La Corona… ¿de dónde?

Uno de los objetivos de Aquí fue Troya es la divulgación de la Historia dentro del contexto del dospuntocerismo. Adaptar a Clío a los nuevos tiempos, vestirla con ropa más actual y no con túnicas griegas, salvo que el emporio Inditex las vuelva a poner de moda. Y hablando de trapitos y dospuntocerismo, fue @bydiox quien nos lanzó un guante al hilo de un vídeo medianamente polémico que, como mandan los cánones, tuvo amplio calado en Menéame.

En el vídeo, que está justo bajo este párrafo, el zaragozano Miguel Cortés expone su queja ante Elena Sánchez, defensora del espectador de RTVE, quien se la traslada a Esteve Crespo, editor del Telediario. La queja es sencilla: ¿por qué se le llama corona catalano-aragonesa y no Corona de Aragón?

Quizás en el vídeo parezca que se ha dado una respuesta satisfactoria, pero los historiadores somos muy puntillosos y puñeteros. O al revés. Así que intentaré aclarar el asunto de la mejor manera posible o, en su defecto, de forma entretenida, que lo mismo ni ustedes ni yo nos enteraremos de nada, pero al menos habremos echado el rato tan ricamente.

De entrada, ¿qué se entiende por “corona”? La RAE la define, para el caso que nos atañe, como “dignidad real” y “reino o monarquía” en sus acepciones decimocuarta y decimoquinta, respectivamente. Y es a partir de aquí donde arranca el inicio de la explicación.


El inicio de la explicación:

Miento. En realidad el inicio de todo esto se remonta a 1134, cuando el fallecimiento de un rey revolvió toda la Península, y a 1137, cuando tuvo lugar un enlace conyugal tan enrevesado como… miren, no encuentro una palabra que suavice el tan contemporáneo concepto subyacente de pederastia. Porque en 2011 es muy difícil comprender que un padre entregue a su hija de un año en santo matrimonio a un veinteañero. Pero la ecuación cuadra si cambiamos 2011 por 1137, padre por Ramiro II de Aragón, hija de un año por Petronila de Aragón y veinteañero por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

Retrato de Ramiro II (Manuel Aguirre y Monsalbe, 1885)

A Ramiro II no le apetecía en absoluto ser rey. Fatiguita le daba. Que le asparan si así lo quería, feliz como era siendo obispo de Roda-Barbastro (curiosidad: Roda de Isábena, con una cincuentena de habitantes, es la sede catedralicia más pequeña del país). Pero a su hermano mayor, Alfonso I de Aragón y Pamplona, de quien podríamos estar hablando horas porque además de “el Batallador” era una buena pieza, le dio por morirse sin descendencia en 1134 y, peor aún, a nombrar como herederas de sus dominios a las órdenes militares del Hospital, del Temple y del Santo Sepulcro.

De inmediato, el nieto de El Cid, García V Ramírez el Restaurador -sin nada que ver con la hostelería, por otro lado- fue proclamado rey de Pamplona por nobleza y clero locales; por su parte, Alfonso VII de Castilla y León ocupó Zaragoza exigiendo vasallaje; mientras que el papa Inocencio II presionaba para que templarios, hospitalarios y caballeros del Santo Sepulcro recibieran su porción del pastel. La aristocracia aragonesa, atrapada entre esos frentes, reconoció como su monarca al citado Ramiro II.

Así pues, Ramiro II hubo de abandonar su obispado para subir al trono. Quiso mantener el celibato, pero los nobles no le permitieron apadrinar a García V de Pamplona y le obligaron a casarse de muy mala gana con la viuda Inés de Poitou o de Aquitania. Ambos tuvieron en 1136 una hija, Petronila, e Inés se volvió a Francia de inmediato, cual común vientre de alquiler.

Y si a estas alturas del artículo ustedes están maldiciéndome por haberlo escrito, imaginen qué no habría maldecido Ramiro II contra su hermano por morírsele y meterle en todo este embolado.


El meollo del artículo:

Petronila I de Aragón y Ramón Berenguer IV (copia de1634, original de Filippo Ariosto, 1586-87)

Ramiro II había cedido ya demasiado, o eso pensaría él. Sin embargo, con una heredera podría negociar con esa nobleza que tantos quebraderos de cabeza le había dado y retirarse para huir, al fin, del mundanal ruido. Pero para ello necesitaba encontrar un candidato idóneo a quien otorgarle la mano (y el reino) de su hija, cuestión nada sencilla dado lo renuentes que eran nuestros ancestros medievales a ser gobernados por una mujer.

Ciertamente, el joven y animoso Ramón Berenguer IV no era un mal partido. Su padre, Ramón Berenguer III, había fallecido en 1131 y dividió sus dominios entre sus hijos gemelos: Ramón Berenguer IV se quedó con el condado de Barcelona, mientras que Berenguer Ramón I fue nombrado conde de Provenza. Y si piensan que ya han tenido demasiados Ramones y Berengueres, recuerden que los abuelos de estos jovenzuelos también fueron gemelos, con los mismos nombres, y que uno ordenó matar al otro, lo cual demuestra que la onomástica condal barcelonesa era limitadísima y que los asesinatos son muy perjudiciales para la salud.

Maticemos, de paso, que ser conde de Barcelona no era lo mismo que ser conde de Peñaflor de Argamasilla, por poner un ejemplo. No, ser conde de Barcelona significaba liderar una confederación de más de diez condados, los llamados “condados catalanes”, cuyos orígenes se remontaban a la Marca Hispánica carolingia. Por tanto, Ramón Berenguer IV contaba con una fuerza más que respetable y, sobre todo, podría brindarle a Aragón el apoyo necesario frente al poderoso Alfonso VII de Castilla y León, quien desde 1135 se hacía llamar Imperator totius Hispaniae tras serle reconocido dicho título honorífico por el resto de fuerzas políticas peninsulares. Y ello, qué duda cabe, podría suponer una amenaza sobre la independencia aragonesa si Ramiro II -como anhelaba- dejaba a su recién nacida hija al mando del reino.

Así pues, entre agosto y noviembre de 1137 se redactaron las capitulaciones matrimoniales entre Ramón Berenguer IV y Petronila, cuyo enlace no tuvo lugar hasta 1150. No esperaría tanto Ramiro II: apenas hubo solucionado el futuro de su niña, salió por peteneras de la escena política para profesar en el monasterio oscense de San Pedro el Viejo. A ver quién se atreve a culparle por ello, habida cuenta de lo demencialmente complejo que resulta entender el acuerdo nupcial entre ambos tortolitos.

Digamos, para resumir mucho, que Ramón Berenguer IV le juró homenaje a Ramiro II y que mediante la fórmula del “matrimonio en casa” Ramón Berenguer IV asumiría la potestad regia, pero no con el título de rey -título que mantendría Ramiro II-, sino con el de príncipe; de hecho, la reina sería siempre Petronila y sólo a ella le pertenecerían los derechos al trono y al territorio. Puntualizaciones jurídicas al margen, la consecuencia última y crucial de esta unión fue el nacimiento (de cinco hijos y) de la Corona de Aragón, entidad que logró poner coto a la superioridad que hasta entonces había ostentado el núcleo castellano-leonés, dándose en cambio un equilibrio entre ambos reinos. Y todo esto entra en el examen.


Parece que está fundando una corona. ¿Necesita ayuda?:

Mapa de los orígenes de la Corona de Aragón (Fuente: Gran Enciclopedia Aragonesa)

Para los rezagados: quede claro que Ramón Berenguer IV ni fue rey de Aragón, ni Aragón se subordinó al condado de Barcelona, ni que ambas entidades se fusionaron en igualdad de condiciones. No. Ya hemos visto que Ramón Berenguer IV le juró homenaje a Ramiro II; repito, en cursiva y todo, le juró homenaje. Ése es el quid de la cuestión, puesto que jurar homenaje implicaba acatar y reconocer la supremacía de un poder sobre otro. Por si ello no fuera suficiente, Ramón Berenguer IV también aceptó ser únicamente príncipe y dejar la dignidad regia al bebé que sería su señora, depositaria absoluta de los derechos asociados a la naciente corona aragonesa, cuyo primer rey fue el hijo de ambos, Alfonso II.

Habrá quienes sostengan que la Corona de Aragón supuso una fusión bajo similares condiciones jurídicas y políticas, amén de conservarse las instituciones propias de cada territorio. Que la Corona de Aragón era un ente democratiquísimo e igualitario. Pues sí y no eran tan especiales, oigan. Pues sí, porque no se eliminaron leyes ni ningún otro órgano de gobierno ni de justicia, mientras que Cataluña cobró vital y creciente relevancia dentro de la nueva corona. Pues no, porque en la España medieval no sólo había una jurisdicción, sino decenas de ellas, y no sólo se respetaban esas peculiaridades en la Corona de Aragón.

Esto es, la Corona de Aragón englobaba y englobaría diversos dominios -reinos de Aragón, Valencia y Mallorca, condados catalanes y demás posesiones mediterráneas-, con sus particulares normas y órganos políticos, pero también lo haría la Corona de Castilla (conformada por numerosos reinos) desde 1230 hasta 1348, cuando el Ordenamiento de Alcalá impusiera el derecho monárquico sobre todas las tierras de realengo, exceptuando las tierras vascas. E insisto, tierras de realengo: órdenes militares y señoríos laicos mantendrían sus diferentes normativas siempre que aceptaran someterse a la corona, fuese ésta castellana o aragonesa.


Cómo no usar una corona:

Si me excedo en la explicación es debido a la necesidad de desmontar cierto andamiaje mitológico. El nacionalismo catalán, surgido en el siglo XIX (como otros tantos, al amparo de la burguesía), tiró de la Historia para apoyar sus teorías. Pero la Historia no siempre casa con los intereses propios, de ahí la querencia de todos los nacionalismos por reescribir el pasado según y cómo para hacer comulgar a sus adeptos con descomunales e indigeribles ruedas de molino.

Que nadie me malinterprete. Cada uno puede tener las ideas políticas que mejor le parezcan, pero la Historia es la que es y, por desgracia para muchos, no debería prostituirse por muchos billetes que se le pongan sobre la mesa. Por eso mismo es inaceptable que se hable de un reino de Cataluña, de una corona catalanoaragonesa o de los Països Catalans como herederos políticos de la misma. De hecho, son afirmaciones con el mismo fundamento histórico que la existencia del dragón derrotado por san Jorge, esto es, ninguno.

No, no hay fundamento histórico posible para ambos casos. Pero nunca faltarán las mentiras mientras haya ignorantes dispuestos a creérselas.

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72 pensamientos en “La Corona… ¿de dónde?”

  1. Bien, vamos a ver las capitulaciones matrimoniales en cuestión:

    En nombre de Dios.

    “Yo, Ramiro, por la gracia de Dios rey de Aragón, te doy a tí, Ramón, conde y marqués de Barcelona, mi hija por mujer, con todo el reino de Aragón integramente, tal como mi padre Sancho, y mis hermanos Pedro y Alfonso no lo tuvieron ni poseyeron nunca mejor, ellos ni nadie a través de ellos, salvados los usos y costumbres que mi padre Sancho y mis hermanos Pedro y Alfonso, tuvieron en su reino.

    Y te encomiendo todos los hombres del predicho reino en homenaje y juramento, que te sean fieles en lo que se refiere a tu vida, a tu cuerpo, y a todos los miembros que tienes en tu cuerpo, sin fraude ni engaño, y que te sean fieles en lo que se refiere al predicho reino y a todas las cosas que se refieren a él, salvada la fidelidad a mí y a mi hija.

    Todas estas cosas citadas anteriormente yo, el el predicho Ramiro, te las concedo a tí, Ramón, conde y marqués de Barcelona, de tal manera que si mi hija muriese, tu conserves la donación del predicho reino libremente y sin variarla y sin ningún impedimento después de su muerte, si le sobrevivieras….”

    Ahora que ya las hemos visto, unas preguntas:

    ¿En qué lugar del documento, que redacta Ramiro el Monje y que Ramón Berenguer no tiene ni que rubricar, éste segundo jura homenaje al primero? Porque vamos, lo que yo leo es básicamente lo siguiente:

    – Que le da “mi hija por mujer, con todo el reino de Aragón integramente”

    – Que obliga fidelidad de sus subditos aragoneses a Ramón Berenguer: “Y te encomiendo todos los hombres del predicho reino en homenaje y juramento, que te sean fieles en lo que se refiere a tu vida … sin fraude ni engaño, y que te sean fieles en lo que se refiere al predicho reino y a todas las cosas que se refieren a él, salvada la fidelidad a mí y a mi hija.”

    – Que insiste de nuevo en que “Todas estas cosas citadas anteriormente yo, el el predicho Ramiro, te las concedo a tí, Ramón, conde y marqués de Barcelona”

    – Y de que se trata de una donación irreversible, “de tal manera que si mi hija muriese, tu conserves la donación del predicho reino libremente y sin variarla y sin ningún impedimento después de su muerte, si le sobrevivieras….”

    No sé, pero vamos, a mi lo de subordinar a Ramón Berenguer a Ramiro, pues como que no me cuadra con el texto legal presente, que es el fundacional de la Corona de Aragón, exceptuando por la salvaguarda a sus súbditos que no sólo deben fidelidad a Ramón Berenguer, sino también “a mí y a mi hija”, cosa más que lógica, vamos.

    El texto es más largo, y básicamente reconoce a todos los efectos a Ramón Berenguer como rey de facto, pero especifica que el título es de su hija hasta que ésta le dé un heredero varón al Conde de Barcelona. Es decir, que el Conde de Barcelona es de facto, que no de título, el dueño y señor de Aragón. También pide el rey Ramiro que los nobles aragoneses acepten y estén bajo el mando de Ramón Berenguer.

    Por otro lado, y siguiendo los acontecimientos históricos subsiguientes, fue Ramón Berenguer el que echó a los castellanos de Aragón, luchando contra ellos, así como el que negoció con las órdenes religiosas militares su renuncia al Reino, otorgándoles unos privilegios sin igual en Europa que conservaron en la Corona durante varios siglos. Es decir, que no sólo Ramón Berenguer fue el regente legítimo de Aragón, sino que se encargó de deshacerse de los demás pretendientes a dicho reino, uno por lo militar y los otros haciendo un trato. Navarra, eso sí, permaneción independiente como reino.

    ¿Y los nobles aragoneses qué pintaban en todo esto? Pues bien, aunque en esta historia parezca que los nobles aragoneses fueran “vendidos” al Catalán, la realidad era muy diferentes: fueron los nobles aragoneses los que nombraron rey a Ramiro para no caer en manos castellanas, así como fueron ellos los que estaban detrás de Ramiro en las capitulacions matrimoniales, y bajo esa forma de “subordinación” de los nobles aragoneses a su nuevo señor, en realidad se escondía el interés de éstos en permanecer independientes y mantener su poder bajo un rey que podía y quería garantizarlo, en vez de caer en manos castellanas y seguramente perder su poder y sus tierras.

    A más a más, comentar que la historia no sólo es interesante tras las capitulaciones, sino también antes de estas, pues Ramiro fue nombrado por los nobles aragoneses, que no querían desaparecer en manos castellanas o de las órdenes militares, pero la invasión castellana de Zaragoza hizo que Ramiro tuviera que huir de Aragón. ¿Y a dónde fue Ramiro? Pues a Besalú, en Girona, bajo la protección de Ramón Berenguer. Ramón Berenguer le recomendó, al igual que los nobles aragoneses, tener descendencia para solucionar el problema. Todos esperaban un varón que dejase clara la independencia de Aragón, pero resultó ser una niña.

    Ante este problema, se comenzaron a hacer negociaciones con el rey de Castilla para casar a la niña con su heredero, pero viendo los nobles aragoneses cómo era la ocupación castellana, y lo poco que respetaba ésta sus tratados, se desdijeron y pidieron a Ramón Berenguer que se casase con la heredera. A partir de ahí la historia es bien conocida.

    Y para acabar, ¿de qué pederastia estás hablando? Las capitulaciones matrimoniales se firmaron en el 1137, pero la boda no se celebró hasta el 1150, es decir, cumplidos los 13 años por parte de Petronila. Vamos, como hasta hace bien poco en españa, donde a partir de los 13 años se podían casar con permiso paterno. De hecho, hoy en día 13 años sigue siendo la edad legal a partir de la que se puede para tener sexo sin considerarse pederastia (otro tema es cuando la diferencia de edad es grande, que entonces se llama abuso de menores, etc. esta figura, en la edad media, donde la mayoría se casaba entre los 13 y los 15 años, no existía, claro está).

    Y por cierto, la figura de “matrimonio de casa” no está documentada en Aragón hasta bien entrado el siglo XV, por lo que es muy aventurado, por ser suave, y mira que tenemos los documentos legales de la creación de la Corona, decir que esa figura fue la aplicada en este caso. Además de que es una postura que sólo es defendida como única posible por unos pocos historiadodes, todos aragoneses, como son Alfonso Ubieto y Guillermo Fatás.

    1. Antes de nada, gracias por tu comentario, Javier. Entiendo que puedas disentir de lo que he escrito, así que si me lo permites voy a intentar aclarar algunos puntos.

      Si bien el “matrimonio en casa” no está documentado hasta el siglo XV en Aragón, sí hay indicios para pensar que tuviese antecedentes que se remontaran siglos atrás, más concretamente para los casos de Ramiro I y Alfonso I. Y no son únicamente historiadores aragoneses quienes la defienden (por otro lado, esa razón inhabilitaría a historiadores riojanos a investigar la historia riojana).

      Al hilo de tus preguntas, añado que las capitulaciones de 1137 incluyen dos citas muy explícitas: “et ego prephatus rex Rammirus sim rex, dominus et pater in prephato regno et in totis comitatibus tuis, dum mihi placuerit” y “et ut in tota vita mea teneas me sicut patrem et dominum”; esto es, Ramiro II sería “rey, señor y padre en el citado reino y en todos tus condados mientras me plazca” y Ramón Berenguer IV debería tener como “padre y señor” a Ramiro II. Son matices bastante clarificadores que tú no has incluido en los párrafos que copias y pegas del texto (esos cuatro puntos suspensivos son delatores).

      Por otro lado, es lógico que los nobles aragoneses tuviesen que jurar fidelidad a quien sería su príncipe y regente. No fueron vendidos a nadie. Su actuación era de lo más lógica en aquellos tiempos, en cualquier territorio. ¿Qué iban a hacer, encomendarse a una niña recién nacida? Y sí, es Petronila quien conserva los derechos, dado que sólo Ramón Berenguer IV tendría el reino si murieran primero Petronila y Ramiro II.

      “No encuentro una palabra que suavice el tan contemporáneo concepto subyacente de pederastia”: eso fue lo que dije. Concepto contemporáneo, no hablo de pederastia medieval. Hoy nadie acordaría el matrimonio de un hijo de un año con alguien veinte años mayor, ni siquiera para causas de fuerza mayor. Otra cosa bien distinta es la ceremonia matrimonial, por supuesto, pero insisto: en el siglo XII era normal casarse con trece años, no así hoy día.

  2. Oh, me encanta… sobre todo porque después de estudiar nacionalismos varios durante tanto tiempo, aparte de conocerlos por la forma de andar, les acabas cogiendo cierta tirria.

    Creo firmemente que cada cual puede tener las ideas políticas que prefiera y que debe poder expresarlas de la manera que le parezca dentro de los cauces democráticos… pero manipular la historia para que cuadre con dichas ideas es imperdonable. De hecho, dice muy poco de uno recurrir a la mentira para apoyar un discurso.

    Dicho esto, exijo que para la próxima expliques que el País Vasco nunca fue una entidad política independiente, ea.

    Y por cierto, me ha matado lo de Ramón Berenguer y Berenguer Ramón.

    1. Gracias por el comentario, L., me alegro de que te haya gustado y espero que hayas resucitado tras todo el jaleo de los Ramones y Berengueres.

      Por otro lado, comparto plenamente tu opinión acerca del pésimo uso que todos los nacionalismos (de un lado y de otro, huelga aclarar) hacen de la Historia, que es inamovible.

      En cuanto a tu propuesta, es cuestión de arremangarse, pero me la voy anotando entre las cuestiones pendientes.

  3. Estimado Fer:

    Me siengo obligado a tomar parte del debate como balear, otrora en los tiempos Reino de Mallorca e islas adjacentes. La primera va sobre ciertos conceptos. El primero es el de Païssos Catalans, es un concepto que lo utilizan políticamente una minoría independentista y que incluso Carod-Rovira ha reconocido que en sí es solo un concepto cultural que engloba a los territorios catalanoparlantes.

    En segunda, comparar los sistemas políticos de la Corona de Aragón con la de Castilla es peligroso, porque yo no creo que ninguno sea democrático (hasta el siglo XIX no podemos usar este término en ningún sistema político en la Historia de España) pero sí que engloba un espíritu federalista que no se encuentra de ninguna de las maneras posibles en Castilla. Te recuerdo que hasta los Decretos de Nueva Planta, las Cortes de cada Reino y las figuras jurídicas de autonomía municipal tuvieron protagonismo. A diferencia de Castilla, la Corona de Aragón tuvo un contrapeso de su poder real tanto en las Cortes cada reino como en los consejos municipales. Por regla general se respetó la autonomía de cada Reino en sus aspectos básicos de gobierno y solo en pocos casos hubo injerencias (concretamente en el caso balear, en que los catalanes por dos veces invadieron y obligaron a pagar diezmos al Principado catalán). Yo no estoy de acuerdo en comparar la situación interna de la Corona de Castilla con la de Aragón porque en una hay un caso claro de lucha entre el primer intento de una monarquía autoritaria que acabe con las jurisdicciones señoriales y en otro hay un juego de equilibrio entre Reinos que buscan conservar su autonomía.

    Sobre la discusión del término, ciertamente no pienso discutir sobre una cosa en si cierta. Pero si plantearía una idea que creo que puede ser válida. Yo no desdeñaría el uso de la Corona catalanoaragonesa por un razón cultural. Cuando Jaume I realiza su expansión tanto a Baleares como a Valencia, repuebla ambos territorios con población en su gran mayoria de los condados catalanes. ¿Por qué no podemos llamar a esa población como habitantes de la Corona catalanoaragonesa al existir una nueva realidad producida por las conquistas?

    Que nadie piense que se quiere menospreciar a Aragón en esta historia, pero estando de acuerdo con el comentario de Javier, si los catalanes no hubieran aparecido en escena seguramente la historia del Reino de Aragón hubiera sido finiquitada por la Corona de Castilla. Más bien, en esta historia la astracanada continua de la familia real de Aragón y la debilidad de la nobleza aragonesa casi acaban por si sola con su reino. Que Aragón es el Reino es indudable pero que engloba los territorios conquistados por los catalanes tampoco le quita para poder usar el término de la Corona catalanoaragonesa. Y que conste en acta que ya sabes Fer que precisamente nacionalista no soy pero culturalmente defiendo estructuras que conozco por la idiosincrasia de vivir en un territorio de la antigua corona.

    1. Muchas gracias por tu comentario y tus apreciaciones “nativas”, Miguel.
      Es cierto que el concepto de Païssos Catalans era originariamente el de una minoría y con un matiz cultural, pero en los últimos años dicho concepto está ampliándose debido a un uso descontextualizado del mismo. Y eso, quieras que no, es manipular la Historia desde el (des)conocimiento, porque habrá gente como Carod que sepa distinguirlo -Carod es de todo menos tonto-, pero la mayoría simplemente se conforma con ser un altavoz de las ideas que les interesa escuchar.
      Por otro lado, fíjate que acoto la comparación de los sistemas políticos entre reinos. De hecho, aclaro que a partir de 1348 en todo el territorio de realengo castellano se decretó la uniformidad del derecho. Pero tanto en unos reinos como en otros había una multiplicidad jurisdiccional que obstaculiza esa consideración de “más o menos federalista”: la presencia de nobleza, clero y esa extraña mezcla de ambos grupos que eran las órdenes militares condicionó y mucho el desarrollo legislativo de cada reino; piensa que, por ejemplo (el mío), la comarca de La Serena no se homologó al resto de normativas circundantes hasta el siglo XIX.
      Por eso mismo puntualizo que, pese a la necesidad de los reyes de Aragón de negociar con cada uno de los reinos, su peculiaridad no era tan única en la Edad Media. Sí, es cierto, cada territorio de la corona aragonesa disfrutó de sus cortes, pero éstas no eran más que un reflejo de las ramas aristocráticas de cada reino enfrentadas entre sí y frente a una monarquía que, no lo olvidemos, también evolucionaba hacia formas autoritarias. Convendrás conmigo en que, a grandes rasgos, es una tónica común en la Europa medieval.
      Respecto al término “catalanoaragonés” debido a la repoblación permíteme que disienta. Esas mismas razones que aduces son extensibles a las tierras de repoblación castellanas, donde hubo contingentes de distinta procedencia: gallegos, leoneses, gentes de la Castilla primigenia, mozárabes del sur… Y no, no se hacen distinciones. La diferencia primordial es que el catalán se expandió y consolidó, mientras que el gallego o el leonés no terminaron imponiéndose en las tierras de repoblación, salvo contadas excepciones que a duras penas se conservan.
      Finalmente, no estoy de acuerdo con el futurible que expones, aunque ya sabes que no soy amigo de la llamada historia-ficción. ¿Y si Alfonso VII no le hubiese retirado el señorío de Zaragoza a García V?, ¿hablaríamos entonces de un reino navarro en vez de la corona aragonesa?, ¿y si Alfonso VII hubiese fallecido en 1136 por una diarrea galopante dejando en el trono a un Sancho III con dos añitos? Es más, a la muerte (ya en 1157) de Alfonso VII volvieron a separarse León y Castilla, lo cual demuestra que la concepción unitaria de Castilla y León en aquella época no estaba nada formada… y casi ni siquiera llegó a estarlo hasta 1230.

  4. Obviamente, tienes razón desde el punto de vista jurídico y de nomenclatura política. Ahora bien, si no fuera por el uso de la Historia por los nacionalistas y el contrauso de la misma por los del otro bando, y creo que nada impediría usar el término “corona catalanoaragonesa” como algo descriptivo de la realidad, ¿no?

    1. Muchas gracias, Pcbcarp. Respecto al uso del término “corona catalanoaragonesa” al margen de apropiaciones políticas de cualquier bando no estoy del todo de acuerdo: a cambio habría también que incluir otros territorios en dicha denominación (pese a que el germen, obviamente, fuese el enlace entre Aragón y los condados catalanes).
      Y no me refiero únicamente a esa corona. Piensa en el caso de Castilla, a la que nadie llama “Castilla y León” salvo para casos puntuales. Es más, la denominación es de Corona de Castilla y son pocos los que reclaman que se hable de Asturias, León, Galicia o los demás reinos andalusíes conquistados.

      1. Añadiré a tu respuesta, Fer, que lo más apropiado es siempre usar la terminología de la época y no “inventar” términos nuevos cuando a uno le apetezca. De ahí que se use Corona de Castilla y Corona de Aragón. En tanto que “Corona” ya incluya a un conjunto de reinos cuyos territorios más principales (caso de Castilla y Aragón) dan nombre al conjunto.

        De igual manera, debería usarse el término Monarquía de España para hacer referencia a la entidad jurídica de los territorios bajo los reinados de Felipe II en adelante, pues ese es el término con el que se designaban ya en la época.

        Primero se usa el término de sus contemporáneos y luego, si no lo hay, se recurre a inventos más o menos afortunados.

  5. Pienso que el término Corona de Aragón es perfectamente correcto y válido, y que el término Corona Catalanoaragonesa, que usan muchos historiadores, responde más a un afán descriptivo que no legalista. Es decir, que la parte Catalana tuvo, políticamente hablando, una importancia clave en el desarrollo de la Corona de Aragón.

    A mí personalmente me parece perfecto que se llame Corona de Aragón a secas. El problema no es que haya historiadores que usen el término Corona Catalanoaragonesa, sino que haya gente, con todos mis respetos, que intenten menospreciar por todos los medios la importancia de Catalunya en la entente. Porque bajo estas críticas, la mayoría de las veces, lo que hay es un conjunto de prejuicios catalanófobos que podríamos resumir en:

    – Cataluña pertenecía al reino de Aragón, porque eran unos condados: falso, Cataluña era un territorio supeditado al monarca, al mismo nivel que Aragón, Valencia, Mallorca o Sicilia, y además con un peso esencial en la Corona.

    – Cataluña nunca ha sido nada, porque no era reino: idem que el anterior

    – Cataluña era una provincia de Aragón: idem que el anterior

    – Lo de Ramon Berenguer IV, un pelacañas con suerte, era un braguetazo: falso, como he explicado en mi comentario anterior. El que tuvo las de ganar fue claramente Aragón, que sobrevivió a una absorción castellana o por parte de las órdenes militares inminente.

    – Las 4 barras son aragonesas: otra falacia, cuando la Casa de Barcelona, emparentada, si no monarca en buena parte del sur de Francia (Condados de Foix, el Rosellón o la Provenza) utilizaban variaciones de las barras rojas sobre escudo dorado (Foix usaba 3, por ejemplo), todo esto muy anterior al matrimonio que da origen a la Corona.

    – El monarca, como era Rey de Aragón, actuaba como tal en todos sus dominios: falso, cuando en realidad era monarca de cada cual por separado, es decir, que lo que hacía en Cataluña lo hacía como príncipe y conde de Barcelona, y lo que hacía en Valencia como rey de Valencia. Por lo tanto, no había un rey de Aragón mandando sobre los demás territorios, sino una persona física con diferentes personas jurídicas. Por eso, por ejemplo, tenía que jurar las cortes de cada territorio tras la coronación.

    Etc.

    De todas estas, los hay que explican unas, los hay que todas. Muchas de estas ideas están subyacentes en la misma wikipedia española, mientras que cuando vamos a la inglesa o la catalana, por poner otras dos, la historia cambia (lo de la wikipedia es de órdago, particularmente con los topónimos catalanes).

    ¿Cuál es la realidad? Pues como he explicado es sencilla: los nobles aragoneses, previendo la extinción del reino ya fuera en manos castellanas o bajo las órdenes militares, apostaron a través del único heredero real disponible: Ramiro el Monje, por un rey catalán para garantizar su supervivencia. Hay que recordar que el Casal de Barcelona era señor de buena parte del sur de francia, además de Cataluña, una potencia que podía perfectamente parar los pies a Castilla, como luego se demostró.

    En esta historia todos salieron ganando. Aragón tuvo muchos siglos de vida como reino, y aportó nombre a uno de las monarquías medievales más potentes. El Conde de Barcelona ganó no sólo un territorio de gran valor, sino también un título real, y adopta Aragón como apellido de la Casa de Barcelona. Y los catalanes y aragoneses ganaron en la posibilidad de crear un imperio mediterráneo que, aunque con intereses más catalanes que aragoneses, es seguro que benefició a todos. Y catalanes y aragoneses, como valencianos, mallorquines y demás, somos iguales y hemos compartido una historia como poco interesante por igual.

    Yo soy medio aragonés y medio catalán, por lo que tanto aprecio lo uno como lo otro. Lo que no soporto es la falta de rigor y el retorcer la realidad no ya para defender una tesis, sino para menospreciar al otro.

    Por último, sobre las aprecicaciones que haces a mi primer comentario, en realidad no estamos en desacuerdo. Ramiro conserva la dignidad real hasta que él abdique, y ésta pasaba a Petronila, y de ésta a su hijo. Pero eso no es más que una cuestión formal, pues si hablamos de poder real Ramón Berenguer era a todos los efectos monarca de Aragón. Y en ningún caso esto supone que Ramon Berenguer pasase a ser súbdito de Ramiro o de su hija Petronila. En absoluto.

    De hecho, y quizás el aspecto más significativo de las Capitulaciones es que sólo las firma Ramiro el Monje, es decir que Ramón Berenguer NO necesita firmar nada, pues es Ramiro quien dona todo y Ramón el que recibe sin dar nada a cambio.

    Con esto no quiero decir que los aragoneses fuesen unos pelacañas, o que la bota Catalana machacó la soberanía aragonesa en manos de un rey debil como era Ramiro, como algunos parecen pensar. En absoluto: hablamos de un nuevo monarca que supo respetar los nobles, las leyes y el pueblo aragonés, y que garantizó a dicho reino muchos siglos de vida.

    1. Apostillaré que, pese a que queremos ver una gran diferencia entre ambas Coronas, también los reyes de Castilla tenían diferentes “personas jurídicas” en cada uno de sus reinos. Hecho que se mantuvo tras la unión de ambas coronas en la persona de Carlos V. No por tradición aragonesa sino por una constante común a ambos territorios.

      Recordemos aquellos interminables vocativos: Nos, Don Carlos, por la gracia de dios rey de castiella, de aragón, de jaen, de galitzia, de valencia, etcétera, etcétera.

    2. Javier, en ningún momento he negado la importancia de Cataluña dentro de la Corona de Aragón; de hecho, en el artículo hablo de que su papel fue cada vez más relevante. Lo que escribí no cuestionaba eso, simplemente planteaba por qué debía usarse la denominación de Corona de Aragón y por qué no era correcta la de “corona catalanoaragonesa”. Lo comento para despejar cualquier malentendido: los tiros no iban por ahí.
      Tampoco digo en el artículo que Cataluña fuese una provincia que perteneciera al reino de Aragón, sino a la corona aragonesa, del mismo modo que Zamora no pertenecía al reino de Castilla, sino a la corona castellana. Una corona es un ente político-territorial mayor que el reino, huelga aclarar. Y por supuesto que Cataluña, Navarra o Murcia eran lugares supeditados a un monarca, tal era la concepción del poder en la Edad Media; es más, un rey no era simplemente rey de una corona, sino de todos y cada uno de los territorios que la englobaban, cada uno con su jurisdicción, como bien ha recordado Christian. Pero insisto: no debemos extrapolar realidades o ideas del siglo XXI a épocas precedentes porque, además de anacrónicas, serían interesadas.
      Por otro lado, vuelvo a incidir en que no se deben formular teorías futuribles acerca del pasado. Ninguno de nosotros está en condiciones de prever sucesos que jamás existieron, como cuando apuntas a la desaparición de Aragón que evitó con su rescate Ramón Berenguer IV, otorgándole mágicamente muchos siglos de vida. Es un juego divertidísimo, sí, pero irreal. Como ya he apuntado, todo también podría haber cambiado si los nobles aragoneses hubiesen resistido o si Alfonso VII hubiese fallecido en 1136. O si al-Andalus no se hubiese desintegrado. O si la monarquía visigótica se hubiese consolidado. Pero no, no me valen esos razonamientos del “y si”, no me parecen históricos. Conste que, pese a esto, no desmerezco el papel de Ramón Berenguer IV. En ningún párrafo lo hago, ni lo haré.
      En cuanto al embrollo de las capitulaciones matrimoniales: Ramón Berenguer IV se comportó como monarca, pero no lo era. También se comportó como monarca de la corona castellana el infante Pedro de Castilla cuando Alfonso XI subió al trono, pero no fue rey, por poner otro caso. Esas cuestiones formales, como las defines, eran tremendamente importantes entonces. Y ya expliqué que en la documentación Ramón Berenguer IV no se limita a recibir, sino a aceptar lo que se le concede, incluyendo reconocer como señor, padre y rey a Ramiro II; asimismo, la documentación medieval está llena de ejemplos (en cualquier estamento) de concesiones que no requieren la firma de ambos, más aún si el documento viene firmado por un rey sobre un personaje de menor rango (y sí, lamentablemente un conde tiene menos rango que un rey).
      La expansión mediterránea, por otra parte, era más que lógica para la corona aragonesa, dado que firmó entre los siglos XII y XIII varios tratados con Castilla (primero reino, luego corona) repartiéndose ámbitos de reconquista peninsular. Habiendo finalizado a mediados del siglo XIII dicha tarea, la Corona de Aragón -incluyendo sus diversos reinos y condados- se embarcó con gran éxito en dicha expansión por el Mediterráneo.
      La Historia siempre es la misma. No cambia. Otra cosa es la interpretación que cualquiera haga de la misma, que debería ser imparcial y objetiva. No puedes limitarte a apostillar burdamente que Aragón “aportó nombre a uno (sic) de las monarquías medievales más potentes”, como si Aragón tuviese bastante con conformarse con ese presunto honor que se le brindaba; o a comentar que se respetaron nobleza, población y leyes aragonesas, como si eso implicara que Cataluña pasaba a controlar dicho territorio.
      No me canso de decirlo: la Historia es, no debería ser. Por mucho que nos guste una cosa u otra.

  6. Por cierto, que los hechos históricos que comento no son fruto de leer historiadores pancatalanistas, sino de leer la Enciclopedia Aragonesa. Fuera del revisionismo histórico tan en boga en los últimos años, parejo al auge del renacimiento del revisionismo franquista, la realidad es que la inmensa mayoría de los propios hitoriadores aragoneses, como la gente reputada que escribió la Enciclopedia Aragonesa, dicen lo que yo explico.

    Lo dicho, para tesis “pancatalanistas” sólo hay que leer la Enciclopedia Aragonesa. Para que se vea el clima de catalanofobia que se respira cuando se habla de estos asuntos y cómo lo que hace unos años era aceptado por todos, incluso en plena dictadura, ahora parece ser fruto de “nacionalismos exacerbados pancatalanistas”.

    1. Pues yo pienso que en estos aspectos se ven dragones donde no los hay. Y es ahí donde comienzan las discusiones. Los historiadores debemos mantener un criterio a la hora de dar nombre a las cosas.

      Como se ha explicado antes, a las cosas hay que llamarlas por el nombre contemporáneo a ellas, igual que se habla de reconquista, por ejemplo. Es simplemente eso.

      Si se repiten nomenclaturas inventadas,si, has leido bien, inventadas por contemporáneos, con tal o cual fin, al final pasa a ser cierto, a ser aceptado por todos, cuando es una mentira.

      Igual que ahora los revisionistas de la contemporaneidad quieren cambiar los nombres del Alzamiento, la Resistencia, etc, para suavizar la ilegitimidad de un golpe de Estado, si se va repitiendo una y otra vez, se acabarán aceptando, y, lo que parece una chorrada inmensa, hace que cambie todo el cuento.

      Y cambia, hasta el punto de ser casi imposible encontrar un documento en un archivo sin un bagage previo, por poner un ejemplo tonto.

      Como bien han dicho arriba, que cada uno tenga la ideología que tenga, pero que no la defiendan cambiando “chorradas” que al final se aceptan. Se aceptan de la misma manera que los andaluces para defenderse de los tópicos meten como andaluces a Trajano, Adriano, Séneca o Maimónides, o la tan trillada España de las Tres Culturas [que se respetan y es un ejemplo de tolerancia].

      El problema, para mi, son los medios de comunicación, que no se documentan para nada, y no hablo solo de Historia, pero que al final es lo que llega a las masas.

    2. Y, sintiéndolo mucho, Javier, no me he basado en historiadores aragoneses o pancatalanistas para escribir nada. Me baso en historiadores que hayan dado pruebas de un uso contrastado de la información, sin atenerse a intereses de uno u otro tipo.
      Detesto cuando la política quiere poner sus zarpas en la Historia. Como ya he comentado con anterioridad, todos los nacionalismos (todos, repito) han querido manipular la Historia. Yo por ahí no paso. Que cada cual tenga sus opiniones políticas o religiosas, pero la Historia no se puede reescribir según convenga.
      En ese sentido, el nombre de “Corona de Aragón” es el que me parece más acertado. Sobre todo porque refleja la realidad tal y como fue conocida en su época. No sólo es aplicable a la Corona de Aragón: jamás se me ocurriría hablar del reino de España en el siglo IX, por ejemplo, y también escribí un artículo semanas atrás para explicar por qué la Reconquista debería ser llamada así y no de otra manera.
      Lo dicho, no me verás mezclar política con Historia, pese a la impresión -errónea, quiero pensar- que hayas podido tener.

  7. Me quito el sombrero Javier con tu comentario, sencillamente no podrías describir la contextualización de una forma más aséptica y apolítica, sobre todo en este caso. Da gusto escuchar una voz seria y fundamentada entre tantos ayatolas de ambos bandos.

    1. Miguel, lamento estar de nuevo en desacuerdo contigo y, sobre todo, que me consideres un ayatolá. Y lamento aún más que, conociéndome como me conoces desde hace años, te haya dado esa impresión.

  8. Yo de historia no sé nada más que lo que me enseñaron en el Bachillerato.

    ¿Alguien me explica cuál era la relación jurídica, no fáctica, entre los condados catalanes?

    1. Gracias por preguntar, Jose, intentaré responderte lo más concretamente posible.
      La “unidad” (por definirlo así) de los condados catalanes podría remontarse a la época de la Marca Hispánica: bajo el dominio carolingio se dio esa multiplicidad de condados bajo un mismo poder, siendo el monarca carolingio el que se encargaba de designar a los distintos condes (que, por aquel entonces, recibían el cargo de modo personal y no podían transmitírselo a sus sucesores).
      Sin embargo, a partir de mediados del siglo IX coinciden varios factores que posibilitan la concentración de condados bajo una persona. Ante la crisis carolingia, Wifredo el Velloso comenzó a acaparar condados y, sobre todo, a no necesitar la confirmación carolingia para ejercer dichos cargos, pudiendo patrimonializarlos.
      Pese a los diversos avatares históricos, los condados de Barcelona, Girona y Osona se mantuvieron indivisos desde entonces; Borrell II, a fines del siglo X, rompió el vasallaje con los reyes capetos, consolidando la independencia condal, si bien los francos mantuvieron sus pretensiones hasta siglos después. Poco a poco los condes de Barcelona fueron incorporando mediante herencia los diversos condados circundantes a sus posesiones.
      En este sentido, no era estrictamente necesario tejer un vínculo legal. Los territorios pertenecían a una persona que podía disponer de ellos libremente. Para el caso que nos ocupa, Ramón Berenguer IV no aportó los condados de Pallars y Urgel porque no estaban bajo su poder.

  9. Me van a perdonar pero creo que el artículo que voy a enlazar y extractar merece bastante la pena. Se trata de un texto de Jordi Llovet, filósofo, crítico literario y catedrático emérito de la Universidad de Barcelona, acerca de “Ermessenda”, serie que acaba de estrenar TV3 sobre la vida de Ermesinda de Carcasona, condesa de Barcelona, Girona y Osona. Y está escrito en catalán, pero se entiende fácilmente: lo he podido leer hasta yo, fíjense ustedes. Lo anuncio para despejar dudas.

    “Aquesta sèrie s’inserirà, possiblement, en una falòrnia que no és cap novetat: la història de Catalunya arriba fins a tan i tan lluny, i la nostra pàtria és tan antiga, que una comtessa gòtica del casal de Barcelona acabarà fent-nos creure que som un poble trimil.lenari. De fet, per poca història que s’hagi estudiat, la Corona d’Aragó —que alguns historiadors anomenen Corona catalanoaragonesa— només va esdevenir realitat el dia que el comte de Barcelona Ramon Berenguer IV es va casar amb Peronella d’Aragó l’any 1137, i, més especialment, a partir del regnat d’Alfons el Cast, que és el primer rei de la Corona. Però això és igual: a la televisió, de vegades el fundador de Catalunya és Guifre el Pelut, de vegades és el molt ulterior Jaume I, i de vegades és el comte Arnau: la qüestió és tenir orígens molt remots, pairals si cal, indiscutibles per a la plebs en la mesura justament que es perden en la memòria de la gent, amnèsica en termes generals”.

    “Tot arribarà; la qüestió és tirar tan enrere com sigui possible, perquè el pretèrit sempre ha estat un bon amic del mite. És allò que Hobsbawm va anomenar «la invenció de la tradició»”.

    “No és cap personatge digne de gran lloança, perquè l’emancipació dels Capets per part dels comtats precatalans havia estat mèrit de Borrell II […] altrament encara seríem súbdits de Carlemany”.

    “I potser, tirant enrere en les nostres arrels, veurem una sèrie sobre Escipió l’Africà —pare de la civilització de la Hispania Citerior— o, directament, sobre Ròmul i Rem, perquè, comptat i debatut, tot ens ve de Roma. No passa res: si Virgili va anar a parar a l’Enees troià per fundar míticament la història romana, nosaltres també podem anar a parar a Ermessenda de Carcassona, i tan enrere com calgui. I embolica, que fa fort”.

    El artículo está disponible en la siguiente dirección:
    http://www.elpais.com/articulo/paginas/Ermessenda/elppor/20110310elpbqcpag_2/Tes

  10. Yo no sé nada de historia y mucho menos de historia medieval. Eso sí, me gusta bastante. A mí a parte de divertido que siempre se agradece, me ha parecido un artículo muy neutral. Me sorprende que el autor haya tenido que aclarar varias veces cosas que estaban explícitas en la entrada. También me sorprende que alguien acuse a los comentaristas de ayatolás (a los de uno y otro bando) cuando, después de leerlos todos con interés tan sólo unos puntos suspensivos desvelados por Fer Díaz han sido tendenciosos. Todos los demás comentarios, han aportado datos y opiniones interesantes.

    1. Gracias por intervenir, Daniel, y me alegro de que te haya gustado el artículo. Eso sí, aprovecho para desmentir que no sepas nada de Historia.
      En cuanto al debate, comprendo que haya que repetir a veces conceptos o matices que no hayan quedado claros en el texto o que se hayan perdido entre las morcillas introducidas. Pero bueno, creo que es mejor explicarlo todo y evitar malentendidos.

  11. Yo en cataluña siempre lo he entendido y escuchado como Corona d’aragó, o sea Corona de Aragón. No se usa el término catalanoaragonesa. Eso más bien es un error de los historiadores antiguos que captarian esa denominación y la seguirán utilizando.
    La historia tiene muchos errores y muchas formas diferentes de visionarlas. Todo depende del que la vea.

    1. Agradezco tu comentario, Alhuerto. A pesar de lo que comentas, dudo mucho que, como dices, no se use el término “catalanoaragonesa” en Cataluña.

      Una simple búsqueda en Google de dicho vocablo nos remite, por ejemplo, a la página oficial de TV3 (organismo público, en teoría, de servicio al ciudadano) donde sí se usa tal palabra en el apartado “Històries de Catalunya”: http://www.tv3.cat/historiesdecatalunya/cronologia/cron102834939.htm

      También se hallan los enlaces a distintos vídeos y noticias donde sí se ha usado tal término, siendo uno de ellos el que motivó la escritura de este artículo.

      Se encuentra además otro enlace a la “Gran Enciclopèdia Catalana”, proyecto que, según se indica, pretende ofrecer “informació enciclopèdica de qualitat i actualitzada en català”. De hecho, la entrada de dicha enciclopedia tiene como título “corona catalanoaragonesa” y subtítulo “corona de Catalunya-Aragó”:
      http://www.enciclopedia.cat/fitxa_v2.jsp?NDCHEC=0225093&BATE=corona%2520catalanoaragonesa

      Y por curiosidad me he tomado la molestia de buscar en el catálogo de la Universidad de Barcelona (otra institución pública), donde se localizan más de seiscientas obras para la materia “Corona catalanoaragonesa”:
      http://cataleg.ub.edu/search~S1*spi?/dCorona+Catalanoaragonesa/dcorona+catalanoaragonesa/-3%2C-1%2C0%2CB/exact&FF=dcorona+catalanoaragonesa&1%2C617%2C

      No es una deformación de historiadores antiguos. Es una deformación que se está produciendo en el presente. Y la Historia es la que es, no la que queremos ver.

  12. Quería aclarar a todos, y en especial a Fer, que cuando hablo de ayatolás me refiero a las ramas ultramontanas pseudohistóricas en que lleva varios años la derecha española (en especial Cesar Vidal y Pío Moa) o sus adláteres en el lado catalanista (y a esos los he sufrido yo en mis carnes en la Universidad de las Islas Baleares). En lo único que podría considerar un ayatolá a Fer era en sus años mozos de pelo largo, menos mal que tu barba no fue prolífica. Por lo demás, quien se considere insultado le presento mis más humildes disculpas. Por cierto, sobre la serie de Ermessenda no puedo estar más de acuerdo pero lamentablemente esto es como los folletines románticos, lo rosa vende aunque no sea cierto.

    1. Miguel, gracias por volver, por las disculpas y por puntualizar a qué te referías con lo de ayatolás.
      En cuanto a la serie de “Ermessenda”, no es que lo rosa venda, sino que se está produciendo una manipulación de la Historia, que es precisamente lo que quiero denunciar. Pero vamos, también se produce dicha manipulación con series como “Hispania”, ojo.

  13. Gracias Fer por tu comentario. Cuando me refiero a que lo rosa vende, es que la gente prefiere historias que lleven a tramas en que haya amor o carne en el sentido más literal de la palabra que en fijarse realmente si lo que cuentan es verídico. Para un detalle nimio pero realmente explica muchas cosas de las que pasan en este país, y en especial el cada día más extenso páramo cultural en el que vivimos. Da igual que te inventes la historia, da igual que seas ambiguo en los términos, lo importante es la bronca o conseguir mostrar carne de la manera más chavacana posible. Y mientras, vemos como se manipula de manera sistemática la historia mientras los que sabemos algo de ella clamamos en el desierto intentando explicar algunas cosas que estamos debatiendo. Pero sentarse a pensar aburre, es más divertido ver insultarse y gritar a otros.

  14. En otras palabras, si una patente falsificación como los “Protocolos de los Sabios de Sión” es creída por tantos que pueda llegar a convertirse en el manual de todo un movimiento político, la tarea del historiador ya no consiste en descubrir una falsificación. Ciertamente, no consiste en inventar explicaciones que soslayen el principal hecho político e histórico de la cuestión: que la falsificación está siendo creída. Este hecho es más importante que la circunstancia (secundaria, históricamente hablando) de que sea una falsificación.

    Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, p. 70.

    Esta cita aparece hoy publicada en un blog: http://historiaencomentarios.wordpress.com/2011/03/23/el-antisemitismo-como-un-insulto-al-sentido-comun-ii/

    Arendt nos está hablando de una cosa distinta, pero no tanto. La falsificación de un término, de un hecho, o de un proceso histórico, y, en consecuencia su mal uso, puede llegar a crear sistemas ideológicos, auténticas creencias (la ideología no es más que una creencia) irracionales, sin sentido, sin base, y sin argumentos. Suelen ser, además, este tipo de sistemas ideológicos los que más fuertemente arraigan en la gente.

    Por eso es tan importante ser puntillosos en algunos aspectos.

  15. Vosotros lo habéis dicho, Miguel y Alberto: manipular la Historia evita que la sociedad se dedique a la reflexión y, a cambio, entre en el automatismo de las supuestas e inmutables verdades establecidas.
    Una lástima.

  16. Sinceramente, no haces más que escurrir el bulto. Si nos vamos al texto original de las capitulaciones, como ya he comentado, queda claro que es un documento escrito y rubricado exclusivamente por Ramiro, en el que dona, a todos los efectos excepto el de título real, el reino de Aragón a Ramón Berenguer, y obliga fidelidad a sus súbditos aragoneses a su nuevo señor.

    Te paso enlace a los originales en latín.

    http://www.jaumeprimer.uji.es/cgi-bin/noticia.php?referencia=31082006

    El tema del matrimonio en casa está totalmente desacreditado por varios motivos evindentes:

    – Ramón Berenguer no pasa a ser Rey de Aragón, por lo que la idea de que “ha sido adoptado” por la Casa de Aragón no se sostiene. Si fuera así, como pasa en la figura de Matrimonio en Casa, automáticamente Ramón Berenguer hubiera sido Rey de Aragón.

    – En las capitulaciones matrimoniales es Ramiro quien dona a Ramón, hasta el punto de que Ramón Berenguer ni siquiera tiene que firmar el documento. No hay referencia ninguna a un juramento de fidelidad de Ramón a Ramiro, ni a ninguna contraprestación a cambio de la donación. Reitero: Ramón Berenguer ni siquiera ha de firmar el documento, porque no le compromete a nada.

    – No hay referencia alguna a Linaje o a Casa en los documentos, sino a título de rey y a territorios.

    – En el mismo Liber Feudorum Maior aparecen dos documentos posteriores de Petronila. En uno, en el momento del parto, deja en herencia el reino a su futuro hijo, pero garantizando el poder a Ramón Berenguer, es decir, que Petronila debe mantener la donación que hizo su padre en los mismos términos en los que se hizo originalmente, por lo que es evidente que no hay Casamiento en Casa. En el otro, Petronila, en 1164, a la muerte de Ramón Berenguer, dona finalmente el reino de Aragón a su hijo. Es decir, que debe esperar a la muerte de Ramón Berenguer para que el futuro Alfonso pueda ser Rey de Aragón de facto. Esto también confirma la figura de la donación en vez de la figura de casamiento en casa.

    Por otro lado, si no te gusta el papel que jugó Aragón en esto, pues qué quieres que te diga. Aragón aportó principalmente el título, y su participación en la Corona siempre fue bastante limitada, pues la voz cantante se llevaba desde Barcelona. La lengua adoptada mayormente en los nuevos reinos conquistados fue el catalán. Los reyes siguieron considerándose del Casal de Barcelona, y en sus crónicas hacen siempre referencia a sus antepasados catalanes como linaje, remontándose a los condes de la Marca Hispánica, no a los aragoneses. Los reyes se hicieron enterrar en Cataluña (Poblet i Santes Creus). Las crónicas reales se redactaron en Catalán (la de Jaime I por él mismo, según dice en la misma), la reconquista castellana se limita por interés real, ante el cabreo de los nobles aragoneses, en favor de Castilla para concentrarse en la aventura mediterránea, liderada por catalanes. Etc. etc. Posteriormente el relevo demográfico y económico pasó de Cataluña a Valencia, con un siglo de oro, tanto en lo econmómico como en lo literario (en catalán/valenciano).

    Esa es la realidad. Aragón conservó su integridad y siguió funcionando como reino durante siglos, con una independencia que los reinos bajo la Corona castellana ni podían soñar, pero lo cierto es que tuvo una influencia limitada sobre la monarquía. De hecho, cuando murió Martín el Humano, apostaron por un Trastámara (castellano) como rey, porque creían que podría defender sus intereses (principalmente agrarios y ganaderos) sobre los comerciales de Valencia y particularmente Cataluña y Mallorca. En Valencia la cosa quedó más equilibrada, y en Cataluña, aunque a favor de Jaume de Urgell, el Conde de Cardona, particularmente comprometido en sus negocios ganaderos, apostó también por el Trastámara, siendo escogido como Rey de Aragón, Conde de Barcelona, Rey de Valencia, Mallorca, etc.

    Y por favor, no compares cómo se regía la Corona Castellana con la Aragonesa, pues hubieran sido igual sí que de Aragón sólo hubiera quedado el nombre. Para empezar porque la conquista de Zaragoza por parte de los Castellanos no se hizo bajo el nombre de “Rey de Aragón” al que aspiraba, sino como rey de Castilla. Castilla tenía un modelo político protoabsolutista, con unos nobles generalmente sometidos (y con revueltas periódicas por ese motivo). Aragón tuvo siempre un espíritu pactista, donde el rey tenía que en muchos casos pedir “permiso” a las diferentes cortes para entrar en campañas militares, por ejemplo. Y donde esas cortes tenían un poder civil y militar casi a la par que el monarca. Este pactismo llevó en el siglo XVI y XVII, bajo la monarquía hispánica de los Absburgo a toda una serie de conflictos políticos entre el Rey y los territorios de la Corona de Aragón, entre los que destacan la revolución de las Germanías en Valencia, en el reinado de Carlos V, la dels Segadors en Cataluña bajo Felipe IV, o la decantación posterior de la Corona por Carlos de Absburgo en vez de Felipe V en la guerra de sucesión. Sin una entidad politica propia, desaparecida de los reinos bajo la Corona de Castilla hacía siglos, todos estos conflictos y la posterior guerra de sucesión no hubieran tenido sentido.

    1. Bien, Javier, he de admitir que no sé cómo responder (por tercera o cuarta vez) a lo que comentas. Voy a intentarlo una vez más, no sin reconocer que tanto volver sobre lo mismo no deja de hastiarme y, obviamente, pidiendo perdón de antemano a quienes se atrevan a leer esta sarta de párrafos.

      Sinceramente, no haces más que escurrir el bulto. Si nos vamos al texto original de las capitulaciones, como ya he comentado, queda claro que sigues sin entender las dos frases que te indiqué en el primer comentario. No lo hiciste la primera vez, sesgando la fuente, ni lo has hecho ahora, enlazando el original como si dieras a entender que yo no lo conociera. Así que, sinceramente (una vez más), no soy yo quien escurre el bulto.

      Repito las más que explícitas frases:
      – “Et ego prephatus rex Rammirus sim rex, dominus et pater in prephato regno et in totis comitatibus tuis, dum mihi placuerit”: “y yo el sobredicho rey Ramiro sea rey, señor y padre en sobredicho reino y en todos tus condados, mientras me plazca”.
      – “Et ut in tota vita mea teneas me sicut patrem et dominum”: “y para que en toda mi vida me tengas como padre y señor”.

      En tu opinión, “no hay referencia ninguna a un juramento de fidelidad de Ramón a Ramiro […] Ramón Berenguer ni siquiera ha de firmar el documento, porque no le compromete a nada”. Claro que no, ninguna referencia a juramentos de fidelidad ni compromiso alguno. Ahora resulta que sendas citas son apócrifas o que están mal traducidas del latín.

      Pues no. Según tú, Ramón Berenguer IV sólo tiene que encargarse de aceptar esas capitulaciones, pero olvidas que dichas capitulaciones incluyen las cláusulas que he citado. Eso significa, por supuesto, que Ramón Berenguer IV tiene que aceptar esas cláusulas que le son dadas por Ramiro II; esto es, que Ramiro II (repito) será rey, señor y padre de Ramón Berenguer IV, e incluso lo será en todos sus condados. He ahí el dos en uno que negabas: juramento de fidelidad y compromiso de Ramón Berenguer IV. Por supuesto que ambas cláusulas sí que le comprometen a algo. Y a algo bastante importante.

      Siguiendo el orden natural del documento, Ramón Berenguer IV le jura fidelidad y homenaje a Ramiro II, porque en la Edad Media aceptar a alguien como señor implicaba, en primer lugar, rendir homenaje y, en segundo lugar y más importante, reconocer la supremacía de aquel a quien se aceptaba como señor. En otras palabras: un conde no le trata de tú a tú a un rey en la Edad Media, por muy poderoso que fuese el conde. En la pirámide de la sociedad estamental el rey estaba en la cúspide (ahora no entraremos a valorar por qué), por lo que sólo los demás reyes –y no todos- podían tratarle de tú a tú. Por eso Ramón Berenguer IV no firma el documento, por la sencilla razón de que ha de obedecer el dictado regio. No es tan difícil de entender, creo.

      Insisto, por si acaso. Ramón Berenguer IV, como me he hartado de decir, gobernaría los territorios de Aragón. Perfecto, y los gobernó bien. Pero no lo haría como rey, sino como príncipe, o regente, o como lo quieras denominar. Pero no rey. Y no podría porque el título lo tenía Petronila. En todo caso, el casamiento en casa, ese proceso por el cual Ramiro II se puede intitular “padre” de Ramón Berenguer IV, le confiere al conde de Barcelona la potestad para gobernar el reino y, por ende, para ser aceptado por sus súbditos.

      Sigamos. Como bien comprenderás, existiendo una reina cuyo esposo (príncipe) gobierna, no tiene sentido alguno nombrar rey al hijo hasta que, como bien dices, fallece Ramón Berenguer IV. ¿Tendría sentido, amén de darle el poder a Alfonso II nada más nacer, ponerle a gobernar y desterrar a Ramón Berenguer IV?, ¿ha habido algún rey hispánico medieval (lo puntualizo para que no me respondas Alfonso XIII) que fuese rey nada más nacer? No. Así de claro. ¿Qué lógica tiene tu argumento?, ¿qué lógica le ves?

      Por otro lado, y lo que es más grave y te desacredita totalmente: vuelves a falsear los datos cuando afirmas que “Petronila, en 1164, a la muerte de Ramón Berenguer, dona finalmente el reino de Aragón a su hijo”. Sintiéndolo mucho (para tu argumentación), Ramón Berenguer IV fallece en 1162; Petronila se hace cargo de la corona aragonesa (como reina que era, por otra parte) y sí, en 1164 abdica y le cede el reino a Alfonso II como heredero suyo que era, por lo que se demuestra que la resignada Petronila no soltó el trono nada más morir su esposo e invalida la teoría de la donación.

      Por otra parte, no he dicho en ningún momento (y me encantaría que me explicaras dónde crees que lo he escrito) que no me gustara el papel jugado por Aragón. ¿Que la lengua adoptada fuese el catalán –ahórrate lo del valenciano, es un dialecto- y no el aragonés? Perfecto, tampoco sobrevivió el leonés en la Corona de Castilla, y bien que se repobló con leoneses. ¿Que el poder basculó hacia los condados catalanes? Bien, del mismo modo que en Navarra terminaron basculando hacia Francia y no hacia Castilla o Aragón. ¿Que los reyes se enterraron en Cataluña? Genial, eso ya lo sabíamos todos. Eso no contradice en absoluto lo que he explicado. Porque el artículo no va de si Aragón fue todopoderoso o si no dejó de serlo, sino de por qué debería llamársele Corona de Aragón y no corona catalanoaragonesa.

      En todo caso, los reyes de la Corona de Aragón tuvieron en cuenta sus antepasados, fuesen éstos de la rama aragonesa-navarra (no olvidemos de dónde procede este reino) o de la rama condal catalana, descendiente a su vez de los condes de la Marca Hispánica, descendientes a su vez de la aristocracia visigoda, ya puestos a remontar árboles genealógicos que son bastante esclarecedores.

      Inciso, para que nada se quede en el tintero: la reconquista no se limita únicamente por interés real. La reconquista se firma trazando hacia el sur las fronteras de los reinos. Y ya. No es culpa de Castilla estar ligeramente invadiendo la mitad este de la Península. Como ya dije, Aragón terminó prontito y muy bien su fase de la reconquista (lo mismo hizo Portugal) y Castilla quedó rezagada porque ya se sabe cómo eran estos castellanos, que no escarmentaban. Así que la corona aragonesa se lanzó al Mediterráneo mientras Castilla iba perdiendo el tiempo con taifas, benimerines y nazaríes.

      Y sí, Fernando I (de Aragón, el de Antequera) era un trastámara, que no castellano. Del reino de León. Más aún, el condado era gallego, en origen. Fernando I era hijo de Juan I de Castilla y nieto de Enrique II de Castilla, pero también de Pedro IV el Ceremonioso, castellano rey de Aragón (ironía) y sobrino de Martín V el Humano, aún más castellano rey de Aragón (doble ironía). Y era tan y tan y tan castellano que te recomiendo que te leas las historias de Fernando I y sus nenes, los Infantes de Aragón, que eran unos piezas de mucho cuidado que pusieron la corona castellana patas arriba mientras Fernando I se dedicaba –y muy bien, por cierto- a poner en orden los territorios de la Corona de Aragón.

      Y por favor, no hables de protoabsolutismo en el siglo XII porque excede toda definición de anacronismo. Alfonso VII le cedió el señorío de Zaragoza a García V y no se lo quedó para su reino (que, de hecho, por entonces no era ni corona ni era nada: Alfonso VII era rey de Castilla y de León). En todo caso, y puestos a hacer futuribles, del mismo modo que los reyes incorporaron a la corona castellana décadas más tarde los reinos de Jaén, Córdoba, Sevilla, Murcia, etcétera, también habrían incorporado nominalmente el resto de reinos. Más aún, si tan protoabsolutista era Castilla en el siglo XII, en el siglo XVI la llamada Monarquía Católica de Carlos I de Habsburgo (con hache inicial) debería haberse llamado Castilla a secas. Sí, es lo más normal. Pero se ve que a Carlos I le faltaban agallas, tan flojo que era que a su lado a Carlos II le apodaban Maciste.

      Por otro lado, el protoabsolutismo castellano del que hablas se desdice cuando mencionas las revueltas nobiliarias, una tónica constante en la Edad Media peninsular. Los nobles castellanos no estaban tan sometiditos como crees. No hay siglo (ni medio siglo, casi) sin su buena revuelta, sin su guerrita civil, sin su levantamiento de un territorio u otro. Y esa tempestuosa situación política interna es la que conlleva que la Corona de Castilla no termine hasta 1492 su reconquista. Ya habrían querido los reyes de la corona castellana haber terminado en el siglo XIII, ya, como sus vecinos.

      Lo que pasa es que la Corona de Castilla no conocía la democracia. Ni la equidad social. Ni la justicia universal. Ni los derechos humanos. Ni la división de poderes. Entes que, por supuesto, estaban presentes en la beatífica corona aragonesa. La misma que, en tu opinión, se levantó contra los Habsburgo (con hache inicial) para ser incluida en Francia, ir de Guatemala a Guatepeor y regresar bajo el temible yugo de los Habsburgo viendo que en Francia pintaban bastos. La misma que, tras tanto sufrir con los Habsburgo, los apoyó después contra los Borbones. Los Borbones vencedores que impusieron sus Decretos de Nueva Planta.

      Ramón Berenguer IV no lo hubiera consentido, desde luego. Pero Ramón Berenguer IV llevaba varios siglos muerto. No pasa nada. En Portugal hay algunos que siguen esperando a que Sebastián I regrese del Magreb e instaure el Quinto Imperio.

  17. Tu artículo va de ¿qué se han creido estos catalanes llamando Corona catalanoaragonesa a lo que por derecho es Corona de Aragón? Básicamente cuestionas la figura de Ramón Berenguer, lo dejas como un simple subordinado de Aragón, cuando él era, excepto en título, Aragón, y te dedicas a hacer gracietas sobre su nombre, el de su hermano y la pederastia institucionalizada con Petronila. Lo digo porque parece que ahora tú pasabas por aquí por casualidad…

    En todo caso, no nos pondremos de acuerdo, porque lo que tú consideras lo más relevante del documento, que es la salvaguarda que hace de sí mismo y su posición en las capitulaciones, para la mayoría de los historiadores (de hecho, todos hasta que Ubieto se inventó lo del Casamiento en Casa con 3 siglos de adelanto en el 87), incluyendo los que escriben la Enciclopedia Aragonesa, es una formalidad y lo esencial es el hecho de que, fuera título, Ramón es Rey y actúa como tal, y de que no ha de rubricar el documento, por ser éste unidireccional.

    Por otro lado, que no reconozcas que el pactismo de la Corona de Aragón como forma política difiere radicalmente de las formas de la Corona de Castilla es increíble. Nadie habla de democracia, pues los estamentos representados en las cortes aragonesas, catalanas o valencianas tenían representación de la nobleza, el clero y los militares (posteriormente la alta burguesia), sin que el pueblo puediera decidir nada, pero que el Rey estaba en muchos sentidos sujeto a dichos estamentos, y que sobre todo en los aspectos económicos vinculados con las campañas militares éste dependía de los primeros es de sobra conocido y estudiado (La Diputació del General, la Generalitat, precisamente aparece como institución para fiscalizar el cobro y gasto de los impuestos destinados al rey). Las Cortes tenían potestad legislativa independiente del rey, y éste estaba obligado cada año a celebrar la Corte General. Y eso en cada uno de los territorios que componían la Corona.

    Por otro lado, en Castilla el modelo no era una estructuración civil donde dos poderes, las Cortes y el Rey, tenían que compartir el gobierno, sino un único poder, el del rey, disputado en el mejor de los casos por algunos de los nobles. Es un sistema radicalmente diferente, que siempre pasaba por revueltas nobiliarias y que inevitablemente llevaban al reforzamiento del rey sobre todo lo demás. El peso que tienen los títulos nobiliarios en la Estaña “castellana” es abrumadoramente superior al que tienen en la aragonesa, precisamente porque en la Corona de Aragón las fuerzas civiles, representadas por las Cortes, en las que participaban en un tercio la nobleza, hacían el contrapunto al Rey, y los nobles, por sí mismos, tenían un poder mucho más limitado. El ejemplo más claro de eso es la guerra civil catalana con Juan II, donde no eran los nobles los que discutían al rey, sino la mismísima Generalitat.

    Pero bueno, si quieres seguir equiparando ambas formas de gobierno, tú mismo.

    Por último, ¿Ahora resultará que el valenciano y el catalán no son el mismo idioma?

    1. Creo, Javier, que lees lo que te da la gana, posicionado en un lugar desde un principio, y sin la capacidad de entender lo que se está explicando. ¿te ha molestado el tono de lo que ha escrito Fer? Te animo a que leas cualquiera de sus otros artículos, en serio.

      Por otro lado, no haces más que repetirte en una serie de cosas que ya se han contestado, y que parece que, o no lo lees, o no lo quieres entender. Porque si no no me explico como vuelves una y otra vez sin ser capaz de ampliar los argumentos.

      Un saludo.

      1. Amén. Soy contemporaneista y hasta yo lo he entendido a la primera, si es que no sabía algunas de estas cosas ya de antemano. Hasta donde yo sé, lo que se discute es algo que, irónicamente, no tiene discusión: esto es, las razones por las cuales el término “corona catalanoaragonesa” es inexacto. Punto. No hay más. Dios nos libre de discutir el peso de los condados catalanes dentro del Reino de Aragón, cosa bastante clara.

        Por otro lado, aprovecho para decir que cualquier acusación de catalanofobia es innecesaria y tendenciosa porque, repito, eso no es lo que se está tratando.

    2. Pues yo creo que hay que tomarse con humor la falta de originalidad en la onomástica… Pero aquí y en todas las coronas, reinos y condados… No quiere decir que no tenga una justificación cultural, desde luego… Pero no deja de ser ridículo.

      Sobre el peso de las Cortes Castellanas en la política de la Corona de Castilla en la edad media pero sobre todo en la edad moderna, hay mucho falseamiento precisamente en esa voluntad de oponerlas al modelo aragonés (de la corona de aragón, si prefieres)… Y todos esos argumentos de falta de fuerza o de control nobiliar pierden peso cuando analizamos el peso real de las ciudades en ellas y la ausencia del estamento nobiliar a partir de determinado momento. Al fin y al cabo, los castellanos entendieron que, ya que se votaban sobre todo impuestos, los que no pagaban no tenía mucho sentido que estuvieran en las votaciones.

      Finalmente, si. NO se puede llamar Corona Catalanoaragonesa, ni aragonesacatalana, ni aragonesavalencianacatalanamallorquinanapolitana… Ni ningún otro compuesto químico similar. Se tiene que llamar Corona Aragonesa, por el simple hecho de que así y solo así se le llamaba en la época.

    3. In Dei nomine, amen.

      Javier, gracias. Tu fe y devoción rezando por mi alma, por lo mucho que crees conocerme y pese a lo poco que me lo merezco, han logrado que se me cayera la venda de la infamia que la caverna mesetaria me había puesto sobre los ojos.

      No. Tú no eres un humilde Javier, Javieres hay muchos. Tú eres un santo, pero no un santo cualquiera. ¡¡¡Tú eres Ramón Berenguer IV el Santo!!! No puedes negarlo, tu sacrosanto espíritu, en uno más de sus milagros no reconocidos por la Santa Madre Iglesia Catalanorromana, ha vuelto a morar entre nosotros y tu venida será más temible que la de Gozer el Gozeriano, porque Gozer el Gozeriano (o Gozer el Destructor, o Volguus Zildrohar, o el Viajante) al menos nos permitía elegir, pero tú no, Ramón Berenguer IV, tú no nos permites elegir, tú impones y sea tal tu voluntad o, de lo contrario, cum Datan et Abiron quos terra vivos absorbuit.

      Y en lo que es y no es, Javier, te ruego que me disculpes. No ya por descubrir tu presunta identidad, sino por no decir lo que tú quieres que diga. Desde mi segunda respuesta sé que no iba a convencerte, desde luego, ni tenía la más mínima intención porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Aún así, vuelvo a contestarte por quinta vez con la sensación de que no hay quinto malo y que, mientras escribo esto, estoy entretenido y no por ahí drogándome, robando a ancianos o profanando tumbas. Y en esto vuelve a quedar demostrada tu santidad.

      Yo no paso por aquí por casualidad. Yo escribo aquí. Así que lamento contradecirte (y van…) pero mi artículo no trata de lo que tú dices que trata. Quizás yo no lo vea, porque como te comenté estaba cegado por la caverna mesetaria y bla, bla, bla. Pero está bien que afirmes lo siguiente sobre Ramón Berenguer IV: “él era, excepto en título, Aragón”. Di que sí. El Estado era él. El Estado eras tú. Y Luis XIV recicló la idea y se la apropió siglos después, maldito francés. Ahora entiendo la tirria al Borbón.

      O no, oye. Tal vez te refieras a que Ramón Berenguer IV era Aragón, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, Rey de Arnor y Gondor, Capitán de los Dunedain del Norte, también llamado Elessar Piedra de Elfo. Está claro. Tolkien se inspiró en Ramón Berenguer IV para crear su personaje, el que liberaría la Tierra (Edad) Media e impondría la Era de los Hombres.

      Como podrás comprobar, uno no pierde el animus iocandi. Más que nada, porque la Historia así entra mejor. Y así es como planteo lo que escribo en Aquí fue Troya sin que mis compañeros lo vean como algo denunciable o simplemente incorrecto. Por eso mismo incluí (y seguiré incluyendo) tonterías varias que tú, en cambio, consideras una ofensa. ¿Acaso es un insulto hacer gracietas con la escasa originalidad de la onomástica catalana? También las haría de la onomástica medieval castellana y sus once Alfonsos, pero éste no era el caso. Los visigodos, ésos sí que sabían poner nombres a sus reyes.

      Respecto a lo que opinas sobre “la pederastia institucionalizada con Petronila”, vuelvo a repetirte lo que puse en el artículo y reproduje de nuevo en un comentario: “no encuentro una palabra que suavice el tan contemporáneo concepto subyacente de pederastia”. Concepto contemporáneo, insisto una vez más, por si acaso no has podido leerlo bien. Tranquilo, no le pidas intervención al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil.

      A no ser que Ramón Berenguer IV fuese (¿seas?) un romántico incurable, fervoroso creyente en el amor verdadero, y cayera en 1137 rendido a los pies de una hermosísima bebé de un año, jurándole adoración eterna y flores por san Valentín, pero respetando su virginidad hasta el matrimonio. En cierta crónica se halla una miniatura en la que Ramón Berenguer IV llevaba un anillo de castidad de los Jonas Brothers, a ver si la encuentro y la cuelgo para ilustrar el ejemplo.

      Por otro lado -y vuelta la burra al trigo- sigues sin querer comprender o aceptar el ligero asuntillo de “rex, dominus et pater” (traduzco: “rey, señor y padre”) que era Ramiro II respecto a Ramón Berenguer IV. Eso no significa que Ramiro II fuese rey de su casa, señor de las moscas y padre nuestro que estás en los cielos. Qué va. Eso implica formalmente una subordinación de Ramón Berenguer IV ante Ramiro II, te pongas como te pongas, por mí como si te cruzas de brazos y amenazas con dejar de respirar, cosa que no te recomiendo porque va fatal para la salud. Mejor aún, lee lo que sigue.

      No sé cómo vas de diplomática y documentación medieval. Lo mismo estoy hablando con un catedrático universitario de la materia, aunque un catedrático sabría de sobra cómo va este asuntillo de las fuentes. Sólo aciertas cuando afirmas que las capitulaciones son unidireccionales y que Ramón Berenguer IV no ha de rubricarlas. En todo lo demás te equivocas. Si me dejas, te explico el porqué.

      Ramón Berenguer IV no ha de rubricarlas porque vienen dadas por su “rex, dominus et pater”. Ramón Berenguer IV se las tiene que comer con patatas, porque aunque Ramiro II estaba como loco por regresar a la vida religiosa antes debía solucionar el embrollo en sus dominios. Pero por muy desesperado que estuviese Ramiro II, era un rey. Como ya te indiqué, un conde no puede tratar de igual a igual a un rey porque (aquí viene la bomba) un conde no es un rey. Por eso Patricia Conde es Patricia Conde y no Patricia Rey. Y otro beso para ti, Patricia.

      La cosa es que no te has molestado ni en entender lo que te he escrito una y otra vez, pasando por ello de puntillas, aduciendo que era tal el poder de Ramón Berenguer IV que se limitaba a dejarse querer. De ser así, entonces, se confirman dos cosas:
      – Ramón Berenguer IV no leyó la letra pequeña del texto y le metieron blandas y dobladas las cláusulas de “rex, dominus et pater” (te lo repito para ver si alguna vez le haces caso).
      – Ramón Berenguer IV estaba al mismo nivel de poder que, por ejemplo, el mierda de Gonzalo Pérez Gallego.

      Ya, que no sabes quién es Gonzalo Pérez Gallego. Bueno, pues te presento al omnipotente Gonzalo Pérez Gallego, maestre de Alcántara entre 1298 y 1316. Fíjate lo poderosisisisísimo que era Gonzalo Pérez Gallego que también recibió, como un Ramón Berenguer IV cualquiera, un documento unidireccional de un rey, en este caso de Fernando IV:

      “Nos, don Fernando, por la gracia de Dios rey de Castiella, de Toledo, de León, de Gallicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén, del Algarve e Señor de Molina, por facer bien e merced a Don Gonzalo Pérez, maestre de la Cavallería de la Orden de Alcántara, e al convento de los freyres desta Orden, así a los que agora i son, como a los que serán daquí adelante, et por mucho servicio que recibimos del maestre e de su Orden e entendemos recebir daquí adelante et porque ellos sean siempre tenidos de rogar a Dios por nuestra vida e por nuestra salud e, después del nuestro finamiento, por nuestra alma e de los otros reyes onde nos venimos, dámosles Aldea Nueva, Aldea de Medellín”.
      (PALACIOS MARTÍN, B., Colección diplomática medieval de la Orden de Alcántara, tomo I, pp. 269-272, doc. 415; también está en línea, en el Bulario de Alcántara, pp. 131-133).

      ¡Horror!, ¡un puto freire limitándose a aceptar lo que un rey, acongojado y meado en los jubones, le cede! Quosque tandem abutere, Gundisalvus, patientia Ferdinandi regis?

      Varias notas al margen. He adjuntado este extracto porque:
      a) Me hacía mucha ilusión citar un documento que conozco de sobra porque se trata de la donación de mi ciudad natal a la orden de Alcántara.
      b) En la intitulación regia no aparece “rey de Castiella” a secas, sino que se reproducen el resto de territorios sobre los cuales reinaba Fernando IV.
      c) No hay ni rastro (en el resto del documento) de la firma de Gonzalo Pérez Gallego. Tampoco lo hay en el resto de donaciones regias por ser precisamente eso, donaciones regias, es decir, emanadas de la voluntad del rey y punto.

      Aunque sé que tampoco voy a convencerte, tiro de ironía. Ya ves. Ramón Berenguer IV, de quien no discuto un ápice de su valor político (a ver, venga, dime dónde lo he hecho y te pongo un altar), también tenía, como un maestre, que obedecer lo que viniese dado de arriba. Espero que así entiendas, de una vez, cómo funciona la diplomática medieval y que, por favor, comprendas que, como persona jurídica, Ramón Berenguer IV -y cualquier otro conde, duque, campesino o pordiosero- estaba subordinado a lo que dictaminase un rey. Ya sabes, cosas de la Edad Media.

      Siguiendo con la ironía, supongo que no la captaste cuando apunté que la democracia y la división de poderes eran patrimonio de la Corona de Aragón, cuna de la civilización y las artes. Yo pensaba que sí, dado el contrapunto que le otorgas a las fuerzas civiles en las cortes aragonesas; es más, yo pensaba que el estado del bienestar nació en esas mismas cortes gracias a las fuerzas civiles, que velaron también por el sufragio universal y por el Villarato. Vaya, con esto he metido la pata, ahora me dirás que soy lector de Marca y As y que estoy desviando la atención. Me pillaste.

      Que no reconozcas una ironía es increíble, tan increíble como que no quieras reconocer las razones que te doy apoyadas sobre las mismas fuentes que te obstinas en olvidar. Creí que lo de avisar acerca de la ironía no era necesario, la verdad. Eso sí, no repetiré lo que ha comentado Christian sobre las cortes castellanas porque no tengo ni una coma que añadir. Bueno, sí, que una cosa es comparar y otra bien distinta es equiparar, que es lo que me atribuyes: yo he comparado, no equiparado. El diccionario de la RAE está disponible en línea, si eso.

      Por otra parte, me hace una gracia tremenda que asegures que las revueltas nobiliarias de Castilla “inevitablemente llevaban al reforzamiento del rey sobre todo lo demás”. Claro. Por eso los Reyes Católicos no impusieron su dominio sobre toda la corona castellana hasta 1476, claro (fíjate, me abstengo de hablar de la corona aragonesa, y mira que Fernando el Católico se las vio y se las deseó con els pagesos de la tele, digo, de remença), porque su poder era taaan absoluto -perdón, protoabsolutista, según palabras tuyas- que tuvieron que vencer en una guerra civil. Lo normal.

      Yo te lo repito, no te preocupes. ¿Crees que esas revueltas llevaban al reforzamiento del rey? Que sí, que lo hicieron, pero a lo largo de siglos. Si los reyes castellanos se hubiesen reforzado tal y como dices no dudes de que habrían terminado la reconquista al mismo ritmo que Portugal y la Corona de Aragón. Al mismo ritmo, digo, aunque sea un futurible de los que nada me gustan. El potencial demográfico y militar de la Corona de Castilla lo hubiera permitido, desde luego. Y si no, pues una velita a Ramón Berenguer IV, el que todo lo puede.

      Por (pen)último, te solicito muy modestamente que me señales dónde narices he dicho que valenciano y catalán no son el mismo idioma. Para echarnos unas risas, digo. Te remitiría a lo escrito por Daniel, pero por si no lo lees te rescato lo que dije: “ahórrate lo del valenciano, es un dialecto”. Y te lo dije en relación a tu frase acerca del siglo de oro literario en el reino de Valencia, donde tú apostillabas “en catalán/valenciano”. En caso de que no hayas comprendido lo que apunté, aclaro que no tiene sentido ese “catalán/valenciano” que cuentas porque, como vuelvo a repetirte, el valenciano es un dialecto. Un dialecto del catalán, que hay que explicarlo todo, no va a ser el valenciano un dialecto del búlgaro. Es como si dijeras que Rafael Alberti escribía en castellano/gaditano. Y yo en castellano/extremeño, no te jode.

      Sea como fuere, Javier (o Ramón Berenguer IV), admito que no voy a convencerte, al igual que tú pensarás que no vas a convencerme. Nos parecemos en la testarudez. Nos diferenciamos en la argumentación. Yo te he dado fuentes y tú las has ignorado sistemáticamente. O, lo que es peor, las has manipulado a tu antojo leyendo sólo lo que te convenía. Porque la ignorancia se disculpa, pero tú no eres ignorante, sino un intérprete interesado. Y contra un intérprete interesado poco se puede hacer.

      Por tanto, persiste en el error y sigue si quieres denominando “corona catalanoaragonesa” a la Corona de Aragón. O llámala Cataluña y Amigos. O vete a Navarra y diles que Juan II de Aragón (perdón, de Cataluña y Amigos) les hizo un favoraco permitiéndoles mantener el nombre de Reino de Navarra y no entrar a formar parte de la Corona de Cataluña y Todo Lo Que Se Menea Alrededor, que es lo que hubiera hecho, sin duda, si hubiese sido uno de esos pérfidos reyes castellanos que se comían a los niños pelirrojos y violaban potrancas tordas en noches de luna llena.

      Facta carta apud Salmantica, etcétera.

  18. Como ya dije, no soy historiador. Mis conocimientos de historia, se reducen a una colección bastante amplia de datos absurdos sólo útiles para ganar al trivial, lo advierto por si alguno me reta. No puedo aportar nada desde “ese” punto de vista. Pero desde el punto de vista de la lógica algo me dice que la opción de Corona Aragonesa es el válido, y no es porque Fer sea mi amigo. Cuando Felipe V (el Animoso, bonito mote para un tío depresivo) llegó a ser el mandamás de la Corona (por primera vez) Española. Curiosamente, nadie duda de si el nombre debe ser Corona Francoespañola, dado su origen y que importó formas de gobierno y formas culturales de francia. Nadie duda que después de ganar la guerra, Francia tenía mucho más peso en España del que tenía antes pero… no, el nombre no cambia. Tampoco en 1869 la corona se mutó en corona italoespañola. El hecho es que da igual de dónde sea el Rey, o cuáles sean las áreas de mayor influencia cultural o económica (si fuese por eso, también ahora el nombre del Reino tendría que cambiar a Catalanoespañol, supongo) sino cuál es el nombre. Yo me llamo Daniel, y la gente me llama Dani, en el futuro, después de llegar a ser doble premio Nóbel de Agricultura, Ganadería y Pesca (si Obama pudo…) lo mismo a algún historiador le da por llamarme Perico, como al otro héroe segoviano (y no con el primero me refiero a mí no a Juan Bravo), pero, evidentemente estará trampeando la historia porque yo, mal que le pese, me llamo y llamaré Daniel, al menos hasta que me ponga tetas y me llame Jennifer.
    Por otro lado, el que ha insinuado que el catalán y el valenciano no eran el mismo idioma fue el mismo que pregunta y no el preguntado que en cita literal: “–ahórrate lo del valenciano, es un dialecto-” en referencia a un sitio en el que Javier describe el Catalán/Valenciano idioma como si alguien hablase del Castellano/Canario o del Francés/Belgicano (viva Woody Allen por tan brillante topónimo).
    Para acabar, en ninguna parte del artículo o comentarios hay ni una sola referencia anticatalanista, y por lo que sé, y de esto sé más que de historia, el autor ni es ni tiene intención de serlo.

  19. Sólo recordar que la posición que mantiene Serrano Daura es la tradicional y aceptada como válida por la mayoría de historiadores sobre la Corona de Aragón,y que es a partir de la elucubración de Ubieto tan tardíamente como en 1987 que se hace la “interpretación” del casamiento en casa, interpretación a la que se han añadido pocos historiadores y muchos políticos.

  20. Y finalmente, decir que nadie discute que a la Corona de Aragón se la llame así. Lo que se discute, y de lo que habla el artículo es de que la terminología Corona catalanoaragonesa, utilizada por un buen número de historiadores para describir un contexto político que dependía tanto de la titularidad de Rey por la parte de Aragón como del protagonismo catalán en las decisiones políticas que se tomaban, deba ser considerada incorrecta.

    Que un asunto tan nimio como que en una entrevista se haga una pregunta aludiendo a la Corona catalanoaragonesa provoque unas reacciones tan viscerales hasta el punto de forzar a RTVE a publicar una rectificación y a añadir en su libro de estilo la prohibición de usar esa terminología, como si de un juicio inquisitorial se tratara, deja bien claro el valor político de la cuestión, y su poca objetividad.

    Quizás el orgullo aragonés dependa demasiado de la titularidad del reino, no sé, aunque hay que reconocer que las críticas, incluyendo editoriales en algún que otro diario, han sido unánimes por parte del españolismo más rancio. Hace unos años no era necesario, pues como ya he dicho, la misma Enciclopedia Aragones abonaba las tesis que he expuesto.

    Quizás Aragón también necesita de su protagonismo histórico para compensar la pérdida de independencia con respecto a una idea de España, con una lengua, la aragonesa, que en su propio parlamento es tratada por la mitad de éste de molestia y por poco ni se reconoce como lengua propia de Aragón. No sé. Los aragoneses deberíais luchar por vuestro presente y futuro, y no reescribir la historia para dotaros de un pasado como consuelo por un presente sin demasiado protagonismo: la “patria chica” que dicen en Zaragoza cuando hablan de Aragón, en contraposición de la de verdad, la auténtica, la española. Tenéis una atonomía, la misma que tenemos los catalanes. Hacedla servir.

    El CHA (y parte del PSOE) es un buen ejemplo de ello, con un nacionalismo bien entendido que siempre se ha llevado bien con catalanes, navarros, vascos o castellanos; en contraposición al PAR, que por no querer no quiso ni aprobar vuestra ley de lenguas, y que seguro se llena la boca de casamientos en casa y demás promesas de un pasado mejor para compensar un presente totalmente supeditado a la idea de España.

    Os lo dice un medio aragonés. Un saludo cordial.

  21. Qué razón tienes, Javier, es inútil discutir. Pero inutilísimo. De hecho, tan inútil como pretender que hagas una lectura comprensiva (eso que nos enseñaban en EGB) de los argumentos que te he dado. “Analfabetismo funcional”, se denomina, y es muy triste tanto por ti como por mí, por la sensación que tengo de hablarle a la pared.

    Vamos, que quizás perdería menos el tiempo contándote el chiste del perro Mistetas en vez de debatir contigo tooodo lo que he debatido. O quizás perdería menos tiempo aprendiendo catalán (lo entiendo al leerlo y escucharlo, no sé si lo habrás podido comprobar). Pero como resulta que tengo un ratejo y que es inconmensurable tu labor social evitando, como dije, que yo salga a drogarme como si no hubiese un mañana, pues he optado por responder. Por todo lo anterior y porque yo soy historiador, me debo a la Historia y me gusta bien poco que se le pisotee impunemente.

    Adjuntas un artículo de Josep Serrano Daura. Bien, vale, refuta la teoría del casamiento en casa. No es nada nuevo. Nos das un artículo de diez páginas de una revista como Hidalguía (y de otra revista del colegio de notarios de Barcelona), que tampoco es que sea cosa del otro jueves. De un profesor de una universidad privada catalana ligada al Opus Dei. Perfecto: también hay artículos que niegan el Holocausto y Hugo Chávez ha soltado que el capitalismo acabó con la civilización de Marte.

    Esto es, que sí, que tú encuentras un artículo que defiende tu postulado. También podríamos empezar una guerra enlazándonos artículos mutuamente, pero para qué iba yo a hacerlo, si no sabes ni lo que lees. Es que no lo sabes. O no lo lees porque no te sale de las narices. Como tampoco has leído nada de lo que he escrito o citado. Pero nada de nada. Y en mi tierra decimos mucho eso de “cuando el tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue”, así que somos dos tontos con ganas de tirar lindes, con la diferencia de que al menos yo presento los papeles para justificar que esas lindes son mías.

    Hablando de mi tierra. A ver. Atiende. Pero atiende, no me hagas lo de siempre. Voy a repetir algunas cosillas que tal vez demuestren (una vez más) que no lees lo que respondo:
    – “Por ejemplo (el mío), la comarca de La Serena no se homologó”.
    – “Dámosles Aldea Nueva, Aldea de Medellín […] se trata de la donación de mi ciudad natal a la orden de Alcántara”.
    – “Y yo en castellano/extremeño”.
    – “Fernando Díaz Gil es de Villanueva de la Serena” (de mi minibiografía para Aquí fue Troya).

    A la vista de todo lo anterior, vas y me sueltas que “los aragoneses deberíais luchar por vuestro presente y futuro, y no reescribir la historia para dotaros de un pasado […] Tenéis una atonomía (sic), la misma que tenemos los catalanes. Hacedla servir”.

    Tócate los cojones. Ahora resulta que soy aragonés. Toda mi puta vida creyéndome extremeño y vienes tú a descubrirme que soy aragonés. O mejor aún, catalanoaragonés. Será porque, como añades, eres medio (catalano)aragonés y sabes de sobra dónde cae todo. Y me sueltas no sé qué chorrada de la lengua (catalano)aragonesa -toda mi vida engañado por la RAE, que la considera habla, como al bable-, de no reescribir la Historia (¡tú, me aconsejas tú que no reescriba la Historia!) y de la pérdida de independencia de (Cataluña)Aragón en el conjunto estatal.

    Mira, Javier, llegados a este punto podría dar por zanjada la cuestión por la sencilla razón de que ni te has molestado en leer lo que había escrito. Pero no, mira, no te voy a dar el gustazo de pensarte poseedor de la verdad absoluta sobre mí. Te lo voy a explicar todo clarísimamente: la comarca de La Serena está en Badajoz, Medellín está en Badajoz y Villanueva de la Serena está (lo habrás adivinado, ¿no?) en Badajoz. Provincia de Badajoz, comunidad autónoma de Extremadura, no Aragón. Ex-tre-ma-du-ra. EXTREMADURA.

    Utiliza el Google Maps para localizarla por si acaso tienes dudas. O aprende a debatir leyendo los argumentos del resto sin repetir machaconamente los tuyos y esquivar todo lo que te he preguntado y a ti, siendo sinceros, o no te ha dado la real gana de responder, o no lo has entendido, o no lo has leído, que es lo más probable. Porque, de haberlo leído, estoy seguro de que hubieras aducido algo a mi comentario anterior, tan cargado de sarcasmo como de cuestiones que no has sabido o querido contestar en ningún momento.

    Yo no sé qué ni quién eres tú. Yo sé quién soy yo y no estoy dispuesto a que nadie que no se haya molestado en ver más allá de sus morros me diga qué sospecha que soy. Yo soy historiador y punto. Y cuando veo algo que no es correcto me limito a hacerlo constar. Como ya escribí respondiéndote, no soporto que ningún político de ninguna calaña ponga sus zarpas en la Historia para prostituirla, y la misma repugnancia me produce el uso político de la falsa “corona catalanoaragonesa” como el de la falsa “España” de Don Pelayo. Así que, por favor, no me vengas hablando de falta de objetividad cuando ni siquiera eres capaz de leer un texto en condiciones.

    Cierra los ojos. Ciérralos muy fuerte. Imagina que eres Ramón Berenguer IV (sí, tú, tú eres Ramón Berenguer IV, ¿o no lo leíste?) en su corcel perlado, a salvarnos de todos los males que Castilla, Aragón, Navarra y el reino de Niebla han traído a Cataluñaspaña. Piensa en el anillo de castidad de los Jonas Brothers. Piensa en cómo lo arrojas al Monte del Destino, como buen mesías de la Tierra Media, y renuncias a Petronila, tu amor verdadero desde que la conociste, para postrarte ante Lina Morgan y declararle tu pasión ilimitada hasta el fin de los tiempos y confesarle que te encantó Celeste no es un color.

    Y como sé que no habrás leído todos los párrafos anteriores, si me disculpas, voy a empezar a redactar un nuevo artículo. Se va a llamar “Pedobear era el huevo de Pascua”. Espero que te guste. Y saludos cordiales.

    1. Gracias por el comentario, Francat, aunque lamento disentir.
      El concepto de corona de “Aragonum et Cataloniae” sólo aparece en 1286, en el privilegio de anexión de Mallorca de Alfonso III (el Liberal o el Franco, no el Casto). De hecho, puedes consultarlo en la Wikipedia, tanto en castellano como en catalán. Y sí, esta última habla de que el término “Aragonum et Cataloniae” se usaba en el siglo XII… sin citar ninguna fuente. Y eso, en Historia, es como sostener que los templarios hablaban ruso en la intimidad.
      En cuanto al mapa, te recomiendo que le eches un ojo al libro del que procede: Cartografía hispano-científica ó sea los mapas españoles en que se representa bajo sus diferentes fases, de Francisco Jorge Torres Villegas. Está disponible en Google Books. De hecho, el mapa existe, como otros muchos (España de Correos, España militar, España eclesiástica, etcétera), y refleja -a su modo- las diversas realidades de la España de la época. ¿Que habla de una España asimilada? Sí. Y de la foral. Una asimilada tras los Decretos de Nueva Planta y la otra que conservaba sus derechos forales. No me parece que sea una cosa del otro mundo, la verdad.

  22. Llámalo como quieras pero los reyes eran catalanes y catalanoparlantes, nacidos primero en Cataluña y despues en Valencia

    El condado como dices tu en tono despectivo era muchisimo mas rico y prospero que el reino, y tambien se te olvida comentar que el reino de Aragon busco refugio en el matrimonio con los condes de Barcelona para no ser engullido por Castilla.

    Algo que has acertado es en la denominacion, si se llama Reino de Aragon o Corona de Aragon porque el titulo de rieno prevalece sobre el ducado o condado, por mucho que el condado supere economica y militarmente al reino.

    La expansion del mediterraneo fue impulsada por Valencia y Barcelona y su burguesia. El eje valencia-barcelona-palma era potencia mercantil en el mediterraneo.

    1. Gracias por comentar, Joan, y permíteme que te responda.
      No es que yo quiera llamar a la Corona de Aragón como quiera, es que se llamaba así. No es un cambio de nombre caprichoso, es un término histórico usado durante siglos que cabe respetar del mismo modo que hablamos de Reconquista y no de “Avancehaciaelsurdeloscristianos”. Nos gustará más o menos, pero a ello debemos atenernos.
      A mí no me preocupa dónde nacieran los reyes, en serio. No he entrado a hablar de ello en el artículo porque ése no era el fondo de la cuestión. El artículo trata de por qué debe llamársele “Corona de Aragón” y no “Corona Catalanoaragonesa”. Que los reyes nacieran en Cataluña o Valencia en vez de Aragón o hablaran catalán no les inhabilitaba para ser reyes de la Corona de Aragón. Pensar eso es tan absurdo como afirmar que Carlos I no tenía derecho a reinar porque nació en Flandes y el flamenco era su lengua materna.
      Por otro lado, no considero que el término “condado” sea despectivo o que yo lo haya empleado de tal modo. Tampoco he negado en ningún momento el peso de los condados catalanes en la Corona de Aragón: lee el artículo y los comentarios y verás que, en cambio, lo tengo en cuenta. Del mismo modo que también tengo en cuenta el reparto de papeles en la expansión mediterránea -si te parece son los aragoneses, sin costas, los que se lanzan al mar- y quienes la impulsaron (claro que la burguesía estaba detrás, no iban a ser los campesinos).
      Una última cosa: no me acuses sin motivos de olvidar algo que he abordado y no hagamos historia-ficción después de tantos siglos. Ramiro II buscó perpetuar el reino de Aragón antes de retirarse y para ello acordó casar a su hija con Ramón Berenguer IV. Más allá de eso no sabemos nada. De hecho, podemos continuar con una sucesión de “ysis”: ¿y si Ramiro II hubiese decidido seguir reinando?, ¿y si hubiese resistido ese supuesto intento de Castilla de engullir Aragón?, ¿y si hubiese terminado venciendo como los portugueses en Aljubarrota?, ¿y si Ramón Berenguer hubiese aprovechado para invadir Aragón en vez de casarse con Petronila?
      Es divertidísimo hacer “ysis”. A mí me encanta. Pero no comulgo con las ruedas de molino, perdóname.

  23. A ver Fer, tanto que criticas que no lean tus comentarios, parece que tú tampoco té has leído el de Joan. No té ha dicho que el nombre sea Corona de Aragón porque tú quieras, sino que lo has dicho acertadamente por un motivo que ha puesto allí que nose si es correcto o no, pero no porque lo hayas dicho tú. Por otra parte, él en ningún momento ha dicho que Castilla le fuera a conquistar, sino que ellos buscaron la unión para evitarlo, otra cosa es que al final lo intentaran y lo consiguieran o fracasaran
    Por otra parte, me gustaría saber si Ramón Berenguer IV le cedió sus condados a Ramiro II, porque sino me parece bastante claro quien puso el culo.

    1. Gracias por comentar, Álex, y permíteme que tenga derecho a réplica. Sobre todo porque me acusas de que no leo lo que la gente comenta a la hora de responderles, cosa que, como podrás comprobar en cuanto hurgues un poco, es falso.

      Réplica uno:
      Lo que escribió Joan: “llámalo como quieras pero los reyes eran catalanes y catalanoparlantes, nacidos primero en Cataluña y despues en Valencia”.
      Lo que le respondí yo: “no es que yo quiera llamar a la Corona de Aragón como quiera, es que se llamaba así”.
      Ahora, por favor, explícame por qué dices que yo no he leído el comentario de Joan y dónde está la polémica. Te rogaría que lo hicieras, sobre todo, para ahorrarme tiempo y, sobre todo, para evitar más malentendidos, que empiezo a estar un poco harto con tanto lío con este artículo.

      Réplica dos:
      Joan escribe esto: “el reino de Aragon busco refugio en el matrimonio con los condes de Barcelona para no ser engullido por Castilla”.
      Yo le contesto y tal. Y tú afirmas que él no decía que Castilla fuese a conquistar Aragón, pero que Aragón busca la unión con los condados catalanes para evitarlo. Ya me dirás, entonces, qué sentido tendría esa unión (que Joan sí matiza) si no era para evitar librarse de la presión castellana. Para echarse unas risas no sería, vaya.

      Réplica tres:
      En las capitulaciones matrimoniales de 1137 se estipula lo siguiente: “et ego prephatus rex Rammirus sim rex, dominus et pater in prephato regno et in totis comitatibus tuis, dum mihi placuerit” y “et ut in tota vita mea teneas me sicut patrem et dominum”. Estoy ya algo cansado de tener que repetirlo, pero volveré a hacerlo: Ramiro II se erige, por esas capitulaciones, en señor y padre de Ramón Berenguer IV en todos sus condados. Punto. Si alguien puso el culo no fue, desde luego, Ramiro II. Pero oye, lo mismo soy yo el que no sabe traducir latín.

      1. Gracias por la replica, me equivoqué, a esas horas después de haber estado estudiando derecho mercantil todo el día, uno ya no sabe lo que escribe.

        1. De nada y gracias, Álex. Entiendo de sobra lo que dices y te ruego que me perdones si te he parecido algo brusco, pero espero que comprendas que me haya cansado tanto jaleo con el artículo de marras.

          1. Tranquilo, lo entiendo, es normal después de tantas réplicas sin sentido. Saludos y felicidades por la web.

    1. Noeliux, agradecemos el comentario y te lo aprobamos, pero con reservas: una cosa es que quieras difundir esa página y otra es que no aportes nada al artículo que comentas, hablando claro y mal.

  24. Hola a todos. Reabro este debate sobre el artículo, y pido disculpas de antemano por volver a insistir con el tema (que ya he visto que ha creado una fuerte controversia y mensajes eternos de leer -he tardado una hora en leer todo). Ante todo quiero destacar el nivelazo que hay aquí. Después, me gustaría hacer una pregunta sobre el término “Corona de Aragón”, y es que profesores que tuve durante mi licenciatura de Historia (UB) comentaron que el nombre “Corona de Aragón”, como tal, no aparece en la documentación de la época (como ya dijísteis, cada territorio tenía su nombre y los reyes se nombraban III de Aragón, II de Catalunya, etc etc etc). Solo sería un término fabricado durante siglos posteriores para referirse a la confederación de reinos, y no un nombre usado entonces. No sería el nombre “Corona de Aragón” entonces otro más de los que se refieren a aquella entidad política, fabricado siglos más tarde por los historiadores?

    Muchas gracias y felicidades por esta gran página web,

    Salut!

    1. Buenas tardes, Xaviero. Gracias por comentar y, sobre todo, por la paciencia atesorada para leer tanto el artículo como el resto del debate. Siento mucho no tener demasiado tiempo para poder contestar a tu comentario, pero intentaré hacerlo de la forma más concisa posible.
      Un breve vistazo a Wikipedia (bueno, bonito y barato, y encima en catalán) deja caer que el primer uso del término “Corona de Aragón” se remonta al reinado de Jaime II (1291-1327), más concretamente en el siglo XIV. Esto es, el término no surge inmediatamente tras el enlace de Petronila con Ramón Berenguer IV (como tampoco lo hace el término “Corona de Castilla” en el mismo 1230), sino que hay que esperar siglo y medio hasta su aparición. De hecho, lo más normal es que los reyes fuesen conocidos con un sobrenombre y no con un ordinal, pero no sólo en la corona aragonesa -en catalán perdura tal hábito-, sino también en la castellana.
      En ese sentido, y si tenemos en cuenta la lentitud exasperante de los ciclos en la Edad Media, es un término que no fue acuñado en épocas demasiado posteriores al nacimiento de la realidad señalada. Por supuesto que fue fabricado, como lo es cualquier otro, pero no “fabricado” con ninguna intención ideológica (y vuelvo a remitir a lo que cierta vez escribí sobre el término “Reconquista”), sino meramente descriptiva.
      Un saludo y gracias nuevamente.

      1. El término aparece ya en el Privilegio de anexión de Mallorca a la Corona, de 1286: “corona Aragonum et Catalonie”. Por mucho que algunos quieran atribuirlo al nacionalismo catalán, es evidente que se remonta a muchos siglos atrás.

        1. Gracias por tu comentario, Josep. Respecto a lo que indicas, ten en cuenta que se trata de un caso excepcional y no vuelve a utilizarse en la diplomática medieval. Creo que no es necesario añadir nada más.

          1. Aunque sea un caso excepcional, cosa que puede deberse a la pérdida de documentos donde también se usó el término, es suficiente para demostrar que existió el mismo.

          2. Siento disentir, Josep, pero el argumento “puede deberse a la pérdida de documentos donde también se usó el término” no es algo válido para la comunidad historiográfica. Los “y si” no dejan de ser historia-ficción y, como comprenderás, creo que no tiene sentido continuar por ese camino (salvo que, de aquí en adelante, aparezcan documentos que refuercen tu postura, en cuyo caso no tardaré en darte la razón); ajustémonos a lo que tenemos -sea poco o mucho- y al uso del término “Corona de Aragón” que sí se ha podido trazar en esos siglos.

          3. No era un argumento, sólo un intento de buscar explicación al hecho de que sólo exista un caso. Lo que importa es que hay al menos ese caso, así que el término tiene un antecedente histórico.
            Por otro lado, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se pueden buscar obras por la materia “Corona catalanoaragonesa”, así que no parece que el uso de ese término pueda considerarse incorrecto, al menos no en todos los ámbitos: http://www.cervantesvirtual.com/obras/materia/corona-catalanoaragonesa-historia-4168

          4. El problema es buscar una explicación aprovechándose de un vacío documental, algo que la comunidad historiográfica no suele admitir como válido porque aliens.
            En otro orden de cosas, te dejo un enlace a la biblioteca de la Universidad de Barcelona. ¿Significa esto que la Corona de Aragón nunca existió, puesto que -siguiendo tu razonamiento- en este catálogo no se usa como materia?

          5. Cuando he dicho “buscar explicación” me refería a que estaba conjeturando sobre una posible causa, no hacía ninguna afirmación categórica ni mucho menos, como se evidencia en mis palabras “puede deberse”.
            En cuanto al tema del enlace, mi razonamiento no es “si no se usa es que no existió”, como pareces entender. Lo que yo pienso es que si se usa el término “Corona catalanoaragonesa” en un portal como el que te he mostrado, no será algo incorrecto usarlo. Y teniendo en cuenta que tiene un antecendente histórico, no entiendo por qué debería considerarse incorrecto.

          6. Es incorrecto usarlo, sinceramente. “Corona catalanoaragonesa” no es un término prevalente (¡sólo una mención en siglos!) y se acuñó con una voluntad en absoluto historiográfica, sino política. Manipuladora, de hecho. Todo el artículo -y los ¡66! comentarios- versan sobre por qué es incorrecto usarlo, así que lamento que esta conversación se eternice dando vueltas ad infinitum. Y, además, yo ya estoy bastante cansado de una polémica más que absurda: Aquí fue Troya es un blog de Historia, no de tertulianos cobrando por controversias.
            Lo siento.

          7. El hecho de que no sea prevalente me parece irrelevante para decidir si es o no correcto usarlo, así como el hecho de que fuera usado por el nacionalismo catalán. Una cosa es la política y otra la historia, y si tuvo aunque sea una mención en siglos no importa con qué fines se usó, pues al ser una realidad historiográfica basta para considerarlo correcto.

          8. Si crees que “una mención en siglos” ya te basta para considerarlo correcto como realidad historiográfica es que, si me lo permites, no sabes demasiado de cómo va el asunto. Simplificándolo mucho, es como si a mí me da por llamar “Aldeanueva de Medellín” a mi pueblo porque así se citó en el documento de donación a la Orden de Alcántara.
            Y como esto es muy cansado, tanto para ti como para mí, lamento decirte que este debate no va a ningún lugar. Un saludo y gracias.

          9. Realidad historiográfica es, de eso no hay duda. Ahora, si entre los historiadores consideráis incorrecto usar el término por no ser prevalente, en eso no me meto. Pero que por mencionarlo en un programa de televisión haya que pedir disculpas como si fuera ofensivo para alguien, me parece excesivo.

          10. También son entonces incorrectos muchos otros términos de uso común, como “imperio bizantino” por decir uno, que no se usaron ni una sola vez en su época. Pero bueno, no quiero molestarte más. Un saludo.

          11. No te lo tomes a mal, Josep, pero no voy a continuar debatiendo contigo en lo que parece un callejón sin salida. Creo que he tenido suficiente paciencia a lo largo del día para irte respondiendo y, de paso, no parece que comprendas el eje de todo el artículo, así que procedo a despedirme.

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