genoveses afincados en Sevilla en numerosas ocasiones durante los siglos XIV y XV. Por último, los Reyes Católicos firmaron un acuerdo con Alonso Gutiérrez para el beneficio de un asiente en las minas durante cuatro años.

Las minas de Almadén en el siglo XVI y XVII

Las minas sufrieron un cambio nada más empezar el siglo XVI. Los Reyes Católicos otorgaron a Luis Xuárez la gobernación de las minas, a partir de este momento vemos un aumento de la producción global de las minas de azogue. Pero la administración de la mina volverá pronto a los arriendos, habrá arrendatarios menores como Pedro Díaz de la Caballería, Gaspar Rótulo o Bartolomé Belser. Pero también quedará los dos arriendos de Antonio Fugger, primero entre 1512 y 1524 y otro entre los años 1537 y 1541. El arriendo se produjo ante las numerosas deudas que tenía con éste Carlos V. Fue la primera vez que la una familia extrajera entró dentro de las minas de Almadén.

Antonio Fugger realizó numerosas obras en la mina para la protección de ésta, para facilitar la extracción de azogue, la iluminación con candiles…todo esto hizo aumentar los beneficios de las minas de Almadén y, además, enfrentarse en pleitos con la orden de Calatrava. Los Fugger fueron los principales prestamistas de Carlos V y uno de los impulsores para el nombramiento de éste como emperador. El impulso que le dieron a las minas en la administración fue tan espectacular que llegaron a tener repercusión en el siglo XX.

En 1550 hubo un incendio que perduró hasta 1557, las consecuencias fueron graves para el transporte de azogue en América y tuvo repercusión directa con la obtención de la plata americana, lo que volvió a provocar numerosos pleitos con la corona. Otras concesiones se realizaron tras este pleito, Domingo de Izárraga o Ambrosio Rotulo son elegidos gobernadores de las minas. La mina no ha estado nunca sin inspeccionar, así en 1557 Francisco de Mendoza visitó la mina para inspeccionarla, encontró varias obras y varias mejoras desde la última inspección, pero también hay que tener en cuenta que pasaron muy pocos meses desde que se consiguió extinguir el incendio de las minas de Almadén. De ahí tantas obras y tantas mejoras. Rotulo intensificó la reedificación de la mina y la producción de azogue.

Los Fugger tuvieron nuevamente asiento en varias etapas: a) 1563-1572, b) 1573-1582, c) 1583-1594, d) 1594-1604, e) 1605-1614, f) 1615-1624, g) 1625-1635, h) 1636-1645. En todo periodo de tiempo los Fugger tuvieron mejoras y crisis tanto de mercurio, como de mineros. Pero tuvo ideas muy interesantes e innovadoras como la creación del hospital, rotación de montes, sistema de excavación, desagüe, etc., creación de hornos, otorgó privilegios a mineros, ordenó una repoblación en Almadén tras la huida de muchos vecinos por la crueldad de algunos capataces, fortificación de la mina o creación de la cofradía de San Miguel. En el siglo XVII, los Fugger están en crisis económica y sus negocios están en crédito exorbitante contra la Real Hacienda, además se produjo un nuevo incendio que sirvió para mejorar la mina.

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Tras el control de minas de los Fugger hasta la primera mitad del siglo XVII, el consejo de Hacienda se hace con el control de las minas de Almadén. En su lugar colocan a superintendentes, como Bustamante que le da nombre a uno de los hornos que han estado funcionando hasta hace relativamente poco tiempo. Se van sucediendo numerosos hombres al cargo de las minas como Juan de Zubiaurre, Juan de Salazar Otañez, Juan Manuel Otañez, Fernando Caniego de Guzmán, Antonio de Torices, Bernardino Tirado y Leiva, Baltasar de Montoya, Antonio Muñoz de Castilblanque, Pedro de Ayala y Rojas y Miguel de Unda y Garibay. Todos estos fueron superintendentes entre los años 1641 y 1709. Teniendo grandes problemas económicos que fueron solventados a partir de esta mitad del siglo XVII, donde, gracias al control de la hacienda castellana les fue otorgado parte del servicio de millones para poder salir de las deudas económicas que tenían las minas, donde por ejemplo en el año 1648 se debían a los trabajadores 21.327.231 maravedíes, deudas acumuladas desde hacía dos años. Por último, en 1708, la deuda ascendía hasta los 27 millones de maravedíes.

Las minas de Almadén en el siglo XVIII

El 15 de octubre de 1708 se creó la Junta de Azogue, bajo jurisdicción del Consejo de Indias. Formada por diferentes ministros de este mismo consejo, sus funciones eran entender y conocer todo lo relativo y perteneciente a aquellas minas y fábricas con jurisdicciones de Consejos y Tribunales. El primer objetivo de la Junta de Azogue tras un informe de Miguel de Unda, fue que se produjeran perpetuamente cada año 12.000 quintales de azogue, a diez pesos de escudos de plata cada quintal. Para ello se necesitaba diferentes productos como trigo o cebada para el pan de los forzados y otras medidas como intentar reaprovechar los medios para conducir a Sevilla el transporte de azogue.

Hasta finales del siglo XVIII las minas contaban con cinco pisos en la mina del Pozo y la mina del Castillo. El método de explotación era profundizar en vertical, se perdía fácilmente la veta y de ahí que fuera preciso abrir otro pozo para hallarla. Así se perdía mucho tiempo y trabajo, además de privar aire de la parte más profunda. El objetivo de excavar una caña o galería era localizar alguna muestra de metal, si había una muestra se iniciaba un torno o pozo para buscar una piedra útil para la fundición. Los tornos se utilizaban para desagües.

El 7 de enero de 1755 se produce un incendio. Este incendio fue extinguido totalmente el 23 de julio de 1757. Esto no quería decir que no hubiese trabajo durante la mina, pero sí provocó gran descenso en la producción del mineral de azogue. El humo hacía que fuera imposible la continuidad en muchas de las zonas para trabajar. Pero las innovaciones tecnológicas continuaban en las minas. En los cuadros de abajo (parte final del trabajo) tenemos información sobre las herramientas utilizadas en las minas.

Bartolomé Medina y la amalgama en América

Hay un documento fechado en 1554 donde se aclara que Bartolomé de Medina fue el introductor del procedimiento de beneficiar el mineral  de plata por amalgama con el mercurio. Este documento es una carta firmada por Juan Velázquez de Salazar, don Fernando de Portugal y Antonio Rivero Espinosa. Aunque Bartolomé Medina no fue el descubridor de esta técnica, sino que fue un alemán –probablemente relacionado con la familia Fugger− quien lo introdujo en Nueva España. Pero lo que no sabemos es donde se llevó a cabo por primera vez, si fue en Alemania o en España.

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Hay que tener en cuenta que, en los años que estamos hablando, está la mina de Almadén en llamas, por esta razón, además de ser los primeros años de reinado de Felipe II, no se vio la gran productividad que, sin embargo, pocos años mas tarde de la extinción del incendio, sí que se pudo comprobar los beneficiosos efecto de la técnica nueva empleada en América. A partir de 1557, los gobernadores escriben al rey ante la necesidad del envío de azogue para sacar la plata, ya que beneficiará en cantidad de plata a sacar y en coste.

De esta forma comenzó un nuevo comercio con el azogue enviado desde las minas de Almadén. Pero este comercio no se llegó a dilatar en exceso por el descubrimiento de las minas de azogue de Tamaxaltepec, en México. La corona, en esos momentos envió una Real Cédula prohibiendo el envío de azogue hacia las Indias. Esta decisión fue protestada desde los distritos mineros por la calidad del azogue que llegaba desde Almadén que perjudicaba en los beneficios. Finalmente, la corona aceptó el envío de azogue hacia las Indias bajo la venta de una licencia para importar azogue y poderlo expedir por Indias. Es decir, la corona de un primer momento, su objetivo era intentar sacar beneficios de este nuevo comercio de azogue que estaba comenzando y que era una realidad por los numerosos beneficios que se estaba obteniendo.

Relación de Almadén con América

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Almadén y Sevilla han tenido, durante toda la Edad Moderna, una gran relación comercial. El azogue era enviado desde las minas de Almadén hasta Sevilla, donde desde allí se enviaba a América para que, con la técnica de la amalgama, se pudiese sacar la plata. Aún hoy en Almadén se tiene una visión de Sevilla como núcleo comercial importante para el propio pueblo.

El transporte desde Almadén hacia Sevilla se realizaba por diferentes trayectos. Se realizaba a través de bolsas de cueros que se cerraban y eran transportados en carretillas. También había un cajón que se podía meter tres barriles, pero que resultaba ser demasiado pesado. Pero lo común a pesar de todo eran envíos en baldreses, aunque se producían derrames importantes.

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En cuanto a los fletes y averías, se realizaban en barcos que llevaban el azogue junto con otros productos de la tierra y manufacturas, muy escasas en América. La relación del envío de mercurio con la llegada de remesas de plata procedentes de las Indias es lineal. La plata se obtenía del azogue y, cuando escaseaba el azogue, seguidamente desde el Perú se enviaban peticiones o quejas con respecto a este tema.

El trabajo de los forzados

Gran parte del trabajo de los forzados en las minas de Almadén las conocemos por el informe que realizó el inspector Mateo Alemán a finales del siglo XVI. El trabajo que realizaron los reos o forzados que estaban en la cárcel de Almadén eran los más duros y sólo les correspondían vestimentas y alimentos para satisfacer las necesidades básicas. El historiador Bleiberg realizó un estudio sobre la situación de los forzados a partir del informe secreto que realizó Mateo Alemán.

Mateo Alemán nació el 28 de septiembre de 1547 en Sevilla, probablemente murió en Nueva España pero no se sabe muy bien en qué fecha, pero en 1615 aún estaba vivo en Nueva España, fueron las últimas noticias que hay de este personaje. Alemán fue empleado del consejo de Hacienda y, gracias a esto, pudo embarcar hacia las Indias. Según tres legajos del Archivo Histórico Nacional de Madrid, Mateo Alemán realizó una inspección en las minas de Almadén en 1593. Es comisionado para la inspección del Consejo de Órdenes.

El informe que se realiza de los forzados se realiza al mismo tiempo que los galeotes sirvan como reos. Los galeotes son los rufianes, ladrones, criminales de sangre (moriscos del Albaicín o gitanos), bandoleros o esclavos. Los Fugger, dueños en ese momento de las minas, eran contrarios a la inspección de éstas. Alemán estuvo acompañado por el escribano Juan de Cea y el 7 de febrero de 1543 comienza la investigación.

En un primer momento se dice que hay 13 forzados y un loco, ya que, debido a las condiciones a las que eran expuesto los forzados, perdían el juicio. Mateo Alemán fue interrogando uno por uno a todos los galeotes y así constituyó el informe secreto. Los forzados realizaban los trabajos más duros, los trabajos de desagüe: llenar zacas en las calderas, girar tornos para subir agua de los pozos…que hacía que hombre robustos y jóvenes morían en un plazo de dos años con llagas, convulsiones, etcétera, precipitando también el suicidio. El hospital era para daños muy graves y el mismo día que el enfermo sanaba se dirigía directamente a la mina para seguir con los trabajos forzados. Los esclavos eran comprados incluso desde Sevilla, pero también había delincuentes comunes. Los forzados cumplían condenas diversas, pero la mayoría no sabía del tiempo que llevaban en la mina, también debido a que un sistema de galerías que se dirigen por debajo de las calles de Almadén hacía que los forzados nunca vieran el sol y perdían el sentido del tiempo.

La cárcel, actual universidad politécnica de Ciudad Real, estaba compuesta de celdas de unos 5 metros cuadrados, compartido por dos forzados y siempre con grilletes. Estas condiciones hacían que se provocaran muchas fugas, teniendo muchos libres que trabajar como jornaleros, pero nunca bajo las condiciones de los forzados. La forma de vida de un forzado, en cuanto a comida, estaba bien servida, ya que se necesitaba que los reos estuvieran en forma para los trabajos. La vestimenta se cambiaba cada dos años y todos los forzados estaban enfermos, incluso algún que otro moría trabajando. Los trabajos no sólo eran duros, sino que también eran peligrosos como el quemar azogue, ya que los gases hacían que se infectaran los pulmones. El azogue provocaba la enfermedad de hidrargirismo y las condiciones de trabajo llevaban a la locura.

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Las minas de Almadén cerraron en 2003 por la prohibición de comercialización de mercurio a partir de 2010. Estas minas han sido parte importante de la historia de Castilla y de América. El problema siempre fue la mala gestión de casi todos los propietarios que compartieron las minas.

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2 pensamientos en “Las minas de mercurio de Almadén”

  1. A VER SI APRENDEMOS Y NOS ENTERAMOS “55”

    La “costra política” nos la esta haciendo pasar muy “putas” a los Españoles con tanto cargo público superfluo y nombrando a “dedo”a los amiguotes, como por ejemplo: El falaz Defensor del Pueblo Enrique Múgica Herzog, al que le presente la queja 9506620, relativa a las condiciones ambientales de explotación de las minas de Almadén”.
    Me contestó; Esta cuestión fue definitivamente resuelta al no observarse contaminación atmosférica por emisiones de mercurio, habiéndose adoptado las medidas de control pertinentes.
    Enrique Múgica Herzog, se habrá retirado con una pensión que ya quisieran muchos Españoles, pero ha “machacado” a la Comarca de Almadén, haciendo vivir durante muchos años a sus habitantes de la subvención, arrebatándoles el dinero a otros Españoles que lo necesitaban de verdad, porque los Almadenenses posen las minas de Cinabrio mas ricas y abundantes del mundo, escoñadas por su criminal gestión pública.
    El cinismo y la utilidad de este personaje y de toda la costra política, quedaría en evidencia, si alguien de la costra política o de los medios de comunicación me dijese y le dijese a todos los Españoles, porqué “puñetas” existe “Una iniciativa europea ha obligado a las minas de Almadén a dejar de extraer el mercurio y de comercializarlo en todo el mundo tras mas de dos mil años de explotación.”
    El cierre de las minas de Almadén ha supuesto para los Españoles, un inmenso desastre Económico, Ecológico y Social, que puede evitarse, si no fuese por la Soberbia de la costra política, y de unos funcionarios de élite. http://www.minasdealmaden.es
    Emilio Keller Soria

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