La arqueología de empresa: entrevista a un arqueólogo 2ª Parte

El pasado julio, comenzábamos a publicar la primera parte de una entrevista que Aquí Fue Troya realizó al arqueólogo Roberto González Jiménez. La intención con dicha entrevista era acercar al público una profesión mal conocida. Este mes, publicaremos la segunda y penúltima entrega de esta entrevista que, por razones de longitud, hemos preferido fragmentar.

Roberto González Jiménez, arqueólogo y gestor de patrimonio

P. En la primera parte, comentabas que la arqueología de urgencia se caracteriza por ocuparse de aquellas intervenciones arqueológicas relacionadas con obras de construcción con las que tiene que convivir y a las que tiene que adaptarse. Pese a todo, vuestra presencia influye mucho en el ritmo de la obra, ¿cómo os lleváis con los arquitectos y empresarios ?

En este caso volvemos a tener una situación similar al caso institucional. Hay un necesario entendimiento y colaboración por todas las partes para beneficio y logro de los objetivos de todos los participantes.
Si bien es cierto que en determinados momentos o en los inicios del desarrollo de las legislaciones sobre protección del patrimonio arqueológico, existieron grandes conflictos entre arqueólogos y constructores y/o promotores, cada vez más existe una colaboración entre todos que redunda en unas mejores condiciones de trabajo y un mayor logro de los objetivos. A este hecho ha contribuido en gran medida el desarrollo por parte de los municipios de normativas específicas y catálogos e inventarios de patrimonio. El disponer de estas herramientas hace que la previsión del hallazgo de restos arqueológicos en determinadas obras sea muy fácil y por tanto, la programación de actividades arqueológicas en relación al desarrollo de la obra también se vea favorecida.

P. Entonces, en ese entorno de trabajo, ¿crees que la ley actual cumple sus objetivos de protección?

Si, creo que cumple con los objetivos de protección. En lo que no estaría tan de acuerdo es en si cumple los objetivos de promoción de la investigación arqueológica. Creo que esa parcela está abandonada por la ley y por las diferentes administraciones y quizás sería el siguiente paso que debería trabajar la legislación.

P. Si te parece, vamos a cambiar de tercio. Ahora que sabemos a qué os dedicáis, podríamos hablar de cómo funcionáis. Muchos se preguntarán quién paga vuestro trabajo y cómo los conseguís.

La financiación de nuestros trabajos suele ser diversa. Una gran parte de la financiación es de capital privado. Los constructores y promotores de obras, que deben desarrollar actividades arqueológicas sufragan el coste de las mismas, que dependiendo de la legislación que se aplique a cada territorio podrán recuperar en forma de subvención o de exención.
En el caso de obras públicas, son los promotores públicos los que soportan el coste de las actividades arqueológicas.
También existe la financiación pública a través de subvenciones de distintas administraciones, desde nivel local a nivel europeo.
Así mismo podemos destacar la financiación a través de la obra social de distintas entidades, el patrocinio y el mecenazgo, aunque no suelen ser la fuente de financiación principal de los proyectos.

P. Y una vez que habéis encontrado financiación ¿en base a qué se os paga?, ¿funcionáis por obra o por resultados? Es decir, ¿lo importante es buscar o encontrar algo?

Una empresa arqueológica no mide su éxito o fracaso en función de lo que encuentra o no encuentra. Consecuentemente, la actividad arqueológica se programa por obra. El resultado de la intervención arqueológica relacionado con esa obra podrá resultar positivo o negativo, pero ello no implica que el trabajo arqueológico se haya desarrollado de manera correcta o incorrecta.

P. Varios de los que han colaborado con nosotros sugiriendo preguntas, coinciden en una duda: ¿Si os encontrais algo de valor la ley dice que tenéis que entregarlo a las autoridades, no? ¿no os llevais nada de nada como gratificación?

No. En el objetivo de la investigación arqueológica prima el contexto sobre el objeto. Cuando se realiza una intervención arqueológica los materiales que se recuperan se convierten en herramientas para el estudio de la historia. Con esto quiero decir, que en la mayoría de los casos, los arqueólogos, ante un objeto no observan su valor económico sino su valor cultural y/o histórico.

P. Pero, entonces, ¿se puede vivir de eso o solo es para unos pocos privilegiados?

Se puede vivir de esto. Evidentemente, y como en cualquier otra profesión, existe un número limitado de personas que puede absorber el mercado laboral, aunque éste es mayor de lo que muchos pueden pensar. En los últimos años hemos vivido un “boom” de la arqueología profesional y han sido muchas las personas que se han incorporado a la arqueología de manera laboral. Debido a la crisis económica que afecta a todos los ámbitos y, sobretodo, al decrecimiento de la construcción, el número de arqueólogos profesionales ha caído en picado. Soy de la opinión, que existe la posibilidad de dedicarse laboralmente a la arqueología, pero que el mercado laboral en este ámbito todavía se está acomodando. Ni era lógica la situación de la arqueología laboral, antes de la crisis, ni es lógica la situación actual.

Hasta aquí la segunda parte de la entrevista. Dentro de poco publicaremos la última parte. Esperamos que os esté resultando interesante. Como siempre, nos vemos en los comentarios.

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