Kim Jong-Il, el hombre bajo el cardado

ADVERTENCIA PREVIA: Lo que vais a leer a continuación es una ida de olla y también la adaptación de un artículo que escribí hace mucho tiempo para otro blog, el malogrado proyecto Gran Dictador (que nadie lo busque, por favor), en el que también participaba otro de los miembros de Aquí fue Troya, Fer Díaz. Con la reciente muerte de Kim Jong-Il, se me ha ocurrido reciclarlo como si de un monólogo se tratara.

Hola-muy-buenas, me llamo Kim Jong-Il y soy un chicarrón del norte… de Corea del Norte, concretamente. Es una tierra sencilla y acogedora donde todo el mundo se conoce. A mí de hecho me conocen por ser el Secretario General del Partido de los Trabajadores que, casualmente, es el único que tenemos. Y fíjense ustedes qué cosas, porque también soy el Presidente de la Comisión de Defensa Nacional y el Comandante Supremo del Ejército… vamos, el que corta el bacalao. Tampoco es para tanto, no es que quiera darme importancia, ni dármelas de “líder supremo”, ni nada de eso… ah, que lo de “Líder Supremo” ya está incluido en la Constitución. Pues ya ven, ni me acordaba. Creo que ese día me pasé con la langosta y se me subió el ácido úrico, pero oigan, me gusta como suena.

Kim Jong-Il
Kim Jong-Il, muy natural.

Les pongo una foto mía para que luego nadie diga que soy como esos tíos raros que ligan por Internet y no van con la verdad por delante. Yo creo que he quedado muy bien y muy natural, ¿no? Tuvo razón mi chiquillo cuando me dijo “ponte de cara a un ventilador, papa, que queda un efecto guapo, ¿que no?”.

Pero centrémonos, centrémonos sobre todo en mí. Si tuviera que definirme con unas pocas palabras, diría que soy una persona sencilla, tradicional y con una gran altura moral. El caos me aterra y los cambios me ponen nervioso… y cuando me pongo muy nervioso por algo, se vuelve todo rojo, pierdo la conciencia por unos minutos… y cuando despierto la gente me mira raro, no sé por qué. ¡Igual hablo en sueños!

También soy una persona muy casera. ¡Para qué salir de Corea si lo tengo todo aquí! De hecho, me siento muy unido a mi familia, especialmente a mi padre. Es cierto que era un hombre autoritario… ¡a veces hasta podría decirse que dictatorial!  Aunque nos tratara con mano dura, lo hacía por nuestro bien. Pero bueno, ¿no es eso lo que se supone que debe hacer un padre? Además, él me enseñó valores: la tradición, el orden, la disciplina… las típicas cosas que pasan de padres a hijos. También heredé de él otras cosas que no vienen al caso. ¡Cómo echo de menos a ese cabronazo!

Y es que mi padre era un gran tipo. La gente le adoraba, lo juro. Ésta es una foto de una fruslería que le regaló nuestro pueblo, eternamente agradecido por sus desvelos. Una cosa muy discreta y muy elegante, como debe ser:

Kim Il-Sung
Kim Il-Sung: "La mano arriba, cintura sola, da media vuelta...".

Tengo que reconocer que yo no he sido tan buen padre como él. El mayor, Kim Jong-Nam, me ha salido rana y el del medio, Kim Jong-Chul, es un poco… “rarito”. Menos mal que me queda el pequeño, Kim Jong-Un. No tiene cara de ser muy despierto, pero lo mandé a un colegio en Suiza y siempre me ha traído unas notas de escándalo, así que me parece que lo voy a dejar a cargo del negocio familiar país, que seguro que lo hace muy bien.

Kim Jong-Un
¡Qué guapo, mi chaval! ¡Se va a llevar a las mozas de calle!

Pero no todo en mi vida es trabajo y preocupaciones familiares, porque he llegado a un momento en el que también disfruto de las pequeñas cosas, como los viajes en tren (blindado), vacilar a los surcoreanos con un invierno nuclear o pasear por el campo al atardecer. Es un momento de comunión con el cosmos porque te sientes pequeño… ante la contemplación del mundo que te rodea. Cuando puedo, también escribo libros –llevo un par o mil quinientos, no estoy seguro, creo que le estoy pagando a alguien para que me lleve la cuenta de esas menudencias–, invento cosas, realizo hazañas extraordinarias sin despeinarme y, no es que quiera presumir, pero el golf se me da de muerte… hablando de eso, necesito un caddie nuevo, que el que tenía antes ha desaparecido misteriosamente después de aquel partidillo al que le reté y que casi ganó. Afortunadamente, sigo siendo imbatible.

También soy aficionado a los puzzles y a las miniaturas. Es que me encanta hacer cosas con las manos y crear pequeños mundos, jugar con mis soldaditos y mis trenes… ¡Adoro mis maquetas! Todas esas piezas y personajitos tan manejables… una vez un tipo del partido rompió sin querer uno de mis trenecitos… luego se volvió todo rojo y no he vuelto a ver a ese cretino. La verdad es que era un auténtico peñazo, siempre discutiendo mis decisiones: “Kim, que yo creo que deberíamos pensar en la apertura económica”, “Kim, retoma relaciones con Corea del Sur, que no son mala gente”, “Kim, que tu hijo el mayor es un bala perdida”, “Kim, que esta habitación estaría mejor en tonos salmón”, “Kim, no me gusta tu peinado, enano ridículo”… ¡Será posible! Si es que soy demasiado bueno, ya me lo decía mi madre…

Pero bueno, no me gustaría que los lectores se sintieran avasallados por mi grandeza, así que vamos a dejarlo por hoy. Ya si eso se pasan otro día, nos tomamos unos güisquises y seguimos hablando de cosas interesantes. O sea, de mí. Además, acaba de venir el ayuda de cámara para comentarme que ya tengo aparcado el tren a la puerta, que por lo visto me tengo que ir a echar un vistazo a unas cosillas y ya se me está haciendo tarde. Y no se crean que tengo yo muchas ganas, que ando con un regomello desde que me tomé la langosta del desayuno que no se puede aguantar. Sin embargo amigos, el deber es el deber y se ve que esta gente no puede vivir sin mí. Angelicos…

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7 pensamientos en “Kim Jong-Il, el hombre bajo el cardado”

  1. El artículo es muy bueno, pero lo que me ha impresionado más son los huevos de Pascua de los enlaces, que buenas las fotos de Kim Jong-Il “watching at things” y sus inigualables proezas… (yo celebraba en secreto su cumple, pero con muñequitos vudú, hoygan).
    Saludos,
    Paula

  2. Pues sí que estamos bien… porque los enlaces hay que agradecérselos a Fer. Bueno, él encontró el de La Vanguardia. En cuanto a “Kim Jong-Il looking at things”, yo sabía que era algo que no podía faltar (porque mola mucho), pero Fer me lo recordó porque es un secretario muy eficiente…

    1. Los enlaces los elegí con todo el amor del mundo hacia el Querido Líder, huelga decir. Ahora me siento vacío sin su presencia, sin su porte y su garbo. Espero que el nene salga parecido al padre y podamos reírnos a su costa… aunque quizás con esto me esté ganando el odio de gran parte de los norcoreanos que puedan estar leyéndonos (?).

        1. Pues me entristece saber que a partir de ahora estoy vetada en Corea del Norte de por vida. Mira que no poder visitar la tumba del Querido Líder, con la ilusión que me haría. Si hasta tenía preparado un conjuntito ex profeso para poder rasgarme las vestiduras mientras me golpeaba el pecho y lloraba como la Macarena… válgame Dios.

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