Mujeres y medicina en Roma

Roman_mosaic-_Love_Scene_-_Centocelle_-_Rome_-_KHM_-_Vienna

Cualquier persona que se haya acercado, aunque sea mínimamente, a la historia de la medicina en la Antigüedad Clásica, conocerá los nombres de Hipócrates y Galeno. Los dos médicos griegos fueron los pilares sobre los que se asentó toda la medicina occidental hasta el advenimiento de la Revolución Científica, ya bien entrado el siglo XVIII. No hace falta decir que, además de estas dos figuras fundamentales, existió toda una legión de médicos, cirujanos y otro tipo de practicantes de la medicina que mantuvieron en funcionamiento el, por así llamarlo, sistema sanitario existente en la época grecorromana. La actividad de todos estos profesionales sanitarios de la Antigüedad Clásica se conoce bastante bien gracias a los estudios que se han venido haciendo desde finales del siglo XIX.

Menos se ha sabido del rol que jugaron las mujeres en la medicina grecorromana. En los últimos años, sin embargo, se ha avanzado en ese conocimiento, gracias a numerosos trabajos de investigación en campos como la arqueología, la historia de la medicina y, también, las disciplinas de corte filológico. En este artículo nos centraremos precisamente en la contribución que la filología clásica ha hecho a la comprensión del papel que desempeñaron las mujeres en la medicina de la época romana. En ese sentido, es importante saber que existen textos, si bien no muy numerosos, que nos informan sobre la existencia de mujeres dedicadas al ejercicio de la medicina en la Roma de la Antigüedad. Esos testimonios escritos se encuentran generalmente en tratados médicos y textos jurídicos, pero también en obras literarias, y en inscripciones funerarias.

childbirth

En cualquier caso, el estudio detallado de esos testimonios nos ha permitido descubrir la existencia de tres grandes categorías en las que se encuadraban las mujeres que practicaban la medicina en Roma:

La primera categoría es la de las obstetrices, a las que podemos considerar una especie de comadronas. Se encargaban de asistir a las mujeres durante el parto, aunque en los casos difíciles tenían que ser ayudadas por los médicos especializados. También administraban drogas para provocar abortos o lograr la fertilidad. Además jugaban un papel muy importante en ciertas disputas legales. Por ejemplo, en los casos de divorcio en los que las mujeres negaban estar embarazadas para privar a sus ex maridos de un heredero legítimo, ellas eran las encargadas de demostrar sí existía o no ese embarazo. También comprobaban que las esclavas vendidas como vírgenes lo eran efectivamente.

En la segunda categoría encontramos a las medicae, cuya función es muy difícil de diferenciar de la de las obstetrices. Generalmente se considera que desempeñaban el mismo papel que aquéllas, pero que sin embargo tenían un nivel de instrucción teórica muy superior. Una segunda diferencia, más importante, es que no sólo se ocupaban de labores ginecológicas y obstétricas, sino también de otras disciplinas médicas. Además, las medicae solían ser mujeres libres, que gozaban de cierta consideración social, y que podían incluso hacer fortuna gracias al ejercicio de la medicina. Por el contrario, las obstetrices eran normalmente esclavas o libertas, esto es, esclavas que habían sido liberadas por sus amos pero que seguían estando bastante mal consideradas socialmente. Así, en los textos literarios suelen presentarlas como incompetentes, borrachas y supersticiosas. Además, se las acusaba frecuentemente de tráfico de niños o de administrar abortivos prohibidos.

La última categoría es la de la iatromea, una figura borrosa a la que se supone o bien medio camino entre las obstetrices y las medicae, o bien en un peldaño más arriba, como una especialista que combinara los saberes de ambas.

Iuno_Petit_Palais_ADUT00168

Antes de poner fin a nuestro artículo, es importante dejar claro que estas distinciones sólo valen para la época posterior a la introducción de la medicina griega en Roma. Antes de eso, las únicas mujeres que practicaban la medicina en Roma eran las comadres, es decir, mujeres sin ningún tipo de instrucción profesional y cuyas prácticas se acercaban más a la magia que a la medicina. Por el contrario, después de la llegada a Roma de la medicina griega, surgieron estas figuras de las obstetrices, las medicae y las iatromeae, que sí contaban con una cierta formación profesional, aunque no fuera científica, ya que no es posible hablar estrictamente de ciencia médica con anterioridad al siglo XIX, aunque en la medicina griega sí podamos hallar algunos rasgos que apuntan la existencia de una cierta mentalidad científica.

* * *

Una versión más puramente académica de este artículo puede encontrarse en:

J.P. Barragán Nieto, “El espacio de la mujer en la medicina romana”, en F. Oliveira, C. Teixeira y P. Barata Dias. (coords.). Espaços e Paisagens (Proccedings of the VII Congresso da Asociaçao Portuguesa de Estudos Clássicos). Coimbra: APEC; 2009. vol. I, pp. 83-88.  Accesible en http://es.scribd.com/doc/137852933/Barragan-Nieto-2009-El-espacio-de-la-mujer

Imágenes:

1)     Mosaico procedente de Centocelle, siglo I d.C.

2)     Relieve procedente de Isola Dell’ Sacra, Ostia, siglo I a.C.

3)     Imagen de Juno, siglos I-II d.C.

Hoy vías verdes, ayer vías férreas

Con la llegada del buen tiempo apetece salir a dar paseos por las sendas, caminos o por la playa, y tal vez algunos de vosotros os hayáis encontrado con algún edificio antiguo, medio caído, o un puente del que se desconoce el porqué de su construcción, ¿de dónde vienen estas construcciones abandonadas en mitad de la nada?, ¿por qué están aquí? En este artículo desvelaremos estas incógnitas, invitándoos también a que visitéis alguno de estos parajes que sin lugar a duda es parte de nuestra historia, al mismo tiempo que disfrutáis de un paseíllo.

Gracias a la iniciativa aprobada en 1993 por el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente (actualmente por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino) en colaboración con Adif, Renfe y Feve, que  ha conseguido transformar el pasado y aprovechar muchas infraestructuras olvidadas durante décadas o en desuso, para poder hoy contemplar esos paisajes transformados por la mano del hombre.

Fuente: Noelia Labrador

Entre las vías señaladas podemos, hay dos clases: las que se llegaron a terminar unas décadas más tarde y las que se dejaron inacabadas, correspondiendo a un proyecto llevado a cabo en las primeras décadas del siglo XX, durante la dictadura de Primo de Rivera, con el objetivo de mejorar las comunicaciones e infraestructuras en España.

Durante primeros años de la dictadura, se decretan una serie de normas para regular el estado desastroso en que se encontraban las vías de comunicación, siendo el inicio de la nacionalización de los caminos del hierro, ya que desde que se construyó la primera línea Barcelona-Mataró en 1848, fueron las compañías privadas las que se dedicaron a construir todo el entramado de vías.

Durante 1924, el Estado mandó redactar al Consejo Superior de Ferrocarriles una normativa para regular las relaciones entre el Estado y las compañías, un año más tarde y coincidiendo con un cambio en el gobierno ( se pasa de un directorio militar a un gobierno civil), la Gaceta de Madrid recogerá el anteproyecto de ampliación de las vías férreas, siendo bastante ambicioso y caro para la situación económica por la que pasaba España (debemos recordar que durante la Primera Guerra Mundial, fue uno de los países exportadores de uniformes y textiles para el abastecimiento de los soldados, esto y el inicio del crac del 29 hacen que se cree una economía proteccionista). En 1926 se produce un cambio ministerio de fomento, siendo nombrado Rafael Benjumea (Conde de Guadalhorce), haciéndose cargo del anteproyecto y realizando una serie de recortes en los gastos, con el fin de mejorar las infraestructuras se pasa de 9.136 Km que se tenían proyectados en 1925 a 800 Km en 1926.

Fuente: BNE- Revista Ilustrada de Banca

El ministro de fomento comenzará el Plan Preferente de Ferrocarriles de Urgente Construcción o Plan Gudalhorce, con algunas oposiciones por parte de los ayuntamientos por donde pasaba en anteproyecto de construcción, como en el caso de Ciudad Real manifestando su desaprobación al ministro, a pesar de ello el Plan  se llevó a cabo.

A partir de la puesta en vigor del plan, cada año se fue destinando a la construcción y mejora de infraestructuras, locomotoras o material rodante y electrificación del territorio,  un presupuesto que se repartía entre: a las Compañías de vía estrecha, vía ancha (M.Z.A., Compañía del Norte, Compañía de Ferrocarriles Andaluces) y  un mejor porcentaje de estos presupuestos para el mismo Estado, ya que no podemos olvidar que al mismo tiempo esta ampliación y mejora tenía un carácter militar y por lo tanto tenían sus propias líneas.

Con lo que respecta a la financiación del Plan, se realizaría mediante ayuda pública, percibiendo mayor cantidad de dinero las compañías de vía ancha que las de vía estrecha. La diferencia entre ambas viene dada por su función, las primeras son las vías principales que enlazan con otras comunidades, por el contrario las vías estrechas (ferrocarriles secundarios o económicos) se vinculan ámbito regional, local  y dentro del ámbito minero, sirviendo para comunicar esas zonas con la red ferroviaria principal.

El Plan contemplaba la realización de las siguientes líneas: Línea Zamora-Ourense-A Coruña; Ferrocarril Madrid-Burgos; Ferrocarril transversal Baeza-Saint Girons; Cuenca-Utiel; Puerto Llano-Marmorejo; Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena; Soria-Castejón; Jerez de la Frontera-Almagen; Toledo-Bargas; Huelva-Ayamonte; Plasencia con la frontera de Portugal; Totana-Pinilla,…

Fuente: Archivo General de la Región de Murcia

Como vemos un mallado bastante extenso y obedeciendo a un patrón estudiado por el ministro de fomento. En los trabajos de realización de los Caminos del Hierro, en ocasiones se emplearon o se dio trabajo a mineros, como es el caso de Murcia donde la minería se encontraba en decadencia a pesar de los beneficios que habían reportado; en otras ocasiones las compañías quedan reflejado este aumento mediante un informe que enviaban al Anuario de los Ferrocarriles, aunque en estos informes los datos aportados pertenecen sobre todo a los jornaleros fijos, los eventuales son más difíciles de seguir dado que las compañías no realizaban estos estudios con pulcritud. Lo que sí está claro es la gran cantidad de gente que tuvo que mover este proyecto, al igual que los materiales empleados para ello.

Fuente: Archivo Histórico de la Provincia de Burgos

Pero a pesar de todo, solamente uno de estos ferrocarriles puede considerarse como el gran proyecto de la dictadura de Primo de Rivera, inaugurado en 1927 seria el ferrocarril que unía Vitoria y Estella, los demás proyectos tuvieron dos finales distintos. Por un lado las líneas que se terminaron en otros periodos posteriores (como es el caso de la línea Zamora- Ourense- A Coruña terminada en 1957, o la de Toledo a Bargas terminada en 1938 para pasar a no tener servicios en 1947 y cerrada seis años más tarde), y por otro las vías que iniciaron su construcción pero que no llegaron a terminarse (líneas de Totana a la Pinilla o Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena).

El fin de estas vías viene dado por varias cuestiones, la principal sería la económica que podemos enlazar con los acontecimientos políticos, con el fin de la dictadura de Primo de Rivera y el inicio de un periodo intermedio antes de la Segunda República, el Ministro de Fomento Leopoldo Matos (1930) decretó el fin de las aportaciones públicas a las compañías del ferrocarril para seguir con las obras. Con la llegada de la Segunda República la paralización de las obras continuará debido a la escasez de ingresos económicos prolongándose hasta después de la Guerra Civil, inaugurándose las primeras líneas en 1940.

Como vemos el panorama que describimos, quizás recuerde a los tiempos que estamos viviendo existiendo edificios abandonados y construidos en un momento de fervor económico. Este año se cumplen 20 años de la iniciativa de conservación de estas líneas con sus edificios y puentes abandonados durante décadas sin utilidad alguna, quien sabe si en un futuro nuestras construcciones contemporáneas puedan ser empleadas para lo que un día fueron planeadas, dar un servicio a la sociedad.

Tren en dirección a Madrid / Vía Verde de la Jara

Primer Congreso de Arqueología Subacuática de España: ¿y ahora, qué?

Octopus' Diner. Julio 2009. Autor: Stephan Bisson.  http://cgstef.cgsociety.org/gallery/

Octopus’ Diner. Julio 2009. Autor: Stephan Bisson.
http://cgstef.cgsociety.org/gallery/

El caso del malogrado pecio Las Mercedes ha generado un gran interés en el mundo de la arqueología subacuática por parte de estudiantes y medios de comunicación. A mediados de marzo de 2013 se reunían en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQVA cientos de profesionales, investigadores y estudiantes para celebrar el primer Congreso de Arqueología Subacuática de España.

La afluencia masiva de participantes es sólo un adelanto de lo que vendrá en octubre de 2014, cuando en este mismo museo se celebre el V Congreso Internacional de Arqueología Subacuática (IKUWA 5, en sus siglas alemanas originales). El evento, que suele celebrarse cada tres o cuatro años, es una cita ineludible en las agendas de los profesionales de esta área de todo el mundo, una oportunidad de oro para intercambiar ideas y mantenernos informados de lo que hacen nuestros compañeros en otros lugares del planeta. Celebrarlo en el ARQVA, donde además se exhibirá el material de Las Mercedes, es todo un reconocimiento internacional del mundo académico al esfuerzo realizado por España en su defensa del patrimonio sumergido.

Al contrario que la arqueología terrestre, la arqueología subacuática ha estado mucho tiempo sumida en un debate interno que ha dificultado su establecimiento como una disciplina legítima. El primer problema radica en la dificultad de acceso al material, que puede encontrarse a tanta profundidad que sólo pueden usarse vehículos operados remotamente (ROV). En palabras del propio Paul Bahn: “hacer arqueología subacuática es el equivalente de ponerse de pie en una hamaca”. Esto generó en un principio un gran escepticismo sobre la información arqueológica que podría extraerse de un yacimiento sumergido. A su vez, el material recuperado de este tipo de yacimientos suele estar bien conservado, por lo que resulta muy atractivo para el mundo del coleccionismo de antigüedades.

La mezcla explosiva de estas dos características ha dado pie a la creación de empresas cuyo objetivo es transformar estos artefactos arqueológicos en mercancía, escudándose en la vigente Ley del Mar para justificar sus actuaciones. La Ley del Mar contempla la recuperación de mercancías perdidas en el mar y la puesta en circulación de la mercancía de nuevo. El problema es que dicha ley tiene en mente un cargamento actual, y no un cargamento histórico que vale más como información histórica que como mercancía. Con dos frentes abiertos, la arqueología subacuática ha ido desarrollando una serie de metodologías y teorías de investigación para demostrar que sí se puede hacer arqueología bajo el agua y que los pecios antiguos son material arqueológico que debe disfrutar del mismo nivel de protección que la arqueología terrestre.

Hoy por hoy, la arqueología subacuática ha avanzado mucho mas allá de la arqueología de pecios y ahora ha pasado a englobar una disciplina mucho más amplia: la arqueología marítima. En su sentido más vasto, la arqueología marítima engloba todos los temas referentes a la interacción entre los humanos y el agua (pecios, puertos, comercio marítimo, paisajes sumergidos, transporte acuático y comercio en ríos, lagos, etcétera).

Y es que no todos los barcos están bajo el agua, y no todo lo que hay bajo el agua son pecios. Puertos sedimentados como el de Ostia (Italia) han quedado lejos del mar, mientras que otros como el de Cesarea Marítima (Israel) ahora están bajo el mar. En la región del sudeste asiático, miles de kilómetros de plataforma continental ahora sumergidos fueron hace más de 10.000 años el hábitat de poblaciones prehistóricas. La reconstrucción de ese paisaje sumergido y la incorporación de esta información a teorías de arqueología son ahora cruciales para entender mejor el pasado.

Pero esta interacción entre la arqueología marítima y la arqueología terrestre va más allá. Ahora estamos entendiendo mejor la navegación en el pasado, lo que nos permite comprender el uso de las corrientes y los vientos alisios, y su impacto en el desarrollo de emporios comerciales. Esta visión holística de la disciplina aporta una nueva manera de mirar el paleopaisaje, donde el agua ya no es una barrera, sino una vía de comunicación entre -y de expansión de- culturas.

Aprovechado el momentum histórico de la disciplina, en España se están realizando una serie de iniciativas muy interesantes en diferentes escenarios. En Aquí fue Troya tenemos una sección dedicada a la Arqueología Subacuática, donde Christian Supiot suele comentar noticias y hacer reflexiones. Como ya se ha mencionado, el ARQVA será el anfitrión del IKUWA 5 y hace poco se ha creado la Asociación de Amigos del Museo de Arqueología Subacuática ARQVA (AdARQVA), que además de ofrecer información sobre sus actividades, mantiene un perfil en Facebook muy activo con noticias del mundo marítimo. La lista de correo arqueologiamaritima@yahoogroups.com fundada por Arturo Rey da Silva, sigue sirviendo como punto de encuentro de profesionales para difundir y comentar noticias. En la Universidad de Barcelona se ha creado Arqueothalassa, una plataforma de estudiantes interesados en la arqueología subacuática que acaba de celebrar sus segundas Jornadas de Arqueología Subacuática el pasado 11 de abril.

Por su parte, el ABC ha lanzado Espejo de Navegantes, un blog de arqueología naval donde expertos de la disciplina compartirán con el público sus últimas investigaciones y las noticias más destacadas. Jesús Calero, encargado de poner en marcha el proyecto, lleva meses trabajando para dar forma al blog y ofrecer al público un contenido de calidad en el que da voz no sólo a respetados académicos como el Dr. Xavier Nieto o la Dra. Pilar Luna, sino también a jóvenes investigadores que quieren hacer de la arqueología marítima su profesión. Xavier Nieto, director del ARQVA, ha inaugurado el blog con una reflexión sobre la necesidad de adherirse a los estándares científicos en excavaciones bajo el agua y no dejar el patrimonio sumergido a merced de intereses económicos de empresas extractoras privadas.

Con todas estas actividades, no se puede decir que no haya un interés genuino en la arqueología subacuática en España. Las plataformas para dar salida a ese interés ya están creadas. Lo que hagamos a partir de ahora va a definir el desarrollo de la arqueología marítima en España. Si os interesa el tema, sólo puedo recomendaros a todos a participar en alguna o en todas estas iniciativas de manera activa. Juntos llegamos más lejos.

Arqueología experimental: un espectáculo científico

La Arqueología experimental, nos dicen Colin Renfrew y Paul Bahn en Arqueología. Teorías, Métodos y Práctica, “constituye un medio eficaz de estudiar los procesos postdeposicionales a largo plazo”. Los autores se refieren al experimento de Overton Down, pero la arqueología experimental, mediante la simulación, la fabricación y la recreación también pueden aportar importante información sobre el pasado.

Montículo experimental de Overton Down

En 1960, se puso en marcha en Overton Down un proyecto de arqueología experimental de larga duración. El experimento consistía en la creación de un gran terraplén de creta y turba de 21 metros de longitud, 7 metros de anchura y 2 metros de altura, con un foso paralelo. El objetivo del experimento era establecer el modo en el que se altera el montículo y el foso con el paso del tiempo así como el modo en el que se comportan los materiales (cerámica, cuero y tejidos) que fueron sepultados en su interior. A fin de controlarlo, se estableció que se llevarían a cabo cortes de seguimiento en 1962, 1964, 1968, 1976, 1992, 2024 y 2088. Un experimento a largo plazo que ya ha arrojado información interesante: en 1964, por ejemplo, la cerámica permanecía inalterada, el cuero poco afectado y los tejidos ya se estaban debilitando y decolorando.

Sin embargo, y aunque el experimento de Overton Down se encuentra ya en los libros de texto, no es ni mucho menos el único ejemplo. De hecho, es, quizá, uno de los menos vistosos. No os aburriré con ejemplos a base de montoncitos de tierra: la arqueología experimental, además de una técnica muy interesante para probar o desmentir teorías sobre el pasado, es una de las variantes de la Arqueología con mayor capacidad para asombrar.

Arqueología experimental, todo un espectáculo
Sigue leyendo

Beethoven, Napoleón y la Tercera sinfonía

Ludwig van Beethoven (Bonn, 1770 – Viena, 1827) alumbró en los primeros años del siglo XIX una obra revolucionaria. Estrenada en un concierto privado a finales de 1804, su Tercera sinfonía abrió las puertas del romanticismo de forma estruendosa. El genio del tormentoso compositor construyó una obra maestra en uno de sus momentos más difíciles, con incipientes problemas de audición, pensamientos suicidas y alejado de la fastuosidad de Viena. Una sinfonía que trascendería lo musical por un nombre escrito en su primera página: Bonaparte.

Portada de la Tercera sinfonía con el nombre de 'Bonaparte' tachado

Portada de la Tercera sinfonía con el nombre de ‘Bonaparte’ tachado

Aquello dio lugar a uno de los mitos más interesantes del siglo; la admiración de Beethoven hacia Napoleón cuando este aún era Primer Cónsul, la dedicatoria de su revolucionaria composición y el desencanto sufrido cuando se hizo coronar Emperador. Un histórico testimonio nos llega a través de Ferndinand Ries, alumno de Beethoven:

“En aquel momento, Beethoven sentía la más alta estima hacia Napoleón y lo comparaba con los grandes cónsules de la antigua Roma. (…) Yo fui el primero en darle las noticias de que Bonaparte se había declarado Emperador, tras lo cual estalló en cólera y exclamó: “¡Así que no es más que un común mortal! Ahora también pisoteará los derechos del hombre y se abandonará únicamente a su ambición. ¡Se ensalzará a si mismo sobre los demás convirtiéndose en un tirano!” Beethoven fue a la mesa, arrancó la portada, la partió por la mitad y la lanzó al suelo”.

Una reacción impulsiva de aquel que ve sus ideales traicionados. Es curiosamente significativo que el compositor tenía en su escritorio un pequeño busto de Bruto, el asesino de Julio César, el más famoso cónsul convertido en dictador. Pero la historia de la Tercera sinfonía tiene ingredientes sobradamente interesantes que complementan el relato de Ries. Todo comienza en el año 1802, en el que Beethoven, aconsejado por su médico, se retiró a descansar a la villa campestre de Heiligenstadt, en la que escribió su famoso y sufrido testamento, dirigido a sus hermanos, traumatizado por los problemas de sordera que comenzaba a padecer. No se descubrió hasta después de su muerte.

Pero también fue allí donde Beethoven anotó los primeros esbozos de su Tercera sinfonía, ligándola para siempre a uno de sus momentos más tormentosos de su vida. Fue sin embargo un año después, en otro retiro estival, esta vez en Döbling, cuando el compositor alumbró definitivamente su gran obra, presentada en un concierto privado en el palacio del Príncipe Lobkowitz, mecenas de Beethoven, en el mes de diciembre de 1804.

'La Coronación de Napoleón', de Jacques-Louis David

‘La Coronación de Napoleón’, de Jacques-Louis David

Pocos antes, desveló en una carta que el nombre de la sinfonía sería ‘Bonaparte’. Pese a cultivar un aura de nobleza desde que se trasladó a Viena en el 1792 y relacionarse con las figuras más relevantes de la aristocracia austriaca, no ocultó sus simpatías republicanas y admiraba a Napoleón, no por sus victorias militares, sino por haber “puesto orden político en el caos de una sangrienta revolución”, según narra Antonio Schindler en la biografía que escribió sobre su amigo Beethoven.

En ella, además, relata que el embajador francés en Viena, Jean-Baptiste Bernadotte, futuro rey de Suecia, fue el que sugirió a Beethoven que podía honrar al futuro emperador con una gran composición. Sin embargo, las fechas hacen dudar de la veracidad de este pasaje, ya que Bernadotte tuvo que dejar Viena por los disturbios provocados cuando izó en la embajada la bandera tricolor revolucionaria en el 1798. Por aquel entonces Beethoven ni siquiera había creado su Primera sinfonía.

Más interesante incluso resulta el hecho de que rechazase alterado la propuesta del músico Franz Anton Hoffmeister de escribir una sonata en honor de Napoléon y de la revolución. “¿Es que todos ustedes, caballeros, han caído presas del demonio para sugerir que componga una sonata semejante?”, gritó Beethoven. Un año después le dedicó su gran sinfonía.

Planes en París 

¿Y si la razón para honrar al Primer Cónsul francés hubiese sido simplemente pragmática? Los musicólogos Maynard Solomon y William Kinderman proponen que detrás de todo se encontraban los planes del compositor por mudarse a París. Bautizar como ‘Bonaparte’ a su obra, sin duda alguna abriría todas las puertas de la capital francesa. Pero el viaje no llegó a materializarse, así que la idea de permanecer en Viena, capital del Imperio Austro-Húngaro, con una sinfonía dedicada a Napoleón parecía bastante mala. Beethoven desechó entonces su peligrosa ocurrencia. Dedicó su obra al Príncipe Lobkowitz y tacharía definitivamente del título la palabra ‘Bonaparte’ para sustituirlo después por ‘Heroica’.

Lo que parece innegable es que el nombre de Bonaparte figuró y fue borrado de la primera página de la obra. Varios son los factores que dibujan la historia, como el temperamento de Beethoven, su sordera, el testamento de Heiligenstadt, las posibles visitas a la embajada francesa, sus planes de viajar a París, su admiración hacia el primer cónsul, el simbólico relato de Ries o la enemistad entre Austria y Francia.

El estreno

Retrato de Ludwig van Beethoven en 1804

Retrato de Ludwig van Beethoven en 1804

Después de cuatro meses de conciertos privados y algunos retoques, la Tercera sinfonía se estrenó al público en el Teatro an Der Wien el 7 de abril de 1805. No dejó indiferente a nadie. La ‘Heroica’ no solamente era mucho más extensa que cualquier otra sinfonía creada hasta el momento, sino que rompía con el formalismo y el equilibrio del clasicismo. Era profundamente innovadora y poderosa. Era música romántica. Un primer movimiento de casi veinte minutos de duración que comenzaba con dos sólidos acordes anunciando uno de los temas. Una emotiva marcha fúnebre, composición de posible inspiración francesa y que pudo haber sustituido a una marcha triunfal que se convertiría años más tarde en el último movimiento de la Quinta sinfonía. Un Scherzo jovial en el tercer movimiento y un enérgico ‘finale’.

El periódico ‘The Allgemeine Musikalische Zeitung’ reseñó el concierto de la siguiente manera: “El nuevo trabajo de Beethoven tiene grandes y atrevidas ideas, y como podemos esperar del genio del compositor, está poderosamente llevado a cabo. Pero la sinfonía ganaría inmensamente si Beethoven hubiese decidido acortarla e introducir en ella más claridad y unidad”.

Tuvo que pasar otro año más para que titulase su obra ‘Sinfonía Heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre’, como finalmente ha pasado a la historia. Ese héroe había sido Napoleón y no dejó de interesar a Beethoven. En 1820, el compositor confesó que con el paso del tiempo había “llegado a un acuerdo con él” y al año siguiente, enterándose de su muerte en Santa Elena y aludiendo al segundo movimiento, la marcha fúnebre, comentó: “Yo ya escribí la música para este trágico momento”.

Y pese a todo, el héroe y protagonista de la Tercera sinfonía no es Napoleón, sino el propio Ludwig van Beethoven.


 

Sobre libros, librerías y libreros. Unas recomendaciones

Una de las cosas en la que los profesores solían hacer mucho hincapié cuando cursaba la carrera de Historia era la importancia de las bibliografías en los estudios de cualquier investigador. Recuerdo con especial cariño una frase de uno de mis profesores de Arte Barroco: “Lo importante muchas veces, escúchenme, no es saber las respuestas a las preguntas: es saber dónde encontrarlas”. Curiosamente la verdad de esta afirmación la he entendido tiempo después, en los años que llevo trabajando como librera. Da la casualidad de que además me he formado en manos de otros compañeros de profesión también licenciados en Historia. Personas que, al principio, me abrumaban por su capacidad para encontrar la respuesta a cualquier necesidad de los clientes. “Cuando llegue una novedad, dedícale todo el tiempo necesario. Da igual el trabajo. Lee de qué va, abre sus páginas; disfruta”, solía decirme Pedro, el encargado.

espana-partida-en-dos-9788498924688

España partida en dos, del catedrático Julián Casanova

A veces, tengo la sensación de que he aprendido más de Historia como librera que con todos los trabajos que tuve que hacer en la universidad. Y no porque estos no sirvieran de formación, no me entendáis mal: es por el hecho de tener la enorme suerte de poder estar al día en todas las publicaciones de ensayo de este país. En Aquí fue Troya hemos pensado que no vendría nada mal recordar periódicamente las novedades más importantes que se están publicando en España para que podáis compartir con nosotros esa sensación. ¿Nos acompañáis en este viaje? Abramos entonces las puertas de la biblioteca. Una de las novedades más importantes de este principio de año es la publicación de España partida en dos, de Julián Casanova. No creo que haga falta presentar a Julián ni me puede el amor (que también) al decir que es, posiblemente, uno de los mejores catedráticos de Historia Contemporánea de este país. La labor de Casanova brilla especialmente por su interés en acercar la Historia al gran público: su don para plasmar su enorme conocimiento por escrito de una manera accesible es una lección de divulgación de la que muchos deberían aprender. Esta síntesis sobre la Guerra Civil Española que publica Debate llega en un momento en el que es necesaria una voz que acalle todas esas investigaciones revisionistas que sobre este periodo de nuestra reciente historia pululan, para nuestra desgracia, por todas partes.

augusto-9788424936723

Augusto, nuevo título de la colección Biblioteca Estudios Clásicos de Gredos

Otro de los lanzamientos estrella de este trimestre es el tomo duodécimo de la colección “Historia de España” de Crítica. Con el título Las historias de España. Visiones del pasado y construcción de identidad, este volumen coordinado por José Álvarez Junco analiza las obras de los historiadores y la difusión y estudio de nuestra ciencia social. El libro está dividido en tres partes. En la primera, Álvarez Junco y Gregoria de la Fuente Mongehan firman “Las historias de España. Visiones del pasado y construcción de su identidad”. Carolyn Boyd investiga en la segunda la organización de la enseñanza de la historia en los planes oficiales de educación desde el siglo XVIII hasta la actualidad mientras que Edward Baker, por último, habla del cometido de las conmemoraciones y los monumentos en “La cultura conmemorativa”. Interesante sin duda, ¿no os parece?

Hablar de novedades de ensayo de historia sin nombrar alguna sobre la Segunda Guerra Mundial sería lo mismo que hablar del telar de Penélope sin nombrar a la mujer de Odiseo. Tal cual. Rara es la semana que no nos llega a las librerías un nuevo título sobre este periodo histórico, sin duda el número uno en ventas entre todos. Así que vamos a destacar un título algo diferente, con unas gotas de misterio. Hablamos de La historia secreta del Día D., del historiador Ben Macintyre, publicado en Crítica. Estamos ante una nueva revisión de la historia de los espías que engañaron a la Alemania nazi y contribuyeron al éxito del desembarco de Normandía. Ahora, buceando en los archivos del Servicio Secreto Británico, Macintyre está dispuesto a mostrarnos la verdad de estos agentes dobles que, al parecer, ni siquiera revelaron todo en sus memorias. ¿Nos gustan las aventuras del agente Smiley? Igual la realidad supera la ficción, como casi siempre. O igual no…

Vamos con una de las joyas de la corona. Gredos añade una nueva maravilla a su Biblioteca de Estudios Clásicos publicando Augusto de Pat Southern, una de las grandes especialistas inglesas en el mundo romano. Mucho se ha escrito sobre Augusto, un personaje decisivo para entender el paso de la república al imperio romano. Southern, sin embargo, va más allá: su exhaustiva investigación nos muestra al hombre que había detrás de cada acto, de cada obra. Estamos ante un libro que profundiza como ninguno en la personalidad de Augusto, en su manera de pensar. Me es totalmente imposible imaginar a alguien que ame Roma y no disfrute de este libro. Indispensable.

Uno de los títulos más curiosos que hemos recibido en los últimos tiempos es Últimas voluntades. Memorias de un historiador, de John Lukacs, editado por Turner. Creo que es una obra muy interesante porque Lukacs nos habla en ella de su idea de teoría de la Historia, así como de sus experiencias más personales. Y si estamos hablando de uno de los grandes expertos en las dos guerras mundiales y de uno de los historiadores más singulares (leed El futuro de la Historia o El Hitler de la Historia para haceros una idea de ello), es seguro que tenemos entre manos una curiosa biografía que merece la pena leer.

María-Estuardo-Stefan-Zweig_cubierta
María Estuardo, una de las joyas de Stefan Zweig

También algunas reediciones pueden alegrarnos la vida. Debate, por ejemplo, ha reeditado el polémico La Cía y la Guerra fría cultural, de Stonor Saunders. ¿Quedó la cultura al margen de la lucha de poderes en este periodo crucial de la historia más reciente? Lean y juzguen. Taurus, por otro lado, acaba de publicar El caballero, la mujer y el cura de Georges Duby. Que levante la mano quien no haya caído nunca rendido a la pluma de Duby porque si es así, queridos míos, igual tenéis un problema…

Para finalizar (espero no haberos aburrido, por lo menos no demasiado), no puedo olvidar a Acantilado y esa fantástica alegría que a muchos nos produjo la noticia de la publicación de María Estuardo de Stefan Zweig. Uno de los personajes más fascinantes y enigmáticos de la mano de la mejor pluma del siglo XX: una apuesta segura por la calidad y la belleza. Por supuesto, se me han quedado muchos libros en el tintero, pero intentaremos ir compartiendo títulos periódicamente. Porque ya sabéis como es esto: unos libros te llevan a otros y unas lecturas a otras lecturas. Y he aquí el mal del librero y el mal del buen lector. ¡Bienvenidos a la librería y disfrutad entre nuestros estantes!

Los últimos juicios del franquismo

El 27 de septiembre de 1975, apenas dos meses antes de la muerte de Franco, fueron ejecutados en Madrid, Barcelona y Burgos, cinco personas por última vez, dándose la orden desde el consejo de ministros. Estas cinco personas fueron José Humberto Baena, Jose Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP); y Paredes Manot Txiki y Ángel Otaegui de ETA. Últimas ejecuciones donde se intentó demostrar que la España de Franco no estaba tan debilitada como se pensó después del proceso de Burgos donde se indultaron a seis miembros de ETA en sus respectivas condenas a muerte.

images

Y es que, desde la perspectiva del franquismo, los juicios de Burgos, en diciembre de 1970, se vieron como una debilidad del régimen más que como una clemencia. Esta visión de debilidad se vio acrecentada cuando en 1973 se produjo la muerte de Carrero Blanco por un ataque terrorista. Este echo condujo a Franco a enjuiciar los ataques terroristas con la mayor pena posible, en este caso, la condena a muerte. De esta forma se pensó que se fortalecería el régimen franquista si se buscaba culpables de delitos y se les condenaba a la pena capital.

Hecho que ocurrió en verano de 1975, cuando se utilizó la legislación penal del código militar para utilizarlo en contra de los terrorista y poder así, de esta forma, ejecutar las órdenes de pena de muerte en Consejo de Guerra. Los Consejos de guerra comenzaron a reunirse el 28 de agosto de 1975 en Burgos. Aquí fueron condenados José Antonio Garmendia y Ángel Otaegui (ambos de ETA) por la muerte del cabo del Servicio de Información de la Guardia Civil, Gregorio Posadas. Garmendia fue condenado por ser el brazo ejecutor de los hechos y Otaegui por ser el planificador, finalmente Garmendia sería absuelto de la pena capital. El 19 de Septiembre de 1975 en Barcelona, fue juzgado Juan Paredes Manot, alias Txiki (ETA), por un atraco a una sucursal bancaria, donde fue herido de muerte el cabo primero de la policía armada Ovidio Díaz. A su vez, en Madrid, fueron enjuiciados y condenados a muerte, los días 11 y 12 de septiembre, los miembros del FRAP Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar y José Humberto Baena. Los dos primeros se les conmutaría la pena capital, pero no así a José Humberto Baena. También en Madrid, el día 18 de Septiembre de 1975 fueron condenados Ramón García Sanz, José Sánchez Bravo, Concepción Tristán, María Jesús Dasca y Manuel Cañavera. Los tres últimos serían indultados a la muerte, pero no a García Sanz y Sánchez Bravo. Por último, el Consejo de Ministros, presidido por Francisco Franco, se reunió el 26 de septiembre de 1975 para indultar a seis de los once condenados a muerte. Sin embargo, se les dio el “enterado” (la denegación del indulto y, por lo tanto, la orden de ejecución inmediata) a las cinco últimas personas que fueron condenadas a muerte en la historia de España, por un Consejo de Ministros. Las ejecuciones se llevaron a cabo al día siguiente.

ejecuciones franquismo

Los intentos para evitar los fusilamientos fueron muchos tanto dentro, como fuera del país. En España se realizaron gestiones desde el Colegio de Abogados de Barcelona con el Vaticano, la madre de Otaegui visitó a los cardenales Jubani y Tarancón y al obispo Iniesta. Incluso Nicolás Franco, el hermano de Franco, le escribió a éste para que lo reconsiderase. Fuera de nuestras fronteras, el Papa Pablo IV pidió clemencia, el primer ministro sueco, Olof Palme, salió a la calle en forma de protesta. El presidente Mexicano, Luis Echeverría, pidió la expulsión de España de las Naciones Unidas y 12 países occidentales retiraron sus embajadas de Madrid. Las embajadas españolas de diversos países fueron atacadas.

  juan_carlos_con_franco

La respuesta del régimen frente a ésta oleada de protestas en contra del régimen y de las ejecuciones fue el último discurso de Franco y su última aparición, donde volvió a reiterar que las protestas acaecidas contra España se debían a un complot masónico-izquierdista.

Las ejecuciones fueron realizadas el 27 de septiembre de 1975. En Barcelona se ejecutó a Juan Paredes Manot, Txiki, de 21 años. En Burgos fue ejecutado Ángel Otaegui, de 33. En Hoyo de Manzanares, en Madrid, fueron ejecutados los miembros de FRAP Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo y Humberto Baena.entre las 9 y las 10 de la mañana. A pesar de ser una ejecuión pública, sólo pudo acudir el párroco de la localidad madrileña.

601404_440649452654623_685991929_n

De estas muertes se han escrito varios libros como “27 de septiembre de 1975. Cinco héroes del pueblo”, se han realizado documentos visuales como “La plataforma Memoria, Dignidad y Lucha” de 2005. Varias películas como “La noche más larga” de García Sánchez de 1991. Pero, uno de los documentos más interesantes, lo podemos encontrar en la canción de Luis Eduardo Aute, “Al alba”, canción que fue capaz de pasar la censura y fue dedicada a estas cinco personas.

Iglesia argentina y dictadura: una barca en tiempos de zozobra

CRISTINA-BERGOGLIO

Bergoglio y los Kirchner, una relación no demasiado apasionada… por el momento.

Saltó la sorpresa en el cónclave (aunque, para desgracia de los llamados vaticanólogos, la verdadera sorpresa llegará cuando no haya sorpresa) y los cardenales con derecho a voto encontraron al nuevo Papa al otro lado del mundo, en Argentina, como señaló irónicamente el propio Jorge Mario Bergoglio nada más salir al balcón de la Plaza de San Pedro. “El primer Papa latinoamericano”, “el primer Papa argentino”, “el primer Papa jesuita”, fueron las primeras etiquetas que se le endosaron al tal Francisco; pero, una vez pasada la sorpresa inicial, la curiosidad por el personaje y la necesidad de más detalles sobre el perfil y la biografía del nuevo líder religioso (y político) fueron formulando nuevas preguntas sobre el presente y el pasado del nuevo obispo de Roma.

Como siempre, ante un hecho de tal magnitud y tan sobrevenido, las historias reales y las leyendas se fueron mezclando sin que la voracidad informativa dejara mucho espacio a las comprobaciones. Se decía que el tipo era tan humilde que viajaba en metro o en bus, o que había regresado a su hotel a pagar lo que debía tras su estancia por el cónclave. Se supo pronto que era hincha de San Lorenzo de Almagro (un club porteño al que apodan “el santo” o “el cuervo”, lo que no podría ser más oportuno). Se dijo también que era peronista (condición que, tras la del equipo de fútbol, define a un argentino en un sentido o en otro), que estuvo ligado a la línea Guardia de Hierro (sin relación con los nazistas rumanos, pero no precisamente el ala más radical del justicialismo), si bien sus relaciones con el gobierno de Cristina Fernández han sido cuanto menos tirantes hasta el momento (no olvidemos, eso sí, que la principal característica del peronismo es, precisamente, su flexibilidad de cintura, así que podremos esperar cualquier cosa sobre esta relación en el futuro).

Pero si hay una pregunta que cae inevitablemente como una losa para cualquier argentino con canas es “¿y vos qué hiciste durante la dictadura?”. El país vivió un convulso siglo XX, lleno de golpes militares y de gobiernos autoritarios o de una democracia muy sui generis, pero ninguna dictadura produjo una marca tan profunda (y a tan distintos niveles) como la iniciada la noche del 24 de marzo de 1976. Así, las acciones u omisiones que se cometieron en esos años entre 1976 y 1983 han marcado para el resto de vida a una generación de argentinos.

Bergoglio era en aquel entonces el provincial (el jefe, por así decirlo) de los jesuitas en Argentina, lo que no dejaba de ser un lugar de responsabilidad en un contexto muy complicado. Casi inmediatamente después de que se conociera la identidad del nuevo papa, Horacio Verbitsky (un importante periodista, ahora afín a los Kirchner, que conoce de primera mano aquellos años de plomo) vinculó a Bergoglio con el secuestro y posterior tortura, por cinco meses, en el centro de detención clandestino de la ESMA -Escuela Suboficiales de Mecánica de la Armada- de los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics. Por lo que se sabe de este espinoso tema, el pecado de Bergoglio tuvo que ver más con la omisión (con rebajar la protección hacia esos curas, con no hacer más por impedir su secuestro desde su importante posición) que con la acción (si bien algunos lanzan la acusación de delator y cómplice del secuestro). En contraste, se tiene constancia también de que el ahora Papa ayudó a varias personas a salir del país y a escapar de las garras de la implacable represión militar, por lo que se puede concluir (con los datos que tenemos por el momento) que Bergoglio fue un personaje gris, ni un ángel ni un demonio absoluto, como la gran mayoría que atravesó esos momentos tan difíciles de la historia argentina. Pero, ¿se trató de un personaje gris dentro de “la Iglesia que oscureció al país”, como ha calificado Estela de Carlotto a la Iglesia del Proceso?

tortolo-videla

Videla y monseñor Tórtolo: uno di noi.

La pregunta es tramposa, en cuanto que es simplificadora y anuladora de los muchos matices que encierra la cuestión (y, a fin de cuentas, nuestro trabajo como historiadores es plantear todos los problemas en una escala de grises). Tanto la dictadura -es decir, los actores que se movían detrás de ese régimen- como la Iglesia católica (incluso circunscribiéndonos a la jerarquía de esos años) son conceptos abstractos que encierran dentro de ellos hombres distintos, con intereses y formas de actuar diferentes. Por supuesto, esa diversidad no quiere decir que necesariamente haya en esta historia buenos y malos: los militares que hicieron mundialmente famosa la palabra “desaparecidos” eran personajes deleznables y criminales, pero siempre resulta interesante rascar la superficie y ver que no todos remaban en la misma dirección, sino todo lo contrario.

En el caso de la Iglesia católica ocurría lo mismo. Estamos, en primer lugar, ante una institución que había vivido numerosos y muy rápidos cambios en las últimas décadas. La Iglesia, por ejemplo, había pasado de ser uno de los principales sostenes del primer gobierno peronista (un movimiento que se identificaba en esos años con el humanismo cristiano) a convertirse en uno de sus más feroces opositores. Sin embargo, los cambios más profundos llegarían desde el exterior, en los años 60, con el Concilio Vaticano II y sus aires renovadores, el Documento de Medellín y el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y su opción por los pobres. La convulsión que produjeron en Argentina todos estos cambios en la Iglesia se dejó sentir a todos los niveles: desde la relación con el mundo laico a lo ideológico, lo litúrgico, lo pastoral, lo social y, por supuesto, lo político. Y, obviamente, produjo una fractura, cada vez más visible, en los altos estamentos eclesiásticos. Martín Obregón, autor de un trabajo sobre el tema, diferencia, por ejemplo, un sector tradicionalista, prácticamente integrista, representado por monseñor Tórtolo y monseñor Bonamín; un sector conservador, con una mayor cintura que el anterior, en el que destacaban Aramburu y Quarrancino, y un sector renovador, en el que se encontraban los más entusiastas del Concilio Vaticano II.

occidental y cristiana

Civilización occidental y cristiana

La llegada del golpe de 1976 ahondará estas divisiones. Hasta cierto punto, claro, porque el retorno de los militares al poder (apenas tres años después de abandonarlo) apenas produjo críticas en la jerarquía de la Iglesia argentina. Personajes como Tórtolo, como era casi obvio, recibieron a los uniformados con júbilo, entusiasmados ante un golpe que llevaría a la “restauración del espíritu nacional” y a una suerte de cruzada por restaurar el orden, pero incluso los obispos más aperturistas como Zazpe dieron su beneplácito al nuevo régimen.

Tampoco es de extrañar este apoyo unánime: militares y eclesiásticos compartían una cosmovisión similar desde hacía décadas y el Proceso, que afirmaba que luchaba para que Argentina siguiera siendo occidental y cristiana, parecía la barrera perfecta para frenar la ola radicalizadora que, según ellos, se extendía por el país. Los obispos, a cambio, daban un muy necesario (no es fácil justificar miles de asesinatos en la sombra) soporte ideológico y legitimador al cruel régimen. Incluso en el tema de los Derechos Humanos, en esos años más oscuros de la dictadura, las voces que salían de la Iglesia eran débiles o ambiguas y sólo obispos como Angelelli, Hesayne o Novak se mostraban verdaderamente críticos. Algunos miembros de la Iglesia, por supuesto, iban más allá de lo ideológico y abrazaban el nuevo orden hasta las últimas consecuencias: se conocen casos de capellanes militares que ejercían de delatores y que incluso llegaban a participar en las sesiones de tortura.

ange

Monseñor Angelelli, obispo de La Rioja, muerto en muy extrañas circunstancias durante la dictadura.

La Iglesia, su jerarquía, estuvo por tanto en la vereda oscura en los años de la dictadura. Pero también fue víctima de ella. En julio de 1976 la ciudad de Buenos Aires despertó con la noticia del asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas de la orden de los palotinos, acribillados por uno de los siniestros grupos de tareas de los militares. Se les acusaba de zurdos y de adoctrinar mentes vírgenes. Poco más tarde, monseñor Angelelli, obispo de La Rioja y una de las pocas voces críticas que partían de la Iglesia, moría en un extraño incidente automovilístico. Tan extraño que un testigo señaló que su vehículo había sido seguido y acorralado por otro y que en el cuello de Angelelli aparecieron extrañas marcas, como si hubiera sido previamente golpeado. Hasta hoy no ha podido demostrarse judicialmente la tesis del asesinato (la posición oficial de la Iglesia fue, por otra parte, el silencio), pero la dictadura se alivió con su muerte de un elemento muy incómodo.

Y, por supuesto, la Iglesia, como el resto de la sociedad, evolucionó a lo largo de los años de Proceso y cambió su posición respecto a los militares. Nunca encontraremos una oposición frontal, ni siquiera en sus sectores más aperturistas (en su descargo, también es difícil encontrar algo así en los partidos políticos de la época), pero ya en 1977, todavía en la etapa más cruda del régimen, la Conferencia Episcopal lanzó un documento en el que empezaba a subrayar la importancia del respeto a los Derechos Humanos. Lo hacía de una forma tibia y velada, pero pocos textos críticos similares encontraremos en esos años por parte de otras instituciones. El alejamiento de la Iglesia con los militares, relativo, por supuesto, se acentuará conforme avanzaba el régimen y el Proceso se iba enfangando cada vez en sus propias contradicciones y luchas internas, hasta llegar a la debacle final de Malvinas. No veremos tampoco a la Iglesia capitaneando el proceso de transición a la democracia, ni encabezando las manifestaciones contra la dictadura: la legitimidad de la lucha contra los militares la atesorarían principalmente las organizaciones de Derechos Humanos y la iniciativa política la tomarían, a partir de 1982 (y con pinzas) los partidos, pero sí veremos en esos años a una Iglesia en diálogo con estos sectores prodemocráticos y alentando el final de la dictadura, aunque al mismo tiempo colocando un colchón para amortiguar su caída.

Bergoglio formó, por tanto, parte (y en una posición con altas responsabilidades) de esa Iglesia oscura de los años de la dictadura, en la que el nuncio papal solía jugar al tenis semanalmente con el almirante Massera. Pero, como vemos, incluso en los momentos más oscuros se pueden distinguir algunos grises.

Congreso CIAC 2013 en Mérida

El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida acoge el próximo mes de Mayo el Congreso Internacional de Arqueología Clásica. Este evento se viene realizando desde mitad del Siglo pasado y se realiza cada 5 años. El de este año 2013 lleva el título de “Centro y periferia en el mundo clásico”, y para elo la AIAC (Asociación Internacional de Arqueología Clásica no ha podido elegir un lugar más adecuado.

cartel xviii ciac
Animar desde aquí a todas las personas que pudieran estar interesadas en el evento a que busquen la forma de no perdérselo. Os dejamos los enlaces de la AIAC y el blog del evento. Deseando que todo salga bien y que los asistentes y los ponentes disfruten al máximo de una experiencia de estas características.

Saqueadores arqueológicos: ladrones del patrimonio de todos

El pasado 2 de marzo aparecía en El País la noticia de que un jubilado había expoliado en los últimos veinte años más de 4.000 piezas de varios yacimientos de Castilla y León y de Aragón. El expolio de material arqueológico supone un delito contra el patrimonio nacional y la pérdida irremediable de valiosa información sobre nuestro pasado más remoto.

Piezas celtíberas incautadas. FUENTE: El País

Piezas celtíberas incautadas. FUENTE: El País

A principios de marzo salía a luz el saqueo sistemático que un individuo (me niego a darle otro nombre) había realizado en varios yacimientos en torno a su localidad de residencia. La Guardia Civil ha recuperado más de 4.000 piezas de todo tipo que estaban almacenadas en su vivienda de cualquier manera (en botes de café o cajas de bombones) y vincula a este saqueador con varios cascos celtíberos en venta por algunas subastas europeas. La operación, aparentemente, es un éxito y quizá permita reclamar los susodichos cascos. Que repiquen las campanas.

El problema es que, como ya he comentado anteriormente en las entradas relacionadas con el Caso Odyssey (ver artículo final aquí), las piezas producto de un saqueo, que han sido extraídas de los yacimientos sin los adecuados métodos y sin guardar registro detallado del contexto, pierden gran parte de su valor arqueológico. La mayor parte de la información que podría haberse sacado de estas piezas se ha perdido, puf, a tomar por saco, y ahora son poco más que objetos decorativos pintorescos. Sí, aun podrán hacerse algunos análisis, relacionarse con otro tipo de datos e inferir alguna información, pero donde eran realmente útiles era en las tumbas de las que han sido sacados. Gracias a este individuo hemos, esencialmente, perdido parte del pasado de la Península Ibérica. Mándenle una bonita postal de agradecimiento.

Concienciación: Una asignatura pendiente

Dejemos clara una cosa. Los restos arqueológicos son tan parte del patrimonio nacional como las iglesias y los castillos y el daño o apropiación del patrimonio nacional es un delito que puede ser castigado con la cárcel. El patrimonio arqueológico es un bien precioso que nos pertenece a todos y cuando alguien roba, saquea o expolia (llámenlo como quieran), nos están robando, saqueando y expoliando nuestro pasado a todos. Como si entraran en su casa y se llevaran todos los recuerdos familiares y éstos fueran la única manera de mantener viva su memoria.

Pero esta conciencia de que los restos arqueológicos no tienen valor si no se pueden estudiar en relación con el contexto en el que fueron encontrados es una asignatura pendiente y que debemos tratar de aprobar en el futuro.

La verdad es que los museos, los libros de arte, los periódicos y el cine no han ayudado a extender esta idea. Especialmente los museos (aunque ya se están modernizando mucho) dan más importancia a la pieza que al contexto en sus exposiciones y lo que el visitante recuerda al final es”lo bonita que era tal o cual vasija”, la “cantidad de monedas que había” o los “chulo que era ese broche”… De tal forma que el museo es recordado más como una extensión de la tienda de regalos.

Centro de Interpretación de Segóbriga en Saelices, Cuenca. FUENTE: Comunidad de Castilla la Mancha

Centro de Interpretación de Segóbriga en Saelices, Cuenca. FUENTE: Comunidad de Castilla la Mancha

Los “Centros de Interpretación Arqueológica” intentaban, además de generar turismo en los pueblos que albergaban yacimientos, atraer la atención sobre el contexto histórico y arqueológico de las piezas que normalmente vemos en los museos. Concienciar a la gente que los materiales arqueológicos no eran importantes por estar en un museo sino por dónde y cómo habían sido encontrados. Lamentablemente, fruto del boom económico, los centros también han sido víctimas de la crisis y languidecen vacíos e incluso cerrados a lo largo y ancho de la península.

Visita a Atapuerca. FUENTE: Fundación Atapuerca.

Visita a Atapuerca. FUENTE: Fundación Atapuerca.

En la actualidad, proliferan las exposiciones que intentan concienciar al público de la importancia de los yacimientos en sí mismos y de la existencia de un contexto. Algunos yacimientos han empezado a abrir sus puertas a grupos de visitantes (escolares y adultos) para enseñarles que lo que el arqueólogo hace en el campo no es un picnic sino trabajo científico y que el proceso es tan importante como los materiales que se encuentran.

Con un poco de suerte las futuras generaciones tendrán una idea más desarrollada de la importancia del patrimonio arqueológico de la península y casos como el de este saqueador serán motivo de escándalo nacional.

Mientras tanto, seguiremos confiando en que los pillen a tiempo… y no tras veinte años de actividad.