
Paul Preston "poniéndose fino" en alguno de los -miles de- grandes centros gastronómicos de la Península Ibérica
Innecesario es decir que esta es una obra científica y que los hechos del pasado pertenecen a la Historia. La divulgación documentada y veraz de los innumerables casos mencionados de personas responsables de actos de violencia durante la represión no puede ofender el honor de los allegados, cuyos sentimientos respetamos. La misión del historiador estriba en buscar la verdad, con independencia de los sentimientos que su trabajo pueda despertar.
Paul Preston, en el prólogo de su obra “El holocausto español”, 2011, editorial Debate.
Foto | El País


Tengo que decir que la foto me encanta…
Ha sido un durísimo proceso de selección…
jajajaaaa
pero que salao que sale el tipo
estoy recordando una estampa similar… fue hara unos diez años, en el palacio del infantado, despues de dar una conferencia (el la que se limito a leer una sintesis del primer capitulo de su biografia de francisco franco)… el tipo se jalo el solito, ante el asombro de las autoridades competentes, una bandeja de jamon iberico, mientras que los oyentes nos conformabamos con canapes de chopped-pok
muchas gracias, por este blog; que ya esta guardado en mis favoritos
Pues eso confirma que el refrán era cierto, “Si a Paul Preston quieres agradar, dale una cátedra perpétua y no lo invites a cenar”