El Fuero de Nuevas Poblaciones. 1767

Las migraciones, el debate eterno, el dolor de cabeza de algunos que no quieren ver a sus vecinos pobres prosperar, es una solución vital inmemorial, de hecho, el planeta anda poblado por una emigración continua en el tiempo. Pero dejémonos de desvaríos.

 

Hace no demasiado tiempo se llevaba el “vente a Alemania, Pepe”, con la promesa de sueldazos, prosperidad, alemanas semidesnudas y las suecas cerquita. Más a la actualidad nos encontramos a “la Merkel” pidiendo ingenieros (y recortes sociales y tal) para que se vayan a Germania en busca de un futuro. Pero hubo un tiempo en que la situación fue diferente.

 

Retrato de Carlos III de cazador. Francisco de Goya, Museo del Prado.

En el último tercio del s. XVIII, exactamente en 1767 se creó en Jaén un pueblo, La Carolina, en honor al monarca Carlos III. Esta fundación tenía un propósito muy claro, la de ser el centro de la repoblación del “desierto de Sierra Morena”.

 

La zona, para hacernos una idea, sería más o menos el trazado de la carretera N-IV (Cádiz-Madrid), entre el final de la provincia de Sevilla y Despeñaperros, o lo que es lo mismo, entre La Luisiana y La Carolina. Pero en aquella época era una zona despoblada y con una gran presencia de bandoleros que hacían los caminos difíciles entre Cádiz, receptora de los tesoros americanos y Madrid. Eran caminos difíciles.

 

Johann Kaspar von Thürriegel, que era reclutador de los ejércitos alemanes, tuvo la idea de proponerle al señor monarca, Carlos III, que se llevara obreros alemanes a levantar algunas zonas de América. Pero, para frenar la “ocupación” de la niña bonita de la corona estaba Pablo de Olavide, que les hizo cambiar los planes, y que, pensó, sería mejor revalorizar cierto terruño algo abandonado de la península, y así, quitarse de en medio la “libertad” que tenían los bandoleros en algunas zonas.

 

El propio Olavide, junto a los famosos consejeros Floridablanca y Campomanes, elaboró lo que se vino a llamar el “Fuero de las Nuevas Poblaciones”. Se estableció que no entrarían en esas nuevas poblaciones los que para los ilustrados de la época eran los mayores males de España: aristocracia y conventos para evitar el latifundismo, y la Mesta junto a sus ganaderos. Además, se decidió que los inmigrantes alemanes serían mitad agricultores, mitad artesanos, debían ser católicos, y sus hijos acudirían a escuelas de primeras letras, pero sin gramática ni posibilidad de hacer carrera universitaria. A cambio se les entregarían tierras, un lote de ganado y una exención fiscal de diez años.

 

Palacio de Pablo de Olavide e Iglesia de la Carolina.

Thürriegel efectuó el “reclutamiento”, y envió a Sierra Morena a casi ocho mil personas, aunque lo de los requisitos no fue tan así, y hubo bastantes quejas porque vinieron vagabundos y gentes sin oficio. Además, fueron varios los que tuvieron que abjurar de su fe protestante ante el tribunal del Santo Oficio. Al principio la cosa no fue tan bien como esperaban, y se hicieron tan duras las condiciones que hubo epidemias, hambrunas y malas cosechas.

 

Sin embargo a la larga fue todo un éxito. Se nombró a Capmany como director de agricultura en las Colonias, y Olavide consiguió romper la idea de la creación de una colonia alemana integrándolos con otros emigrantes, esta vez de la misma península. Además, favorecieron la incorporación femenina al trabajo, creando una serie de talleres de artesanía  y más de ochenta telares de lana, además de la fábrica de loza de La Carolina o la fábrica de ácido sulfúrico y minio.

 

Las Nuevas Colonias fueron un auténtico éxito de los ilustrados españoles más famosos, vemos la participación en todo este asunto de Floridablanca, Campomanes, Antonio de Capmany o Maximiliano Josef Brisseau. Pero el más destacado en todo esto fue Pablo de Olavide. El peruano se instaló en La Carolina, que sería el centro neurálgico de las Nuevas Colonias.

 

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5 pensamientos en “El Fuero de Nuevas Poblaciones. 1767”

  1. Interesante artículo sobre un tema del que no tenía ni idea, lo admito. Pero me surge una duda: ¿queda algún testimonio de la presencia alemana en la zona? ¿apellidos? ¿toponimía? ¿gente anormalmente alta y rubia?

  2. Pues ahora mismo me pillas en fuera de juego clarísimo, pero miraré en cuanto pueda. De todas maneras, sí, debe quedar resquicio, porque es la base poblacional. Y no es hasta mucho más tarde cuando llega inmigración de otras partes de España. Intentaron crear un pequeño ghetto alemán, pero Olavide lo manejó bastante bien con la centralización en la Iglesia y la escuela de primeras letras.

  3. Por desgracia hay muchísima gente que desconoce totalmente el tema de las NUEVAS POBLACIONES DE CARLOS III EN SIERRA MORENA Y ANDALICIA.
    Invito a todas las personas ¡sorprendidas! por este tema a que se pasen por La Carolina (Jaén), capital de las Nuevas Poblaciones, para decubrir “in situ” esta realidad.
    Se sorprenderán conociendola y mas ahora en que se ha abierto el Museo local con un apartado especifico para ellas.

    1. Yo lo desconocía, y eso que he pasado por allí bastantes veces e incluso he llegado a estar trabajando por la zona. ¿Tienes más información sobre esos museos Fco Javier? Quiero decir, web, recursos online, etc.

      Muchas gracias por pasarte por el blog, espero que te quedes. Un saludo

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