¿Para qué sirve el Codex Calixtinus?

Hagan un gran esfuerzo e imaginen, por un momento, que servidor de ustedes, a pesar de dedicarse a algo tan de pobres como la Historia, es rico. Atrozmente rico. Tan rico que podría contratar a Amancio Ortega como asistente limpiándome los baños con delantal y cofia. E imaginen, asimismo, que me diese un pronto, pero no un pronto cualquiera, sino un pronto extravagante, como esos prontos que tienen los multimillonarios de chistera y puro: hacer el Camino de Santiago, pero no como un plebeyo cualquiera del siglo XXI, sino como un plebeyo cualquiera de la Edad Media.

Santiago Apóstol en el "Codex Calixtinus"

Santiago Apóstol en el "Codex Calixtinus"

Para eso mismo querría el Codex Calixtinus, como mínimo su quinto libro, el Iter pro peregrinis ad Compostellam. Porque el Codex Calixtinus no sólo es la primera guía del peregrino, sino un conjunto de textos derivados del Liber Sancti Iacobi, obra de la primera mitad del siglo XII promovida por el ínclito Gelmírez que, en pocas palabras, constituye el típico “grandes éxitos” del apóstol compilado por más de una docena de autores. Del Liber Sancti Iacobi (o de según qué partes) se hizo un puñado de copias que, asombrosamente, no han sido reclamadas por la SGAE. Y una de esas copias es el Codex Calixtinus, claro.

Resumiendo mucho, el Codex Calixtinus contiene una carta del papa Calixto II -de ahí el título-, cinco libros y dos apéndices, una estructura que lo convierte en sospechoso predecesor de El Señor de los Anillos, con la salvedad de que nadie en la Tierra Media hablaba latín ni gallego. Bien jugado, Tolkien, así te libraste de las acusaciones por plagio. Y sí, podríamos decir que el paseíto hasta el Monte del Destino equivaldría a peregrinar a Santiago, pero no hemos venido aquí a hacer analogías tontorronas: eso lo dejaremos para los comentarios.

Aquí hemos venido a hablar del Codex Calixtinus, del cual casi tres cuartas partes están dedicadas a Santiago el Mayor (pues el Menor también era apóstol) mediante la exposición de misas, rezos, vida y milagros, así como el traslado de sus restos a Compostela que tanto sorprendieron -adjunten ustedes cuantas comillas quieran- a sus descubridores en el 813. Otro libro versa sobre Carlomagno y su desastrosa incursión en la Península Ibérica. Y el quinto, como dijimos, es la citada guía de viajes, donde se señalan y describen los principales hitos del camino, sus iglesias, reliquias, hospitales, gentes, tierras y hasta los peligros que acechan al peregrino, salmonela inclusive. Bueno, no, no hay ni salmonela ni toros ni sangría ni chiringuitos ni flamenco ni paella, de ahí que no se trate de una guía turística al uso. Cosas del siglo XII.

Volvamos al inicio. Yo soy ese ricachón que tiene a Amancio Ortega fregándole los baños y quiero marcarme un Camino de Santiago medieval. Pero como las bibliotecas me producen urticaria y los facsímiles se me antojan para meros directivos de bancos del chichinabo, decido apropiarme porque sí del Codex Calixtinus original. En fin, soy un multimillonario y, por definición, soy malvado, así que urdo un plan para ejecutar el robo del siglo… sin serlo.

No es el robo del siglo porque ha resultado demasiado sencillo. O eso, o las películas nos han malacostumbrado. Contactar con un ladrón de obras de arte, soltarle equis mil euros y que te traiga incólume el Codex Calixtinus no tiene mérito alguno si uno se entera de la serie de vergonzosos despropósitos que rodeaban la custodia del manuscrito: un encargado irresponsable, varios días sin descubrir su desaparición, cámaras que no lo enfocaban, una caja fuerte abierta sin problemas y ningún seguro que cubriera su robo. Con la ley en la mano, el cabildo compostelano al completo y el resto de sus familiares deberían pasar el resto de sus vidas pudriéndose en la cárcel.

¿Y el culpable del robo? Bueno, recuerden que soy el rico del principio. A mí esto me da igual. Es más, bastante tengo con saber qué es el Codex Calixtinus, cuando la inmensa mayoría de la sociedad lo desconocía hasta anteayer. Por tanto, y si me lo permiten, voy a empezar a preparar mi equipaje, que un Camino de Santiago al estilo medieval no se hace solo.

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10 pensamientos en “¿Para qué sirve el Codex Calixtinus?”

  1. Tenía el presentimiento de que Prisciliano iba a comentar exactamente eso, así que en primer lugar le doy las gracias por pasarse por aquí y, acto seguido, aclaro:

    Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español. Artículo 36:
    “1. Los bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español deberán ser conservados, mantenidos y custodiados por sus propietarios o, en su caso, por los titulares de derechos reales o por los poseedores de tales bienes.
    2. La utilización de los bienes declarados de interés cultural, así como de los bienes muebles incluidos en el inventario general, quedará subordinada a que no se pongan en peligro los valores que aconsejan su conservación. Cualquier cambio de uso deberá ser autorizado por los organismos competentes para la ejecución de esta Ley.
    3. Cuando los propietarios o los titulares de derechos reales sobre bienes declarados de interés cultural o bienes incluidos en el inventario general no ejecuten las actuaciones exigidas en el cumplimiento de la obligación prevista en el apartado 1 de este artículo, la Administración competente, previo requerimiento a los interesados, podrá ordenar su ejecución subsidiaria.
    Asimismo, podrá conceder una ayuda con carácter de anticipo reintegrable que, en caso de bienes inmuebles, será inscrita en el Registro de la Propiedad. La Administración competente también podrá realizar de modo directo las obras necesarias, si así lo requiere la más eficaz conservación de los bienes.
    Excepcionalmente la Administración competente podrá ordenar el depósito de los bienes muebles en centros de carácter público en tanto no desaparezcan las causas que originaron dicha necesidad.
    4. El incumplimiento de las obligaciones establecidas en el presente artículo será causa de interés social para la expropiación forzosa de los bienes declarados de interés cultural por la Administración competente”.

    Resumiendo: quien no pueda garantizar la correcta custodia y conservación de los bienes será desposeído de los mismos.

  2. La verdad, no sé absolutamente nada de leyes, pero si las cosas han ido tal como se explican, me parece una auténtica irresponsabilidad, cualquiera hubiera podido llevárselo en cualquier momento!!
    Yo soy una gran admiradora de todas las épocas medievales y me fascinan los códices, los libros miniados, y tener uno de ellos delante, consigue transportarme e imaginarme que estoy en esa época… Me da mucha rabia que alguien, por un capricho, me robe ese placer.
    Ahora solo unas pocas personas podrán contemplarlo y tenerlo entre sus manos, a saber…
    Y ¿el ricachón? Una vez conseguido el trofeo, ¿que hará? ¿guardarlo en la caja fuerte? (preparada, supongo, para estos «artefactos») ¿ganar la apuesta que tenía pendiente? ¿no dormir pensando cual es la próxima obra de arte que DEBE adquirir?
    Todo es una barbaridad

    1. Gracias por comentar, Tonabayo. Es cierto que los responsables de la custodia del manuscrito han sido unos irresponsables de manual, pero por desgracia me temo que se librarán de cumplir la condena que eventualmente se les vaya a imponer.
      Y sí, no hay más interés en obtener ese códice (o las diversas partes del mismo) que la exclusividad más absoluta. Una lástima.

  3. Pues sí, gente malvada y egoísta hay en todas partes. No se trata sólo de tener dinero, sino de tener algo exclusivo, al alcance de muy pocos… y si es necesario quitárselo a toda la humanidad, pues adelante.

    Señor ricachón X: le deseo que se corte usté los deditos de ambas manos con cada página del códice… y son unas 250. A ver si con suerte se desangra, hace falta llamar a 112 y le encuentran con las manos en la masa.

    1. Efectivamente, L., aquí lo que importa es tener algo que nadie tiene. Dicho lo cual, si pillan al ricachón con las manos en la masa voy pidiendo la vez para pasarme a saludarle de parte de mi bate de béisbol de gala (pero sin acritud).

    1. Bueno, Óscar, he de recoconer que -como habrás podido comprobar en Twitter- hemos dudado sobre si deberíamos admitir o no tu comentario. Y, como puedes observar, finalmente hemos aprobado su publicación.
      No obstante, somos también libres para explicarle a nuestros lectores que son muy libres de entrar en un blog en el cual se publicita el facsímil del Codex Calixtinus. Y más libérrimos aún somos para decirle a quien nos lea que en REBIUN pueden buscar en qué universidad pueden hallar ejemplares (facsímiles o transcritos) del Codex Calixtinus para no gastarse un duro.
      Gracias por visitarnos.

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