La Peste Negra: El Triunfo de la Muerte

El extraño personaje que preside esta entrada no ha salido de una película de Shyamalan ni de un baile de disfraces de Halloween. Es un médico medieval, vestido con el uniforme preceptivo para protegerse de la peste negra, la monstruosa pandemia que asoló Europa en el siglo XVI. El extraño pico de su máscara está relleno de sustancias aromáticas, ya que se pensaba que funcionaban como un agente protector contra las infecciones.

Generalmente se acepta que la peste negra fue una epidemia de peste bubónica, causada por la bacteria Yersinia pestis, transmitida por las pulgas de las ratas. Habría comenzado en algún lugar de Asia y los mongoles la habrían llevado a Europa oriental en el curso de sus campañas guerreras. Desde allí se fue extendiendo por toda Europa, en varias oleadas, hasta llegar a la Península Ibérica y las Islas Británicas. La más grave de esas oleadas tuvo lugar en el año 1348, y se calcula que a lo largo del siglo XIV la peste negra mató en Europa a unos 25 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población, cantidad a la que habría que añadir otros 30 o 40 millones de muertos en Asia y África. En términos relativos, ha sido la epidemia más grave jamás sufrida por la Humanidad.

Para protegerse contra la peste, los hombres de la época ensayaron diversas medidas preventivas, pues sabían muy bien que, una vez infectados por la peste, sanar era imposible, o casi casi. La manera más fácil de prevenir las infecciones era impedir que los infectados llegasen a los territorios libres de la enfermedad, así que las ciudades establecieron guardas a sus puertas que sólo permitían entrar a quienes presentaran salvoconductos que demostraran que estaban sanos. Los mendigos fueron expulsados, pues se suponía que su deficiente alimentación les debilitaba ante la epidemia. Se prohibió a los médicos abandonar las ciudades, bajo pena de muerte. También hubo precauciones de carácter higiénico: se obligaba a los vecinos a limpiar las calles, a encerrar a los animales que tuvieran, y a quemar la ropa de los muertos, entre otras cosas. Algunas de las medidas que se tomaron nos resultan chocantes, como el uso de sustancias aromáticas o la prescripción de regímenes basados en alimentos no perecederos. Así, se usaban sustancias aromáticas para luchar contra los malos olores causados por la putrefacción y la enfermedad, confundiendo síntoma con causa, y se evitaba comer pescado o fruta en la creencia de que resultaban menos sanos que el resto de alimentos, cuando la realidad era que cualquier alimento que hubiera sido tocado por las ratas infectadas era un agente transmisor de la peste.

Las repercusiones de la pandemia de peste fueron enormes. En el terreno del arte, provocó una obsesión con la muerte que duró hasta bien entrado el siglo XV y que se plasmó, por ejemplo, en la Danza de la muerte castellana o en los cuadros terribles de El Bosco y Pieter Brueghel. Desde un punto de vista histórico, se suele considerar la peste negra como uno de los factores que contribuyó a acelerar la crisis del sistema feudal y, con ello, el final de la época medieval y el paso a la modernidad.

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2 pensamientos en “La Peste Negra: El Triunfo de la Muerte”

  1. Y en esta ocasión, como en otra muchas, se buscó un “cabeza de turco”… los judíos. Se les acusó de su propagación.
    Un pueblo ,no sé si elegido, pero seguro que marcado a la largo de la Historia.

    Un saludo

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