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El Origen del culto al cuerpo

«Rodéame de hombres gordos -le dice Julio César a Antonio-, hombres de poca cabeza, que duermen bien toda la noche. Allí está Casio con su aspecto escuálido y hambriento. Piensa demasiado. Hombres así son peligrosos».

El despreocupado y gozador Marco Antonio piensa que Casio, siendo noble y bien pagado, no tiene razones para ser peligroso, pero César conoce el percal como se conoce a sí mismo. «Le querría más gordo; no sé de hombre alguno a quien evitaría más pronto que a ese escuálido Casio -le responde-. Los hombres así nunca están satisfechos cuando ven a alguno más grande que ellos, y por eso son peligrosos».

Nosotros ya sabemos quién tiene razón. Pero hacemos trampa, claro. Conocemos la historia. Y sabemos de Historia. Pero no todo acerca de la Historia.

Puede que seas un runner, o un fan del fitness, cuentes calorías y leas revistas de musculación o triatlones; que sepas si eres pronador o supinador. Hasta que te mires en el espejo y te reconozcas como endomorfo, ectomorfo o mesomorfo. O puede que no. No es tema baladí: el último grito es el fofisano. Vin Diesel, portada de revistas como Men’s fitness, e ídolo de una generación de cachas con la cabeza afeitada, abandonó su mítico six-pack por hamburguesas y refrescos de cola. Tras él, muchos otros -Javier Bardem y Leo DiCaprio, por ejemplo- dejaron atrás ese figurín estilizado y marcado.

¿A qué obedecen estas modas? ¿En quién se inspiran? Como todo en la Historia, esta idea sobre el cuerpo tiene su origen y sus causas. Sus raíces. Sus modelos a imitar. Sea cuál sea tu lugar, o tu grado de conocimiento, aquí vamos a rastrear el tema del origen del culto al cuerpo en la Historia.

Empecemos por el Principio. Con P mayúscula. El cristianismo ocupa un lugar privilegiado en nuestra cultura; según su Principio, Dios creó a Adán -fofisano- y a Eva -gordibuena-. Fueron moldeados con estos patrones y tenían claras instrucciones de mantener esos cuerpos para poder permanecer en el Paraíso. Era fácil cumplir lo designado por el Señor, pero Eva no pudo resistir la tentación de probar la manzana, el único alimento prohibido, con el fin de reducir las curvas que adornaban su figura. Esto cabreó mucho al Altísimo, quien veía como los que habían sido el orgullo de su creación escapaban de su control.

el primer fofisano y la primera gordibuena. Y la manzana y el niño serpiente.
El primer fofisano y la primera gordibuena. Y la manzana y el niño serpiente.

A través de la Biblia, podemos ver el efecto el Cristianismo al culto al cuerpo: las barbas, barbas por todas partes, un apunte visionario del fenómeno hípster. «A los hombres de Israel no les era permitido recortar su barba» -Levítico 19:27-. «Forzar a un hombre a cortarse la barba era una humillación» -Samuel 10:4-5- y «Ungir la barba era algo hecho muy cuidadosamente» -Salmos 133:2-.

Por su parte, Pablo de Tarso nos aclara el concepto del culto al cuerpo en Corintios 6:19-20: «¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios os ha dado, y que el Espíritu Santo vive en vosotros? Por eso debéis honrar a Dios con el cuerpo». Aquí vemos el error en la idea medieval posterior de despreciar al cuerpo. Dios dice que nos apuntemos al gimnasio; no literalmente, claro, pero el concepto vigorexia está en el aire. Claramente este punto requiere de una voluntad, o propósito de Año Nuevo, del que sin duda los filósofos escolásticos carecían: así pues, en un engaño más, traicionaron al espíritu de las Escrituras y denostaron unos pectorales bien marcados, o unas abdominales bien definidas.

unas barbas bíblicas.
Unas barbas bíblicas.

Pasemos a Grecia recurriendo a la fuente más fiable: la página web de un centro de estética, ya que de culto al cuerpo han de saber lo suyo. Reproduzco a continuación la información, sin alterarla, dejando intacto el mensaje y la sensación:

«Los griegos son un ejemplo de refinamiento. Refinadas eran sus costumbres en la mesa, su trato personal, el de sus valores como pueblo, lo son sus vestigios artísticos, sus esculturas, los ecos de su filosofía y su narrativa (…) eran también refinados con su cuerpo, hacían deporte, cultivaban la salud física y la mental y espiritual y entre ellas, la depilación de su cuerpo (…) La evolución de sus sensuales maneras es el inicio de una evolución hacia nuestros gustos estéticos y corporales actuales.

A los griegos se les ha calificado de hedonistas, tal vez por haber inventado el culto al cuerpo del que en nuestros días la depilación láser forma parte de una forma de acercarse al ideal de belleza personal (…) crearon la figura del profesional de la belleza y el cuidado corporal, al que, de algún modo, podemos relacionar con nuestro especialista en aplicación de las técnicas de depilación láser modernas. Con los griegos arrancó la moderna historia de la depilación.

Una muestra de refinamiento
Una muestra de refinamiento

Los griegos creían que el ideal de belleza era el cuerpo liso, sin un pelo, ejemplo de belleza, de juventud y de inocencia. Sólo hay que observar las esculturas griegas de cualquier periodo para constatar que se trata de retratos idealizados de una imagen que querían cultivar y cultivaban, sin vello. En ellas, los hombres aparecen con vello púbico, las mujeres totalmente rasuradas».

Tras esta explicación -y brillante narrativa- queda mostrar la esquizofrenia subyacente del asunto: «La educación física y la práctica del deporte tuvieron una arraigada implantación en la sociedad, a partir de la creencia de que estos eran un medio de adquirir el equilibrio mental y pulir las cualidades morales de las personas». Esto no es más que otra concepción errónea de la Historia: de ser cierto este vínculo entre cuerpo y mente, sin duda los griegos hubieran inventado la fisión nuclear, como poco. Por otra parte Otto Hahn y Fritz Strassmann deberían haber posado en tanga, y untados con aceite, en el concurso Míster Universo.

El modelo de belleza griego que nos queda hoy en día es el espartano; sometidos al entrenamiento militar desde su infancia, estos eran los más disciplinados, entrenados y temidos: «Un soldado espartano valía lo que varios hombres de cualquier otro estado».

Sin embargo solo nos quedamos con la parte meramente física, sin rastro alguno del refinamiento mental y espiritual mencionado anteriormente. Básicamente el modelo espartano actual se centra en la Spartan Race, la película 300 y las camisetas con el típico casco. Sobre la primera, su propia definición es un error monumental: los espartanos no corrían, se quedaban en el campo de batalla dándolo todo; no subían por cuerdas, ni arrastraban neumáticos, ni salvaban obstáculos -a no ser que estos fueran persas o atenieses, en cuyo caso los arremetían-. Acerca 300 estamos ante una licencia poética de Hollywood: tampoco luchaban a cámara lenta ni con música dramático-épica de fondo. Por último, quedan las graciosas camisetas; sin duda un sentido homenaje a Esparta y su esencia bélica, aunque seguramente el refinamiento sobre la homosexualidad y la pederastia pasen inadvertidos a los orgullosos cachas de gimnasio que las llenan con sus músculos y anabolizantes.

La esencia del modelo espartano.
La esencia del modelo espartano.

Por último queda Roma, que realiza un reboot y remake de la tradición griega y se actualiza, posteriormente, con la influencia del cristianismo. Una cosa que hizo bien Roma fue la creación de tendencias. A lo largo de su historia el modelo de culto al cuerpo varía según los gustos del momento: pelo corto o largo, con barba o sin ella, fofisanos o fibrados.

El ejemplo más ilustrativo es Augusto, quién tras perder a tres legiones en Teutoburgo, y según cuenta Suetonio, se dejó crecer el pelo y la barba, mientras se golpeaba la cabeza contra las paredes y chillaba: «Varo, devuélveme mis legiones». Sin saberlo, el primer Emperador creó la estética grunge. En otra tendencia Trevor-Roper dice sobre Hermann Goering: «un hombre entregado a la voluptuosidad, como un perfumado Nerón tocando la cítara mientras Roma ardía»; Himmler declaró que este pasaba su tiempo «tomando cocaína, envuelto en una toga y pintándose las uñas de rojo»; nuevas muestras de la imitación a Roma en sus modas.

 Augusto, antes de desquiciarse y crear la estética grunge.
Augusto, antes de desquiciarse y crear la estética grunge.

El gran punto sobre el culto al cuerpo que se anota Roma a su favor es la creación de rutinas y dietas específicas, piezas básicas de cualquier método de entreno, cuyo eco aún se encuentra en los entrenadores personales y revistas de fitness. Desde las reformas militares de Mario, el ejército romano se preocupa por estos temas: «Se levantaban antes del alba y sin desayunar realizaban un desfile. La mayor parte del tiempo se ejercitaban para mantenerse en forma: cortaban árboles y superaban una serie de obstáculos cargados con todas sus armas. Ensayaban maniobras que luego emplearían en el campo de batalla: marchar en líneas paralelas, formar círculos, apretar o separar filas, etc. Aprendían y mejoraban el manejo de sus armas (…) La cena, principal comida del día, se componía de unas gachas, pan, manteca, sopa, verduras y algo de carne. Para beber, vino barato o vinagre y agua».

Por último insistir, de nuevo, en Roma como el origen de las modas pasajeras. Por una parte la herencia griega comporta unas predilecciones estéticas, que junto a la irrupción del Cristianismo generan este vaivén de tendencias sobre el culto al cuerpo. Si ya los griegos eran algo esquizofrénicos, a los romanos se les añade el sustrato bíblico, lo que es de aúpa. Sin duda esto explica, como motivo añadido, la caída del Imperio ante la barbarie de los pueblos con marcada estética descuidada, algo así como el perroflautismo, pero a lo bruto.

Un romano con influencia bíblica.
Un romano con influencia bíblica.

Cinco años de Aquí fue Troya

¡Ay! (suspiro de drama barroco), cinco años como cinco soles. El 10 de diciembre de 2010 decidimos publicar la presentación del blog. Salió de la pluma de AliyCia y, por desgracia, fue el único post que pudo publicar: razones personales hicieron que no pudiera seguir con nosotros en el proyecto, pero siempre estuvo dando ánimos cuando lo necesitamos.

Aquí fue Troya nació en Twitter, donde tres personas que no se conocían de nada decidieron que sería buena idea tener un blog donde ir sacando de la academia la profesión que elegimos, para divertirnos, para hablar de lo que nos diera la gana, desde un punto más informal, pero con un contenido serio y bien trabajado. Sigue leyendo

Los_grises

Violencia política en la Transición (III): Los grupos de extrema derecha y la represión del Estado

El último capítulo del serial sobre la violencia política en La Transición (tras los del nacionalismo violento y la izquierda radical) se cierra con dos casos de violencia DIFERENTES entre sí, que se presentan juntos porque ambos obedecen a un mismo condicionante: la nostalgia de épocas pasadas.
Como hemos podido ver en los dos capítulos anteriores, la violencia política durante los setenta era el pan de cada día. La situación de transformación en el país generaba que muchos grupos buscaran reubicarse en el nuevo marco de fuerzas políticas. Algunos de ellos buscaban la vuelta a un “pasado glorioso”, utilizando para ello incluso la fuerza y la intimidación, o transportaban al presente los vicios inherentes de una dictadura que recientemente había tocado a su fin.
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Vistas desde el Puerto Perales. Foto del autor.

Diez razones para visitar Sierra de Gata

1.- Porque lo necesita más que nunca

Hace una semana, y por absurdo que pueda sonar, nos despertamos en medio de una pesadilla: un terrible incendio estaba arrasando la comarca extremeña de Sierra de Gata. Ayer se seguía intentando extinguir, algo que posiblemente se logrará en las próximas horas. Han ardido más de ocho mil hectáreas de bosque, el 6% de la comarca; pueblos como Hoyos o Acebo han visto cómo el fuego devastaba el 90% de su término municipal.
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Mosaico parietal de Junio Basso. By 
Roman Age artist - User:Folegandros (2010). Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons.

Un día en las carreras, III

No te pierdas tampoco la competición de los caballos famosos: el hipódromo con su amplio aforo ofrece muchas facilidades. No hay ninguna necesidad de dedos para con ellos hablar secretos, ni tendrás que recibir un mensaje con meneos de cabeza. Siéntate al lado de tu dueña, que nadie lo impide, junta enseguida tu costado a su costado por donde puedas. Y es estupendo que, aunque no quieras, la raya obligue a pegarse, que tengas que tocar a una moza por imperativos del sitio. Búscate aquí un motivo de amigable conversación y que empiecen por sonar cumplidos: arréglatelas para preguntar como aficionado de quién son los próximos caballos y sin tardanza anima a cualquiera que ella anime. Mas cuando pase el cortejo atestado de marfileños dioses, tú aplaude a Venus la Señora con animosa mano; y, como sucede, si por azar cae polvo en el regazo de la muchacha, habrá que sacudirlo con los dedos; y si no le cae polvo ninguno, ese ninguno tendrás que sacudirlo sin embargo: que a tu servicialidad cualquier razón le valga; si el manto demasiado suelto reposa en la tierra, recógelo y, atento, levántalo del sucio suelo. Al punto, recompensa de tu servicialidad, con el consentimiento de la muchacha, tropezarán con tu mirada piernas que has de ver. Fíjate además en quién viene a sentarse detrás de vosotros, no sea que le apriete sus delicadas espaldas dándole con la rodilla. Los pequeños detalles cautivan a los corazones fáciles: muchos sacaron provecho de disponer una almohadilla con hacendosa mano; les aprovechó también hacer aire con la delgada tablilla y poner bajo delicado pie huecos escabeles.
Ovidio, Arte de amar I, 134-161

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Asedio de Münster (1534)

Anabaptismo: del sueño a la pesadilla (y II)

[Este artículo es la continuación de éste, publicado hace unos días. Si no lo leíste es recomendable que lo hagas para terminar de entender qué está pasando aquí. Gracias. De nada. A mandar].

Tras Frankenhausen y entre bastidores

«La represalia de los Príncipes se ha revelado a la altura del desafío que lanzamos. Las cabezas de los campesinos permanecen agachadas sobre los arados: ya no son los que empuñaron las hoces como si fueran espadas» [1].

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Puke rainbows

Anabaptismo: del sueño a la pesadilla (I)

«Fueron días de tempestad, recorridos por voces cargadas de inconformidad y rabia. Hoces transformadas en espadas, azadas convertidas en lanzas, hombres sencillos que dejaron el arado para trocarse en impávidos guerreros y algún anómimo leñador se puso a la cabeza de las filas de Cristo cómo el capitán más invencible de los ejércitos. Hombres y mujeres que unieron su fe e hicieron de ella una bandera de venganza y que, en nombre de Dios y bajo la doctrina del Anabaptismo, comenzaban a considerarse libres e iguales» [1]. Sigue leyendo

Bodas aldobrandinas

Sexualidad e incesto en la antigua Roma

Os escribo esto un poco con las prisas antes de irme de vacaciones de Semana Santa, porque he visto que lo comentábamos en Twitter y llama la atención. Ya os digo que no sé si es por las implicaciones morales, por lo que tiene de sorprendente para la mayoría o por la follambre que trae aparejada, pero el caso es que ha despertado interés.

Todo ha empezado con este tweet de Tom Holland:
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Miguel-Iwias-Crew-Breakdance-Quito-Ecuador-Centro-Historico-3

La historia del Hip Hop (II): El Break Dance

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El Break Dance es el baile típico del hip hop. A éste, le continuarán el popping o el locking. Este extraño, pero popular baile, surge desde el corazón de las tribus centroafricanas. Los habitantes de estas tribus bailaban con unos movimientos espectaculares, donde la contorsión del cuerpo era la clave para saber danzar. Era muy común intentar mover todos los músculos y huesos posibles a la vez mientras se combinaban movimientos aerodinámicos y voladizos. El mismísimo Thomas Edison, filmó en 1894 a estas personas realizando estos bailes mencionados que recuerdan mucho al break dance. El salto de estas danzas populares al barrio neoyorquino del Bronx hizo que se conociesen mucho mas estos bailes típicos africanos. Sigue leyendo

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El centro del mundo: etnónimos y topónimos pensados desde China

Después de dos meses viviendo en el gigante asiático, me atrevo -no sin cierta presión en el estómago- a escribir un post que gire en torno a este inmenso país. Poner en práctica la técnica del extrañamiento que Malinowski aconsejó a los aspirantes a etnógrafos no ha sido difícil aquí: mi experiencia en estos meses podría resumirse como una mezcla de fascinación y vértigo al intentar ser-en-el-mundo en un contexto tan lejano, tan diverso y tan rápidamente cambiante.

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